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My angel - Capítulo XVIII


CAPÍTULO XIII –  Echándote de menos

Robert


Cuando llegue a casa a la mañana siguiente de mi disfrute con aquella desconocida, Cam estaba esperándome en la puerta, venía a comunicarme que finalmente yo tenía que ir a México a promocionar la película y él iría con Kristen a España.

-Lo siento tío, pero Cath y la productora piensan que no tiene mucho sentido que yo vaya solo a México, y hay que ir a España, muchos de los seguidores son de allí –dijo Cam que ahora estaba sentado en mi sofá mientras abría la lata de cerveza.

-No pasa nada, ya no importa, en el fondo hasta lo prefiero.

-Si tu lo dices –murmuró entre dientes, antes de preguntar de forma curiosa…- Por cierto, ¿de donde venias?

Y sin la menor duda o vergüenza, le explique mi afer con la desconocida, cosa que lo dejo algo descolocado, por lo que  también le conté todo lo sucedido en la fiesta, mis ganas de verla, seguidas de mi impotencia con las palabras de Nikki.

-Sabía que había algo detrás –susurro, agachando la cabeza.

-¿A que te refieres? –inquirí.

-Al motivo por el cuál te fuiste con una desconocida, a eso me refiero.

-Pues me fui porque estaba muy necesitado, además ya estoy harto de esperar algo que no va a pasar –respondí sincero. Nadie me había obligado a marcharme con aquella chica, si lo había hecho era porque quería, y no me arrepentía.

-No desde luego, mientras estés aquí sentado, oyendo las palabras de terceros no pasara nada –espetó Cam, con ironía.

-¿Entre esos terceros te debo incluir a ti también? –pregunte con cierta mofa.

-A mi me puedes incluir donde quieras, pero por lo menos yo no meto cizaña –soltó sin más. Me quede mirándolo en silencio, quería que se explicase– ¿Es que no lo ves? –preguntó como si fuera lo más evidente. No tenía ni idea de lo que estaba hablando-. Nikki quiere algo contigo, tu la rechazas y ella te da donde más te duele.

-¿Que gana ella hablando mal de Kristen? -pregunté confuso.

-A ella no le hizo ningún mal con sus palabras, te lo hizo a ti.

-No te pillo –o Cam estaba hablando en clave, o definitivamente, la falta de sueño no me dejaba ver más allá.

-Mira Robert, por lo que me cuentas ella fue la que te lanzo a los brazos de aquella desconocida. No te obligo a hacerlo, es evidente, pero… –seguí mirándolo asombrado mientras continuo– ella alimento tu rabia, y tu como un desesperado caíste.

-¿Que me quieres decir con eso?, ¿que me formé una película en mi cabeza?, ¿que Kristen si quiere estar conmigo? Yo no estaría tan seguro de eso –sentencie tajante. Sus desplantes, sus miradas, sus gestos hacía mí… No… si algo había hecho Nikki fue abrirme los ojos.

-Tú no me puedes asegurar nada.

-¿Y tu sí? –pregunte. Él no sabía nada.

-No, aún no, pero déjame intentar algo –siseo, mientras parecía cavilar algo-. Por lo pronto estate tranquilito en México, me refiero a lo que concierne con tus hormonas, y espera mi llamada –dijo Cam, dejándome con la duda otra vez en el estómago.


México fue genial, el país era precioso y aproveche para visitar a unos amigos, aunque la verdad, no podía negar que me sentí un poco presionado.

No entendía como todas las mujeres podían gritar mi nombre de esa manera, ¡si ni siquiera me conocían!, algunas hasta me pedían que las mordiera, era alucinante, pero estaba claro que no era a mi al que llamaban, era a su Edward. Si aún no habían visto la película y ya estaba la cosa así, ¿que pasaría cuando la vieran?... Pues que seguramente me repudiarían como hacían al principio de saber que yo haría el papel del vampiro del año.

Hice caso a Cam y reprimí a mis hormonas. Tampoco me costaba mucho ya que no hacia tanto de lo de la castaña y además, en mi cabeza solo estaba una mujer, esa que quizás nunca tendría, y cuando no estaba pensando en ella, estaba envuelto en entrevistas o en sesiones fotográficas. La verdad es que fueron dos días muy intensos, y para ser sincero, no echaba de menos la ciudad de los Ángeles, aunque en el fondo, si aquella soledad que me proporcionaba mi apartamento.  Sobre todo en días como hoy, en los que lo único que me apetecía era encerrarme a tocar la guitarra o beber cerveza mientras veía la televisión.

Eso era lo que justamente estaba haciendo cuando de repente sonó mi teléfono. Era un mensaje de Cam…

“Hazte el loco si Kristen te pregunta por tu estado de animo, después hablamos”

¿Que esta hablando este hombre? Sin entender muy bien aquello, y con menos ganas aún de entenderlo, lancé el móvil contra el sofá y seguí con mi entretenimiento. Diez minutos más tarde, el sonido del teléfono me alerto de una llamada desconocida. Dude en cogerlo pues el número no lo conocía, pero a mi cabeza volvió el mensaje de Cam y la curiosidad pudo más.

-¿Hola? -pregunte un poco desconfiado.

-¿Robert? Soy Kristen –¿Kristen?

-¿Kris? -no me lo puedo creer, era ella-. Hey, ¿que tal? –pregunte con ganas.

-Bien, aquí en España, hablando de mi vampiro –note su silencio tras aquellas palabras.

-¿Si? –inquirí entre risas. No podía ser confiado, pues parecía que ese pensamiento no era para hacerlo en voz alta.

-No de ti, no seas tan creído, me refería a Cam –añadió bromeando.

-A si, es verdad, yo soy el vampiro de Bella pero no el de Kristen –tocada y hundida, a ver que me respondes ahora.

-Bueno, ¿y que tal por México? –sabía que me cambiaria de tema.

-Acabo de llegar de allí -dije desconfiado, recordando el mensaje de Cam, aunque aquella respuesta no contestaba a su pregunta.

-Te he preguntado que tal, no donde estas –dijo riéndose.

-Si, te he entendido, pero no me apetece hablar de eso, prefiero olvidar –tenía que reconocer, que no sabía mentir, pero si Cam me había pedido que lo hiciera era por algo y no quería cagarla.

-¿Tan mal ha ido? – pues la verdad es que no, pero… haber invéntate algo y sal del paso.

-Bueno, dejémoslo en que a muchas si les gustaría que yo fuese su vampiro –respondí sincero. Aunque lo cierto es que aquello jamás me había molestado, un poco incomodo, pero para nada molesto.

-Bueno, piensa que eres la novedad, todo pasa -¿me estaba intentando animar?

-Si, eso espero. Perdona pero hoy estoy un poquito seco… eso es todo –aunque mi sequedad no se debía más que a ella, como siempre.

-Bueno, mañana es posible que te den el premio New Hollywood Award, estarás feliz por eso ¿no? -¡Joder, es verdad! ¡Ni me acordaba! seguramente por eso me llamaba tanto mi publicista.

- Si, por ese lado estoy feliz. Aunque aún no sepa que decir si me lo dan –claro, como vas a saberlo so memo, si ni siquiera te acordabas, vaya tío estas hecho.

-Algo te saldrá seguro –¡Me estaba animando!, ¡me ha llamado para animarme! No pude evitar sonreír ante aquel gesto.

-Eso espero, no me gustaría hacer el ridículo -que es lo que suele pasar, cuando ni te acuerdas de los compromisos sociales.

-Tú nunca haces el ridículo –¿Que acaba de decir? Joder, esta niña me iba a matar.

Tras unos segundos de silencio suspire, callar me estaba matando…

–Te echo de menos peque –no me lo podía callar, no quería hacerlo.

-Yo también, aunque no lo creas -¿Me echaba de menos? Adoraba a Cam, no sabía aún muy bien que había hecho pero lo adoraba por ello.

-¿Por que no iba a creerlo? –Bueno, quizás por sus cambios tan repentinos de humor. Aunque en  realidad sonaba sincera, además me había llamado ella ¿no?

-No se, a lo mejor por mi comportamiento este último mes por ser…

-Shhh, no, no digas nada, lo importante es que ahora estamos hablando ¿no?, pues no quiero saber nada más –la interrumpí en un susurro, para mi lo importante era que me había llamado, solo eso.

-Vale, supongo que ya hablaremos -lo estaba deseando.

-Me gustaría la verdad.

-Suerte para mañana.

-Gracias –susurre finalmente, antes de colgar.

No podía creérmelo, no esperaba para nada esa llamada y lo que menos podía creer era el poder que tenía la condenada de hacerme olvidar todo lo malo que pudiese pensar de ella. ¿Que narices había hecho Cam para hacerla cambiar así de opinión?, tenia que saberlo.

-¿Te gusto mi llamada?- contestó el aludido entre risas a mi llamada.

-Eres único tío, ¿dime que has hecho? -pregunte exaltado.

-Nada, mover unos hilos por aquí, otros por allá… y listo.

-¿Pero porque le has dicho que estaba mal en México?
-Para que se preocupara, si no lo hubiera hecho no te habría llamado, aunque se moría de ganas –¿Se moría de ganas por llamarme?, eso si que no me cuadraba.

-¿De verdad? -pregunte incrédulo.

-Vaya par de dos –bufó.

-¿Entonces? –inquirí, quería saber más.

-Entonces… ¿que? -¡joder Cam!

-¿Que qué sabes?

-No, eso no te lo voy a decir, le di mi palabra de no hacerlo y voy a cumplirla –en esos momentos lo envidiaba más que a nadie-. Solo te diré que la tienes más cerca de lo que tu crees -la tengo más cerca de lo que yo creo y que… ¿con eso que hago yo?

-¡Dime algo! –demandé desesperado.

-¡No! –rió, antes de endurecer el tono de su voz- Oye otra cosa, creo que el novio le esta dando muchos problemas, vigila eso.

-¿Que quieres decir? –pregunte inquieto. Esperaba que ese idiota no se atreviera a hacer o ha decirle algo.

-Que te fijes en él, no se porque pero no me fío de él.

-No me digas eso si ese idiota se atreve a…

-No –me interrumpió rápidamente-, no lo se Robert, pero se a puesto muy nerviosa cuando se lo he mencionado. Tú intenta no volver a alejarte de ella, aunque ella lo haga tu no ¿vale?

-Por supuesto -sentencié, no permitiría que aquel tipo le hiciera nada-. Oye –llamé su atención-, gracias.

-De nada machote –rió-. ¡Ah!, por cierto, voy a ser papa.

-¿Que dices? ¿Si? –me alegraba muchísimo por él-. Entonces por lo que veo aquí el machote no soy yo, eres tú.

-Pues si la verdad –respondió. Su felicidad era palpable aún a través del teléfono-. Bueno chaval, voy a dormir, aquí ya es tarde.

-Ya hablamos entonces. Por cierto, ¡felicidades a los dos!

Aquella noche apenas pegue ojo, no podía parar de pensar en todas las palabras de Cam, ¿que era lo que él sabía?, ¿Kristen se había confesado con él? Lo dudaba bastante, ella no era de las que abría sus sentimientos a la gente fácilmente, para ello había que ganársela. Aunque lo cierto es que Cam no tendría por que mentirme, ¿y si era cierto?, ¿y si la que estaba mal era ella?, ¿y si la causa fuera Michael?, eso tendría sentido, porque si no… ¿de que me dice Cam que lo vigile?

Pensar en todo lo que podría estar pasando en torno a ellos me puso furioso, no podía dormir, por más que lo intentara a mi cabeza solo llegaban malas ideas. Si ese cobarde le ponía un dedo encima con malas intenciones… No Robert no, ella tiene mucho carácter no se dejaría llevar de esa manera, me dije a mismo, esperando que eso fuera cierto.

Como imaginaba, llegue a los premios Hollywood Movied con un aspecto horrible y sin nada preparado, gracias a dios mi publicista me escribió unas líneas, ya que intuía que no me acordaría de ellos, y me salvo el trasero, porque si llego a subir a recoger el premio sin saber que decir, ahí si que mejor me despido del cine, por lo menos en los Estados Unidos.

Tras la ceremonia vino la fiesta de celebración en la que pude encontrarme con una amiga a la que llevaba cierto tiempo sin ver, Camilla Belle, una de las mejores chicas que conocía. La conocí hacía un año cuando era la novia de mi amigo, y desde entonces hicimos muy buenas migas, ya que de vez en cuando ambos venían a visitarme a Oregón o cuando podía yo me escapaba a Nueva York, que era donde vivían, pero desde que su relación termino, no la había vuelto a ver, aunque si hablaba a veces con ella.

-Guapetón ¡felicidades por tu premio! -me dijo, dándome dos besos.

-Gracias. Oye, no me imaginaba encontrarte aquí, me ha sorprendido mucho verte en el escenario.

-Bueno, me llamaron para decirme si quería entregar un premio y no pude negarme -dijo sonriendo.

-¿Y que tal todo?

-Bien, la verdad bastante bien, voy a empezar ahora con una nueva peli, y bueno… digamos que estoy ilusionada –y de nuevo, su sonrisa de niña pequeña hizo mella en su rostro.

-¿Por la película, o hay algo detrás? -esa sonrisa solo podía significar que alguien existía.

-¿Cómo lo sabes? –pregunto, mientras sus ojos volvían a iluminarse.

-Solo se lo que tu sonrisa delata –era evidente, cuando hay alguien rondando nuestros pensamientos, eso es evidente.
-Pues si –confirmó mis sospechas-. Pero todavía no es nada serio así que no quiero aventurar nada. Bueno ¿y tu que?, te has convertido en el sueño de toda mujer -dijo partiéndose de risa.

-Eso pasa porque no me conocen -mi contestación hizo que ambos riéramos con ganas.

-¿Como lo estas llevando todo? -pregunto ya algo más seria.

-Pfff –suspiré-, todo me pilla de sorpresa, no se… -en ese momento nuestra conversación fue interrumpida por los periodistas que buscaban hacernos una foto, por lo que quedamos en vernos al día siguiente y retomar nuestra charla.

Eran las diez y veinte de la mañana cuando entraba a la cafetería en la que había quedado el día anterior con Camilla. Tenía un sueño horrible ya que apenas había dormido en las dos últimas noches pero me apetecía hablar con ella, y quería aprovechar que ella estaba en la ciudad para hacerlo.

-Buenos días bello durmiente, como siempre con retraso -expreso sarcástica, nada más verme entrar por la puerta.

-Que exageradas sois las mujeres, solo han sido veinte minutos –bromee.

-¿Exagerada? me sacas de la cama a las ocho para poder venir aquí puntual y cuando llego ¡no estas! –vociferó-. Como se nota que a ti en la vida no te han hecho esperar mucho –dijo riéndose.

-Te cite tan pronto porque me voy esta noche a Roma y aún tengo que organizar algunas cosas. Y por cierto, si se lo que es esperar, lo estoy viviendo en mis propias carnes –no pude evitar decirlo, Camilla para mi era como una vía de desahogo.

-Roma es preciosa, te va a encantar. Yo fui con quien ya sabes y me gusto muchísimo –pude notar la nostalgia en su voz.

-Bueno eso es agua pasada –intente animarla-. Además, tienes algo que contar ¿no?

Estuvimos dos horas hablando, dos horas que pasaron volando ya que no dejamos de conversar en ningún solo minuto. Ella me contó sobre sus nuevos proyectos profesionales, y de cómo un día por casualidad, conoció a un chico en una fiesta en Nueva York. Por lo visto el chico era cantante y tocaba en una banda juvenil, y aunque no era nada serio lo que tenían se la veía emocionada hablando de él.

Cuando me enseño una foto de él sus ojos se iluminaron, no pude evitar sonreír porque en su cara vi la mía cuando yo veía a Kristen. Eso ella lo percibió, y aunque al principio desvié la conversación centrándome en todos los cambios que estaba suponiendo en mi vida todo el éxito de la película, al final acabe por contárselo.

-Vaya Robert, me dejas alucinada, sabía que alguien te gustaba pero no esperaba todo esto.

-De que me sirve sentir lo que siento, si no la puedo tener –dije con la cabeza gacha.

-Oye una cosa, ¿tu estas seguro de que lo que sientes es verdad?, quiero decir… ¿que no es una confusión?, ya sabes que cuando un papel tiene mucha carga emotiva, al final acabamos un poco confusos.

-Camilla lo se, yo no pienso en Bella, cuando la miro no miro a Bella, la amistad no la tengo con Bella, es a Kristen a la que veo, a la que deseo, a la que echo de menos cuando no la veo. No se… -suspire meciéndome con fuerza el pelo-, a lo mejor es un poco complicado pero, te aseguro que cuando estoy con ella, solo es con ella, no existe nadie mas es… es... como…

-Como tu ángel –dijo interrumpiéndome y haciendo que yo asintiese con su respuesta –. Madre mía Robert.

-No se que hacer y cuando la veo o se que esta con él me enfermo, pero tampoco me la puedo quitar de la cabeza. ¡Dios! esto es muy complicado –bufé frustrado, apoyando mi cabeza sobre mis manos.

-Robert te voy a dar un consejo, pero que sepas que este tiene consecuencias tu escúchalo y haz lo que quieras.

-Vale, te escucho –asentí acomodándome sobre el asiento, cuantos más consejos pudieran darme en este momento, mejor.

-Por lo que me cuentas, creo que a esa chica también le gustas. Tampoco te lo puedo asegurar –se aventuró a decir rápidamente-, no lo conozco, pero soy mujer y en el fondo, todas somos iguales en ese aspecto –asentí ante aquello-. Ahora bien, puedes hacer dos cosas. Dejarla tranquila, no buscarla más e intentar olvidarla, si haces eso ella seguramente tampoco te buscará, seguirá con su novio y con su vida –aquella idea no me gustaba en absoluto-. O bien, buscarla, tentarla, ganártela pero no solo como amiga, siempre dejándole claro lo que buscas de ella, y entonces sabrás si es reciproco lo que sientes.

-Haga lo que haga tiene consecuencias.

-Si, si haces lo primero las consecuencias serán que tendrás que olvidarla, pero… si haces lo segundo, te meterás en un juego muy complicado, y en ese tipo de juegos siempre alguien sale herido, y más en este caso que sois tres personas las implicadas.

La primera opción era imposible, ya lo había intentado un par de veces y estaba claro que no iba a funcionar y más si las películas tenían éxito, porque entonces habría que rodar tres más, y aunque todavía no sabía como continuaba la historia de Bella&Edward, imaginaba que no sería con cada uno por su lado. Así que solo me quedaba la segunda opción, aunque ella implicara pasarlo mal, de seguro que sería más fácil que resignarme a vivir sin ni siquiera intentarlo.


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Bueno aquí vuelvo ya estoy un poco mejor, y súper feliz con las fotos del fin de semana jejejeje……….. aunque algunas no se lo crean jejejejeje.

Muchas gracias a todas las que se han preocupado por mí, pero lo que me pasaba ayer era físico, se conoce como resaca y una monstruosa como me dijo Paz, de tanto bailar paquito el chocolatero jejeje, por cierto Paz, yo también te hecho mucho de menos hoy no he podido meterme al Chat, pero luego juro entrar aunque sea tarde, sino mañana nos leemos cariño besossssss….

Sabia, sabia y sabia que las mal pensadas de Joha y Kris saltaban con México, a le para que veáis que no tengo nada en contra, solo era una táctica, mal pensadas. Johaaaaaaaaaaa te echo de menos que lo sepas y tu Kris no me vuelvas a escupir…….

Vero mi niña pásatelo muy bien en Asturias, es preciosa aunque haga mucho frió besos.
Robki, gracias por tu comentario un beso…, y a los comentarios de los anóminos también muchas gracias que siempre se me olvida decirlo.

Bueno el capítulo de hoy se lo voy a dedicar a Angie, porque me apoya un montón, además un pajarito me ha contado que le hace mucha ilusión que lo haga jejeje, y pues yo a mandar jejeje, y ya que el capítulo que quieres que te dedique será tendrá varias dedicatorias, pues te dedico este y estas sola jejeje, te quiero un montón peque haber si luego nos vemos por el Chat okkk, besosssss…..

Y a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, os quiero un montón……. Esta noche volveré al Chat dar follón jejeje….

Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….

My angel - Capítulo XII


CAPÍTULO XII – Miedo

Kristen


Los días iban pasando y yo seguía firme en mi decisión de no caer, aunque en el fondo, mi cuerpo me pedía a gritos el suyo cada vez que lo veía en las sesiones de fotos o en las entrevistas. ¡Dichosas entrevistas!, ¿que estaba haciendo? ¡Estaba loco!, ¿como se le ocurría decir aquellas cosas? ¿Qué pretendía haciéndolo? Cada vez que las leía o las oía, más ganas de tirarme encima de él tenia. Algunas veces para matarlo, otras para…

¡No Kristen!, tienes que ser fuerte, me repetía una y otra vez, él solo busca de ti lo mismo que de todas.

Esas entrevistas no solo estaban poniéndome en un conflicto constante entre mi mente y mi cuerpo, sino también con Michael. Después de aquella noche en el sofá, mis ganas de estar con él desaparecieron, reduciendo nuestros contactos a uno más en el que ni siquiera disfrute.

Y por todo por… tenía que sacarme a Robert ya de la cabeza sino quería tener más problemas, ya bastantes estaba teniendo gracias a sus arranques de sinceridad.

Aquella noche estaba nerviosa, había estado trabajando toda la semana para poder acudir al estreno de la película “Sex Drive”, pero mis nervios no eran por eso, sabía que él iba a estar allí y sabía que era muy probable que esa noche me tentara. Sonreí ante la posibilidad de que eso pasase.

 –¿A quién quieres engañar Kristen? mírate –me dije a mi misma.

Ni siquiera me reconocía. Me había puesto un vestido verde que acentuaba el color de mis ojos, además de mi figura, y lo había acompañado de unos tacones para remarcarla bien. Además me había maquillado y peinado a conciencia, eso no lo había hecho por las cámaras, lo había hecho por él.

Cuando estaba dispuesta a salir camino de lo que quisiese depararme la noche, una voz me hizo parar en mitad del pasillo.

-¿Dónde vas así vestida? –preguntó Michael, dirigiéndose hacía mí.

-Ya te lo dije, tengo un compromiso esta noche –dije tranquila, esperando que esto no desembocase en otra pelea.

-¿Y ese compromiso te obliga a vestirse así? -preguntó irónico.

-¿Que? ¡Oh! ¿Lo dices por el vestido?, me he puesto lo primero que he pillado –mentirosa, sabes muy bien por quién te has puesto ese vestido.
-¿Si kristen?, ya no recuerdo la última vez que te vi vestida así – decía cada vez más irónico.

-Vale Michael, mira –suspire en un intento de ser más sensata de lo que lo era en otras ocasiones parecidas.- Todas las chicas van a ir de punta en blanco esta noche, y yo no quiero ser menos –aunque no pude evitar mi tono hastiado. Estaba empezando a cansarme estas situaciones, sus insinuaciones.

La tonta había sido yo, por no vestirme en casa de mis padres, habría evitado todo esto.  

-Me da lo mismo Kristen, así no vas a ir -¿que había dicho?

-¿Qué? –susurre- ¿Desde cuando te crees con el derecho de decirme lo que me tengo que poner o no? –hasta ahí podíamos llegar.

-Desde que tu amigo declara a los cuatro vientos sus sentimientos hacia ti –contestó, elevando considerablemente la voz.

-Michael –y otro suspiro más-, estoy contigo, no quiero estar con él y me da lo mismo lo que diga o haga – dije acariciándole la cara para calmarlo.

-Kristen he dicho que no, ¡así no sales!, me niego a ser el cornudo de América –dijo apartando mi mano de su cara.

-Mira me da lo mismo lo que pienses, yo me voy y tu puedes seguir aquí torturándote –dije dirigiéndome a la puerta.

-¡He dicho que no te vas y no te vas! –gritó, empujándome contra la pared y acorralándome en ella con su cuerpo- Tu te quedas aquí conmigo y punto –aquellas palabras fueron un susurro, pero aún así, sentí la rabia en ellas.

Aquello me dejó en shock, Michael jamás se había comportado de aquella manera.

-Michael me estas haciendo daño, apártate por favor –suplique. Realmente no me estaba haciendo daño,  pero si sentí el propio miedo a el.

-¿Te queda claro lo que te he dicho? – pregunto con furia en los ojos.

-¡Michael me tengo que ir! Por favor, ¡suéltame!, me haces daño -grite a consecuencia del crecimiento de mi miedo.

-¡No te vas y punto! –chilló a la vez que agarraba el tirante de mi vestido y lo rompía, para después alejarse de mí y sentarse en el sofá.

No pude reaccionar, mi mente no podía pensar y apenas podía respirar, estaba muy nerviosa. Como pude, camine hacía el baño, este se había convertido en mi lugar de desahogo. Me limpie la cara, ya que el maquillaje se había corrido a consecuencia de las lágrimas, y me quite el vestido, sentándome en ropa interior en la taza del water. Salí de allí dos horas y media después, me puse el pijama y me acosté. ¿Por qué no me iba a casa?, fue la pregunta que más veces durante toda la noche.  No pude, era como si algo dentro de mí se hubiera caído. Algo que pareció no dejarme reaccionar.  

Días después por fin estaba rumbo a España junto con Cam, para empezar a promocionar la película. En principio me entristecí de saber que a Robert lo mandarían a México, pero luego me alegre porque así Michael no me acompañaría y podría estar unos días sin tener que verle la cara.

Los últimos días a su lado se estaban convirtiendo en una tortura para mí. Intentaba por todos los medios mostrar su arrepentimiento por lo sucedido aquella noche, pero yo cada vez estaba más harta de verlo, de oírlo, incluso de que me tocara. No quería ni que me rozase. Pero no se si fue por miedo a su reacción, o porque a mi ya todo me daba igual, la noche antes de partir a España me acosté con él.

Juro que cuando acabo sentí un poco de asco. No por él, o si… no se. Realmente fue por mí, por asco a mi misma, por dejarme dominar como una marioneta.


España era un país precioso, y la gente era maravillosa, nos trataron genial en todo momento, no entendía nada sin traductor, pero con las sonrisas bastaban para saber lo buena gente que eran todos. Las entrevistas no eran como las americanas, a ellos no les interesaba tanto la química que tenía con Robert, se centraban más en los papeles que protagonizábamos. Rob, no había otro en mi cabeza, todo me recordaba a él, y cuando íbamos a comer algo siempre pedía algún plato que él me había recomendado. Claro que eso lo había hecho tiempo atrás, cuando nos hablábamos, por que ahora de él, lo único que sabía es que estaría de vuelta de México.

Estaba en la habitación del hotel de vuelta de la première de la película, intentando no pensar en nada y pensando en todo a la vez, cuando tocaron a la puerta;

-Kris, ¿estas ahí? –supe que aquella voz era la de Cam.

Le abrí la puerta y con la mano le indique que pasara. No tenía sueño, ni ganas siquiera de ir a ninguna parte.

-Que pequeña ¿como estas? -preguntó, sentándose en la cama.

-Bien –le conteste sentándome en el suelo frente a él.

-Me alegro, todo esto de la película es para volverse loco un poco loco –rió con ganas.

-Si, un poco. Aunque me ha venido bien salir de América, desconectar y eso.

-Si, a mi también, aquí parece que la locura es menor que allí.
-Si, allí todo se ha vuelto un poco loco de la noche a la mañana.

-Un poco. Pero bueno, mañana volveremos a estar allí, y ahora viene lo duro la promoción.

-Si, por eso no quiero volver –por eso y por no ver a Michael.

-Yo si hecho de menos a mi chica, me hubiera gustado que viniera pero, en su estado…  –dijo, dejándome con la boca abierta.

-¿En su estado? ¿No me digas? –asintió ante mis palabras– ¡Enhorabuena muchachón! me alegro mucho por vosotros.

-Gracias, gracias. Esta de un tres meses y poco, por eso pensamos que era mejor que se quedara, y por eso la hecho tanto de menos.  

-Normal que quieras estar con ella -dije un poco melancólica.

-Y bueno, supongo que a ti te pasara lo mismo –note mi cara transformarse–. Quiero decir que echaras de menos a tu chico –añadió.

-Bueno, lo normal… supongo -conteste mirando al suelo.

-¿Quieres contarme algo Kris? sabes que yo estoy aquí, a lo mejor no soy igual que otros pero te escuchare encantado.

-¿Igual que otros? –inquirí. ¿Que quería decir con eso?

-Kris… yo no soy Robert, se que entre tú y él hay mucha conexión y que os lleváis muy bien.

-Puufff –resople-. Si, pero ahora no se -ahora mismo todo eso había muerto, o no, no lo se, como iba a saberlo si no quería estar a su lado.

-¿Os habéis peleado? Perdona, no quiero ser indiscreto pero es que… no te veo igual que otras veces -este muchacho tenía un sexto sentido, siempre que me veía mal estaba mal de verdad.

-No, peleado no, solo que ya no hablamos. Ya sabes Cam, mi novio no lo puede ver –dije apenada.

-Algo me imaginaba. ¿Pero estas bien con él?

-¿Con Michael? Si… si lo estoy. Bueno no, no se como estoy Cam.

-¿Esta pasando algo?

-Pues que todo son peleas Cam, se pone celoso por todo, si ve una foto de él, si oye un comentario suyo, todo es motivo de pelea -necesitaba desahogarme, llevaba mucho tiempo en silencio.

-¿Y por eso te alejas de Robert?

-Si, por eso –suspire-, no quiero darle más motivos a Michael para que sus paranoias por nuestra supuesta relación fluyan -por eso y por otras cosas, otras que si prefería callar.  

-¿Y no te gustaría?

-¿Perdona? -¿no me gustaría?, ¿el que?

-Me he expresado mal, a ver si me explico. Quiero decir si no te gustaría tener algo con Rob.

-No –negué rápidamente-. El solo es un amigo -este sabía más de lo que yo me temía.

-Vale pues entonces lucha porque Michael te crea –que luchara decía. ¿Con que ganas?

-No puedo –susurre. La voz comenzaba a quebrárseme- ¡Joder Cam!- bufé, poniéndome en pie. No quería que me viera llorar.

-Hey… ¿Que te pasa cariño? –preguntó, mientras sus brazos me envolvían en un abrazo.

-No se que me pasa –sollocé. No podía contarle lo que realmente me estaba pasando, porque ni yo misma lo sabía. Era una mezcla de todo.

-Yo creo que si lo se –dijo separándose de mi y cogiendome por los hombros–. Yo creo que a tu novio no lo ves como antes y no solo por las peleas, sino también por Robert, ¿me equivoco?, si es así rectificare lo que he dicho.

En ese momento, una sonrisa ladeada se reflejo en mi rostro.

–No lo se Cam –conteste mirándolo. No podía negarlo, aunque tampoco podía aceptarlo.

-¿No lo sabes? ¿O no quieres admitirlo?

Si,  no… ¡Dios!

-¡Él es un mujeriego! ¿Donde voy con él? Además, lo único que busca de mi es una noche -dije convencida.

-¿De verdad crees eso Kristen? –inquirió, sentándose de nuevo sobre los pies de la cama.

-Si –susurre.

-Pues te equivocas –sentenció-. Mira… yo no se hasta donde siente por ti, o lo que realmente siente, pero que siente algo… lo siente –confesó, dejándome perpleja.

 Cam no era de los cotillas, y si algo era evidente, es que no ganaba nada mintiéndome. Ahora si me quedaba claro que sabía más de lo que decía.

-Eso creía yo antes, pero estoy segura que si siente algo no es por mi realmente, seguro que se debe al personaje –esa era mi teoría.

-¿Eso crees?

-Cam ¡dios! ¡Es un mujeriego!

-Eso no lo sabes Kristen –insistió de nuevo-. El muchacho tiene labia, y como hombre que es, es muy normal que de vez en cuando busque algo, eso no voy a negártelo. Pero de ahí a que ande con cualquiera… hay un trecho, y mas ahora -en eso debía darle la razón, yo tampoco lo había visto irse con ninguna mujer.  

-¿Ahora? –pregunte inocentemente.

-Kris, él lo esta pasando mal, ¿crees que es fácil para él que todas lo llamen como locas? No. Y respecto a la confusión de sentimientos te diré que, eso nunca lo sabrás hasta que no lo pruebes.

-Puede ser, no se… -dudé, me importaba más aquello último que había dicho-. ¿Está mal? -mi amigo estaba mal y yo aquí preocupándome por las mujeres con las que se acuesta.  

-Si, parece ser que México no le ha sentado bien. Está un poco agobiado.

-Me gustaría hablar con él.

-Pues llámale –dijo, antes de volver a levantarse para caminar dirección hacía la puerta.

-¿Por que haces esto Cam? –quise saber.

-¿Por que?, pues porque nunca he visto a nadie mirarse como lo hacéis vosotros, aún sin hablaros –confesó, dejándome sin respuesta posible.

Ni siquiera me dio tiempo a pensar cuando añadió…

-Tenéis un ángel Kristen –y sin más, abrió la puerta y se perdió tras ella, dejándome petrificada en el sitio.

Estuve alrededor de una hora dando vueltas por la habitación pensando en las palabras de Cam. ¿Y si tenía razón? ¿Y si yo estaba empezando a apartar a Michael de mi vida, porque otro estaba entrando en ella? ¿Qué perdía con dejarme llevar?

¿Que qué perdía?... Pues una relación que ahora mismo no sabía si quería seguir teniendo. Y aquella sensación de derrota se juntaba con las palabras de Cam. Robert lo estaba pasando mal, y puede que quizás no tuviera con quien hablar, o de tenerlo, puede que pensara que no lo entenderían, o sí… yo que se.

En ese momento sentí el impulso de llamarlo, necesita oír su voz. Cogí el teléfono y marque su número. Lo sabía de memoria.

Mientras daba los tonos intentaba pensar en que le diría, no saber que decir me puso nerviosa, pero oír su voz me hizo olvidarlo todo.

-¿Hola?- pregunto desconfiado.

-Robert, soy Kristen -dije aún nerviosa.

-¿Kris? –noté su confusión-. Hey, ¿que tal? –y también su alegría, al darse cuenta que era yo. Eso me hizo sonreír.

-Bien, aquí en España, hablando de mi vampiro –¡Kristen dios! ¿Que dices? Ahora si estaba nerviosa.

-¿Si? –inquirió risueño.

-No de ti, no seas tan creído, me refería a Cam –bromee. Y ahí estábamos de nuevo, hablando como si nada hubiera pasado.

-Cierto –ironizó-. Yo soy el vampiro de Bella, pero no el de Kristen –no, no me digas eso por favor.

-Bueno, ¿y que tal por México? –tenía que cambiar de tema.

-Acabo de llegar de allí.

-Te he preguntado que tal, no donde estas -reí.

-Te he entendido, pero no me apetece hablar de eso, no ahora –pude notar su tristeza.

-¿Tan mal ha ido?

-Bueno, dejémoslo en que a muchas si les gustaría que yo fuese su vampiro -no quería contármelo, seguro que era porque ya no confiaba en mi como antes.

-Bueno, piensa que eres la novedad, todo pasa -intente animarlo.

-Si, eso espero. Perdona pero hoy estoy un poquito seco… eso es todo.

-Bueno, mañana es posible que te den el premio Hollywood movied, estarás feliz por eso ¿no? –inquirí, en un nuevo intento de cambiar el tono de su voz.

-Si, por ese lado estoy feliz. Aunque aún no sepa que decir si me lo dan –rió por primera vez. Y yo lo hice con él.

-Algo te saldrá seguro –seguro que sí.

-Eso espero, no me gustaría hacer el ridículo.

-Tú nunca haces el ridículo –dije sin pensar, arrepintiéndome al momento por haberlo hecho. No podía limitarme simplemente a contestar no, tenía que hablar de más.  

Y entonces note un suspiro al otro lado de la línea, seguido de…  

–Te echo de menos peque –y de nuevo me quedé petrificada, sintiendo aquel escalofrío recorriendo todo mi cuerpo.

-Yo también, aunque no lo creas -y mucho más de lo que me gustaría.

-¿Por que no iba a creerlo? –inquirió.

-No se, a lo mejor por mi comportamiento este último mes por ser…

-Shhh… no, no digas nada, lo importante es que ahora estamos hablando ¿no?, pues no quiero saber nada más -dijo en un susurro.

-Vale, supongo que ya hablaremos bien -lo estaba deseando.

-Me gustaría, la verdad.

-Suerte para mañana.

-Gracias –y tras aquel último susurro, deje de escuchar su voz.

¿Como era posible que hablásemos como si nada hubiese pasado? Bueno, realmente… entre nosotros nada había pasado, pero me imaginaba que después de todo este tiempo, mis raros comportamientos y sus arranques repentinos de “sinceridad”, algo habría cambiado entre nosotros. Claramente me había equivocado, y daba gracias por ello, porque cada día me daba más cuenta de que lo necesitaba en mi vida.
Aún no sabía de que forma, pero apartarlo de de ella no era la solución.

Siguiente - Capítulo XIII

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Chicas hoy voy a ser corta en dedicatorias porque me encontró un poco mal de echo el capítulo de hoy ni se como quedó, porque no he tenido tiempo de revisarlo, este fin de semana ha sido un caos para mí……..

Helena y Robin, muchas gracias por vuestros comentarios de han hecho muchísima ilusión…., el de todas a decir verdad, hasta me habéis emocionado jejejej os quiero mucho a todas.

Por cierto, Alex claro que me acuerdo de ti y Cecy, ya me han comentado que le estas dando publi al fic, muchas gracias………

Bueno chicas no puedo escribir mas porque no me encuentro bien, pero tenia que publicar, mañana volverá la rutina habitual de dedicatorias ok, muchos besos a todas os quiero un montón.