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My angel - Capítulo XI

CAPÍTULO XI – Manteniendo las distancias


Robert


Ya esta, ya se lo había dicho, quizá no fue el mejor momento ni la mejor declaración del mundo, pero oírla decirme que me tiraba a cualquier mujer incluida Nikki, cuando me moría por estar con ella, pudo más y lo solté todo.

En el mismo momento que lo hice, supe que había cavado mi propia tumba, conocía de ante mano su reacción, pero aún así me arriesgue y la volví a besar, a sabiendas que era posible que me abofeteara por hacerlo, pero algo dentro de mí me decía que quizá ese beso fuera el último.

Después de esa noche poco más supe de ella. Cuando quise llamarla, la operadora me dijo que ese número ya no existía y cuando la veía en las sesiones fotográficas me ignoraba totalmente. Por todas sus reacciones estaba convencido de que no creyó una sola palabra de las que le dije aquella última noche, y más convencido aún de que algo, por pequeño que fuera, sentía por mí, de lo contrario no me hubiera respondido al beso y tampoco me ignoraría ahora. Si era eso, me ignoraba para no caer, bueno a lo mejor eso es lo que yo quería creer, mi mente necesitaba aferrarse a algo por muy pequeño que fuera, pues se negaba a pensar que nunca la tendría.

-Bueno Robert, vamos a conseguirla -me dije en voz alta mientras me miraba en el espejo de casa, antes de salir rumbo a una entrevista.

De camino a ella, estuve cavilando en todas las formas que tenía en mi mano para conseguirlo. Acosarla estaba claro que no me iba a funcionar, agobiarla menos todavía, tenía que hacer algo para que me creyera, pero visto lo visto, ella no estaba dispuesta a escucharme ya que evitaba estar conmigo en una misma sala a solas.

Tenía que decirle lo que sentía hasta que me creyese pero ¿cómo?, si apenas me quería escuchar.

-¿Qué me puedes decir de tu coprotagonista Kristen? -pregunto la periodista.

Me quede mirándola con los ojos en blanco, no sabía que contestarle

-Es alucinante –dije sin pensar, tras unos segundos de silencio–. Ella me ha ayudado mucho con el papel. Si no fuera por ella, no estaría aquí sentado, sería otro el que estuviera -totalmente cierto.

Si ella no me hubiera escogido aquella tarde en casa de Cath, yo no sería Edwad Cullen, hasta esto se lo debía.

-Si bueno, se dice que sois muy buenos amigos –¿afirmó o pregunto la periodista?, no estaba seguro.

-Si, ella es genial no se que es lo que tiene pero necesito estar con ella, hace que me lo pase en grande –¿que coño le estaba diciendo a la periodista, si yo soy el primero que oculta sus sentimientos? ¿Porque me estoy abriendo de esta manera con una total desconocida?

-Es bueno que os llevéis bien eso se reflejara en la película y lo hará todo mas creíble ¿no crees? -me gustaría llevarme mejor pero que voy a hacer.

-Si nos llevamos muy bien, no se como se habrá reflejado en la película, aún no la he visto, pero si te doy la razón, cuanta mayor química más creíble es todo –conteste.

-¿Y que me puedes decir de los rumores que circulan, que dicen que kristen y tú tenéis una relación fuera de la pantalla? -aquí vino la famosa pregunta, ya lo había oído en los premios MTV pero hacía tiempo que no me lo volvían a preguntar, y menos tan directamente.

-Pues que es mentira -y ojala fuera verdad. En ese momento recordé lo que iba pensando de camino a la entrevista y entonces lo solté–. Pero me gustaría –sentencie rotundo-, quiero decir, ella es única, no he conocido a nadie como ella, es sencillamente perfecta -ahí va Robert diciendo las verdades, no quería eso Kristen, pues lo iba a tener, lo declararía a los cuatro vientos hasta que ella me creyese.

Había encontrado una forma de mandarle mensajes a Kristen, y aprovechaba cualquier tipo de entrevista para hacerlo, sobre todo aquellas, en las que ella estaba presente.

Y como era de esperar, a ella la idea no le gusto tanto como a mí…

-¿De que vas pattinson? -me recriminó kristen, a la salida de una de esas entrevistas en las que yo me había mostrado tan esplendido.

-¡Hombre!, si por fin me habla la señorita fuera de cámaras. Ya con eso me doy por satisfecho  – dije encarándola en el pasillo contiguo a la sala de la entrevista.

-¿Que es lo que estas haciendo? o mejor, ¿porque lo haces? –volvió a preguntar, pero con otras palabras.

-Lo único que hago es decir la verdad, y ya que no me quieres escuchar pues lo hago de esta manera y lo haré hasta que me creas.

-No se a que estas jugando pero… te aseguro que lo que estas haciendo solo me esta trayendo problemas –¿que?, no creo que su enano de circo tuviese el valor de decirle algo.

-¿Que clase de problemas?, no me digas que…
-No te importan –sentenció rotunda, interrumpiéndome-. Solo te digo que pares con tu jueguecito –añadió. Y así, sin más, se marcho hacía el bullicio, dejándome allí como una colilla.

Salí del hotel enfadado. ¿Como podía arrastrarme tanto?, cuando ni siquiera ella era capaz de valorarlo. ¡Señor!, no soy más que un maldito estúpido, me repetía una y otra vez camino a casa.

Los días fueron pasando y seguía sin saber nada de ella, yo continuaba con mis salidas nocturnas, en algunas me acompañaba Nikki, en otras Cam, y a veces simplemente me iba yo solo, aunque estas eran las menos abundantes, ya que prácticamente todo los Ángeles sabía quien era y siempre habían paparazzis en las salidas del local al que acudía.

El dieciséis de Octubre llegó, esa noche era clave para mí, la estaba esperando desde hacía más de dos semanas, justo el tiempo que llevaba sin verla. Dicha noche, todo el elenco de Crepúsculo estaba invitado a la Première de la película “Sex Drive”, producida por Summit, y allí esperaba volver a verla.

Los minutos fueron pasando y los compañeros llegando, primero Nikki, que se abrazó a mí en cuanto me vio, seguida de Kellan, Edi, Aslhey y por último Cath. Nada de Kristen, ella no fue de seguro para no encontrarse conmigo. Ya estaba claro, no sentía nada por mi, de lo contrario no me evitaría de la manera en que lo hacía.

Después de la película vino la fiesta, en la que intente estar lo más animado posible, no podía hundirme por el rechazo de Kristen, simplemente no quería. Las horas fueron pasando junto con los tragos de Wisky y las cervezas. Por supuesto, también ayudaron las vistas. Mujeres hermosas y despampanantes se paseaban como diosas entre nosotros, algunas hasta me coqueteaban pero… esta noche no estaba de humor para eso.

-Robert, ¿cuanto tiempo llevas sin mojar? -me pregunto Kellan, dejándome en shock, justo después de rechazar la compañía de una rubia preciosa.

-¿Que hablas tío? –espete. Todos estaban allí presentes, hasta Cath, como se le ocurría preguntarme algo así.

-¡Joder Robert!, ¿tu has visto a estas mujeres?, ¿como se te ocurre decirlas que no?, ¿es que estas loco? –pregunta tras pregunta, Kellan me dejaba más claro lo estúpido que estaba siendo.

-Déjalo en paz Kellan, estará cansado –pidió Aslhey. Era un amor de mujer, debía haberme fijado en ella, seguro que por lo menos tendría las cosas claras.

-No, no esta cansado. Lo que lleva mucho tiempo sin mojar y no se atreve por vergüenza –en parte Kellan tenía razón, llevaba sin estar con una mujer desde mis vacaciones en Londres, hacía ya unos tres meses. ¿La causa?, ni yo mismo lo sabía, sencillamente no me fijaba en ninguna.

-Lo que tu digas Kellan –bufé, antes de marcharme dirección a los servicios, no tenía ganas de tonterías y menos esa noche.

De repente note como alguien me cogía por el brazo, en un intento por girar mi cuerpo. Era Nikki.

-¡Hey Rob!, no te enfades, sabes que a Kellan cuando bebe se le va un poco la boca –dijo en un intento de suavizar lo sucedido hacía unos segundos. Y aunque agradecía sus palabras, necesitaba estar solo.

-No te preocupes Nikki, no me enfado, solo quiero ir al servicio – dije intentando ser amable, ¿porque iba a enfadarme por los comentarios de Kellan?, si en el fondo tenía hasta razón.

-Bueno vale, ya sabes que estoy aquí para lo que quieras –empezó a decir acercándose, peligrosamente hacia mi, por lo que tuve que pararla cogiéndola por los hombros.

-Nikki cariño, vas bebida – y quien no lo iba aquella noche.

-¿Y que importa eso Rob?, a mi solo me importas tú – dijo cogiendome por la cintura y pegándose a mi cuerpo.

Vale, sabia que le gustaba a Nikki, pero nunca creí que fuera capaz de lanzarse, ya que yo nunca le había demostrado interés por mi parte, a excepción de aquella noche en la que el alcohol se apodero demasiado de mí, o alguna que otra palabra dicha con cariño, pero con cariño de amistad… No había nada más.

–Nikki no, lo siento pero tu eres mi compañera de trabajo y no la quiero cagar –soné sincero, aún con el sabor del alcohol ingerido, paseando por mi garganta, intenté sonar lo más sincero que pude.

-Vamos Rob –susurro con voz…-, si lo estas deseando –o iba demasiado borracho para que mi boca dijera lo opuesto a lo que pensaba, o esta chica no entendía lo que le acababa de decir, de lo contrario no entendía porque cada vez parecía rozarse más contra mí.

-Nikki de verdad, lo siento pero no –le dije tajante, separándola de mi.

-¿Por qué Robert? –inquirió, clavándome su fría mirada.

-Ya te lo he dicho, somos compañeros de trabajo. Además somos amigos, y si algo sucediera entre nosotros, eso no haría más que estropear nuestra amistad –dije con total sinceridad. Pero por la expresión de su rostro, no estaba de acuerdo.

-¿De verdad Robert?, entonces, si esa es la causa, ¿porque babeas por Kristen? Más compañera es ella que yo ¿no? –¿que? ¿Que acababa de decir? ¿Y a ella que coño le importaba lo que yo hiciese? o mejor dicho, ¿como coño lo sabía? ¿Es que todo el mundo estaba enterado?

¡Ah! Claro, mis famosas entrevistas.

-Te estas pasando Nikki –no iba a consentirle ni a ella ni a nadie, por mucha amistad que hubiera de por medio, aquella intromisión en lo que hacía o no.

-No Robert… no. Solo digo la verdad, con Kristen no tendrías inconveniente pero… a mi te limitas a darme excusas –ahora si se estaba pasando.

-Nikki yo no tengo porque darte explicaciones. Yo hago lo que quiero y con quién quiero –dije, antes de darme la vuelta. Aquella conversación no tenía ningún sentido.

-¡Mientras tu estas aquí bebiendo y haciéndote el mártir, ella esta en casa revolcándose con su novio, que lo sepas! –aquello dolió.

-¿Kristen no es tu amiga?, que diría ella si te oyese -dije volteándome para mirarla.

-Diría que te estoy diciendo la verdad. ¿Es que no te das cuenta? a ella no le interesas lo más mínimo –pero aquello dolió todavía más.

-Vale Nikki, no me importa –sentencie, dando por finalizada la conversación, y dándome otra vez la vuelta, me dirigí hasta el baño. Pero Nikki, no tenía intenciones de callar.

-Si no lo ves Robert pregúntate donde esta o porque no esta aquí esta noche. ¿Sabes por qué?, porque esta con su novio, al que ama –gritaba mientras me seguía. En ningún momento la enfrente. No tenía argumentos para hacerlo.

Entre al baño desesperado, todas sus palabras eran ciertas, Kristen había escogido. Aunque puede que quizás nunca tuviera nada que pensar. Puede que yo fuera el único con sentimientos de por medio, y en vez de estar haciendo lo que todos me decían, yo no hacía más que desaprovechar las oportunidades que mi nueva vida me estaba brindando.

Pero eso se acabo, ya no habría más Kristen.

Salí del baño en busca de la primera mujer que se me acercase, dicha mujer no tardó mucho en aparecer. Larga melena castaña, casi de mi altura, gracias a los tacones que calzaba, los cuales le hacían unas de las mejores piernas que había visto nunca, piernas que pude apreciar gracias al cortisimo y ajustado vestido, el cual también me dejaba apreciar su envidiable figura y el tamaño de sus senos.

No tardemos ni tres minutos en salir de allí, y aproximadamente unos veinte en llegar a su casa.

Entremos a su departamento besándonos apasionadamente, estaba desesperado por tomarla, no quería seguir esperando. La cogí de sus nalgas elevándola del suelo y la pegue contra la pared mientras la besaba por el cuello y escuchaba sus gemidos, gemidos que estaban excitándome todavía más de lo que estaba. La pegue más a mí y con una de mis manos le subí el vestido mientras la otra tocaba sus grandes y perfectos senos, ella me agarraba con fuerza por la espalda a la vez que nos besábamos, fue entonces cuando introduje mi mano en su sexo, el cual mostraba la misma excitación que yo.

Sin mas demora, introduje dos dedos en el haciéndola gemir como loca. Seguí así unos instantes, los precisos para notar que estaba apunto de llegar al clímax, rápidamente me desabroche el pantalón y me coloque un preservativo, mientras ella, apoyada en mi cintura, me desabrochaba la camisa besando mi torso a su paso. Sin mayor dilatación, aparte su ropa interior lo necesario y comencé a penetrarla con fuerza.

Continué aumentando el ritmo de las penetraciones, lo que provocaba que su cuerpo se separase y golpease contra la pared en cada una de mis entradas en su ser. Sus gemidos eran bastante elevados, no sabía si eran debidos al placer de mis estocadas o por el daño que estas le estaban provocando, dude en parar pero sus palabras me indicaron que eso no era lo correcto. Jadeaba pidiendo más y más y yo estaba dispuesto a dárselo.

Segundos después de ella alcance lo que tanto deseaba. Y mi cuerpo vibró al igual que mi miembro con la llegada del esperado clímax.

Esta preciosa desconocida me hizo recordar lo que otra me había hecho olvidar, y no una, sino tres veces esa misma noche.

Siguiente - Capítulo XII

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No me matéis por favor, por favor, por favor…. Puede que me arriesgue mucho con este capítulo y se que es probable que no os guste nada, pero creerme que es necesario para el desarrollo de la historia, además es hombre y esta soltero ¿no? (Aunque hoy día no jejeje), además fijarse bien porque lo hace…….. Al igual que ella a ayer que por cierto si para vosotras fue difícil leerlo, para mi mas escribirlo jejejejeje……

Bueno muchísimas gracias a todas por vuestros comentarios de verdad que me ayudan y animan muchísimo a seguir….


Ada, no lo hice con esa intención de verdad cariño, quería agradecer a todas no solo a la que escriben sino también a las que leen, por cierto muchas gracias por tu comentario me gusto muchísimo…..y el de Florbelys también, y el de Nana, y el de Ara, y el de Verónika, en fin el de todas que las que me escriben por primera vez, gracias a todas….

Y bueno el de las que me escriben siempre también por supuesto, ya lo sabéis cada vez que os leo os lo agradezco……
y a las que lo leen también

Johaaaaaaaaaaa, mándame el collage, te lo digo por aquí porque nunca te veo ya tía, te echo de menos que lo sepas un beso….


Bueno la verdad que os hecho de menos a todas ya que esta semana no he podido casi entrar al Chat, pero es que son las fiestas de mi pueblo y bueno, ya sabéis lo que pasa, jejeje…..Por cierto esto me lleva a deciros dos cosillas, una mañana no habrá actualización, el motivo, tengo un bautizo que más bien parece una boda y no estaré en casa en todo el día por favor perdonarme, el domingo si habrá de verdad, y la otra, se que os dije que os recompensaría por no actualizar el domingo pasado, pero no voy a poder hacerlo porque esta semana no he podido escribir por las fiestas, pero en cuanto me recupere esta semana prometo que os recompenso por el domingo y por mañana, vale chicas……


El capítulo de hoy no se lo voy a dedicar a nadie en particular, prefiero dedicároslo a todas por vuestro ánimo de verdad que muchas gracias….


Angie ya te tengo pensada en el capítulo que te voy a dedicar no creas que se me olvida, pero como vuelvas a decir lo de excluida jejejeje, no seré buena que lo sepas jejeje, un besazo..


Y a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, os quiero un montón……. esta semana os he echado muchísimo de menos…..


Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….


My angel - Capítulo X


CAPÍTULO X – Las Cosas Claras

Kristen


“¿Por qué?, ¿Por qué? y ¡PORQUE!”, me preguntaba entre lágrimas una y otra vez encerrada en el baño de la casa de Michael, mientras escucha sus risas y las de Nikki.

En mi cabeza se agolpaban imágenes de lo sucedido esa noche, la cara de Michael, yo en el escenario mirando a ese ángel, su pasotismo en la fiesta, el beso, el beso y el beso… Dios, ese beso me había elevado a límites desconocidos para mí, pero ¿porque?, porque no podía ignorarlo, verlo como un simple amigo como a los demás, ¿porque cuando sonría, sentía que mi mundo se partía?... y porque tuve que hablarle de esa manera.

Me sentía fatal por hablarle así y con el transcurso de los días no conseguía sentirme mejor. Recordaba su cara en la fiesta, la manera de beber, su coqueteó con Nikki, ese miedo que sentí… dios, tenia miedo de perderle, de que no volviera a mirarme como lo hacía, de que no me hablara más, de… yo que se de que tenía miedo.

Por otro lado estaba Michael, que desde la fiesta volvió a ser él de siempre, el cariñoso, compresivo y adorable Michael. Ya no hubieron más peleas, estas habían sido sustituidas por sus caricias, caricias que ya no sentía como antes, caricias que ya no reclamaba como lo hacía antes. En mi cabeza ahora solo estaba aquel estúpido beso y aquella maldita reacción.

Suspire agobiada, esto se me estaba yendo de las manos, necesitaba hablar con Robert, necesitaba oírle, que me dijera que todo estaba bien, necesitaba…, no sabía que era lo que realmente necesitaba…

Mi cabeza era un mar de dudas, no sabía si llamarle o ir a su casa. Probé a llamarlo infinidad de veces y siempre hacía lo mismo, marcaba su numero pero no me atrevía a darle al botón, así que probé con los mensajes, cientos de mensajes ocupaban la opción borrador, hasta que finalmente di con las palabras…

“Siento mucho lo que te dije, no tengo ningún derecho a recriminarte nada. Espero que sigamos siendo amigos”.

Amigos, ¿cómo podía utilizar esa palabra, si ni yo misma sabía lo que quería de él?

Tres horas más tarde, yo aún vagaba entre las sabanas de mi cama cuando el móvil sonó.

“Si me pides que me quedé lo haré y si me pides que me vaya lo haré”.

Las lágrimas comenzaron a agolparse en mis ojos. No quería que se fuera pero si se quedaba haría daño a Michael y eso no quería hacerlo. No, Michael no se lo merecía.

Apenas dormí esa noche, llegue al set de la película hecha un zombi y destrozada por dentro, no tenía ni idea de lo que estaba sintiendo, ni de que era lo correcto, necesitaba verlo y ese día no estaba tan lejano ya que al día siguiente era la fiesta anual de TEEN VOUGUE y todo el elenco de crepúsculo estaba invitado.

Estaba como loca buscando en el armario algo decente que ponerme, encontré un vestido gris envuelto en una bolsa, ni recordaba cuando lo compre pero por la etiqueta supuse que no lo había estrenado así que me lo puse a juego con unos zapatos negros, me maquille a malas penas y me solté el pelo dejándolo de forma casual.

-Tampoco queremos que crean que no eres tu Kristen –me dije a mi misma frente al espejo antes de salir.

Estaba tan nerviosa que hice parar al taxi en el primer kiosco que divise, necesitaba fumar urgentemente, y cual fue mi sorpresa esperando a que me devolvieran el dinero, cuando la foto de Robert y Nikki, montados juntos en el coche de él, se cruzó ante mi vista.

Irritada, cogí la revista y el tabaco y sin esperar el cambio monte en el taxi, la rabia me comía por dentro viendo las fotos mientras leía los titulares…

“Robert Pattinson y Nikki Red, pillados juntos, saliendo de un local”

“La pareja fue vista muy acaramelada según fuentes del lugar”

Imbécil, imbecil, imbecil eso es lo que eres una maldita imbecil, tu volviéndote loca, sufriendo por el daño que pudiste hacerle, recordando hasta su aliento y el muy cabrón revolcándose con Nikki. Dios Kristen… ¿como has podido ser tan tonta? si lo viste tirarle como un gato en celo en la fiesta, si es él, el mayor embaucador de la historia.

Tonta, tonta más que tonta.

Una vez llegué a la fiesta, las piernas me temblaban mientras me acercaba a donde todos estaban, agarre a la primera persona que vi, que por casualidades de la vida no fue otra que Nikki. Pose como pude delante de las cámaras y me metí al recinto evitando a toda costa toparme con él.

-¡Hey Kris! ¿Estás bien? –pregunto Nikki, totalmente desconcertada.

-Si bien. Y ¿tu?

-Bastante bien –como no iba a estarlo.

-Me alegro –contesté.

Pase toda la fiesta evitando a Robert. Cada vez que me miraba o lo veía con la pretensión de acercarse me marchaba, eso si, hable con un montón de gente y conocí a otro montón, no solo por el hecho de que no duraba ni diez minutos en un mismo lugar, también ayudaron las copas de martini.

Mareada ya de todo, acabe apoyándome en la barra mientras un desconocido me hablaba de no se que historia que apenas comprendía. Allí estaba cuando el mayor sin vergüenza de la historia se acerco cogiendome de la cintura.

-¿Estas bien? –preguntó haciéndose el preocupado.

-¿Yo?, no mejor que tu –dije empujándolo para que me soltara.

-Pues no lo parece.

-Y a ti que te importa –inquirí molesta.

-Pues aunque no lo creas, mucho la verdad.

-Si, ¡ya! –bufé- Se me olvidaba que a ti te importan todas.

-¿De que estas hablando? –preguntó extrañado.

-Oye mira… no tengo ganas de hablar contigo, así que porque no te vas y me dejas terminar la conversación con este señor tan simpático –el desconocido me miro con una sonrisa.

-Eso no te lo crees ni tú –sentenció Robert, agarrándome de la muñeca y arrastrándome para que lo siguiera.

-¡Oye! ¿Que coño haces? ¡Suéltame! –grite deshaciéndome de su agarre.

-Kristen vamos a la calle, te hace falta el aire –dijo tomándome por la cintura, llevándome fuera.

Camino a la salida intenté que me soltara, pero viendo que era inútil, deje de oponer resistencia para no armar un escándalo. Una vez en la terraza me soltó y me encaró.

-¿De que vas esta noche Kristen?, o mejor, ¿de que coño vas siempre?

-¿Yo? ¿De que vas tú Pattinson?

-¿Yo? –inquirió señalándose.

-Si ¡tu! –grité- don pido matrimonio a toda la que se me ponga por delante. Que… ¿a Nikki también se lo has pedido, o te reservas la sorpresa para otro día?

-¿Que estas hablando?, ¿que tiene que ver nikky en todo esto?

-No, Nikki solo es una más en tu lista, la pobre no tiene la culpa.

-No se de que coño estas hablando.

-¿De que estoy hablando? –inquirí ante su falsedad- De que yo, como la mayor imbecil del planeta que soy, he pasado la peor semana de mi vida mientras tú te revolcabas con toda la que se te ponía por delante, entre ellas mi pobre amiga, no quiero ni imaginarme como la engañaste –contesté elevando cada vez más el tono de mi voz.

-Para empezar, tu amiga ya es bastante mayorcita para saber lo que hace. Y para terminar, no se donde sacas esa idea pero es la cosa más ridícula que he oído en mucho tiempo.

-Si, ahora vas a negarme que estuviste con ella hace dos días ¿verdad?

-No, no te lo niego, salí a tomar algo con ella y después la deje en su casa y me marche a la mía –respondió tranquilo.

-Por eso tardaste tanto en contestarme al mensaje –hablé para mí- Eres un… -ni siquiera quise escuchar sus explicaciones.

-¿Que? ¿Que es lo que soy? –inquirió alzando por momentos más la voz- ¡Dilo!... ¿Un imbécil? ¿Un idiota quizás?...

-¡Si! todo eso y más –grite yo ahora.

-Si, eso es lo que soy, pero por haberme fijado en ti, ¡por estar loco por ti!

-Lo que me faltaba por oír –intente largarme de allí pero lo evito cogiendome del brazo.

-Que pasa… ¿no quieres oírlo? Pues lo vas ha hacer te guste o no. Estoy loco por ti, me muero por tenerte, me pone enfermo verte con el subnormal que tienes por novio -chilló acercando su cara cada vez más a la mía.

-¡El subnormal eres tu si piensas que voy a creer una sola palabra de lo que estas diciendo!

-¿Por que no crees lo que te digo? –pidió mucho más calmado aun agarrándome por el brazo.

-Por que por tu boca solo salen mentiras, porque lo único que quieres de mi es lo mismo que todas ya te dan y como te lo niego insistes.

-No Kristen, yo no quiero a otras yo…

-No me vengas con cuentos eso lo dices ahora –le interrumpí, no quería seguir escuchándolo– ¡Y suéltame ya! –grite empujándolo.

Me solté de él y corrí hacia la puerta pero cuando le escuche pronunciar mi nombre, mi cuerpo se freno en seco y respondiendo a un acto involuntario, me gire.

Ahí estaban sus ojos, puestos fijamente en mí.

Se abalanzó sobre mí besándome pasional y desesperadamente. No pude pensar, intenté soltarme pero caí rendida a él. Mis manos subieron agarrando su cabello con deseo mientras las suyas se desplazaron desde mi espada hasta mis nalgas apretándome más contra él. Mi cuerpo volaba excitado sintiendo el contacto de su lengua con la mía. Como si de dos piezas de un puzzle se trataran su boca y la mía encajaban a la perfección, piezas que bailan al son de una música ardiente compuesta por los dos.

Sentía la falta de aire en mis pulmones, pero era tal mi necesidad de sus labios que me daba igual perder la consciencia, solo quería seguir sintiendo el contacto de su lengua enroscándose con la mía. Cuando nos separemos por la falta de oxígeno, su boca busco mi cuello, mi cuerpo pedía más de él pero mi razón me decía que eso estaba mal.

Dejándome llevar por esta, aún sin saber como, lo empuje y salí a la calle en busca de un taxi.

No podía ir a mi casa, sabía que si iba esa noche acabaría cometiendo una locura de la cual me arrepentiría más tarde. Cuando llegué a casa de Michael se sorprendió ya que no esperaba verme allí, pero mayor fue su sorpresa cuando me lancé sobre él besándolo con pasión. Necesitaba ahogar la excitación que los besos de otro hombre habían provocado en mi cuerpo, cuerpo que ahora pedía a gritos ser amado.

Sin previo aviso lo empuje haciéndolo caer sentado en el sofá y bajo su deseosa mirada, me quite el vestido para después sentarme ahorcajadas encima de él. Comenzó a besarme el cuello, mientras yo desesperada luchaba por quitarle la camisa, no quería más besos ni más preliminares, solo quería sentirlo dentro de mí.

-Hazme el amor –le susurré en su oído, suplicando para que me hiciera caso.

En ese mismo instante, me tumbo en el sofá y con su boca comenzó a besar mis senos, protegidos aún por el estupido sujetador, mientras sus manos subían y bajaban desde ellos hasta mi vientre. Mi desesperación crecía por momentos al igual que mi excitación, harta de tanto esperar, me quite el sujetador mientras su boca besaba mi abdomen y con mis manos intente desabrochar su pantalón.

Clara ya mi urgente necesidad, no me hizo esperar y apresurado se saco el pantalón junto con los calzoncillos para después hacer lo mismo con la única prenda que aún seguía vistiendo. Abrazándose a mi cuerpo, empezó a penetrarme suavemente a la vez que yo alzaba mis piernas enrollándolas en su cintura para atraerlo más profundamente a mí.

Los movimientos comenzaron a ser más rápidos y profundos, haciéndome gemir pidiendo más, a la vez que movía mis caderas al mismo compás para magnificar el placer que sus estocadas estaban provocando en mí ser. Ya faltaba poco, sus jadeos cada vez más continuados me lo indicaban por lo que baje mis manos por su espalda hasta sus nalgas, apretándolas más si cabía contra mí. Entonces en ese momento sentí mi cuerpo estremecerse ante la llegada del clímax.

Estábamos abrazados mientras recuperábamos el ritmo habitual de nuestra respiración, cuando sentí una lágrima deslizarse por mi cara seguida de una fuerte presión en la garganta, tenía que levantarme y apartarme de él si no quería que me viera llorar.

-Hey Kris, ¿que te pasa, donde vas? –preguntó extrañado cuando lo aparte de mi y me levante cogiendo el vestido.

-¿Eh?, nada estoy bien. Voy... voy a tomarme la pastilla que luego se me olvida y no queremos sustos –dije dándole la espalda mientras que me ponía el vestido.

-¿Kris? –me pare girándome de lado e intentando mirarle– a estado genial. Te quiero…

Solo tuve fuerzas de asentir con la cabeza, la cual estaba ladeada ya que las lágrimas amenazaban con salir de un momento a otro.

Ya estaba llorando cuando cerré la puerta del baño y seguí haciéndolo mientras me sentaba en la ducha bajo el agua fría. Solo quería llorar, en vez de sentirme llena por dentro me sentía vacía.

Las caricias de Michael habían sido inútiles, en mi mente solo estaban las palabras de otro hombre, pero no, no podía ser tonta, no podía creerle, no podía dejarme llevar, no podía caer…

Siguiente - Capítulo XI

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Bueno no queríais acción, aquí la tenéis…..Por dios no me matéis pero era necesario hacerlo y con el transcurso de la historia lo entenderéis. Y se que todas estáis deseando esto entre los protagonistas, pero lo bueno se hace esperar, como siempre digo yo….

Muchas gracias a todas las lectoras, a las que comentáis y a las que no también, me ayudáis mucho a seguir escribiendo….

El capítulo de hoy se lo voy a dedicar a mi CAMI querida, esa que no me quiere nada y que atenta contra mi salud cada vez que puede. Pequeñuja donde estas metida que hace días que no te leo, haber si pronto te hablamos un besazo… (Por cierto no se si lo leerás o no pero quiero que sepas que desde ayer te estoy intentado dejar un mensaje en tu fic y me da error, mañana volveré a probar, pero como siempre el capítulo impresionante aunque no me gusta como acabo, no me gusta tanta incertidumbre, ¿Qué es….?) Jeje….

Y a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, os quiero un montón…….

Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….

My angel - Capítulo IX


CAPÍTULO IX – Sin agobios

Robert


Me estaba volviendo loco, mejor dicho, esa maldita mujer me estaba volviendo loco.

Después de ese beso frustrado gracias a Catherine, no volví a saber nada de ella hasta los premios VMAS, y no por mí, sino por ella, ya que no contestaba ninguna de mis llamadas. Estaba deseando volver a verla, sobretodo cuando recordaba su cara cogiendome la corbata. Kristen estaba consiguiendo fascinarme por momentos, cada día tenía más claro que desde hacia tiempo ni mis ojos ni mi cuerpo la veían como una simple amiga. Pero cuando la vi aparecer con su enano guardaespaldas la rabia me comía por dentro, rabia que en vez de aminorar se acentuó al verlo con ella en la fiesta posterior a los premios.

No la mire durante toda la fiesta, pasaba de ver cualquier escena romántica entre ellos así que fije mi atención en el alma de la fiesta, Nikki. Hasta incluso he de reconocer que consiguió que dejara de pensar en ella por unos instantes, pero como el grandísimo estúpido que era, cuando la vi salir por la puerta de emergencias fui tras ella. Y maldita la hora en la que lo hice porque después de darnos unos de los mejores besos de toda mi vida, me hizo sentir como el peor de los hombres al acusarme de ser yo quien provocaba todos estos encuentros.

Volví furioso a la fiesta y comencé a hacer lo único que parecía que se me daba bien, beber.

“¿En que maldito momento tuviste que fijarte en esta estúpida cría?”, me repetía una y otra vez, a la vez que bebía sin parar.

No se muy bien como acabó la noche, no lo recordaba, lo único que se es que desperté en un cama que claramente no era la mía. Aturdido, salí de la habitación y me aproxime a la sala de la que provenían los ruidos.

Allí sentado en el sofá estaba Cam.

-Dios… el señor Pattinson ha decidido volver al planeta de los vivos, aún medio zombi claro –dijo burlándose.

-¡Joder que susto!, no sabía donde estaba.

-Creíste por un momento que estabas en casa de alguna modelo, ¿verdad? –inquirió con ironía.

-Si, una modelo con mal gusto –dije sentándome en el sofá.

-No seas cabrón que si no llega a ser por mí a saber donde te hubieras despertado.

-Seguro que con una más guapa que tú –reí- Oye… ¿como es que estoy aquí? -pregunté aún confundido.

-Pues muy simple. Cuando la fiesta terminó, tu no podías ni hablar, así que lo de montarte en un taxi como que no, y como tampoco se donde vives opté por la solución mas práctica, traerte aquí.

-¿Y tu novia?

-Está visitando a unos familiares, no te preocupes. Oye contéstame a una cosa –le miré dudoso y prosiguió – ¿que te paso anoche que no viste mejor solución que liarte con la botella?

-No es la primera vez que bebo, no se de que te sorprendes –contesté sin mirarlo.

-Cierto, pero si la primera vez que lo haces de esa manera –este tío era más observador de lo que yo creía.

-No es para tanto, perdí un poco el norte eso es todo –respondí acomodándome en el sofá, en un intento por disimular.

-¿Un poco?, tío perdiste el norte y el sur, si hasta le tiraste a Nikki.

-¿Que hice que? –pregunte aturdido.

-No, no tranquilo, no pasó nada y no porque ella no quisiera… dale las gracias a Michael.

-Oh si… Dios, el enano de circo me ha salvado, ahora mismo le mando una tarjeta –no puede evitar mi cara de asco.

-Lo sabía –mierda, me había delatado.

-¿El que? – pregunte haciéndome el tonto, pero sabía que ya era tarde.

-Sabía que el motivo de tu desvarió no era otro que Kristen.

-Te equivocas.

-Vale Robert, sino me lo quieres contar no lo hagas, pero no me hagas parecer un idiota.

-Es que… –de que me servía ya negarlo, estaba claro que se había dado cuenta– Esa niña me esta volviendo loco.

-Dime algo que no sepa –respondió sonriente.

-¿Y tu desde cuando te has dado cuenta? – pregunte sorprendido, si apenas yo me había dado cuenta, ¿como es que él ya lo sabía?

-La pregunta no es esa, la pregunta es ¿a pasado algo entre vosotros?

Al principio guarde silencio, pero en seguida comprendí que a lo mejor si soltaba todo lo que llevaba por dentro, me sentiría mejor.

-Nada más allá de lo que verdaderamente me hubiera gustado que pasara.

-Y verla con él te esta matando.

-Si, pero no solo eso, me mata lo cínica que es. ¿Puedes creerte que me dijo que era yo el culpable de la situación? Dios… como si yo la hubiera obligado a besarme, por favor, aún no ha habido beso que no me haya correspondido –dije enfureciéndome por momentos.

-¿Y que piensas hacer al respecto?

-¿Yo? Por mí que le den, a ella y a su novio –dije todavía más furioso.

-Tío, eso no te lo crees ni tú –contestó irónico.

-¿Sabes cual fue una de las líndeces que me soltó? –negó- Me reprocho el hecho de ser él causante de la falta de respeto hacía su novio, como si ella no hubiera buscado mi boca en más de una ocasión.

-Es normal su reacción, ella tiene novio y además es una niña.

-Si, niña para lo que quiere.

-Sea como sea es un niña que ha estado cinco meses rodando una de las películas mas románticas contigo, es normal que este confusa.

-Eso no justifica las cosas que me dijo.

-Mira, ahora estas así porque es reciente, pero cuando la veas volverás a babear por ella.

-Eso quisiera ella –vale Robert, ahora dátelas de machito.

-Robert, mírate… estas loco por ella, deja de escudarte en sus palabras y céntrate en los hechos.

-¿Que hechos?

-Pareces tonto ¿eh? Haber –suspiro- tu mismo has dicho que siempre te ha correspondido y que además, en ocasiones ella te ha incitado.

-Si, ¿y? -inquirí aún sin entenderlo.

-¡Madre mía como estamos hoy! Pues esta claro que algo tiene que sentir por ti, por muy pequeño que sea -continué mirándolo confundido– Haber, si te gusta no tires la toalla, inténtalo, lo peor que puede pasarte es que te rechace del todo y por lo que dices, eso aún no ha pasado.

-¿Y como lo hago gurú?

-¡A no! eso ya es cosa tuya, tu sabrás. Lo único que puedo decirte es que no la agobies, que insistas pero sin agobios, ¿me entiendes? –asentí con la cabeza.

Me quedé pensando en las palabras de Cam durante el resto de la tarde. Él tenia razón, en el momento que la volviera a ver, todas sus palabras se me olvidarían, no se a quién pretendía engañar con hacerme el fuerte. ¡Ah si!, a mi mismo, pero no por miedo a lo que sentía, sino porque cada vez era mayor mi deseo de estar con ella.

Tenía que hacer algo, algo habría por pequeño que fuera que consiguiera atraerla cada vez más a mí, y ese algo lo iba a descubrir.
Pasados unos días, decidí contestarle el teléfono a Nikki, la pobre no paraba de llamarme desde el día después de la fiesta, pero después de lo que me contó Cam pasaba un poco la verdad.

-¿Hola? -contesté.

-Perdido de la vida, soy Nikki, ¿que tal?

-Hey… Hola Nikki. Bien ¿y tu?

-Bien, como siempre. Oye, te he estado llamando.

-Si lo se, pero he estado muy ocupado, hoy mismo pensaba llamarte –que típica mi excusa.

-¿Ocupado?

-Si dando entrevistas y eso –¿como podía ser tan cotilla?

-Ah bueno, no pasa nada. Oye, te llamaba para ver que haces hoy.

-¿Hoy? –lo que me faltaba– pues no tengo nada pensado, estoy un poco cansado la verdad –esa era la verdadera razón por la que no le cogía el teléfono.

-Oh vamos, Robi –¿Robi?... ¿me acababa de llamar Robi?... ¿Pero esta de que iba?

-No se Nikki, ¿que me propones? -tampoco quería decirle que no tan secamente, oiría su plan y me inventaría alguna excusa.

-Pues podemos ir a tomar algo a alguna parte. Es que Michael y Kristen no quieren salir, se van a quedar viendo una película y a mi no me apetece quedarme sola en casa.

Michael y Kristen, ¿porque me los nombraba?

-Vale Nikki, ¿donde y a que hora pasó a recogerte?

No tenía ninguna intención de quedar con ella cuando me propuso salir, pero en el momento en que me los nombro, fue tal mi angustia que sabía que si me quedaba en casa me iba a volver loco además, Nikki, era bastante divertida, seguro que conseguía que me olvidara un poco de toda esta mierda.

Pase a buscarla y me indico un lugar de copas que estaba repleto de gente. El local era verdaderamente genial, la ambientación muy buena, la música no estaba nada mal y si a eso le sumamos que podía pasar desapercibido entre tanta mejor, porque los últimos días estaban resultando un tanto raros para mí cada vez que salía a la calle, mejor.

Como imagine, Nikki consiguió hacer que me olvidara un poco de mis pensamientos, aunque al principio me los recordó al comentarme que la noche de la fiesta durmió con ellos en el apartamento de él, pero gracias a mi facilidad a la hora de cambiar de tema, se olvido de ellos y se centro en otros temas.

Cerca de las cuatro de la madrugada y viendo que las copas estaban empezando a afectarme, decidí que había llegado el momento de cerrar la noche.
-Nikki ¿vamos? -inquirí levantándome de la butaca.

-¿Ya?... ¿tan pronto?

-No, no es pronto –reí ante su gesto- Además, no puedo seguir bebiendo sino no se como voy a conducir.

-Bueno... – respondió haciéndose de rogar.

A la salida del local no lo podía creer, había unos cinco periodistas tirándonos fotos sin parar y haciendo preguntas ridículas sobre Nikki y yo, incluso creo recordar que llegaron a mencionar a Kristen.

-Monta al coche y ni los mires -le dije.

-Tranquilo, es normal.

-¡¿Es normal?! – pregunte alterado una vez entre en el coche.

-Si, ahora somos carne de cañón para estos buitres.

-¿Pero como?... -pase de hacer la pregunta, no quería hacerme más mala sangre.

Conduje por encima de lo permitido de camino a casa de Nikki. Ella hablaba y hablaba pero yo la ignoraba, de vez en cuando soltaba alguna sonrisa tonta, pero no estaba de humor para charlar. Cuando llegue a casa enchufe el teléfono lo tire a la cama y me fui al baño a darme una ducha, necesitaba quitarme el olor a humo y alcohol además de aclarar mi mente. Cuando terminé caí rendido a la cama y me clave todo el móvil en la espalda.

-¡Mierda! –chille, se ve había olvidado que lo había dejado allí.

Cuando conseguí cogerlo vi que tenía un mensaje…

-A saber quién será – dije en alto esperando ver un mensaje de Nikki diciéndome lo bien que se lo había pasado esta noche y que había que repetir, pero lo que encontré fue otra cosa cuando se abrió.

“Siento mucho lo que te dije, no tengo ningún derecho a recriminarte nada. Espero que sigamos siendo amigos”.

No hacía falta ver quién me lo había mandado, lo sabía. Era mi niña, la única que conseguía hacerme reír como lo estaba haciendo ahora.

Siguiente - Capítulo X

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He tenido una pequeña complicación pero ya he actualizado, más vale tarde que nunca, ¿no?...., espero que os guste el capítulo de hoy.

Por cierto el trailer de Luna Nueva, espectacular, no tengo palabras, cada vez tengo más ganas de que llegue el día 18 de Noviembre….

MarisoldLeto, para nada me sabe a mal que me corrijas si ves cualquier defecto, tú o las demás, para eso estáis también para decirme lo que esta mal, de verdad jejej…, y más de uno que veréis porque cuando me pongo a escribir lo hago muy rápido y apenas repaso, porque como lo haga empiezo a borrar cosas y no es plan…así que ya sabeís sin miedo corregirme.

El capítulo hoy se lo voy a dedicar a mi MAMITAKAREN, a la que quiero un montón y espero que le haga mucha ilusión esta dedicatoria, porque se que le gusta mucho el fic y es también muy Robsten así que cariño, hoy el capítulo va para ti, y haber si coincidimos más por el Chat que cada vez que entro te vas tu, eso no puede ser, un besazo…..

Y a todas las chicas del Chat Rodward&Krisella, os quiero un montón…….

Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….