Hola chicas!
Por fin llegó el día esperado eh!
Después de tanto adelanto no se yo si tendréis muchas ganas de leer el capitulo. :D Unas poquitas no?
Pues nada, np me enrollo porque no sirve de nada, seguro que váis directas a la parte lila del tema! Así que disfrutadlo que os lo merecéis!
Capítulo 25 – Desconocida
Y no se si fueron sus palabras, la embriaguez del aroma de su piel en conjunto del olor a mar, la profunda tranquilidad que sentía en este momento, la paz que me trasmitía el brillo en sus ojos, o la mezcla de todo, pero por primera vez desde que lo conocí, por primera vez desde que las ganas de besarlo me carcomían al mirarlo, acerque mi boca buscando la suya.
Y no hubieron preguntas, ni dudas, ni el mínimo siquiera de pudor, solo el sabor salado de su lengua mezclándose con la mía, en un beso lento pero profundo, un beso que bien podía rozar mi alma.
Pero me daba igual, ahora mismo todo daba igual, pues ya no habían dos yos, solo había uno que estaba haciendo justo aquello que mi cuerpo pedía.
Insuficientes fueron los segundos que sentí su lengua enredándose en la mía. Escasos, los milímetros que su boca se separo de mi boca mientras nuestras miradas se entrelazaban. Insoportable, el breve espacio de tiempo que ambos tardamos en volver a besarnos. Al igual que pasara instantes antes, una fuerza irresistible, comparable a la de los imanes, volvió a hacer que nuestras bocas se buscaran y continuaran con la danza comenzada segundos atrás.
Y no podía parar, ya no podía detenerme, era como si algo superior a mí me estuviera poseyendo. Una atracción, un magnetismo… algo raro y desconocido en mi. Algo nuevo, algo completamente extraño y excitante.
La lengua de Edward volvió a enredarse lentamente con la mía, mientras sus labios acariciaban sutilmente mi boca. La delicadeza de ese nuevo beso me hizo saborear con deleite el sabor que desprendía. Su cálido sabor, mezclado con aroma de café. A eso sabían sus besos.
Y sin más sentí como el vello en mi cuerpo comenzaba a erizarse a cada segundo que pasaba, a la vez que un revoloteo, comparable al de las mariposas, se asentaba con fuerza en mi estómago.
—Creía que le tenías miedo al mar –respiró contra mi boca, rozando mis labios con cada una de sus palabras.
—Y yo que tú eras reservado –musite sobre su boca haciéndole sonreír.
Y entonces, sus ojos verdes volvieron a clavarse en los míos, mientras la cálida caricia de una de sus manos en mi mejilla se acentuaba. Baje mi mirada hasta centrarla en sus carnosos y jugosos labios, esos que apenas me rozaban haciéndose aún más apetecibles, al grado de que por impulso enterrara mi labio inferior entre mis dientes. Quería esos labios nuevamente sobre mí, necesitaba su tersa lengua bombardeando mi boca.
De manera juguetona, los labios de Edward continuaron rozando levemente los míos, aumentando con ello aún más mi desesperación. De poco servían mis intentos de atrapar sus labios con cada nuevo roce, Edward volvía a separarlos en cada nuevo intento, atrayéndolos de nuevo a mí antes de que la ausencia de estos me desesperara por completo.
—No soy tan reservado –susurro mientras sus dedos avanzaban hasta mi nuca, acoplando allí su mano, tirando de ese leve agarre hasta volver a estampar su labios contra los míos.
Y entonces nuestros alientos volvieron a mezclarse, nuestras lenguas volvieron a enzarzarse y el bombardeo en mi pecho volvió a ser asfixiante. Pero mayor era el sentimiento de plenitud que envolvía mi cuerpo. Mayores, las ganas de sentirlo, mayor la urgente necesidad que tenía de sus besos y caricias.
El agua que rodeaba nuestros cuerpos, no fue ningún obstáculo para hacer que estos comenzaran a rozarse mientras nuestras bocas continuaban estudiándose. Imitando el gesto de su mano sobre mi nuca, alce una de las mías enterrando mis dedos entre su pelo, del cual tiré atrayéndolo más hacía mí, mientras los dedos de mi mano libre, se clavaban con fuerza sobre su hombro. Edward no tardo en llevar su mano libre hasta mi cintura, atrayéndome así con fuerza hasta su cuerpo.
Jadee débilmente sobre su boca, cuando su lengua dibujo mi labio inferior. Jamás me habían besado así, y si lo habían hecho, jamás había sentido la misma sensación que ahora. Una sensación de libertad, una en la que mi cuerpo parecía flotar en el aire, como si mis pies no estuvieran sobre el suelo, como si mi cuerpo no pesara. Y no sabía si se debía a la gravedad de estar dentro del agua, al suave mecimiento de las olas o si era por sus besos, por la intimad de estos, por la sensual caricia de su lengua en los recovecos de mi boca, solo sabía, que fuera por lo que fuera, no quería dejar de sentir ese sentimiento.
Por nada del mundo quería, no al menos ahora.
Los segundos seguían pasando y la intensidad de sus besos fue en aumento. Mi cabeza ya estaba ladeada facilitándole aún mejor el acceso de su lengua la cual penetraba mi boca con fervor, jugueteando con mi lengua, rozando levemente mis dientes, mi paladar, explorando todo mi interior sin más.
Sonidos guturales se agolpaban en mi garganta a cada mayor intensidad. Mis manos, perdidas entre su pelo y hombro, se cerraban con fuerza sobre sus músculos, casi a la par que sus manos lo hacían sobre mí.
Y a medida que la exaltación seguía creciendo, mi cuerpo se iba encendiendo.
Ya no sentía las mariposas en mi estomago, estás, habían desaparecido dando paso a la noria de emociones que se comenzó a concentrar en esa zona. La electricidad que recorría mi cuerpo, comenzó a tomar vida propia, concentrándose en mis zonas mas erógenas, primero en mis pezones, los cuales sentí duros como rocas rozando dolorosamente la tela de mi empapado sujetador, y mi bajo mi vientre, el cual comencé a sentir como se contraía, a medida que mi propia humedad, se mezclaba con la provocada por el agua.
Y entonces mis caderas tomaron voluntad propia, haciendo que estas se chocaran contra las de Edward y se arquearan en aquel bulto tan glorioso, que parecía comenzar a crecer bajo aquella fina tela que lo cubría. Mientras tanto nuestras bocas, continuaban enzarzadas, aumentando con ello aún más mi excitación.
De donde saque el valor de restregar mi sexo contra el suyo, seguramente formaría parte de uno de los muchos misterios que me rondaban. Sinceramente, en un momento como este, poco me importaba eso. Edward, su mera presencia, su perfume embriagador, o él en esencia, había conseguido despertar una parte de mi, una desconocida, quizás una que llevaba toda la vida dormida, y a esa parte, lo único que le importaba era seguir sintiendo el sabor de sus besos, la fuerza de sus manos sobre mi cuerpo, la sensación de estar viva, viva y sexualmente activa.
—Bella… —jadeo Edward contra mi boca, cuando apreté mi sexo contra su ya, duro miembro.
Lo necesitaba, lo necesitaba con urgencia. Sus besos y caricias ya poco podían calmarme, al contrario, esas caricias, esa premura en sus besos, en vez de aliviarme, en vez de apaciguarme, solo provocaban que deseara más de él, al grado de importarme bien poco donde me encontraba, la gente que pudiera vernos, o la claridad del día. De lo único que era consciente, era de querer sentir sus manos sobre mi cuerpo, en concreto sobre mi sexo, me daba igual como lo hiciera, mi excitación era mayor, y mi ansiedad porque me penetrara, ya fuera con sus dedos, con su lengua o con su miembro, cada vez era más y más insoportable.
—Edward… —jadee yo ahora cuando su boca se separo de mis labios y fue a parar al hueso de mi mandíbula, haciendo que mis ojos se cerraran con fuerza mientras arqueaba mi cuello hacia atrás dándole un mejor acceso de este.
Mis manos descendieron hasta su espalda alta, clavando mis dedos contra los músculos de ésta, cuando sus dientes apresaron la piel que descendía desde mi oído. Y seguidamente sentí la tersidad de su lengua dibujando círculos sobre esa zona, hasta perderse por el hueco de mi clavícula. Para entonces, mi boca ya no podía permanecer cerrada, y los sonidos ahogados anteriormente en mi garganta, pasaron a convertirse en verdaderos gemidos, gemidos que parecían invitar a Edward a continuar.
—Bella –susurro mi nombre contra mi cuello. El sonido ronco de su voz, provoco que un frío escalofrío recorriera mi columna— Tenemos que parar… estoy a un paso de perder el control –añadió apretando con mayor firmeza el agarre en mi cintura, aumentando con ello la fricción de nuestros sexos, mientras su lengua continuaba recorriendo con deleite el hueso de mi clavícula.
Parar, esa palabra que tantas otras veces había pensado, esa palabra que implicaba una acción, una acción, que no estaba dispuesta a ejecutar, no al menos ahora.
—Yo hace mucho que no tengo control –ronronee débilmente en su oído, mientras acentuaba el roce de mis caderas contra las suyas.
Un sonoro jadeo emano de mi boca cuando sus dientes apresaron con fuerza la piel de mi cuello tras el susurro de aquellas palabras, aquellas palabras tan desconocidas para mí, aquellas palabras, que al menos hoy, no lamentaba decir. Cierto era que jamás me había comportado de esta manera, ni siquiera días atrás, cuando, motivada por los efectos del alcohol, acabe entregándome a un hombre en la penuria de un almacén que rezumaba a licor por cada una de sus esquinas, un hombre, que ahora mismo seguía concentrado en hacer que mi cuerpo flotara con cada una de sus sensuales caricias, con cada uno de los roces de sus labios en mi piel.
Un hombre que me desconcertaba, alguien por el que mi cuerpo reaccionaba de forma insólita e insospechada, un hombre al que quería ver perdiendo el control.
Pero por alguna extraña razón, quizás porque él parecía tener la cordura que a mi me faltaba, dejo de lado los besos en mi cuello, y alzando su cabeza, su intensa mirada, busco la mía.
—Bella… —el aliento de Edward golpeo contra mis labios, mientras sus ojos se clavaban fuertemente en los míos— Bella –volvió a susurrar sin pestañear, mientras su mano se separaba de mi nuca y comenzaba a descender lentamente por mi cuello, llegando así hasta la piel de mi escote.
—Te necesito Edward… Te necesito ahora –le hice saber cuando atisbe la duda en sus ojos, esos ojos que parecían ennegrecerse por momentos, mientras los dedos de su mano continuaban su recorrido hasta la tela que tapaba mis pechos.
Tras éstos, el fuerte golpeteo de los latidos de mi corazón, comenzaron a intensificarse a cada segundo que el cuerpo de Edward parecía sin responder.
Hasta que por fin lo hizo…
Y de nuevo, nuestras bocas se tocaron en un beso feroz, un beso revestido en deseo, tan electrizante, que podía sentir como esa corriente dolorosamente excitante, recorría mi cuerpo de la cabeza a los pies.
Su mano, aquella que segundos antes rozaba tímidamente la tela de mi sujetador, se cerró con fuerza sobre uno de mis senos haciéndome jadear su nombre contra su boca. Pero eso no le freno, al revés, desato en él aquello que tanto deseaba, y sus labios acallaron mis jadeos mientras su lengua se enredaba con furia en mi temblorosa lengua, producto del masaje tormentosamente estimulante que su mano seguía ejerciendo sin tregua en mi seno izquierdo.
Mientras, su otra mano, aquella que hasta el momento no había descendido más abajo de mi cintura, comenzó a resalarse por la piel de ésta, llegando así hasta una de las mollas de mi semi desnudo trasero, la cual apretó con fuerza, haciendo con ello que su duro miembro volviera a restregarse contra mí.
Mis brazos se aferraban con fuerza alrededor de su espalda, mientras su lengua seguía ahogando mis propios jadeos, jadeos que el contacto de sus manos en mi piel, iban aumentando a cada segundo.
Y mi piel ardía, mi sangre ardía, mi sexo ardía…, toda yo ardía en llamas.
Cuando sentí como aquella mano oculta en la profundidad de las aguas, aquella donde Edward parecía descargar toda su excitación, envolvió mi muslo alzando mi pierna para enredarla en su cadera, presionando con ello directamente su dureza contra mí, creí desvanecer. Pero nada comparado a cuando comenzó a frotarse contra mi fuerte humedad, mientras sus dedos subían por la cara interna de mi muslo, llegando así hasta la fina tela de mi tanga.
—Dios… Edward –jadee rompiendo el beso, cuando su mano acaricio con premura mi sexo atreves del tejido.
Apoye mi frente contra uno de sus hombros mientras él, continuaba intensificando la fricción con varios de sus dedos. Y mientras su caricia persistía, yo sentía como su respiración se contraía. Y dejándome llevar por sus caricias, comencé a contonear mis caderas al ritmo del movimiento de sus dedos sobre mi tela, al ritmo de su cada vez más frenética caricia, al ritmo de la fuerte estimulación que me estaba provocando.
Un fuerte suspiro procedente de su boca me animo a intensificar el movimiento. Y sin frenar el roce de sus dedos, aparto la empapada tela con mis jugos, llegando así a rozar mis pliegues con la yema de estos.
Para cuando dos de sus dedos entraron en mi centro, mis rodillas apunto estuvieron de partirse.
—Joder –jadeo Edward en mi oído mientras sus dedos se deslizaban en mi excitada cavidad.
Mientras yo, completamente extasiada por el placer que sus tibios y agiles dedos me estaban provocando, descanse el peso de mi, ahora mismo, frágil cuerpo, a la par que clave mis dientes en la piel de su cuello, cuando la presión bajo mi vientre se acentuó.
Estaba a punto de estallar, podía sentir como mi vagina se contraía, como mis paredes se apretaban alrededor de sus dedos, aquellos dedos que ahora bombardeaban en círculos mi interior, mientras su pulgar jugaba sin contemplaciones con mi protuberancia.
Arrastrada por la pasión del momento, por la mezcla de mis gemidos y su cada vez más sonora respiración, la cual podía sentir golpear contra mi oído, una de mis manos se soltó del fuerte agarre al que tenía sometido a Edward, y de manera temblorosa, en parte por los fuertes espasmos que estaba comenzando a sentir, descendió con deleite por uno de sus costados, llegando así hasta el hueso marcado de su cadera, para comenzar a jugar con el elástico de sus calzoncillos.
Necesitaba más de él, sus mágicos dedos eran insuficientes en este momento.
—Bella –su voz se rompió con la ultima vocal de mi nombre— Bella… por favor —resoplo intensificando su caricia cuando mi mano rozo su entrepierna.
Y entonces un fuerte gemido rasgo mi garganta, mientras sentía como mi interior explotaba, como esas llamas se avivaban, como esa corriente electrizante se asentaba con fuerza en mi centro.
—Edward –susurre su nombre contra sus labios antes de introducir mi lengua en su cavidad. Sus dedos aún seguían dentro de mí mientras respondía a mi beso, haciendo que la pequeña llama que aún quedaba en mi interior, volviera con fuerza a encenderse.
Ni siquiera lo pensé cuando termine de introducir mi mano en el interior de su tela, ni cuando ésta rodeo su endurecido miembro, ni cuando la deslice por toda su larga, dura y gruesa extensión.
—Bella… no –rogo intentado deshacerse de mi agarre. Pero ya era tarde… yo ya no podía parar — Bella aquí no –repitió con voz quebrada mientras mi mano comenzaba a estimularlo.
—Si –susurre buscando su lasciva mirada— Edward… te necesito –confesé entre ruegos mientras acercaba mis caderas y las rozaba contra su sexo— No sabes cuanto –repetí sin pestañear desoprimiendo su pene de la prisión de sus bóxers— Te necesito ya –suplique restregando su glande contra mi incipiente excitación.
Jamás en la vida había tenido el valor de hacer una cosa parecida, simplemente porque jamás me había dejado llevar hasta ese punto. Pero estaba totalmente extasiada, al punto de no saber ya ni donde estaba, al punto no querer dejar de sentir sus caricias… sus besos. Y aunque la duda no formaba parte de mi en este momento, ver a Edward paralizado, totalmente quieto mientras su mirada, completamente dilatada no dejaba de observarme, me hacía sentir miedo, miedo por si mi necesidad por él, no era compartida.
Miedo a que no me deseara, igual que yo lo deseaba a él.
Y no se si fueron mis insistentes caricias, la exquisita fricción que provocaba el roce de nuestros sexos, o el hecho de que mis ojos no dejaran de mirar los suyos mientras mi agolpada respiración chocaba contra sus labios entre abiertos, pero algo le hizo reaccionar, y sin decir absolutamente nada, su lengua volvió a entrar en mi boca, a la vez que sus manos alzaban mis caderas, haciendo que mis piernas se enrollaran alrededor de su cintura.
—Joder Bella… Espera… espera… —jadeo Edward contra mis labios al notar como arqueaba levemente mis caderas. Mi centro ansiaba por encontrar el suyo, mi cuerpo ansiaba sentirse completamente lleno.
Y de pronto su lengua, volvió a llenarme con su propio sabor, mientras sentía como nos movíamos por el agua.
No mire ni a donde íbamos, ni siquiera pregunte el porque lo hacíamos, estaba más ocupada en seguir el movimiento de su lengua contra la mía, estaba más ocupada en aferrar mis manos en sus hombros, estaba más ocupada en sentir el exquisito roce de su miembro contra mi desesperada intimidad.
Tampoco abrí los ojos cuando mi espalda choco contra una superficie, la cual intuí, debía de ser la arena de la playa, dado a lo inestable y ardiente de la superficie. Su boca, recorriendo ahora la piel de mi cuello, solo me permitía cerrar los ojos mientras que a lo lejos, podía escuchar como la mano de Edward forcejeaba con algo.
—Dios… Bella… espera –pidió ronco separándose ligeramente de mí, gesto que me hizo abrir los ojos para encontrarme con la excitante imagen del escultural cuerpo de Edward, manteniéndolo en peso con una de sus manos, mientras la otra, luchaba con su excitación mientras lo cubría con una fina capa transparente que…
—Joder… —jadee rasgando mi garganta a la vez que mis ojos se abrían como platos. Era tal mi grado de excitación que si siquiera había pensado en que no teníamos puesta la protección.
"¿En que estabas pensando Bella?… ¿en que mierda estabas pensando?" , me reprendí a mi misma por mi falta de sensatez, de no ser por el raciocinio de Edward, seguiríamos dentro del agua… y…
—Shusss, ya no pienses –susurro Edward contra mi boca, mientras se colocaba entre mis piernas
— ¿Quieres que sigamos? –pregunto lascivamente, a la vez que su mano comprobaba el grado de mi excitación, para después dejar paso a su miembro, el cual comenzó a rozar mis pliegues.
—Por favor –le suplique mientras sentía como su glande se iba abriendo paso lentamente en mi centro— Por favor hazlo ya —susurre contra sus labios, mirando fijamente el brillo de sus ojos mientras arqueaba levemente mis caderas, notando como el grosor de su miembro me iba llenando varios centímetros más— Follame… —pedí ahogadamente antes de que su lengua volviera a entrar en mi boca, justo en el instante en el que su pene me lleno completamente.
—Joder Bella… ¡dios! –jadeo Edward, saliendo y entrando nueva y lentamente en mi.
Y entonces, con movimientos lentos y concisos, comenzó a penetrarme, sin dejar de mirarme a los ojos ni un instante. Ahora si sentía mi cuerpo flotar de verdad.
—Sube las piernas –pidió ronco, a la vez que capturaba mis manos con las suyas y las sujetaba por encima de mi cabeza. Un fuerte gemido rasgo mi garganta, cuando eleve mis piernas y las enrolle a través de su cintura— Dios, si, así… — jadeo sin dejar de moverse en mi interior— ¿Lo sientes?... –pregunto excitado mientras descansaba el peso de su cuerpo contra el mío, aplastando mis senos contra su pecho. Yo ya no podía ni hablar, yo apenas podía tener los ojos abiertos— ¿Sientes la fricción? –repitió mirándome fijamente mientras profundos suspiros emanaban por mi boca.
Si sentía la fricción… si sentía la fricción decía…
Poco a poco, Edward comenzó a amentar la intensidad de sus estocadas contra mí. Primero haciendo estas más profundas, llegando hasta lo más profundo de mí ser, rozándome por completo. Así hasta que poco a poco sus movimientos fueron más acelerados, pero sin llegar a ser frenéticos, todo lo contrario, es roce era justo el adecuado, justo el necesario para terminar de hacer que mi mente se evadiera por completo.
De fondo, se podían escuchar las olas del mar chocando contra nuestros cuerpos tumbados en la orilla, pero por encima de estas, el sonido de nuestras respiraciones descompasadas era todavía mayor.
La fricción de nuestros sexos comenzó a ser más vehemente, más intensa, más acalorada. Era como si estuviéramos compenetrados, como si fuéramos dos piezas de un rompecabezas, él entraba en mí, y mi pelvis chocaba contra la suya, la cual oscilaba en movimientos circulares, intensificando con ello el exquisito roce.
Mi cuerpo vibraba bajo el suyo, mis paredes se estrechaban alrededor de su pene, mi estómago se contraía con cada uno de sus vaivenes. Y con cada nueva penetración, sentía como me quedaba sin aliento, como el fuego instalado bajo mi vientre se iba expandiendo por cada uno de mis músculos, por cada una de mis venas, al punto de sentirme presa de una pronta combustión.
Y de pronto todo mi interior exploto, haciendo que una magnifica electricidad me recorriera hasta las yemas de mis dedos, mientras ligeros espasmos musculares se apoderaban de mis extremidades.
Los restos de mi orgasmo continuaban recorriendo mi cuerpo de forma placentera, cuando sentí el miembro de Edward palpitar suavemente en mi interior. Segundos después, su cuerpo se tenso y tras una última estocada certera, dejo de moverse mientras se contraía sobre mí. Fue entonces cuando aproveche el momento, y aún dentro de mí, contraje mi vagina, haciendo que mis paredes apresaran aún más su sensible miembro.
El fuerte jadeo de Edward no se hizo esperar.
Mantenía los ojos cerrados mientras intentaba recuperar el ritmo habitual de mi respiración. A mi lado, podía escuchar como la respiración de Edward también se iba compasando. Ya algo más calmados, su mirada busco la mía, la cual sentí aún con los ojos cerrados. Una sonrisa curvo sus labios antes de apoderarse de los míos en un beso lento pero profundo. Y a la vez que sentí su lengua enroscándose con la mía, sentí como su miembro salía de mi interior, dejándome nuevamente vacía.
—Dime que no acabamos de hacerlo en la orilla de la playa –susurre contra su boca, cuando el raciocinio volvió a reinar en mi mente.
—No acabamos de hacerlo en la orilla de la playa –susurro risueño, haciendo que ambos nos riéramos mientras Edward comenzaba a incorporarse sobre si mismo.
Esa lejanía también me hizo sentir vacía.
—Dios mío, es de día… aquí vienen niños –susurre avergonzada, mientras tapaba mi rostro con mis manos— He perdido toda la decencia que tenía –lloriquee incapaz de mirar hacía los lados. Esperaba que mi falta de cordura no tuviera testigos.
—Si te sirve de consuelo, yo no me arrepiento –musito Edward en susurros, mirándome fijamente.
—Ni yo –respondí seria, devolviéndole aquella mirada— Será mejor que nos vayamos antes de que venga alguien –exprese.
La verdad es que no deseaba irme, pero su insistente mirada, estaba consiguiendo volver a encender la llama que parecía haberse despertado hoy en mí.
—Créeme, si alguien te ha escuchado, no vendrá hasta que nos vayamos –susurro, avergonzándome con ello nuevamente, mientras me incorporaba quedando así sentada.
—Dios mío…
—Hey… no te sonrojes –dijo dulcemente, acariciando suavemente mi mejilla con uno de sus dedos— Me encanta provocar eso en tu cuerpo –añadió.
Y de nuevo algo volvió a poseerme, algo que hizo que mis labios buscaran los suyos.
—Vámonos antes de que esto se nos vuelva a ir de las manos –susurro Edward contra mi boca entre abierta.
—Si… va a ser lo mejor –respondí, no sin antes volver a sentir la calidez de su lengua, jugando con la mía.
10 Sonrisas:
OMG OMG OMG.... ------------------ MUERTA JAJAJA QUEEEEE COSAAA DIOS SANTOOO VALIO LA ESPERA Y TANTO INTERCAMBIO HA SIDOO MUCHO MEJOR JAJAJ WOW ALMU ESTO FUE TOTALMENTE INCREIBLE E INESPERADO JAJAJAJA PLOP PLOP QUE NI PUEDO ESCRIBIR JAJAJA STOY COMO BELLA JAJAJAJAAJ FANTASTICOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!! WOW NO SE K MAS DECIR DESPUES SIGO JAJAJ
YA VA... SOLO PUEDO DECIR... QUE BUENO QUE NUESTRA BELLITA SE DEJO LLEVAR Y SOBRE TODOO LO SEDUJO JAJA AUNQUE MENOS MAL EDWARD TENIA UN GLOBITO POR AHI JAJAJA HA SIDO BARBARISISISSIMO
Y MI AYYYS HA SIDO PADRISIMO EL INTERCAMBIO TAMBIEN ME REI DEMASIADO STUVO DE LOCOS JAJAJA
Wooowww, sin palabras!!!!
No, mentira
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Por donde empezar...
Primero Almu increible como siempre y despues de todo lo que tuvimos que hacer por este capi doblemente bueno.
Debo admitir que me diverti horrores con las ocurrencias de Ayyys y sus intercambios.
Bueno a lo nuestro mis apresiaciones sobre tu talentosa forma de escribir. Caliente es un adjetivo que se queda cortisimo para calificar a esta nueva entrega de Quieres? Ni remotamente crei cuando leia los avances que podia ser tan intenso, no solo por el candente acto en si, si no tambien por todo lo que este lujurioso acto trae aparejado en èl.
La entrega corporal de estos dos fue màs alla de lo fisico, a mi parecer, la poca cordura que vivia en Bella desapareciò y arrastrò con ella la de Edward que me dio la sensaciòn de que sintiò mucho màs intimo el acto, busco una conecciòn entre èl y Bella, la pregunta "¿Lo sientes?" creo que fue màs alla de sentir el roce, la fricciòn.
Por fin Bella se esta dejando llevar por todo lo que Edward le provoca, y lo bueno es que ya no se arrepiente. Es un arma de doble filo, si, pero la vida hay que vivirla y vaya que lo esta haciendo, por lo menos el objetivo principal del viaje se esta cumpliendo, ya no se acuerda de quien carajos era Jasper,
Espero que vuelvas pronto, se te extraña.
Besos
Almu madre mia!!! jJajajajajajja NO TENGO PALABRAS!! mucha suerte con tus examenes, esperemos terminen pronto porque sera una locura esperar al siguiente cap!!
OH MY GOODNESS!!!!!
Por donde empezamos, Dios ALmu estuvoo de muerta lenta (como se dice en mi país) Osea te botaste mas de lo q siempre lo haces con este capitulo aparte de lo super HOT que estuvo, creo que se asomaron otro tipo de sentimientos, otro tipo de entrega mas alla de la fisica, No solo tuvieron sexo fue algo mas!!! super pasional y aparte que se siguieron besando luego de hacerlo
Otra felicitacion mas por las fotos quedaron genial, tu narracion como siempre la mejor, Y como dice ERIN cuando leimos los adelantos tampoco me imagine que fuera asi, Bueno Nada Cariño espero te tengamos prontito por aca (aunque ahora sea yo la q me retire, nos estamos yendo por turno las chungas aqui jaja)Y que te este yendo Genial en lso examenes
Mi Ayyys queridisima GRACIAS por esa idea del post-intercambio estuvo divertidisima, yo la pase muy bien, pensando q te podia enviar
Que hoooootttttttt!!!!!Almu ha sido muy perverso dejarnos leer esto sin avisar que teniamos que tener un mamotreto al lado...perdon... un lindo y util hombre al lado para agarrar en caso de necesidades como la que alimento este capitulo!!!
Y a ti Ayyys todos los agradecimientos del mundo por subir este monumental chap!!!!Diosss lo que nos perdiamos si no lo hacias!!!!En fin,contenta y cachonda me retiro dejando mis saludos!!!Besos para uds!!!!!Marchu
siempre vale la pena la espera!!!! sobre todo después de lo que hicimos para conseguirlo
ya te habras dado cuenta ....
que ya quiero llegar a casa BARBARAAAAAAAAA!!! ha sido perfectoooooooo gracias mi Almu!!!! y no digas que no eres buena influeciaaaa
y que nadie nos pareee !!!!!
asi debe de ser jijijij y Edward ahora quería ser el produnte pero con las suplicas de Bella no pudo y ahora se dejo llevar y lo mejor no hubo arrepentimientos ni nadaaaaaaaaa ..... ahhhh y no uso globito creo que no lei que haya usadoooooo
se dejaron llevarrrrrrrr .... que sucedera???????? esperar otro capitulooooooo
que increible menera de cerrar el dia de playa!!!!!!!!! ha sido una narración simplemente genial me has hecho sentir todas esas sensaciones
vamos con nuestra Bella , que siga asi .... ha despertado la pequeña golfa
ya estaras para el proximoooo o nuestra ayyys nos sonsacara para mas intercambiossssssss jeje gracias mi Ayyyssssss me la pase superrrrrrrrrrrr ya vere que sorpresas nos traes ya lo veremossssss!!!!!
besitos!!!!!!!!!!
Por partes... porque este comentario me parece que va a ser larguito!
Maria, lo de Bella ha sido el gran puntazo de este capítulo. Ya os dije cuando os colgué el trocito donde ella se lanza sobre él que era un tema flojito pero que significaba mucho! Mirala, anda que no va a disfrutar ahora la pillina ni nada! jajaja
Erin! Ya decía yo que era raro eso de dejarte a ti sin palabras! jajaja LE has cogido gustillo a esto de comentar y no hay quien te pare! Ya os lo digo yo a menudo... que sólo hay que ponerse y luego ya sólo nos queda que disfrutar de la compañía!
Lau! El guauuu es bastante explícito aunque no te lo creas, todas nos hemos quedado asi! jajaja
Marianna! Otra que se ha quedado pasmada... es que este capítulo ha traído calorcillo eh! jajajaj Oye, que es una pena que ahora te desaparezcas, pero que tengas presente que aquí te estaremos esperando eh! Vuelve cuando puedas! Y suerte!
Marchu! jajajaja Aún me río de la despedida que has hecho... "contenta y cachonda me despido" jajajaja Ha sido genial! jajjaa De verdad! ME has dejado muerta! jajjaja QUe salida más grande! jajaja
Karlis! Jajajaja a leiste bien? O te emocionaste tanto que perdiste alguna linea? jajaja A final si que usan protección, porque Edward se acuerda, que sino... jajajja
Y nada chicas, lo dicho una y un millon de veces. Gracias por participar en este intercambio que ha sido muy muy divertido e interesante. Me llevo algunos recuerdos únicos! De esos que quedaran en la memoria para siempre!
Un beso!
Que lo he disfrutado como no tienen una idea!Ayyys el intercambio fabuloso; lastima que en la pantalla del nextel no se aprecian los detalles. Te pasaré la cuenta de la óptica, hasta doble he visto.
Almu ya sabes que podré ser la ultima pero aqui estoy, tarde pero segura. El ordenador, una bebida y a disfrutar de una lectura sin prisas. Solo un favor pon un lertero de neón, un semáforo en rojo o una luz parpadeante para avisar que este capitulo puede causar trastornos fisicos y mentales. Un bezo.
Has dado en el clavo mi ayyys me emocione tanto que no lei esa parte
es que fue muy hootttt, pero mi maris me saco de la duda.... un pequeño detalle que se me paso desapersibido ... te das cuenta lo que es no poner atención pero a quien le iba importar ponerse el globito solo a Edward porque ya no dimos cuenta que Bella estaba concentrada en otra cosa y en una muy grandeeee!!!!!!!!!!
me voyyyyyyyy
Y tú, ¿nos regalas una sonrisa?