CAPÍTULO XI – Manteniendo las distancias
Robert
Ya esta, ya se lo había dicho, quizá no fue el mejor momento ni la mejor declaración del mundo, pero oírla decirme que me tiraba a cualquier mujer incluida Nikki, cuando me moría por estar con ella, pudo más y lo solté todo.
En el mismo momento que lo hice, supe que había cavado mi propia tumba, conocía de ante mano su reacción, pero aún así me arriesgue y la volví a besar, a sabiendas que era posible que me abofeteara por hacerlo, pero algo dentro de mí me decía que quizá ese beso fuera el último.
Después de esa noche poco más supe de ella. Cuando quise llamarla, la operadora me dijo que ese número ya no existía y cuando la veía en las sesiones fotográficas me ignoraba totalmente. Por todas sus reacciones estaba convencido de que no creyó una sola palabra de las que le dije aquella última noche, y más convencido aún de que algo, por pequeño que fuera, sentía por mí, de lo contrario no me hubiera respondido al beso y tampoco me ignoraría ahora. Si era eso, me ignoraba para no caer, bueno a lo mejor eso es lo que yo quería creer, mi mente necesitaba aferrarse a algo por muy pequeño que fuera, pues se negaba a pensar que nunca la tendría.
-Bueno Robert, vamos a conseguirla -me dije en voz alta mientras me miraba en el espejo de casa, antes de salir rumbo a una entrevista.
De camino a ella, estuve cavilando en todas las formas que tenía en mi mano para conseguirlo. Acosarla estaba claro que no me iba a funcionar, agobiarla menos todavía, tenía que hacer algo para que me creyera, pero visto lo visto, ella no estaba dispuesta a escucharme ya que evitaba estar conmigo en una misma sala a solas.
Tenía que decirle lo que sentía hasta que me creyese pero ¿cómo?, si apenas me quería escuchar.
-¿Qué me puedes decir de tu coprotagonista Kristen? -pregunto la periodista.
Me quede mirándola con los ojos en blanco, no sabía que contestarle
-Es alucinante –dije sin pensar, tras unos segundos de silencio–. Ella me ha ayudado mucho con el papel. Si no fuera por ella, no estaría aquí sentado, sería otro el que estuviera -totalmente cierto.
Si ella no me hubiera escogido aquella tarde en casa de Cath, yo no sería Edwad Cullen, hasta esto se lo debía.
-Si bueno, se dice que sois muy buenos amigos –¿afirmó o pregunto la periodista?, no estaba seguro.
-Si, ella es genial no se que es lo que tiene pero necesito estar con ella, hace que me lo pase en grande –¿que coño le estaba diciendo a la periodista, si yo soy el primero que oculta sus sentimientos? ¿Porque me estoy abriendo de esta manera con una total desconocida?
-Es bueno que os llevéis bien eso se reflejara en la película y lo hará todo mas creíble ¿no crees? -me gustaría llevarme mejor pero que voy a hacer.
-Si nos llevamos muy bien, no se como se habrá reflejado en la película, aún no la he visto, pero si te doy la razón, cuanta mayor química más creíble es todo –conteste.
-¿Y que me puedes decir de los rumores que circulan, que dicen que kristen y tú tenéis una relación fuera de la pantalla? -aquí vino la famosa pregunta, ya lo había oído en los premios MTV pero hacía tiempo que no me lo volvían a preguntar, y menos tan directamente.
-Pues que es mentira -y ojala fuera verdad. En ese momento recordé lo que iba pensando de camino a la entrevista y entonces lo solté–. Pero me gustaría –sentencie rotundo-, quiero decir, ella es única, no he conocido a nadie como ella, es sencillamente perfecta -ahí va Robert diciendo las verdades, no quería eso Kristen, pues lo iba a tener, lo declararía a los cuatro vientos hasta que ella me creyese.
Había encontrado una forma de mandarle mensajes a Kristen, y aprovechaba cualquier tipo de entrevista para hacerlo, sobre todo aquellas, en las que ella estaba presente.
Y como era de esperar, a ella la idea no le gusto tanto como a mí…
-¿De que vas pattinson? -me recriminó kristen, a la salida de una de esas entrevistas en las que yo me había mostrado tan esplendido.
-¡Hombre!, si por fin me habla la señorita fuera de cámaras. Ya con eso me doy por satisfecho – dije encarándola en el pasillo contiguo a la sala de la entrevista.
-¿Que es lo que estas haciendo? o mejor, ¿porque lo haces? –volvió a preguntar, pero con otras palabras.
-Lo único que hago es decir la verdad, y ya que no me quieres escuchar pues lo hago de esta manera y lo haré hasta que me creas.
-No se a que estas jugando pero… te aseguro que lo que estas haciendo solo me esta trayendo problemas –¿que?, no creo que su enano de circo tuviese el valor de decirle algo.
-¿Que clase de problemas?, no me digas que…
-No te importan –sentenció rotunda, interrumpiéndome-. Solo te digo que pares con tu jueguecito –añadió. Y así, sin más, se marcho hacía el bullicio, dejándome allí como una colilla.
Salí del hotel enfadado. ¿Como podía arrastrarme tanto?, cuando ni siquiera ella era capaz de valorarlo. ¡Señor!, no soy más que un maldito estúpido, me repetía una y otra vez camino a casa.
Los días fueron pasando y seguía sin saber nada de ella, yo continuaba con mis salidas nocturnas, en algunas me acompañaba Nikki, en otras Cam, y a veces simplemente me iba yo solo, aunque estas eran las menos abundantes, ya que prácticamente todo los Ángeles sabía quien era y siempre habían paparazzis en las salidas del local al que acudía.
El dieciséis de Octubre llegó, esa noche era clave para mí, la estaba esperando desde hacía más de dos semanas, justo el tiempo que llevaba sin verla. Dicha noche, todo el elenco de Crepúsculo estaba invitado a la Première de la película “Sex Drive”, producida por Summit, y allí esperaba volver a verla.
Los minutos fueron pasando y los compañeros llegando, primero Nikki, que se abrazó a mí en cuanto me vio, seguida de Kellan, Edi, Aslhey y por último Cath. Nada de Kristen, ella no fue de seguro para no encontrarse conmigo. Ya estaba claro, no sentía nada por mi, de lo contrario no me evitaría de la manera en que lo hacía.
Después de la película vino la fiesta, en la que intente estar lo más animado posible, no podía hundirme por el rechazo de Kristen, simplemente no quería. Las horas fueron pasando junto con los tragos de Wisky y las cervezas. Por supuesto, también ayudaron las vistas. Mujeres hermosas y despampanantes se paseaban como diosas entre nosotros, algunas hasta me coqueteaban pero… esta noche no estaba de humor para eso.
-Robert, ¿cuanto tiempo llevas sin mojar? -me pregunto Kellan, dejándome en shock, justo después de rechazar la compañía de una rubia preciosa.
-¿Que hablas tío? –espete. Todos estaban allí presentes, hasta Cath, como se le ocurría preguntarme algo así.
-¡Joder Robert!, ¿tu has visto a estas mujeres?, ¿como se te ocurre decirlas que no?, ¿es que estas loco? –pregunta tras pregunta, Kellan me dejaba más claro lo estúpido que estaba siendo.
-Déjalo en paz Kellan, estará cansado –pidió Aslhey. Era un amor de mujer, debía haberme fijado en ella, seguro que por lo menos tendría las cosas claras.
-No, no esta cansado. Lo que lleva mucho tiempo sin mojar y no se atreve por vergüenza –en parte Kellan tenía razón, llevaba sin estar con una mujer desde mis vacaciones en Londres, hacía ya unos tres meses. ¿La causa?, ni yo mismo lo sabía, sencillamente no me fijaba en ninguna.
-Lo que tu digas Kellan –bufé, antes de marcharme dirección a los servicios, no tenía ganas de tonterías y menos esa noche.
De repente note como alguien me cogía por el brazo, en un intento por girar mi cuerpo. Era Nikki.
-¡Hey Rob!, no te enfades, sabes que a Kellan cuando bebe se le va un poco la boca –dijo en un intento de suavizar lo sucedido hacía unos segundos. Y aunque agradecía sus palabras, necesitaba estar solo.
-No te preocupes Nikki, no me enfado, solo quiero ir al servicio – dije intentando ser amable, ¿porque iba a enfadarme por los comentarios de Kellan?, si en el fondo tenía hasta razón.
-Bueno vale, ya sabes que estoy aquí para lo que quieras –empezó a decir acercándose, peligrosamente hacia mi, por lo que tuve que pararla cogiéndola por los hombros.
-Nikki cariño, vas bebida – y quien no lo iba aquella noche.
-¿Y que importa eso Rob?, a mi solo me importas tú – dijo cogiendome por la cintura y pegándose a mi cuerpo.
Vale, sabia que le gustaba a Nikki, pero nunca creí que fuera capaz de lanzarse, ya que yo nunca le había demostrado interés por mi parte, a excepción de aquella noche en la que el alcohol se apodero demasiado de mí, o alguna que otra palabra dicha con cariño, pero con cariño de amistad… No había nada más.
–Nikki no, lo siento pero tu eres mi compañera de trabajo y no la quiero cagar –soné sincero, aún con el sabor del alcohol ingerido, paseando por mi garganta, intenté sonar lo más sincero que pude.
-Vamos Rob –susurro con voz…-, si lo estas deseando –o iba demasiado borracho para que mi boca dijera lo opuesto a lo que pensaba, o esta chica no entendía lo que le acababa de decir, de lo contrario no entendía porque cada vez parecía rozarse más contra mí.
-Nikki de verdad, lo siento pero no –le dije tajante, separándola de mi.
-¿Por qué Robert? –inquirió, clavándome su fría mirada.
-Ya te lo he dicho, somos compañeros de trabajo. Además somos amigos, y si algo sucediera entre nosotros, eso no haría más que estropear nuestra amistad –dije con total sinceridad. Pero por la expresión de su rostro, no estaba de acuerdo.
-¿De verdad Robert?, entonces, si esa es la causa, ¿porque babeas por Kristen? Más compañera es ella que yo ¿no? –¿que? ¿Que acababa de decir? ¿Y a ella que coño le importaba lo que yo hiciese? o mejor dicho, ¿como coño lo sabía? ¿Es que todo el mundo estaba enterado?
¡Ah! Claro, mis famosas entrevistas.
-Te estas pasando Nikki –no iba a consentirle ni a ella ni a nadie, por mucha amistad que hubiera de por medio, aquella intromisión en lo que hacía o no.
-No Robert… no. Solo digo la verdad, con Kristen no tendrías inconveniente pero… a mi te limitas a darme excusas –ahora si se estaba pasando.
-Nikki yo no tengo porque darte explicaciones. Yo hago lo que quiero y con quién quiero –dije, antes de darme la vuelta. Aquella conversación no tenía ningún sentido.
-¡Mientras tu estas aquí bebiendo y haciéndote el mártir, ella esta en casa revolcándose con su novio, que lo sepas! –aquello dolió.
-¿Kristen no es tu amiga?, que diría ella si te oyese -dije volteándome para mirarla.
-Diría que te estoy diciendo la verdad. ¿Es que no te das cuenta? a ella no le interesas lo más mínimo –pero aquello dolió todavía más.
-Vale Nikki, no me importa –sentencie, dando por finalizada la conversación, y dándome otra vez la vuelta, me dirigí hasta el baño. Pero Nikki, no tenía intenciones de callar.
-Si no lo ves Robert pregúntate donde esta o porque no esta aquí esta noche. ¿Sabes por qué?, porque esta con su novio, al que ama –gritaba mientras me seguía. En ningún momento la enfrente. No tenía argumentos para hacerlo.
Entre al baño desesperado, todas sus palabras eran ciertas, Kristen había escogido. Aunque puede que quizás nunca tuviera nada que pensar. Puede que yo fuera el único con sentimientos de por medio, y en vez de estar haciendo lo que todos me decían, yo no hacía más que desaprovechar las oportunidades que mi nueva vida me estaba brindando.
Pero eso se acabo, ya no habría más Kristen.
Salí del baño en busca de la primera mujer que se me acercase, dicha mujer no tardó mucho en aparecer. Larga melena castaña, casi de mi altura, gracias a los tacones que calzaba, los cuales le hacían unas de las mejores piernas que había visto nunca, piernas que pude apreciar gracias al cortisimo y ajustado vestido, el cual también me dejaba apreciar su envidiable figura y el tamaño de sus senos.
No tardemos ni tres minutos en salir de allí, y aproximadamente unos veinte en llegar a su casa.
Entremos a su departamento besándonos apasionadamente, estaba desesperado por tomarla, no quería seguir esperando. La cogí de sus nalgas elevándola del suelo y la pegue contra la pared mientras la besaba por el cuello y escuchaba sus gemidos, gemidos que estaban excitándome todavía más de lo que estaba. La pegue más a mí y con una de mis manos le subí el vestido mientras la otra tocaba sus grandes y perfectos senos, ella me agarraba con fuerza por la espalda a la vez que nos besábamos, fue entonces cuando introduje mi mano en su sexo, el cual mostraba la misma excitación que yo.
Sin mas demora, introduje dos dedos en el haciéndola gemir como loca. Seguí así unos instantes, los precisos para notar que estaba apunto de llegar al clímax, rápidamente me desabroche el pantalón y me coloque un preservativo, mientras ella, apoyada en mi cintura, me desabrochaba la camisa besando mi torso a su paso. Sin mayor dilatación, aparte su ropa interior lo necesario y comencé a penetrarla con fuerza.
Continué aumentando el ritmo de las penetraciones, lo que provocaba que su cuerpo se separase y golpease contra la pared en cada una de mis entradas en su ser. Sus gemidos eran bastante elevados, no sabía si eran debidos al placer de mis estocadas o por el daño que estas le estaban provocando, dude en parar pero sus palabras me indicaron que eso no era lo correcto. Jadeaba pidiendo más y más y yo estaba dispuesto a dárselo.
Segundos después de ella alcance lo que tanto deseaba. Y mi cuerpo vibró al igual que mi miembro con la llegada del esperado clímax.
Esta preciosa desconocida me hizo recordar lo que otra me había hecho olvidar, y no una, sino tres veces esa misma noche.
Siguiente - Capítulo XII
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No me matéis por favor, por favor, por favor…. Puede que me arriesgue mucho con este capítulo y se que es probable que no os guste nada, pero creerme que es necesario para el desarrollo de la historia, además es hombre y esta soltero ¿no? (Aunque hoy día no jejeje), además fijarse bien porque lo hace…….. Al igual que ella a ayer que por cierto si para vosotras fue difícil leerlo, para mi mas escribirlo jejejejeje……
Bueno muchísimas gracias a todas por vuestros comentarios de verdad que me ayudan y animan muchísimo a seguir….
Ada, no lo hice con esa intención de verdad cariño, quería agradecer a todas no solo a la que escriben sino también a las que leen, por cierto muchas gracias por tu comentario me gusto muchísimo…..y el de Florbelys también, y el de Nana, y el de Ara, y el de Verónika, en fin el de todas que las que me escriben por primera vez, gracias a todas….
Y bueno el de las que me escriben siempre también por supuesto, ya lo sabéis cada vez que os leo os lo agradezco……y a las que lo leen también
Johaaaaaaaaaaa, mándame el collage, te lo digo por aquí porque nunca te veo ya tía, te echo de menos que lo sepas un beso….
Bueno la verdad que os hecho de menos a todas ya que esta semana no he podido casi entrar al Chat, pero es que son las fiestas de mi pueblo y bueno, ya sabéis lo que pasa, jejeje…..Por cierto esto me lleva a deciros dos cosillas, una mañana no habrá actualización, el motivo, tengo un bautizo que más bien parece una boda y no estaré en casa en todo el día por favor perdonarme, el domingo si habrá de verdad, y la otra, se que os dije que os recompensaría por no actualizar el domingo pasado, pero no voy a poder hacerlo porque esta semana no he podido escribir por las fiestas, pero en cuanto me recupere esta semana prometo que os recompenso por el domingo y por mañana, vale chicas……
El capítulo de hoy no se lo voy a dedicar a nadie en particular, prefiero dedicároslo a todas por vuestro ánimo de verdad que muchas gracias….
Angie ya te tengo pensada en el capítulo que te voy a dedicar no creas que se me olvida, pero como vuelvas a decir lo de excluida jejejeje, no seré buena que lo sepas jejeje, un besazo..
Y a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, os quiero un montón……. esta semana os he echado muchísimo de menos…..
Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….



