ACTUALIZACIONES DEL BLOG

Hola chicas, haber, vengo a decir varias cosas, sabéis que la resolución del concurso era mañana sábado, pero, a Pau le han surgido unos problemillas familiares así que, dudo mucho que podamos hacerlo mañana, en cuanto todo este resuelto lo colgamos de acuerdo, pido disculpas de ante mano, porque se que estáis ansiosas por saberlo, pero, espero que lo entendáis, por otro lado, esto da más tiempo a gente como la chica de América que nos ha comentado, para poder mandar la imagen..., así que nada, si alguna más quisiera participar, pues que sepa que aún tiene tiempo...

Otra cosilla, esta semana no ha habido actualización de My Angel, porque llevo toda la semana con un costipado horrible, intentare ponerme mañana con ello vale...

Lo dicho chicas...espero que lo entendáis...gracias y besitos...

Almu...

CONCURSO!

Hola chicas!

Por desgracia no vengo a actualizar, vengo a comentaros un tema con el que dimos hace unos días gracias a Ayyys (nuestra portera y publicista oficial) y me gustaría saber cuál es vuestra opinión y porque no…que participéis.

A ver, ahí va…ESTAMOS PREPARANDO UN CONCURSO DE FOTOGRAFÍA!

Os explico, el concurso tiene que estar basado en “USAR Y TIRAR”. Debéis HACER UNA FOTOGRAFÍA a uno o varios elementos que os recuerden a esta historia.

- No vale buscar imágenes de Internet, ni fotomontajes, ni photoshop.
- Podéis IMPRIMIR fotos de Robert/Kristen…Edward/Bella para que salgan en la foto, pero solo a través de impresión.
- Todas tenemos una cámara en casa o en el móvil, así que a la marcha!
- La fecha límite será el Viernes que viene, justo tenéis una semana para hacerlo.
- POR FAVOR, OS LO RUEGO, podríais DEJAR UN COMENT diciendo si VAIS O NO a participar, os lo agradeceríamos mucho.

La foto (sólo una Ayyys) la tenéis que mandar a nuestro correo: arrodilladas.pero.con.poder@hotmail.com , nada de mandarlo a nuestros correos personales, ¿ok?

Almu y yo seremos el jurado del concurso, colgaremos las fotos que nos hayáis mandado durante toda la semana y la foto ganadora formará parte de nuestro blog, es decir, aparecerá colgada en la parte derecha del blog además de que dicha persona obtendrá un adelanto del nuevo capítulo de “USAR Y TIRAR”.

Espero que os animéis, porque lo hacemos con todo el cariño, para que podáis participar de una manera activa en esto y que las esperas no sean tan largas y nada, si tenéis alguna duda, mandáis un correo a nuestra dirección en común y contestaremos lo más pronto posible, aquí una servidora estará pendiente de ella prácticamente todo el día.

Bueno, lo dicho…gracias y suerte a tod@s l@s que os animéis!

Att: Pau

P.D.: LAS ACTUALIZACIONES QUE HAGAMOS ANTES DEL VIERNES QUE VIENE APRECERÁN DEBAJO DE ESTE POST, PARA QUE TOD@S PUEDAN ENTERAR DEL ASUNTO, ¿OK?

CAPÍTULO XLV

Hola chicas, bueno hoy toca capítulo de transición como el otro día, pero ya queda menos :-)...besitos...



CAPÍTULO XLV – Cambios


Kristen



-Y bueno, pásatelo bien, y diviértete vale.

-Vale…tú igual.

-Y come y…no se…

-Vale…

-Pues eso.

-ROBERT!!!!

-Me tengo que ir ya…

-Si.

-Te llamo, te llamo cuando baje del avión.

-Vale.

-Si quieres te vuelvo a llamar cuando este en el hotel.

-Jejeje…vale…

-Adiós.

-Chao…


Quince días habían pasado desde aquella despedida agridulce, dulce gracias a la magnifica noche que pase a su lado, esa noche en la que tantas sensaciones se agolparon en mi cuerpo, pero a la vez agria, pues en cuanto la noche dio paso a la mañana y su teléfono comenzó a sonar, fui siendo más consciente de la penosa realidad, de aquella a la que tantas veces yo misma me negaba.


Me jure a mi misma no llorar mientras subía por las escaleras a fin de darle una de sus maletas. Me repetí una y mil veces, mientras esperaba sentada a los pies de la cama a que saliera del baño, que no era para tanto, que en agosto volvería a verlo y que no era la primera vez que me separaba de él. Volví a hacer hincapié en esa idea mientras lo tenía delante, contemplándome con esas perfectas gemas brillantes, pero mi auto control sirvió de poco y acabe derrumbándome en su hombro, sintiendo su abrazo.


Aún así, intente volver a hacerme la desentendida cuando mi madre se despedía de él. Reprimí mis ganas de lanzarme sobre él y decirle lo mucho que lo amaba mientras caminaba hacia al coche, e incluso mordí mi lengua para no gritarle lo que tantas ganas tenia de gritar, cuando vino hasta mi coche, para volver a despedirse.


No quería hacer la situación más dura de lo que ya lo estaba siendo, como tampoco quería hacerle prometer nada que quizás, no fuera capaz de cumplir. No quería ser tan egoísta, no cuando ya lo había sido tantas veces, pero que finalmente fuera fuerte y no lo hiciera, no significaba que no me muera por hacerlo, y una vez mi madre puso el coche en marcha, silenciosas lágrimas comenzaron a descender por mi rostro, lagrimas que acabaron explotando en la soledad de mi habitación.


Los siguientes tres días fueron los peores, quizás suene exagerado, pero…cuando despertaba, y no notaba su fragancia…me sentía vacía. Al acostarme, sucedía lo mismo. Podía intentar engañar a mi mente abrazando a la almohada o reviviendo algunos momentos, pero…ni sentía su calor, ni el peso de su cuerpo sobre el colchón.


Pero sin duda alguna, cuando más notaba su ausencia era durante el día. No ver su sonrisa, ni percibir su aliento mientras hablábamos por teléfono, o el simple hecho de no escuchar sus tonterías o ver como ponía en práctica su torpeza, esas simples cosas que parecen no ser nada cuando tienes cerca de ti a la persona que amas, pero…que tanto añoras cuando esta lejos de ti.


Esos primeros días evitaba a toda costa pensar. Hice lo inevitable para no quedarme en casa, aún sabiendo que el nuevo guión me esperaba sobre la comada de mi habitación, pero es que siempre era lo mismo, me sentaba sobre la cama con el en las manos, habría sus primeras paginas y su sonrisa volvía a mi mente, esa sonrisa que tanto me gustaba, ese sonido que tanto me desconcentraba, pues…era inevitable que al oírla, mi mente no se trasladara a todo lo vivido, a todo aquello que en su día, pensé que no era nada, solo gestos de compañerismo, a todo lo que nunca imagine que acabaría convirtiéndose en este sentimiento.


Pero así somos los seres humanos, idiotas por naturaleza, inconformistas y negativos por más que la realidad nos golpee una y otra vez ante nuestras narices, o al menos eso era lo que me había sucedido a mí.


Lo bueno de tener algo de tiempo libre, y no querer pensar mientras pasan esos días, es...que haces cosas nuevas, o al menos cosas que yo llevaba mucho tiempo sin hacer, como por ejemplo, visitar viejas amigas, a las que tantos meses llevaba sin ver, o dar paseos por la ciudad mientras esta anocheciendo, eso si, estos paseos no me quedaba otra que hacerlos en coche, ya que…desde que Robert se marcho, la insistencia de la prensa cada día era mayor. Pero incluso dando esos paseos me acordaba de él.


Lo imaginaba a mi lado de la mano viendo la puesta de sol, caminando por la calle o sentados en cualquiera de las muchas terrazas de los bares, en definitiva, cosas imposibles de hacer, pues…, aunque acabáramos juntos, jamás podríamos hacer eso, jamás podríamos relajarnos y ser dos personas normales, o al menos no por ahora y eso me hacía pensar en el tipo de vida que tendría a su lado, y sin poder remediarlo sentía miedo, miedo a no ser feliz, a que él no lo fuera, miedo a que todo lo bueno que teníamos se acabara muriendo…, miedo a dar un paso más…y que este, nos acabara destrozando.


Y luego en casa, esos miedos se disipaban al volver a sentir su ausencia, al volver a recordar lo pasado, los momentos vividos, como los de la última noche, momentos en los que no tenía ninguna duda, esos momentos…que estaba segura de querer seguir viviendo….


-Pufff vaya lió mental – grite dejándome caer sobre la almohada, sintiendo como la ansiedad se iba apoderando de mí, pero como si de un escape se tratara, el teléfono comenzó a sonar.

-Kristen?, soy Floria, ¿qué tal estas? – no hacía falta que me dijera quién era, sabía de sobras que era la nueva directora.

-Hola Floria, bien, aquí estoy en casa con el guión – con el estaba, solo que este yacía cerrado sobre la cama.

-Muy bien que lo veo cariño. Mira, te llamo para preguntarte si podrías venir mañana, para ver el tema de las voces y darte las partituras.

-¿Partituras?

-Si, de las canciones que cantaras – cierto.

-Ah si, perdona, estaba despistada – y tanto - ¿Mañana? perfecto.

-Entonces nos vemos mañana – colgué.

-Se acabaron los días libres – grite haciéndome con el guión.


The Runaways, banda americana de estilo punk rock, creada a mediados de los setenta, y compuesta exclusivamente por chicas adolescentes, entre las cuales, se encontraban Joan Jett, uno de mis ídolos, además de ser el papel que interpretaba y Cherie Currie, ambas, propulsoras de dicho grupo. Pues la cinta narraba precisamente eso, el inicio y posterior ascenso meteórico del grupo The Runaways, acompañado, como no, de la caída posterior en picado del mismo. Eso era la idea general, ya que también profundizaba en la relación de ambas protagonistas, pues el guión de la película, estaba sacado del diario que escribió Cherie.


Había deseado hacer este papel, desde que me lo ofrecieron, deseaba con todas mis ganas meterme en la piel de Joan, no solo por lo que ésta simbolizo para sus seguidores, sino por la inmensa responsabilidad que acarreaba para mi, hacer el personaje de alguien real…vivo, recrear su historia, una historia que fue importante para el ámbito feminista, pero en vez de estar centrada en eso, lo estaba en él…


-Va Kristen…, no puedes permitir que un hombre gire tu vida…nunca lo has hecho, no vas a empezar a hacerlo ahora…



De eso ya habían pasado varios días y…gracias a mi gran fuerza de voluntad, ya estaba mejor, o al menos más concentrada.


Me costó un mundo salir de esa realidad paralela en la que me había sumergido, esa donde él continuaba estando a mi lado, donde lo único importante era él. Ahora lo importante era mi trabajo, el día a día, un día a día real, donde si algo quieres tienes que trabajártelo, y…aunque él seguía muy presente en mi, no dejaba que esta separación siguiera influyendo en mi vida, no porque no podía permitir que justo aquello que tantas veces le había pedido a él que no le sucediera, me pasara a mi.


Me sumergí de lleno en mi papel, estudiando y repasando los movimientos de Joan, viendo sus video clips, analizando sus gestos en las entrevistas, sus expresiones, la manera de moverse, de sonreír…, quizás estaba siendo un poco paranoica pero…hacerlo me ayudaba a no pensar en cosas que me alejaban de mi trabajo, de ese que tantas ganas tenía de demostrar, y sabía de sobra que…, esta película me ayudaría mucho en ello.


Mis ratos libres ya no los pasaba reviviendo momentos pasados, estos habían sido sustituidos por música, música que me ayudaban a ser más consciente de quien quería ser, de la piel donde me estaba metiendo. El resto del tiempo, lo pasaba siguiendo los consejos que la propia Joan me había dado, además de perfeccionar su técnica vocal, esa que ella misma me había enseñado, sin dejar de lado por supuesto a la guitarra…la cual iba conmigo a todas partes. En definitiva, fuera de casa, vivía con música y dentro de ella, también…


No solo mis gestos y movimientos se estaban adaptando vertiginosamente al papel, sino también mi aspecto físico. En principio, jamás se me dijo como harían para dotarme del aspecto de Joan, pero…imaginaba que eso se solucionaría con maquillaje, las ropas adecuadas y por supuesto una peluca, pero…llegado el momento, y ya puestos frente al espejo, una idea se cruzo en mi mente.


-Corta – le dije a la estilista encargada de hacer las pruebas.

-Perdón?

-Corta y tíntame el pelo. – conteste firme- Haz con el lo que haga falta para que sea el mismo.

-Estas segura? – pregunto temerosa.

-No, pero así es esta profesión…nada me pertenece.


Y así fue como deje atrás la imagen de Bella, esa que había entrado a formar parte de mi, no solo en lo profesional, sino, también en el aspecto, y comencé a parecerme a…, bueno, no sabía que descripción darme cuando me vi ante el espejo, pues todos decían que era clavadita a Joan, pero yo…yo me veía tan rara…Por no hablar del susto que se pego mi familia al verme, ya que al igual que yo, no se esperaban ese cambio.


Pero así era yo, idea que venía, idea que hacía, además, tenía muy claro que esto no era más que un trabajo, un trabajo que quería hacer lo mejor posible y si para ello tenia que raparme la cabeza, pues lo haría, ya que eso no son mas que cosas secundarias, cosas que un día te gustan de una forma y al día siguiente no, la diferencia estaba en que yo lo hacia, por meterme más de lleno en el papel y no por placer.


-Hey Kris, ¿llegaste sana a casa? – pregunto Dakota, cuando entre al set para vestirme. La noche anterior, algunos miembros del equipo, entre ellos Dakota, habíamos acudido a una especie de fiesta de presentación, y al salir, como ya iba siendo costumbre en mi vida, un sequito de reporteros nos esperaban en la puerta, acompañados como no de sus estupidas preguntas y suposiciones, estupideces que me ponían cada vez más de los nervios.


-Si, llegue sanita, hasta me dio tiempo de hablar por teléfono – que estuviera más concentrada en mi trabajo no significaba que no lo siguiera echando de menos, solo que por suerte, ahora estaba más hecha a la idea.

-Es que no duerme? – pregunto, sabiendo muy bien de quien estaba hablando, pues desde que nos conocimos más a fondo durante los pocos días que estuvimos en Italia terminando de rodar Luna Nueva, entre nosotras nació una conexión, conexión que cada vez se hacía más fuerte, con el paso de los días, además, ella me había visto con él durante el anterior rodaje, sin contar las conversaciones que había tenido con Aslhey en las que ella había estado presente, así que…días atrás cuando me pregunto por el tema, sencillamente…no pude negarlo.


-Madruga, que no es lo mismo…y no, sin mi no duerme igual jeje.

-Así se habla jejeje…, confianza ante todo.

-Oye! – grite golpeándola con la camiseta que me había quitado, a modo broma. Así estábamos todo el día, con bromas y risas por todos los lados una vez decían corten, muy distinto a cuando decían acción, allí ya no éramos Kristen y Dakota, amigas o hermanas, que era más bien lo que parecíamos, en ese momento éramos Joan y Cherie, compañeras y amantes…


Así estaban siendo mis días, horas de rodajes sumadas a mis ansias por llegar a casa y pegarme una ducha relajante antes o después de llamarlo, daba igual, el caso era hacerlo, escuchar su voz antes de dormirme, quedarme con su recuerdo, ese al que solo le permitía mis sueños, no podía…no debía permitirle más…no por ahora….


Lo que no sabía, es que mis ansias de él crecerían al montar en el coche, pues nada más arrancar y ponerme en marcha la dichosa canción, su canción, esa que tantas veces había escuchado junto a él, comenzó a sonar en la radio. Beside You de Van Morrison.


Estuve tentada a parar y llamarlo durante todo el trayecto, acompañada por supuesto de su recuerdo en mi cabeza, pero finalmente no lo hice, conseguí ser fuerte y llegar hasta casa, pero una vez allí, las manos volaron solas al teléfono y marcaron su número mientras entraba.


Pero lo que no esperaba, es lo que me encontraría una vez cruce la puerta…, bueno, más bien a quién me encontraría…


-¿Qué haces aquí?

(UyT) - CAPÍTULO XIII

Buenassss, bueno, vamos a resolver el misterio, pero antes, voy a dar los resultados de lo que opináis que sucederá con Edward tras el portazo:

Por goleada gana la ducha fría, esta claro que lo de llorar a su hermana no os convencio...¿que habra pasado?....


Edward


-¿S-si? – dios…, que dolor de cabeza.

-Edward!....ay dios mió, ¡hijo!

-¿Mama?

-Si cariño soy mama… ¿estas bien?

-Mama…no, no grites por favor – joder…que dolor de cabeza por dios.

-Ay hijo, nos tenias muy preocupadas, ¿donde estas?

-Donde estoy? – pues supongo que en casa. Joder, no podía abrir ni los ojos.

-Si, ¿donde estas?

-Pues estoy en casa de Alice… ¿donde voy a estar? – nota mental, a la próxima tirar el teléfono por la ventana.

-No, en casa de Alice no estas.

-Como que no estoy en casa…de… - mierda… ¿donde coño estoy?

-Como que no, tu hermana esta desesperada, lleva horas llamándote porque no has ido ni a dormir ni a trabajar – decía mi madre sin que le hiciera el menor caso, pues la poca razón que me quedaba esta intentando averiguar donde me encontraba, ya que la cama donde estaba tirado no me resultaba nada familiar, ni las cortinas, ni el color verde manzana de las paredes…

-Mama…, estoy bien vale, después te llamo.

-Pero hijo tienes… - corte sin dejarla terminar la frase, no podía seguir escuchándola, básicamente porque no podía contestar ninguna de sus preguntas, ya que eran las mismas que yo me estaba haciendo…


Dios Edward…piensa…piensa…


Flash back


- Edward… - gimió Bella mientras intentaba devorar su boca con anhelo – tengo que dejar una cosa clara…

- ¿Tiene que ser ahora? – joder, vaya momento para hablar – de acuerdo, empieza – cuanto antes hablara antes entraríamos en su piso y antes liberaría mi erección, la cual estaba apunto de declararme la guerra bajo los vaqueros.

- Mira, desde siempre me han gustado los hombres atractivos e inteligentes y claramente tu cumples los dos requisitos, ya que eres muy muy atractivo y además tienes mucho talento como fotógrafo, pero…

- Pero… - dios…que dolor.

- No me quito los mocos dos veces con el mismo pañuelo, así que, si me disculpas, mañana tenemos que madrugar – protesto antes de cerrar la puerta ante mis narices dejándome ahí, solo, y además jodido…, muy jodido.

………………………………………………………………………………………………………...


-Que va a tomar caballero?

-Un Wisky doble.


Fin Flash back


Pufff…, vale…, punto numero uno, en casa de Bella no estaba, hasta un niño pequeño se daría cuenta de ello, ya que nos abandono a mi y a mi calentón a la suerte, la cual parece dio a parar a un bar, donde seguí bebiendo, esto de paso aclara el punto numero dos, ya se el porque del fuerte dolor de cabeza…, pero ahora falta el punto numero tres…


Si con Bella no estoy, y esta más que claro que este no es mi cuarto… ¿dónde narices estoy?


-¡Dios!… - grite exasperado llevándome las manos a la cabeza a la vez que me reclinaba sobre la cama…, pensar me estaba dando aun más dolor.


-Hola hombretón, ¿Qué tal has dormido? – me sorprendió de pronto una voz, algo conocida.

-Irina? –… ¿Irina William?, joder…, esta era otra de las modelos de la agencia, solo que con ella, aún no había tenido el placer de trabajar…y como con el resto, no por falta de ganas.


Apenas habría mediado dos palabras con ella, cuando la veía pasearse por los pasillos de la agencia contoneando sus insinuosas curvas. Hola ¿qué tal?, era lo máximo que nos habíamos llegado a decir, quizás alguna sonrisa por mi parte, sumado a algún tonteo juguetón con su corta melena rubia plateada por la suya, pero nada más, y de ahí a estar aquí…, no, no entendía que hacia aquí.


-La misma cielo, aunque prefiero que me llames como anoche – contesto sentándose a mi lado y paseando sus uñas por mi torso, el cual estaba desnudo por cierto… espera espera… ¿como anoche?..., no me jodas…

-Madre mía… - no, no podía haberme liado con ella, me acordaría ¿verdad?, se supone que te acuerdas cuando te tiras a una tía, bueno…yo al menos siempre lo recuerdo…, además, ¿porque si estaba con Bella me levanto con esta?, vale…, no estaba mal, pero…pero no joder, no…

-¿Qué te pasa?

-Irina yo… - ¿como decirlo? - lo de anoche yo…lo siento pero…no lo recuerdo – bufe frustrado, por más que intentaba pensar, nada, nada venia a mi cabeza.

-No recuerdas nada? – negué – te encontré en un local cerca de aquí, sentado en la barra y bebiendo chupitos de Wisky. Cuando te vi, me acerque a ti y…bueno, era como si me estuvieras esperando – ¿a ti?, Ja!

-Y vinimos aquí? – vaya pregunta…

-Teniendo en cuenta que vivo a una manzana de ese bar, y que hacerlo sobre la barra o en la calle no era el mejor lugar, si, supongo que por eso acabamos aquí.

-Estupendo – sople…., joder.

-No puedo creer que no recuerdes nada – sonrió frustrándome más - estabas como poseído por la lujuria.


O como un puto animal en celo, porque en vista a lo que me contó. Según Irina, ya que nada de lo que dijo, consiguió refrescar mi memoria, ni siquiera llegamos a entrar al dormitorio, ya que acabe deshaciéndonos de nuestras ropas y por ende, tirándomela en mitad del pasillo.


Y por lo visto, la fiesta no termino ahí, sino que siguió en el dormitorio, o mejor dicho, en la pared de este, y por si tenía alguna duda, los envoltorios de los preservativos, seguían furulando por la estancia. Pero eso no fue lo que me mosqueo, no. Lo que verdaderamente me hizo enfadarme conmigo mismo fue la sombra levemente morada que comenzaba a asomarse por la parte baja de la espalda de Irina. Sombra que ella describió como producto del momento, por el cual me hizo saber reiteradamente que no estaba molesta.


Dios…, me había comportado como un puto cerdo, como alguien que no era. Es cierto que mi vida sentimental no ha sido lo que se dice muy calmada, es verdad que no podía decir una cifra exacta de todas mis amantes, de hecho, algunos de los nombres ni los recordaba, pero era joven joder, la vida se vive una vez, y hasta que no te llega pues…, no se. Pero de todas formas, por muchas desconocidas o polvos de una noche que hubiera tenido, jamás, jamás, me olvidaba de ellos, ni tampoco me colaba entre sus piernas sin ni siquiera entablar una conversación. Además, siempre intentaba ser dulce, nada grotesco ni desagradable, no se, no había amor en esos encuentros pero tampoco me comportaba como un ser insensible…


Y al parecer…con Irina fue distinto. Ella parecía estar complacida pero yo…, yo me sentía mal, sin poder evitarlo me sentía así. Ni siquiera la larga ducha de agua fría que me di al llegar a casa consiguió quitar de mi cabeza sus palabras.


-No te preocupes…, de verdad que no es nada, además a mi me gusta el sexo agresivo

-Ya pero yo…yo no…

-No te sientas mal, de verdad, somos dos personas adultas y solteras, que hacen con su vida lo que les plazca…, no hay porque arrepentirse.


Si al menos recordara algo…, pero no, por más que pensaba, nada de nada. Tenía una gran laguna mental desde el camarero hasta la llamada de mi madre, laguna que por más que intentara, no conseguía llenar.


Joder…¿por qué todo se había complicado de esa forma?, a sí, por Bella, la mujer que estaba empeñada en tocarme los huevos a mas no poder – dios Edward, si pensaras más con la cabeza y menos con el pito…, todo te habría ido mejor – todo. En los Ángeles, la cague gracias a una rubia y en Nueva York, en Nueva York una castaña con reflejos cobrizos se me cruza en mi camino.


¿Es que nada podía salirme bien?, ¿tenia que haber siempre una mujer de por medio, para llegar y jodermelo todo? Estupido, estupido, estupido, eso es lo que era, un puto estupido, como pude dejarme embaucar por las artimañas de…., ¡dios!..., no tenia bastante con no dejarme respirar en el trabajo que ahora me convertía en su jueguecito personal, en uno en el que poder reírse a su antojo…


-Edward!!! – escuche de pronto la voz de mi hermana, seguido de un fuerte portazo…, pufff, otra que tal…

-En la cocina – no tenía bastante con la explicación a mi madre que ahora me tocaba enfrentarme al duende de mi hermana, la cual podía notar por el marcado paso de sus tacones, que estaba bastante enfadada.


-Edward!!…. ¿donde estuviste toda la noche? – pregunto alterada mientras se acercaba a mi - ...no sabes el susto que me has dado, he pasado la noche en vela, he llamado a mama, llame a Bella, nadie….

-Alice respira, estoy bien – la interrumpí a la vez que llevaba mis manos a sus hombros para tranquilizarla.

-Edward, no vuelvas a hacerme esto nunca más – sollozo a la vez que marcaba un puchero con su labio inferior.

-Estoy bien - era incorregible – oye, ¿y porque llamaste a Bella? – encima lo que me faltaba.

-Pues…pensé, no se como los dos desaparecisteis…pensé que estabas con ella.

-Pues ya viste que no, y ahora entiendo porque me llamo mama toda preocupada.

-No contestabas el teléfono que querías que hiciera – volvió a sollozar.

-No importa.

-Soy una alarmista, lo se….y lo siento no volverá a pasar.

-Que tonta eres, anda ven – le dije abrazándola – siento haberte preocupado.

-No estoy acostumbrada a despertarme y no verte por casa…me he acostumbrado mucho a ti…pero es normal, eres hombre y entiendo que tendrás tus necesidades, te prometo no volver a ponerme histérica cuando no te encuentre.

-No seas tonta…tu y mama sois las únicas que podéis pedirme explicaciones – conteste volviéndola a abrazar.

-¿Dónde estuviste?

-Con una mujer – Alice era la única en la que podía confiar, las demás, vaya con las demás.

-Si?....vaya – respondió agachando la cabeza.

-Que? – pregunte, sabía que algo estaba rondando por su cabeza.

-No, pensé que acabarías con Bella…no se, soy una tonta – se avergonzó.

-Alice, se lo que significa ella para ti…pero, yo no puedo mirarla igual – y menos después de lo de anoche.

-¿Por qué?

-Alice…Bella y yo…ella y yo chocamos mucho…no es nada personal es solo que…bueno ya sabes como soy, voy mucho a mi aire y no me gusta que me manden – además tu gran amiga tiene la obsesión de tocarme los cojones, pero claro, eso no te lo voy a contar.

-Solo es eso?

-Si…- bueno… - pero te prometo que el tiempo que este aquí intentare seguir las pautas como dicte – eso si lo tenía claro, no dejaría que me tocara más las narices y si para eso me tocaba, callar, ver y asentir el tiempo que estuviera por allí, pues lo haría.

-Se que Bella a veces tiene unos puntos un tanto…desesperantes, pero es la mejor tía que he conocido, en el fondo con todas esas presiones busca sacar lo mejor de ti – si, me lo demostró anoche.

-No se Alice, no me quiero ni imaginar lo que sucederá cuando se entere que me lié con Irina – esa otra.

-Como?...Irina – mierda -…¿la modelo?...joder Edward.

-No se como sucedió, no recuerdo nada – nunca mejor dicho - solo despertarme en su cama.

-Bueno pues quizás no te acostaste con ella – jejeje.

-Estábamos desnudos.

-Bueno…puede que.

-Alice, si, si me acosté con ella no recuerdo nada, pe…pero si – los condones desplegados por la habitación y la hinchazón de mi pene…, lo confirmaban, aunque no tuviera ni la menor idea de lo que sucedió en esa habitación, ni de cómo fui a parar a ella.


Y si no tenia bastante con esa preocupación, a esta se sumaba el hecho de tener que encarar a la señorita hoy me apetece reírme de ti, mañana en el trabajo…


Luna, Kristian, Ashely, May Pineda y Paz...acertasteís, e incluso yendo más haya con vuestras reflexiones jejejeje, que se le va a hacer, así son los hombres y además que hoy día ahí mucha lagarta suelta..., a saber que le hizo a Edward jejeje....besitos, y gracias por vuestros votos y opiniones...se os quiere, besos....

Hola chicas! Como todas sabéis, hoy es 14 de Febrero, o lo que es lo mismo, San Valentín, San Calcetín, San Calentín, San Solterín… (cada uno tiene sus variantes), pero bueno, a lo que voy, hoy es un día muy especial tanto para las personas que tiene pareja por ser el Día Internacional del Amor, como para las personas que no la tienen, entonces se transforma en el Día Internacional de la Amistad.

Yo, por mi parte, aquí quiero expresar mis sentimientos en cuanto al día de la amistad…si…me voy a poner ñoña…muchas de vosotras ya conocéis esa parte de mí porque en algún momento os he escrito algo y otras conocéis mi parte “Bella en Usar y Tirar”, jajaja, pero hoy va a ser mi parte emotiva la que va a hablar.

Primero que nada quiero dar las gracias a todas las personitas que entráis cada día a este blog, que nos leéis, que nos comentáis, que lloráis con los capítulos de Almu y que reís en las actualizaciones de “Usar y Tirar”…porque cada día sois más y eso es bueno, nos ayuda a descubrir que tanto Almu como yo estamos haciendo algo bueno por vosotras.

Por otra parte, más abajo lo veréis, dar también las gracias a PAZ, porque ella es la que nos ha hecho ese pedazo de video especial por San Valentín.

Y antes de empezar con mis cánticos en honor a la amistad me gustaría hacer una aclaración: ALMU TAMBIÉN ESCRIBE “USAR Y TIRAR”, no sólo yo, jajajaja…

Bueno, he dicho que me iba a poner ñoña así que…vamos por partes:

- ALMU, mi Zipi, mi niña callosana, mi hermana gemela…creo que no hay nada que piense o sienta por ti que no sepas ya. Son muchas cosas las que hemos vivido en estos 8 meses que te conozco y la verdad es que aún que parece ayer cuando hablé contigo por primera vez. Mi vida sin ti ahora ya no tendría sentido, eres la que me ha hecho reír cuando he estado mal, la que ha aguantado todos mis cabreos y la se traga todos mis agobios. Porque creo que el decirte que te quiero ya se me queda pequeño y no encuentro las palabras adecuadas para hacerlo. Solo espero que nunca desaparezcas de mi vida porque no podría haber encontrado a nadie mejor para que fuera mi hermana gemela, que te quiero con locura, o incluso un poquito más y que gracias por estar en mi vida y darme la oportunidad de compartir esto contigo! Espero con ansia el día 18 de Marzo…

- KRISTIAN, mi idiota (con cariño) preferida, sabes que por ti, si tuviera el dinero suficiente, cruzaría el charco cada fin de semana para poder pasar unas cuantas horas contigo. Me encanta que te rías de mi, no me importa para nada, jajaja, si así consigo hacer que tu vida sea menos aburrida pues yo seguiré haciendo el payaso para ti. Sabiendo que al principio no me caías bien, aún no me entra en a cabeza como ahora mismo eres una de las personas más importantes de mi vida, una de las personas a las que idolatro por su personalidad y una de las personas sin la cual no podría vivir. También hemos compartido grandes momentos en noches veraniegas que nunca olvidaré y que siempre formaran una parte especial en mi ^^

- PAZ, antes ya te he dado las gracias por el video, que sepas que es genial, que me encanta que hagas estas cosas por nosotras, me gusta que participes en esto. Bueno Paz, a ti decirte que eres como una madre-amiga para mi, siempre estás dispuesta a darme consejos sensatos para que yo escoja el buen camino (suena espiritual, ¿no?) y ellos me han servido de mucho. A mi no me importa que tengas un hijo de casi de mi edad y que puedas ser mi madre, lo que me importa es que estás ahí, cuidando de todas nosotras sin que te lo pidamos. Gracias por todo Paz, te quiero!

- MARY…DESY…o como prefieras que te llamemos. Creo que estás en un momento difícil y yo te voy a respetar. Eres una persona con un gran corazón, inocente y dulce, que se ha ganado el cariño de todas nosotras. Ya formas parte del grupo de las chungas, aunque realmente no sepas donde te has metido, jaja, y que sea lo que necesites y a la hora que sea, voy a estar a tu lado para ayudarte, ¿vale? Cuídate mucho y te echaré de menos estos días, no olvides que te quiero guapa.

- Y por último, ADRY, eres una chica genial, siempre espero tus comentarios porque me puedo descojonar cual mamarracha con incontinencia y porque apenas te conozco pero haces despertar en mi un cariño especial. Ya formas parte de mis protegidas y espero que siempre siga así porque eres de lo mejor que he podido conocer!


Y bueno, sin más desearos un Feliz San Valentín a todas, que paséis un día genial con todas las personas que os quieren y queréis y espero que esto no haya sentado mal a las chicas que no he nombrado, pero sois muchas y en realidad cada uno tiene más afinidad con unas personas que con otras, así que lo dicho, un beso a todas y os dejo el video de Paz.


Perooooooooooooooooo, vale va, ya ves que no puedo saltarte pero si dejarte para el final, muajajajajajaja…

AYYYS…tonta! Jajajajaja, no podía resistirme, no querías ver tu nombre al lado de un insulto pero aquí está! Bueno Ayyys, esa chica perdida en un pueblo de Barcelona, que cada vez que se conecta es para pincharme e insultarme, para hacerme ver lo idiota que estoy y hace que me sienta mal conmigo misma, si, aunque no lo creáis, así es esta chica…pero es una chica diferente, no voy a decir especial, ni nada, simplemente diferente. He conocido en ti una gran persona, que le cuesta mostrar sus sentimientos pero que ahora mismo eres esencial para mí. Las conversaciones que tengo contigo para mi son muy importantes porque siempre consigues reconfortarme, porque me animas, porque me haces ver las cosas de otra manera…porque me haces sentir especial en tu vida, por mucho que no quieras aceptar que nos quieres, pero, ¿sabes qué? Que me da igual, porque el amor se demuestra con hechos y no con palabras, y tus hechos me demuestran cada día que somos importantes para ti y con eso me sobra. Sigue siendo tú porque no conozco a nadie que sea así y no quiero que desaparezcas de mi lado… Supongo que me ha quedado un poco soso y no necesitarás la sábana pero bueno…te quiero Ayyys, si, te quiero.

Feliz día a tod@s!

Att: pAû.

Pequeña Encuesta Para Ver Que Pensaís

Hola chicas, bueno hoy no vengo a actualizar, hoy vengo a proponeros un jueguecito haber que tal resulta y si funciona, pues, habrán más.

¿En que consiste?, muy facil. Es una encuesta, encuesta a modo pregunta, sobre que pensais que sucedera trás el portazo en la cara que Bella le dio a Edward...¿recordais el final del último capítulo no?, pues eso. Entre las cuatro soluciones que os proponemos, esta la correcta, y nosotras lo que queremos saber es que es lo que pensaís..., la solución, junto con el capítulo, la tendreís el lunes por la tarde, así que chicas, si os apetece ya sabeís, votar, por la que creis correcta y bueno, podeís comentar también porque creeis que esa es la respuesta correcta, estaria bien hacerlo y darle un poco de vidilla al tema .... :P

Por cierto, la encuesta es made in ayyys jejeje, gracias cariño....buen finde chicas...






casinos encuestas




La encuesta acaba a las 17:30 del lunes 15 de febrero.

CAPÍTULO XLIV

Bueno, nuevo capitulo que empieza con una etapa que se, no os va a gustar mucho, pero, es lo que hay chicas. Otra cosa, la historia como ya sabréis, es prácticamente inventada, pero quizás estos capítulos, sean los más sacados de la realidad de todo lo anterior, ya lo iréis comprobando a medida que pasen los capítulos.

Otra cosilla que quería comentar, algunas decís que echasteis en falta un te quiero o te amo final en el anterior capitulo, bueno, en principio lo puse, pero lo borre, pues lo vi demasiado empalagoso, o como muy típico de todas las despedidas, no se, yo lo ceñí mas a los gestos, a las expresiones, a eso que no se decían pero que se morían por decir, no se, para mi los gestos valen mas que mil palabras :(

Carmen, en principio si iba a hacer el anterior capitulo con la versión de Kristen, pero, al final me tire para atrás, una porque me quedaría súper repetitivo, y dos, en el siguiente pov, que será de ella, ya hablara de los sentimientos de ese día…

Bueno y sin mas deciros que aquí os dejo el capitulo, es de transición así que, bueno, pero es que estos capítulos son necesarios….


CAPÍTULO XLIV – Lo Nuevo Tampoco ha de Ser Malo


Robert


-Robert…Emily, eso es todo, en dos días empezamos – comento Allen, director de mi nuevo proyecto.

Remember Me, así se llamaba dicha película. Un film dramático donde interpretaba a un joven rebelde, cuya relación con su padre cada día era más insostenible, y todo desde la muerte del hermano de mi personaje. Un joven incomprendido que piensa que nadie es capaz de entender, hasta que conoce a Ally, la cual hace que su vida de un giro de 180º sin que el apenas se de cuenta, pues, ella es capaz de enamorarlo y por ende curarlo de todos sus traumas, poco a poco. A través de ese sentimiento, Taylor, ese era el nombre del papel que interpretaba, comienza a encontrar la felicidad, además de la razón de su existencia. Pero, como en toda película dramática, los secretos ocultos, las circunstancias acontecidas y diversas situaciones más, amenazan con destrozar todo lo conseguido por ambos personajes.

En conclusión, película en la cual no faltarían peleas, gritos, amor y pasión, para acabar demostrando que las cosas mas simples que nos rodean, son las que nos hacen mas felices.

-Al final me estoy haciendo con el personaje. Ya me va gustando. Ally es una tía con carácter, que no se rinde por más obstáculos que haya, eso me gusta – contesto mi nueva compañera, saliendo de las oficinas donde llevábamos horas ensayando.
-Suele pasar, se necesitan unos días para habituarse al papel, y tu apenas llevas una semana con el guión.
-Si…, todo ha sido muy rápido.
-La verdad es que un poco – conteste provocando un largo e incomodo silencio.

Emily, era maja, y estaba seguro que nos acabaríamos llevando bien, o que al menos mantendríamos una buena relación durante el rodaje, pero que de momento no la incluiría en mi lista de amigos, eso seguro. Y no por nada, simplemente es que…apenas teníamos nada en común, y salvo estas palabras, poco más nos decíamos, poco mas haya que no fuera algo relacionado con el guión. Y eso se traducía en que cuando nos quedábamos a solas, como ahora, el silencio llenaba más que nuestras palabras.

-Bueno, voy a encerrarme en mi habitación a ver si consigo meterme de una vez en el papel – contesto una vez salimos a la calle.
-Que te sea leve, yo iré a dar una vuelta.
-Aprovechando las ventajas de la gran ciudad? – pregunto amable.
-Si quieres llamarlo así, yo más bien lo llamo cumplir con las exigencias de mis amigos jeje.
-Te obligan a salir?
-No, no la verdad es que no, pero bueno, llevo mucho tiempo sin verlos y además estará mi hermana, hay que recuperar el tiempo perdido.
-Es lo que tiene pasarse media vida siendo un vampiro – al menos intentábamos romper el hielo.
-Si jeje - …, pero apenas lo conseguíamos - bueno…
-Si, yo también me voy – contesto señalando el camino contrario hacia donde yo me dirigía - el miércoles nos vemos.
-Si, hasta luego – dije despidiéndome con la mano.
-Chao.

Si yo soy tímido con la gente que apenas conozco, podría decirse que ella mas. Vaya dos actores. Pero bueno, por alguna razón la acabaron eligiendo a ella y desechando a las demás candidatas, días atrás. Esperaba que cuando el rodaje comenzara, la cosa fluyera un poco mas, sino, sino me veía haciendo de vampiro el resto de mi vida, y no me apetecía estar bebiendo sangre siempre.

Dios…, recordar al vampiro me hacia recordarla a ella. Ocho días llevaba en la ciudad, ocho días en los que apenas estaba solo o aburrido, ocho días en los que no había un momento del día en el que no la recordara.

Su olor, sus gestos, su voz, daba igual que estuviera haciendo una sesión de fotos como la de la semana anterior, o concentrado leyendo el guión, siempre había algo que la traía a mi mente. Y por la noche era peor. Al acostarme en la cama era cuando mas falta me hacia. Las sabanas no olían a ella, su perfume no embriagaba mis sentidos mientras dormía, su sonrisa no estaba ahí al despertar por las mañanas, nada, nada estaba, ahora me tocaba conformarme con escucharla a través de un teléfono, algo que para nada era lo mismo, pero que al menos me permitía cerrar los ojos e imaginarla a mi lado.

-Hombre…, hasta que por fin llegas – grito mi amigo una vez entre al local donde habíamos quedado.

Al menos estaba rodeado de gente conocida que hacían más amenos el paso de los días. Uno de mis mejores amigos, Tom Sturridge, era uno de ellos, el cual estaba viviendo en Nueva York desde hacia un tiempo, haciendo lo mismo que yo, intentar ganarse la vida como actor. Nos conocíamos desde niños, gracias a que sus hermanos estudiaban en la misma escuela que yo, y desde entonces nos convertimos en uña y carne.

Él fue uno de los primeros en conocer mi admiración por Kristen, admiración que estaba claro que con el paso de los meses fue convirtiéndose en un sentimiento más fuerte que yo mismo, el cual no podía controlar ni explicar con palabras, sentimiento que me llevaba a cometer mil y una locuras, sentimiento que hacia que ni ahora mismo pudiera sacármela de la cabeza.

-Estaba trabajando, no como otros – conteste sentándome a su lado.
-Tom, no empieces a acosar a mi hermano – otra de esas personas era mi hermana Lizzy, por la cual sentía una profunda adoración - Una heineken hermanito – asentí.
-Bueno, ¿como van las cosas con la rubia macizorra?– pregunto con sonrisa socarrona mi amigo.
-Van Tom, van.
-Haber si un día te la traes con nosotros eh, hay que compartir como buenos hermanos.
-Por mí, toda para ti – desde que le conté quien seria mi compañera en la película, no había día que no me recordara la gran suerte que tenia de trabajar con…mujeres tan bien dotadas, dejémoslo ahí.
-Si, se me olvidaba que no hay quien te saque de la cabeza a la morena.
-Joder Tom – en que maldita hora se me ocurrió contarle toda la historia. No era mal tío pero…aún no entendía como era capaz de perder el culo de esa manera por una simple chica, como él mismo decía
-Va es broma tío, somos hermanos ¿no?, sabes que lo que te haga feliz a ti, me lo hace a mi, pero eso no quita que te diga las cosas, y si alegras un poco la cara, tampoco va a pasar nada.
-Que va a pasar?
-Nada, aquí le explico a tu hermano, que porque sonría o intente pasárselo bien, no comete ningún pecado.
-Haber, estoy cansado, eso es todo, no estoy así por ella – la echaba muchísimo de menos eso es cierto, pero tampoco estaba amargado, no podía estarlo, no podía permitirme el lujo de girar mi vida en torno a ella, aunque ganas…no me faltaban.
-Déjalo Tom, es normal que eche en falta ciertas personas, ya veras dentro de unos días.
-Haber, estoy bien ¿eh?, basta de compadecerse de mi como si fuera un alma en pena o algo.
-Pues casi – bufó Tom.
-Tu me oyes quejarme muy a menudo?, porque que yo sepa apenas te he comentado nada – y para dos cosas que le había dicho, no hacia más que mofarse de ello.
-Bueno aquí hemos venido a pasárnoslo bien ¿no?, pues ya esta, a disfrutar se ha dicho – hablo tajante mi hermana.

Dicho y hecho, ya que no bastaron más palabras para que la noche comenzara a animarse. El tema Kristen no volvió a relucir, de hecho, hasta fui capaz de centrar mi mente en mis amigos, y dejar de pensar en ella durante unas horas, horas en las que nos centremos a hablar de tonterías tipo la temperatura de la ciudad o a recordar momentos pasados vividos en nuestra ciudad natal. No faltaron por supuesto los momentos filosóficos de Tom, en los que hablaba sobre el último libro que estaba leyendo o comentaba alguna noticia que salía en el periódico, todo esto acompañado de ese aire intelectual, que según él, traía locas a todas las mujeres de la gran ciudad.

Pasadas la una de la madrugada volvía a la soledad de mi habitación, bueno, soledad que era acompañada por el leve mareo provocado por las cervezas, pero aún así, soledad. Estaba demasiado acostumbrado a su presencia, y, aunque cada día me hacia más a la idea, no podía evitar recodarla en momentos como este.

Me encerré en el baño, donde una larga ducha comenzó a despejar mis ideas, las cuales volvían a concentrarse en el nuevo guión. Me gustaba, me gustaba mi personaje y en cierta forma me sentía identificado con él. Taylor no era como el típico protagonista que se espera en un film, no era engreído o ridículamente inocente, como suelen serlo para llenar las salas de los cines, este era distinto, era más personal, mas…como suelen ser aquellos que no van a ras de lo que dicte la gente o lo que esta espere de ellos.

En ese sentido era un poco como yo, totalmente contrario a lo que todo el mundo espere de ellos, y eso en cierta forma me hacia estar más unido a esta nueva película. – No si al final te gustara y todo estar aquí Rob – me dije a mi mismo mientras me secaba con la toalla.

Y de nuevo vuelta a la gran cama vacía, lugar donde mi mente volvía a perderse en los días atrás. Estuve tentado a llamarla, en todo el día lo había hecho y me apetecía muchísimo hacerlo, además, en los Ángeles todavía no era muy tarde. Pero justo en el momento que iba a hacerlo, y como si estuviera leyéndome la mente, ella misma lo hizo, haciendo que en mis labios se formaran una pequeña sonrisa.

-Hey, ¿que tal? – conteste.
-Bien, acabo de llegar a casa, un a sido un día…de cambios – respondió. Por el tono de su voz la notaba feliz, sabía de sobras que tenia muchas ganas de empezar su nueva película.
-Si, ¿y eso?
-Desde hoy oficialmente he perdido todos los rasgos que pudieran unirme a Bella Swan.
-Al final te has cortado el pelo? – días atrás me había comentado que se lo habían propuesto, pero no la veía capaz…que coño, ella era capaz de eso, de eso y de más.
-Y tintado. Me veo tan rara.
-Estas loca.
-Es lo que hay, si necesitaba hacer esto para meterme en el papel de Joan, pues…lo hago, aunque ahora mismo no me reconozca en el espejo.
-Seguro que estas preciosa.
-No se yo…pero bueno…ya me iré habituando. ¿Cómo estas?
-Bien, acabo de llegar de tomar algo con unos amigos.
-Día agotador? – pregunto risueña.
-Bueno, día de ultimar detalles, pasado mañana empiezo con el rodaje.
-Me alegro, cuanto antes empieces, antes acabas – pufff, si…
-Y tú… ¿cuando empiezas?
-En unos días, ahora mismo estamos con el tema voces y bueno, con los cambios de imagen y demás.
-Hay mas locas como tu?
-No, la verdad es que yo he sido la única
-Como siempre, la única en todo – no sería quien es sino.
-Bueno…voy a dejarte descansar…allí será tarde ya.
-Por mi me pasaría toda la noche hablando contigo – dije sin pensar, pero totalmente sincero.
-Es lo que hay Robert…
-Lo se, lo se… - es lo que había.
-Yo también te hecho de menos…pero…
-Ya – la interrumpí, para que decir lo mismo otra vez – ya lo se.
-Bueno…descansa vale, hablamos mañana.
-Por supuesto.
-Un beso.
-Otro…

Pufff…, una cosa estaba clara, si conseguíamos superar estos meses, si conseguíamos que, como suelen decir, el tiempo no fuera el olvido, lo nuestro tenia la posibilidad de llegar a más, y esa era una idea, que me gustaba demasiado, de la cual no podía evitar hacerme alguna que otra ilusión, pero también me hacia sentir algo de miedo, pues la idea de perderla cuando la había tenido tan cerca, era algo…era algo que nada me gustaba.

(UyT) - CAPÍTULO XII

Bueno, siento muchísimo el retraso pero hasta hoy no me he sentido con fuerzas para actualizar, así que aquí lo tenéis. Le había dicho a Carmen Cullen en la actualización de ayer de “My Angel” que lo haría mañana pero no me he podido resistir, jajaja…




- Veo que me has hecho caso – dijo sin apartar sus ojos de los míos, cosa que me estaba volviendo loca y que no podía remediar.
- Ya has visto que no solo he nacido para tocarte los huevos… - contesté de manera suave y acto seguido le sonreí, ya que él no sabía el verdadero significado de esa frase, ya me gustaría a mi tocarle los…

Por unos instantes se quedó callado y me regaló una sonrisa ladeada “made in Edward”, de esas que hacía que te derritieras solo de verla y una vez la has visto lo único que puedes hacer es…anhelarla...

- ¿Te apetece tomar algo? – me preguntó de nuevo mirándome a los ojos, pero me miraba de una forma extraña…lasciva…
- Claro…me encantaría – contesté sin pensármelo dos veces, puede que si lo hacía terminara arrepintiéndome, pero no sé porqué, hoy tenía un extraño sentimiento…hoy deseaba su compañía y tratándose de Edward, esto, era más que nuevo para mi.

Sin hacer mucho caso a las conversaciones que se daban a nuestro alrededor provocadas por nuestros amigos, nos levantamos y nos dirigimos a la barra. El local estaba hasta la bandera, apenas podías moverte y contando que era un día entre semana, la cosa no estaba nada mal, es lo bueno que tiene Nueva York, que sea el día que sea, los locales están abarrotados.

Edward caminaba detrás de mí, siguiéndome como un perrito faldero, babeando como lo hacían todos, o la mayoría de hombres, a mi paso y la verdad, es algo que me gusta, tengo que reconocer que si no me gustara no me vestiría de manera tan provocativa…pero hoy solo quería provocar a una persona…y ese pensamiento me sorprendió.

No me podía creer que estaba en proceso de tomarme una tregua con Edward y lo que es peor, no poder dejar de mirarlo… ¿De verdad era tan guapo? ¿De verdad estaba arrebatadoramente sexy? ¿O eran imaginaciones mías provocadas por la cantidad de “Cosmopolitan” que había bebido en mi casa? Realmente no tenía respuesta alguna para estas preguntas, de lo único que estaba segura es que como no dejara de mirarle el culo mientras pedía nuestras copas, se lo desgastaría…

Dirigí mi mirada hacia la pista de baile, la gente no dejaba de bailar, de beber, de provocar a otra persona, o incluso a varias, de entablar conversaciones con pinta de tono privado y caliente, pero no me dieron ninguna envidia, porque ahora mismo, esperando mi bebida al lado de Edward, estaba realmente contenta, mi frustración hacia él se estaba convirtiendo en otra cosa y así se lo transmití…

Nunca pensaba que volvería a verlo, pero lo que menos me esperaba es que pudiera mantener una conversación con él sin discutir, pero en estos momentos no quería discutir, quiera momentos de paz, además de que eso ayudaría en nuestro ambiente de trabajo.

Fumamos la pipa de la paz, así que una vez sellada nuestra tregua dejamos claro que no volveríamos a ser “Anthony” y “Marie”, por el momento, sino que seriamos Edward y Bella a secas, que fuera del trabajo seríamos amigos y dentro de éste, jefa y empleado pero no de manera estricta y ya puesto…hablamos del pasado, del motivo de su marcha y de mi estúpida afición a los peluches del Pato Donald, pero…cometió el error de preguntarme en qué quería que me complaciera…si de verdad supiera en que sentido necesitaba ser complacida por él…bueno, debía desechar esa idea, así que no me quedaba otra…

- Ahora mismo tengo unas ganas locas de bailar, me complacerías mucho si lo hicieras conmigo – contesté mirándolo fijamente, de una manera que, seguramente, expresaba deseo…deseo por él…
- ¿Bailar?....vamos – dijo tendiéndome su mano, esa que había estado jugando con mi pelo, y la verdad, no tenía ni idea de que le gustara bailar.

Con nuestras manos tomadas nos alejamos en dirección a la otra pista del local. Conforme pasábamos, la gente nos miraba, pero yo solo podía fijarme en las caras de las muchas mujeres que había a nuestro paso: unas miraban a Edward con deseo, con lujuria contenida, como si no hubiera nada más bonito en el mundo que él y otras me miraban a mi, con desprecio, con altanería, con ganas de asesinarme por ir de la mano con un dios como él. Pues chica, si te picas…
Ahora mismo, Edward estaba conmigo y, francamente, me importaba un bledo lo que pensaran un atajo de mamarrachas envidiosas.

Empezó a sonar una nueva canción, la gente empezó a aplaudir, gritar y saltar y eso provocaba que Edward se uniera más a mi cuerpo. Era algo increíblemente placentero pero su simple roce me hacía estremecerme.

Decidimos seguir el ritmo de la música, yo por mi parte, estaba que explotaba de deseo y toda esa energía tenía que salir de alguna forma de mí, así que mi baile se convirtió en algo sensual…algo que no había planeado pero que tampoco podía evitar. Mis caderas se contoneaban de una manera que propiciaba pequeños golpecitos en la cadera de él.

Seguíamos bailando al son de la música, el uno frente al otro, sin apartar la mirada de los ojos de la persona que teníamos enfrente. Era una fuerza mayor la que me impedía quitar la mirada de esos preciosos ojos verdes que esta noche tenían un brillo especial, era algo que no solo denotaba deseo, era algo más, el deseo esta noche se quedaba corto.

Me sentía completamente bien, era una sensación extraña la que invadía mi interior, las ganas de poder estar más cerca de él me poseían, necesitaba tocarlo, rozar su piel, saber si a Edward también le quemaba la piel cuando pasaba mi mano por la suya, pero él no nada ningún paso…era como si estuviera sometido a mi poder, al hecho de ser su jefa.

Pero yo, hoy en día, era una mujer muy segura de mi misma, la cual no se arrepiente de sus actos y afronta las responsabilidades sobre su persona, así que sin dudarlo ni un segundo, levanté mis manos hasta encontrar las suyas…oh dios! Esto era tan genial… Le sonreí y con la ayuda de sus manos empecé a dar la vuelta, dándole la espalda, necesitaba que un simple roce mío lo hiciera llegar al cielo…y si no a él, al menos una parte de él…ejem…ejem…

Los movimientos circulares de mis caderas hacían que mi trasero chocara con su entrepierna con una placentera fricción, parecíamos un pedón desorejado y su chulo en medio de la pista, pero me daba igual, el que la gente nos mirara solo hacía que la temperatura de mi cuerpo subiera aún más.

Como si hubiera tomado esto como una señal, soltó mis manos y las depositó en mi cadera, ahora era él el que seguía el ritmo y yo seguía el compás de sus movimientos, movimientos que me hicieron notar una palpable erección, algo que me encantó así que antes de perder completamente la cordura me giré, lo enfrenté y me acerqué más aún si cabe a él. El espacio para que pasara el aire era realmente reducido o casi inexistente, lo único que podía percibir era su aliento cerca de mi cara y ese característico olor de su piel que siempre me había vuelto loca. Era una esencia única, algo que no había conseguido encontrar en nadie más, algo que solamente un pañuelo de tela podía darte…

Sus manos se depositaron nuevamente en mi cadera, haciendo que nos uniéramos más y provocando una mayor fricción entre nuestros sexos. Mis hormonas reprimidas de colegiala estaban montándose una fiesta por su parte, ya no podía luchar contra ellas, mi temperatura iba subiendo de manera escandalosa, si me hubieran puesto una barra de hierro entre las piernas se hubiera fundido en cuestión de segundos, así que abandoné mi lucha y me uní a la fiesta de mis hormonas.

Sin darles ninguna orden a mis manos, empezaron a ascender por toda la extensión de los brazos de Edward…¡estaba tan fornido! Pero ahí no se quedaron mis manos, nooooo, tuvieron que descender por su perfecto torso, o eso parecía notarse bajo la camiseta. Ese contacto provocó un gesto involuntario en mí que le dio fuerzas para dar un paso más.

Mientras la música seguía sonando y la gente seguía a lo suyo Edward quitó una de sus manos de mis caderas para que fuera descendiendo poco a poco por el contorno de mi trasero, empezó a acariciarlo de manera suave hasta que decidió que ya era suficiente tortura y lo asió de manera que me agolpó aún más a él.

- Eso no se toca…empleado – dije de forma un tanto pícara y acercando mi rostro al suyo, dejando nuestras bocas a milímetros e imitando su gesto de segundo atrás: bajando una de mis manos por su espalda y depositándola en el mismo sitio que había hecho él, su culo, su perfecto culo.

Había empezado un juego del cual ahora no me podía retirar, lo deseaba, deseaba besarlo, deseaba tocarle cada parte de su cuerpo, deseaba tenerlo en mi cama pero cuando vi que su boca se acercaba peligrosamente a la mía y comprendí que necesitaba lo mismo que yo, se encendieron unas lucecitas en mi cabeza e hicieron que apartara los míos de la posición en la que estaban.

- Como quieras – dijo antes de soltarme y alejarse un paso de mi cuerpo pero eso no me gustó así que lo volví a acercar a mí y segundos después volvía a darle la espalda y sentir cada movimiento de su cuerpo.

No sé qué me pasó pero enrosqué mis brazos alrededor de su cuerpo y recosté mi cabeza en su pecho, podía sentir los acelerados latidos de su corazón, acción que provocaba yo misma y que me encantaba pero en ese mismo instante noté como una de sus manos subía por mi cintura y la otra bajaba la tela de mi vestido. Me estaba volviendo más loca aún, por cada poro de mi piel salían llamas en plan boca de dragón, creo que podría incendiar el local en cuestión de segundos.

– ¿Te gusta? – susurró en mi oído al mismo tiempo que comenzaba a subir sus dedos por mi pierna, yo no era capaz ni de asentir.

Estaba perdiendo el control, mi mano se dirigió hacia la suya, la que tenía libre, la así con fuerza para no cometer una locura, notaba como sus labios rozaban mi cuello, como lo regaba de pequeños besos que me estaban enloqueciendo hasta que de nuevo volvió a encararme, ahora no podría negarle el acceso a mi boca y así fue…

Sus labios chocaron contra los míos. Nuestros labios empezaron a moverse de forma acompasada y la punta de su lengua delineó el contorno de mi labio inferior pidiendo permiso para explorar una zona ya conocida con anterioridad pero que anhelaba ser reconocida de nuevo y todo terminó, perdí la noción del tiempo y la situación en la que estábamos, nuestra relación pasada y nuestra relación presente, lo único que quería era seguir así toda la noche pero por un momento recuperé la cordura y rompí nuestro beso, dejando nuestras frentes unidas y con los ojos aún cerrados le propuse:

- ¿Te apetece ir a mi casa? Creo que no es el lugar correcto para dar rienda suelta al deseo… - asintió y me tomó de la mano.

Me sacó del local casi corriendo, sin despedirnos de los demás, pero tampoco me preocupaba, supongo que ellos estarían igual de ocupados o quizás se imaginarían nuestro final. Nada más salir le hicimos señal a un taxi para que parara y nos llevara hacia mi casa.

De camino a mi casa, el asunto se iba caldeando aún más, por si no teníamos bastante. Su mano se introducía entre mis piernas por debajo del vestido y rozaba mi ropa interior de una manera de que debería estar prohibida, mientras que sus labios se situaban en mi cuello y me regalaba besos de manera desesperada. Yo por mi parte tenía una mano en su despeinado pelo y la otra sujetando su musculoso brazo, algo que me encantaba tocar.

El taxista debió pensar que éramos unos degenerados pero no nos importaba, era una manera de hacer que el trayecto se hiciera más ameno de lo que era, y así fue. Llegamos a mi apartamento y aguantando nuestras ganas, y como pudimos, le pagamos al taxista la carrera y le pedimos disculpas, ya que yo, ante todo, tenía una educación pero una vez entramos por la puerta y subimos al ascensor, mi recatada educación despareció de nuevo.

Edward atacó a mis labios de manera agresiva mientras situaba una de sus manos en mi trasero y la otra sujetaba con fuerza mi cabeza, yo enrosqué una pierna en su cintura para poder estar más cerca de él y notar su gran excitación. Como no llegáramos pronto a mi piso terminaríamos haciéndolo en el mismo ascensor, pero el pitido que anunciaba el final del trayecto se hizo presente y tuvimos que parar.

Busqué las llaves en mi bolso y abrí la puerta pero antes tenía que dejar un par de puntos clave.

- Edward… - intentó volver atacar a mis labios pero lo paré – tengo que dejar una cosa clara…
- ¿Tiene que ser ahora? – se le notaba un poco fastidiado, pero accedió – de acuerdo, empieza.
- Mira, desde siempre me han gustado los hombres atractivos e inteligentes y claramente tu cumples los dos requisitos, ya que eres muy muy atractivo y además tienes mucho talento como fotógrafo, pero…
- Pero… - me animó a continuar para poder entrar cuanto antes a mi apartamento.
- No me limpio los mocos dos veces con el mismo pañuelo, así que, si me disculpas, mañana tenemos que madrugar – y le cerré la puerta en sus narices, sin darle ni si quiera la oportunidad de responder a semejante aclaración.

Me sentía frustrada sexualmente pero aliviada conmigo misma, no había caído en las garras de Edward de nuevo, ahora sabría como me sentí cuando él desapareció de mi vida para mudarse a Los Ángeles. Estaba a mil, si, pero no era nada que no pudiera remediar una ducha fría.

CAPÍTULO XLIII

Siento no haber actualizado antes, pero no conseguía concentrarme mucho, y el principio de este capítulo lo he cambiado como unas cinco veces, porque ninguno me convencía, pero bueno, hay va, espero estar más concentrada para el siguiente….



CAPÍTULO XLIII – Hasta Luego…



Robert


-Robert…Robert… ¿Robert?.... ¡Robert!

-Eh?..., ¿que?...que pasa – desperté desorientado pegando un brinco en la cama.

-Es tarde…, tienes que levantarte – contesto apartando la mano que instantes antes tocaba mi torso desnudo.

-¿Qué hora es? – pregunte aún un tanto aturdido restregando las manos contra mis ojos.

-Van a dar las tres del mediodía.

-Pufff – mierda…no quería irme.

-Stephanie a estado llamando…, llegaran en unos minutos – calló agachando su mirada para fijarla en el suelo. - He llamado a mi madre, también viene hacía aquí, quiere despedirse de ti – dijo, tras segundos de silencio, volviendo a fijar sus ojos en mi.


-Ya…. – ahora fui yo quien aparto la mirada de la suya, no sabia que decir, ni siquiera sabia si había que decir algo, lo único que tenia claro es que…no me quería ir. - Espero que Stephanie traiga ropa limpia, no es plan de irme con lo de anoche – ahora fui yo quien acabo matando el silencio con una frase estupida.

-Se lo he dicho, tampoco es plan que yo me vaya con la ropa de ayer – y de vuelta, el ya bien conocido silencio, evitando mirarnos más de lo necesario.

-Viene tu madre dices?...supongo que te iras con ella a casa o prefieres…

-No…, me voy con ella, es mejor así – me interrumpió. Quizás eso fuera lo mejor, para que alargar el momento ¿no?


O quizás lo mejor fuera agarrarla, mantenerla entre mis brazos y alargar el momento lo máximo posible, pedirle que me acompañara, aún a sabiendas de que eso era algo imposible…, aunque también podía…no, no podía hacer nada…


-Kristen… - pronuncie su nombre buscando su mirada o algún gesto por su parte, algo que me indicara que era allí con ella donde debía estar, donde debía quedarme…, pero el sonido de la puerta me trajo de vuelta a la dura realidad, a esa que me decía que el tiempo se había terminado y que la vida…debía de seguir, que había algo más detrás de ella, un trabajo donde me esperaban, nuevas y algunas viejas amistades, otra ciudad…


Tras unos segundos de soledad, y en gran parte motivado por los murmullos, cada vez más cercanos de aquellos que nos esperaban, me levante de la cama y me encamine hacía el baño para darme una ducha rápida, ducha en la que no deje de pensar ni un solo instante. Una vez termine, me dirigí hacia la habitación para vestirme, donde Kristen me esperaba sentada sobre los pies de la cama.


-Solo me han dejado subirte esta mochila…, no se si habrá algo de lo que tendrías pensado ponerte.

-Con unos vaqueros y una camiseta me sobra – conteste devolviéndole la sonrisa.

-Ha venido media familia a despedirte, no se que les das pero, todo el mundo acaba cogiéndote cariño – hablaba mientras me vestía.

-Ese es el efecto que causo, al principio nadie me soporta pero luego…, me acabo convirtiendo en alguien irremplazable.

-Eso es cierto, no voy a encontrar a nadie que se gane tan bien como tu el título de bufón.

-Ja, seré un bufón, pero seguro que me echaras de menos – o al menos, eso era lo que más deseaba.

-Puedes estar seguro de que si – contesto agachando la cabeza.


-Kristen…

-Robert…, lo que te dije anoche…es cierto, quiero seguir estando contigo cuando vuelvas – dijo son levantar la vista del suelo.

-A mi también me gustaría – respondí sincero, quizás más de lo que nunca antes había sido.

-Pero tampoco que te quiero atar a ningún compromiso estupido, uno que te acabe agobiando y…

-Eh!.. – la interrumpí acercandome a ella, que aún seguía con la cabeza agachada, y colocándome de rodillas entres sus piernas, comencé a decirle todo lo que sentía - ¿crees que estos meses han sido un juego para mi?, ¿crees que voy por la vida llenando las habitaciones de rosas o las bañeras de champán?..., no, en mi vida he hecho nada parecido, todo eso han sido cosas que me salían hacer, maneras de demostrarte lo agradecido que estoy de que por fin intentaras darme una oportunidad, aunque solo fuera la oportunidad de estar cerca de ti.

-Yo no he dicho que todo eso fuera un juego…

-Déjame acabar, por favor – necesitaba soltar todo lo que tenia dentro – desde que te conocí, todos mis movimientos, mis errores, mis aciertos…, no eran más que gestos para acercarme a ti. Me equivoque mil veces, pero no me arrepiento, no me arrepiento de nada, y volvería a hacerlo si el resultado fuera el mismo – de eso podía estar segura – y me encantaría que estuvieras ahí cuando vuelva.

-Quiero estar, te juro que no hay otra cosa que ahora mismo mas desee…, pero también tenemos que ser realistas, no podemos pasarnos todas las semanas viajando de los Ángeles a Nueva York y viceversa, tanto tu como yo tenemos que concentrarnos en lo que viene ahora, ¿tiene que haber más vida después de crepúsculo no? – si por favor – y en estos meses pueden pasar muchas cosas y…, aunque me encantaría…, no voy a hacerme ilusiones.

-Lo entiendo – a mi también me encantaría hacerme miles de ilusiones, pero…, nuevamente su sensatez, me hacia darme cuenta de que tenía razón – sabes que solo tienes que pedirlo – dije clavando mis ojos en los suyos, que ahora no apartaban su mirada, mientras acariciaba su mejilla con mis dedos.


-Hey!!! – gritó de repente - tenemos que hacernos una foto, hay que tener un recuerdo de hoy – asentí.


Mientras ella encendía la cámara, la agarre por la cintura y la atraje a mi, haciendo que se sentara sobre mis piernas y apoyara su espalda sobre mi. Mi cabeza se reclino sobre su hombro a la vez que mi mente se iba perdiendo en su aroma, grabándolo, inmortalizándolo en mí, al igual que hacia la cámara con nosotros.


Una vez salio el flash, nuestras miradas volvieron a encontrarse. No dijimos nada, no hacían falta las palabras, nuestras miradas lo decían todo. Como si de un acto reflejo se tratara, mis labios buscaron encontrarse con los suyos, los cuales primero roce levemente, embriagándome así con su aliento, para después profundizar al interior de su boca, el cual iba siendo estudiado con mi lengua, lengua que se enzarzaba lentamente con la suya a la vez que mis manos, posicionadas en su cintura, iban acariciando su vientre, memorizando con mi tacto su textura, grabando sus formas…sus suaves curvas, esas que tantas veces había tocado, esas que moriría por seguir tocando.


Sentí sus senos apretando mi pecho a medida que nuestras lenguas iban profundizando más. Sus manos se asían con fuerza entre mis cabellos, a la vez que mis dedos comenzaron a perderse por la longitud de su espalda, recorriéndola lentamente hasta llegar a su cuello, el cual acaricie levemente, sintiendo como se erizaba con mi contacto, y así hasta comenzar a perderse por el espesor de su pelo.


-Chicos…tenemos que marcharnos ya o no llegaremos – grito mi manager tras la puerta, haciendo que se separaran nuestras bocas, pero no nuestros cuerpos, los cuales cada vez estaban más pegados.

-Llego la hora – susurro Kristen sin dejar de acariciar mi cabello.

-Eso parece – conteste sin dejar de acariciarla…, sin mover ni un milímetro nuestra postura…, era como si nuestros cuerpos se estuvieran despidiendo, como si supieran que estarían tiempo sin tocarse y necesitaran de esos segundos, segundos de gracia en los que no respondían a los estímulos de la mente, segundos en los que parecían tener vida propia, fuera de nosotros.


-Venga…, tienes que irte – dijo de pronto apartando nuevamente su mirada de la mía a la vez que su cuerpo también comenzaba a alejarse - ¿lo tienes todo? – pregunto dándome la espalda, una vez ya estábamos de pie.

-Supongo – conteste sin dejar de mirar sus nerviosos movimientos, movimientos que me evitaban ver su rostro, por lo que me acerque a ella, acaricie su mano con la mía y la gire hacia mí, dejándome ver en sus ojos una humedad poco común, una humedad que me partía el alma. -Recuerda que solo tienes que pedirlo – volví a repetir mirándola a los ojos antes de abrazarla y sentirla sollozar en mi hombro, quería que le quedara muy claro que solo me bastaba una palabra para dejarlo todo, para dárselo todo.


Permanecimos abrazados unos instantes más, los suficientes para dejarme totalmente claro que esta despedida estaba siendo más difícil que las otras, más incluso de lo que intuí.


Una vez nos separamos, nos dirigimos hacía la parte inferior de la casa, donde mi manager nos esperaba, acompañado por la madre de Kristen, la cual no tardo ni tres segundos en venir hasta mí y abrazarme del mismo modo que su hija había hecho instantes antes.


-Cuídate mucho, y pórtate bien ¿ok? – susurro en mi oído, haciendo que la emoción fuera mayor, pues Jules y yo apenas habíamos hablado unas cuantas veces y sentir esa cercanía…sinceramente me lleno bastante.

-Lo intentare – conteste risueño cuando nos separamos.

-Va, vamos madre, Robert tiene que irse – hablo de pronto Kristen, la cual no sabía a quién estaba mirando pues se había colocado las que eran mis gafas de sol, de las cuales se apodero en Italia.


-Esas gafas me resultan familiares.

-Si?..., no se porque – contesto entre risas mientras salíamos al exterior, donde varios coches nos esperaban – por cierto, echaras de menos alguna que otra camiseta, no te preocupes, estarán en buenas manos – susurro en mi oído causando mis risas, antes de llegar a los coches.

-Comprueba que lo llevas todo – me dijo mi representante cuando llegue a la parte trasera de uno de los vehículos, donde me esperaba la madre de Kristen.

-Con que este el portátil me sobra.

-Eso va, y todas las maletas que hiciste antes de irnos a Cannes, tanto las que abriste como las que no – respondió.

-Soy un niño sin hogar, es lo que tiene – conteste.

-Bueno ya sabes que en esta ciudad tienes una casa con las puertas abiertas cada vez que lo desees – dijo Jules sacándome una sonrisa.

-Robert ya sabes como es mi madre, si por ella fuera recogería a media ciudad.

-No Kris, no te equivoques, hay gente que no quiero ni que se pasee por la puerta, pero tu no eres uno de esos.

-Gracias, lo tendré en cuenta.

-Eso es Robert, pero que sepas que te quedas en mi cuarto, ya no quedan habitaciones libres en casa – dijo Kristen sofocándome, si, sofocándome.

-Kristen…

-Mi madre es muy liberal Robert, tu no te preocupes que ella sabe que contando ovejitas no vamos a estar, así que no molestara – ahora si estaba rojo de la vergüenza.

-Kris…, sin comentarios, bueno cielo, cuídate vale, y come, que cada vez estas más delgadito, que hija más desconsiderada tengo, te tiene en los huesos – vergüenza, emoción, una mezcla de todo iba fluyendo en mi interior.

-Kris siempre es la mala de todo.

-No hija, pero mira como lo tienes, todo flaco, despeinado – decía mientras elevaba sus manos hacia mi despeinado cabello e intentaba hacer, lo que ni yo mismo hacia, peinarlo.

-No te preocupes que ahora mismo compro un peine y cuando venga me pasare los días peinándolo, Robert te voy a convertir en mi muñeca - contesto Kris en tono gracioso.

-Y de paso te pasas el peine tú, porque hija…te hace falta.

-Mama!!- grito.

-Bueno yo creo que tengo que irme ya, están aquí esperando – dije mirando al interior del vehículo.

-Si bueno, hijo, cuídate por favor y ya sabes – repitió Jules volviéndome a abrazar y haciéndome sentir cada vez más cómodo.

-Que bonito…, mama tiene que irse.

-Ay hija, me estaba despidiendo, tu también podrías hacerlo.

-Ya lo he hecho, ¿quieres saber como?

-Me voy antes de escucharte jejej….

-Si bueno, ya sabes, lo que necesites – dijo Jules.

-Bueno…, nos vemos ¿no? – dije a Kristen.

-Si…, llámame cuando llegues vale – asentí dejándolas atrás, pues si seguía allí, sabía que después me costaría más marcharme de lo que me estaba costando ya.


Cabizbajo, me dirigí hasta donde se encontraba mi representante.

-Nos vamos – le dije cuando llegue a su altura.

-Si, mira el portátil lo tienes en el otro coche.

-Voy a cogerlo y nos vamos.

-Venga – contesto golpeando mi hombro.


Al girarme Kris ya no estaba, lo que me hizo sentir un profundo vació en el pecho, pero debía resignarme, así iba a ser durante al menos dos meses, luego estaba claro que volvería a verla, pues el rodaje de eclipse ya tenia fecha para mediados de agosto así que…, así que nada…, no quería irme, no quería separarme de ella, y encima sabía que nada volvería a ser como antes….


Camine hacia el otro maletero intentando pensar lo menos posible en ella, tenia que hacerme a la idea de que si lo hacia el nuevo rodaje se convertiría en una tortura, y bastante ya tenia. Una vez me hice con el portátil, me gire dirección hacia el vehículo, pues ya nada más hacía allí, pero de pronto, su voz llamándome, me hizo cambiar de dirección.


-Hey… - la salude cuando llegue hasta su coche y me posicione en su lado.

-Llámame cuando llegues de acuerdo – asentí – y llámame cada vez que quieras, da igual la hora vale.

-Si…, lo mismo digo.

-Apúntate el numero de mi casa ¿vale?, voy a estar allí durante estos meses, y no se, si me llamas y no te contestara, pues me llamas a este.

-Vale…, dímelo – conteste sacando el teléfono…dios…que difícil era esto…


-Y bueno, pásatelo bien, y diviértete vale – contesto rápidamente.

-Vale…tú igual – joder…

-Y come y…no se…

-Vale…

-Pues eso.

-ROBERT!!!! – mierda.

-Me tengo que ir ya…

-Si.

-Te llamo, te llamo cuando baje del avión.

-Vale.

-Si quieres te vuelvo a llamar cuando este en el hotel.

-Jejeje…vale…

-Adiós.

-Chao…


Y me marche…, no sin antes girarme varias veces para volverla a ver…dios…vaya verano me esperaba.



Ahora si jejeje…., por cierto…, dicen que ese día también iba acompañando a la madre de Kristen, su abuelo y su hermana adoptiva, pero como yo no lo se (no se si son ellos o no), ni se los nombres ni nada, no los he nombrado….