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My angel - Capítulo XVII


CAPÍTULO XVII – Estrenos

Robert


El diecisiete de Noviembre llegó, y con él el estreno oficial de Crepúsculo. Sobre las seis de la tarde, miles de fans se agolpaban tras las vayas a las afueras del Teatro West Word de Hollywood, y mis nervios estallaban por todos los poros de mi ser.

Momentos antes de salir del coche, hice mentalmente un balance de lo que se había convertido mi vida en los últimos cinco meses. Mi popularidad había aumentado como la espuma, prácticamente todo el mundo sabía mi nombre y mis aficiones, cosa que me hacía estar en el punto de mira constantemente, no había revista que no mencionara mi nombre contando cosas “supuestamente” sobre mí, en Internet eran tres cuartos de los mismo, solo bastaba con googlear mi nombre para que aparecieran un sin fin de páginas destinadas a mi, mis gustos, mi vida… ¿Todo esto que hacía?, ponerme en todo momento en el punto de mira, lo que atraía cada vez a más fotógrafos y con ellos, mas mentiras sobre mí, sobre quién me rodeaba… vamos un sinfín de rumores totalmente estupidos.

Pero este era el precio de la fama ¿no?, pues había que aceptarlo, aunque en el fondo tenía la fuerte esperanza de que una vez se estrenara la película y se acabara la promoción, todo esto desaparecería. Gracias a dios, eso lo tenía muy presente por lo que, no me costaría nada afrontar el hecho de volver a ser un don nadie.

Pero no todo iba a ser negativo, además de todo esto, y del hecho de haberme convertido en el ídolo adolescente por excelencia, había conseguido entrar un poco en la industria del cine. Muy poco la verdad, si tenemos en cuenta lo conocido que me había vuelto, pero por lo menos mi nombre ya empezaba a sonarles.

No todo iba a ser malo ¿no?

Y luego por otro lado estaban mis sentimientos, y eso ya era otro contar. Los últimos cinco meses vivía totalmente atormentado por ella, por mi ángel, ese ángel que descubrí a través de una película y a la cuál pude conocer meses después.

Había utilizado ya mil y una tácticas con ella, la última que estaba usando era una mezcla de todas. Por un lado, intentaba darle celos con Nikki, pero sin pasarme claro, tampoco quería crear ideas equivocadas. Ser su amigo, algo que por lo visto a ella le exasperaba un poco. Y la mejor de todas… tentarla, tentarla hasta que fuera ella quién me pidiera seguir, quién me buscara, ya fuera en público durante las entrevistas, o algo más privado, pero nunca perdía la oportunidad de decir o hacer algo hacía ella.

-Ya hemos llegado –me indicó el chofer que conducía el coche que me llevo al teatro.

Con paso firme y súper nervioso, empecé a pasear por la alfombra roja al ritmo de los gritos.
Nada mas ver a mis compañeros de reparto me uní a ellos para el bombardeo de fotos. Todos estamos bastante nerviosos, ya que apenas teníamos experiencia en este tipo de estrenos, pero sin duda alguna, la que mas lo estaba era ella mi niña.

Vestida para hacerme vibrar, se amarro a mi cintura mientras yo le susurraba lo preciosa que estaba. Ella me miraba con picardía y me sonreía, ese era mí momento, el momento de tenerla junto a mí, ya que sabía que su novio no andaba muy lejos y en cuanto entráramos al teatro, no la volvería a tener cerca de mí, por lo que tenía que aprovechar.

Después de las fotos vinieron las pequeñas entrevistas con las mismas preguntas de todos los días y sus mismas contestaciones. Parecía que me hubiera estudiado un guión para contestarlas, pero es que era más de lo mismo y ya no tenía mas palabras para definirlo todo, como trabaje mi personaje, como fue la experiencia con mi coprotagonista, como llevaba el éxito, las fans…

Antes de entrar al salón nos volvieron a pedir más fotos, pero en esta ocasión solo a mi y a Kristen. Estaba verdaderamente guapísima, desprendía una luz superior a la de los flashes de las cámaras, luz que quizás solo percibía yo pero… con eso me bastaba.

No mire en ningún momento a los fotógrafos, no era capaz de apartar mi vista de ella, de sus ojos, de su cara, de su boca, de su cuerpo… La veía como un regalo, un regalo al cuál no tenía acceso, ya que ese regalo ya tenía otro dueño. Pero aún así, me bastaba con tenerla entre mis brazos, aunque solo fuera momentáneo.

Y por fin llego el gran momento, el momento esperado por todos, ya no solo por los aficionados sino también por la productora, los realizadores, los técnicos, la crítica… en fin, por todos nosotros.

Esta vez no tuve la misma suerte que en Roma, pues me sentaron entre Nikki y Michael. Por un lado estuvo bien, ya que Nikki estaba tan o más nerviosa que yo y no dejo de hablar en ningún momento, lo que hacía mucho más llevadero los gritos e histeria colectiva de las fans. Pero por otro lado, podía observar como este… dejémoslo ahí, agarraba su mano, acariciaba su mejilla, la hacía sonreír… lo que alimentaba mi rabia por momentos, hasta el borde de estar a punto de pegarle un codazo en la cara, si con ello conseguía que apartara sus manos de ella.

Pero no podía hacerlo, porque en realidad él era su novio y ella parecía feliz con él y yo… yo me negaba a resignarme con eso. Al menos podía ver su mirada furiosa hacía a mí cada vez que Kristen y yo aparecíamos juntos en pantalla, sobre todo en la escena del primer beso…

Si hubierais visto, su cara era un poema, y yo no podía parar de reírme durante toda la secuencia, así que al fin y al cabo, tampoco lo pase tan mal, en el fondo hasta me divertí.

Después de la ovación y de las felicitaciones mutuas, llegó el instante fiesta, no sin antes firmar unos cuantos autógrafos más y posar un poco más ante las cámaras.

Una vez estuve dentro del hotel, comencé a hablar con todo el mundo. Y en esas estaba cuando note como tiraban de mi chaqueta, haciéndome girar para poder ver quien era.

-¡Hey peque! ¿Que?, ya ha pasado todo menos mal ¿eh? –dije cogiendo a mi niña por la cintura y dándole un beso en la mejilla.

-Robert por favor, contrólate –pidió, separándose de mí.

-¿Que pasa?  ¿Tienes miedo del enanito de jardín?, no te preocupes, no puede vernos, no le alcanza la vista.

-Eres imbecil, ya vas borracho, no se para que me molesto a venir a hablar contigo –contestó molesta, dándose la vuelta e intentado marcharse, pero no se lo permití.

-Hey, hey, hey… Perdona ¿vale? Me he dejado llevar un poco por mis impulsos –si, impulsos.

-¿Un poco? Robert por favor… ¿y en el auditorio que?

-En el auditorio ¿que? ¿Que ha pasado? –ya venia el drama

-Tus risas, sabiendo como sabes como es, ¿por que tú vas y me lo pones más difícil?

-Por que yo no soy quién tiene que aguantarlo Kristen.

-Eres un egoísta Robert –replicó, en un nuevo intento por volverse a marchar,  pero yo la seguí mientras le iba hablando.

-Si eso es lo que soy, un puto egoísta si, me he mofado de la situación, pero si él fuera lo bastante inteligente, sabría que eso no es más que ficción, mientras él puede tenerte así cuando desee.

-¿Creía que eras mi amigo, que me entenderías? –inquirió, sin dejar de caminar.

-¿Que te entendería? ¿Tú piensas que yo me divierto con todo esto?

-Pues eso parece –sentenció rotunda, dándose la vuelta y encarándome.

-Pues te equivocas. Estoy muy jodido con todo esto Kristen, con querer y no poder tocarte, aún a sabiendas de que tú lo desees.

-¿Que yo lo deseo? –pregunto, haciéndose la impresionada.

-Venga Kristen, ahora no te hagas la inocente por favor –escupí, siendo yo ahora quien se diera media vuelta y se marchara.

-¡Espera Robert! –gritó alcanzándome-. Que crees, ¿que a mi me divierte toda esta situación?, ¿que es un juego para mí? – inquirió, colocándose delante de mi, cortándome así el paso.

-Pues no lo se Kristen, la verdad es que no lo se. No se a que vino lo de Roma y todo lo demás, si total, tú ibas a seguir con él –respondí, totalmente frustrado.

-Robert por dios, estaba confusa, cometí un error si pero…

-Varios Kristen, varios errores –corregí.

-Como sea. El caso es que te pedí perdón por ellos y aún así tú sigues ahí insistiendo.

-¿Que yo insisto Kristen? Si insisto que sepas que es porque no tengo las cosas claras, porque contigo funciona así, porque un día es frío y al otro es calor, porque un día me llamas y al otro no contestas mis llamadas, porque lo que un día te parece bien, para ti al siguiente es un error –dije enfadado y aumentado mi voz con cada palabra.

-Ahí esta Robert, tu insistes y lo que haces es confundirme cada día más.

-Si estas confusa yo no soy el culpable, el problema eres tu, que no te aclaras.

-Yo ya lo tengo claro Robert, quiero a mi novio y voy a seguir con él, y a ti te quiero como amigo, y si no puedes soportarlo házmelo saber y punto, pero no intentes insistir más.

-¿Con que…?

-Chicos, chicos, chicos, chicos… por favor, calmaros, tenéis a media fiesta mirándoos. Y tú Kristen, tienes a tu novio buscándote –gracias a Cam, la conversación se dio por terminada, cosa que ahora mismo no sabía si agradecer.

-Gracias Cam… -susurro ella-. Lo siento Robert, pero es lo que hay, o lo tomas o lo dejas –y tras decir eso se marcho.

-¡Eso ya se vera reina! – le grite. Estaba demasiado frustrado como para callarme.

-Hey Robert, cállate hombre –pidió Cam, cogiéndome por los hombros.

-¿Y tú para que vienes a interrumpir? –inquirí molesto, pagando con él, lo que otras habían provocado.

-Para salvarte de decir o hacer alguna de tus estupideces en público. Agradécemelo en vez de echarme la bronca.

-Lo siento tío pero… es que me frustra mucho, no te haces una idea de cuanto -conteste pasándome la mano por el pelo. Exasperado.

-Ya veo ya. No si siquiera si preguntar por los avances.

-¿Los avances?, ahí los tienes –ironice, alzando la mano al aire.

-Pero entonces… ¿nada?

-Si, si hay Cam, pero para ella fueron errores –si, la vida es así, un error tras otro… y yo a tragar.

-¿Y la crees? –pregunto.

-No, de sobra se que no –los hechos contaban más que las palabras.

-Pues entonces ya esta Robert, dale un poco de tregua y sigue como vas –dijo, golpeándome la espalda.

Y así sin más, continúo la fiesta,  Kristen con su novio y yo con mi cerveza, esta si que nunca me abandonaba, y cuando se acababa, era fácil de reponer.

Intente pasármelo bien, reírme y acercarme a todo el mundo, pero esto lo hacía para evitar verlos juntos, aunque a veces era imposible no verlos. Aún así me quedaba el consuelo de que cuando me volteaba para verlos, la pillaba mirándome sin que él se percatara. Eso era lo que yo recibía, sus miradas a escondidas, y para él era todo lo demás…

En vista de esa situación, recurrí a otra de mis tácticas, los celos, ¿y quién sería la afortunada? Quién si no, Nikki. Si Kristen quería jugar, jugaríamos…

Siguiente - Capítulo XVIII

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Bueno chicas aquí viene el capítulo, me he retrasado un poco, es que estaba en el Chat, que ya lo echaba de menos……

Se que el capítulo es un poco flojo, pero ya mañana ya empieza lo fuerte vale…… (no ser mal pensadas)

Como siempre muchísimas gracias a todas las que lo leéis, comentéis y no comentéis, os adoro, y a Vale también muchas gracias, me has emocionado con eso del don, gracias de verdad a ti y a todas….

Pau me encanta que seas mi chica 5x1, hoy las quiero igual heeeee, y a ver como va eso de Cam, que me entere yo jejejejejeje y tu Kris, sonsa de mi alma, no se me olvidara nunca mas el 19 de OCTUBRE, chicas ese día es su cumple así que ya sabéis….Joha te extraño mucho que lo sepas un beso (maracas)
Saludos a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, incluidas como no a las chicas del staff ya que sin ellas no estaríamos tan bien informadas, de verdad que sois lo mejor, os quiero un montón…….

Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….

My angel - Capítulo XVI

CAPÍTULO XVI – Lo que quiero

Kristen


Si me preguntaran ahora mismo si era feliz, mi respuesta sería que no. Y no por falta de motivos, al revés, tenía todas las opciones posibles para serlo. Mi carrera cinematográfica, a la cuál estaba entregada desde los nueve años, empezaba a despuntar. Había pasado de ser la niña que hacía de hija de Jodei Foster a ser Kristen Stewart, la protagonista del Film del año, además, las ofertas llamaban a mi puerta insistentemente, lo que me aseguraba el trabajo para algunos años.

Por otro lado estaba mi popularidad. Un día era la chica más amada para ser al siguiente la más envidiada, y con ello, un blanco continuo de los fotógrafos, ¿no es eso con lo que sueña mucha gente?...

Y por último, tenia a una persona a mi lado que me amaba… ¿Qué más se le podía pedir a la vida?

Pues con todas esas yo no era feliz, y no lo era simple y llanamente debido a cierta persona que se cruzo en mi vida un día del mes de Enero, y desde entonces, cada día estaba más presente en mi cabeza.

Estuve dos días más en Roma, recuperando, por decirlo de alguna manera, el tiempo perdido con Michael. Desde aquella noche, él ponía todos sus empeños para que la relación siguiera funcionando, aún a sabiendas que algo había pasado con Robert. ¿Qué como se que lo sabía? Simplemente lo sabía, y por eso mismo era por lo que tenía de darle otra oportunidad, porque él me amaba, quizás las cosas no fueran como antes, pero tenía fe en que lo volvieran a ser.

Una vez volvimos a los Ángeles, comencé con la rutina habitual, bueno rutina en las últimas semanas, entrevistas por la película, sesiones de fotos con las compañeras de reparto, más entrevistas. Pero también hice algo nuevo, me mude a casa de Michael, si queríamos que las cosas funcionaran teníamos que hacerlo bien, así que acepte su propuesta de irnos a vivir juntos definitivamente.

Todo iba de “maravilla”, me sentía bien con él, ya no me inventaba excusas para acostarme con él, ya no peleábamos…, pero en el fondo seguía pensando en Robert, y más cuando veía sus llamadas reflejadas en mi móvil. Pero tenia que ser fuerte, había tomado una decisión, la de seguir con Michael, y éste se estaba portando genial conmigo, así que las tonterías tenían que acabar, por el bien de los tres.

Pero las palabras se las lleva el viento y los hechos son lo que cuentan, y eso fue lo que paso después del programa spoilers de la MTV.

Por impulso lo seguí, por impulso entré en el coche donde montó, y por deseo y necesidad lo besé. Dispuesta a todo sin importarme donde estaba me dejé llevar por sus caricias y sus besos. Por mucho que mi cabeza dijera que no, mi cuerpo ardía en deseos de que me tomara, y eso mismo es lo que estuvo a punto de ocurrir, si Taylor no hubiera abierto la puerta trasera del coche.

Salí despavorida del vehículo en su busca, tenía que hablar con él, no quería que se hiciera ideas equivocadas de lo que vio. Kristen escúchate, me dije a mi misma. Aquí la única que se hace ideas equivocadas eres tú… No, no y no, otro error, otra confusión, eso a sido Kristen, nada más…

-Taylor, necesito que hablemos –pedí un poco alterada por la carrera, cuando lo vi entre bambalinas con algunos de la productora.

-¡Kris tranquila!, dime –dijo apartándonos un poco del tumulto.

-Oye lo que has visto… no quiero que…

-Hey Kris –me interrumpió-, yo no he visto nada. Y además, vosotros ya sois mayorcitos ¿no? –sonrió.

-Si, pero…

-Kris, yo no he visto nada ¿vale? –dijo, volviéndome a interrumpir y haciéndome asentir con la cabeza.

Vale, Taylor no iba a hablar, por ese lado estaba tranquila, pero esto tenía que acabar, porque si en su lugar hubiera entrado otra persona… ¡Dios no!, no me lo podía imaginar, así que se acabo, se acabo caer, se acabo todo este juego, había tomado una decisión y la llevaría hasta el final, costase lo que costase.

Lo que nadie me explicó, es que iba a costar tanto…

Un día después de aquello, volví a encontrarme con Robert en la conferencia de prensa. Ese día me jure y me perjure no acercarme a él, y lo conseguí, solo que no contaba con que él si se acercaría.

-¿Estás más tranquila peque? –me susurro Robert, al oído pillándome totalmente desprevenida mientras fumaba en el callejón del auditorio.

-¡Robert por dios! me has asustado –chillé.

-No era mi intención –respondió inocente-. ¿Cómo estas? –pregunto. ¿Por que me haces esto señor? ¿Por que me sonríes cuando me hablas?... ¡Dios!, Kristen ya.

-Estoy mejor, gracias –dije seca y apenas sin mirarle.

-Vale, solo preguntaba –contestó sin mirarme, apoyándose a la pared–. ¿Tienes fuego? –pregunto.
-Toma –susurre, pasándole el mechero. No pude evitar observarle mientras se encendía el cigarrillo, dándome así perfecta cuenta de cómo me miraba de reojo. Aquello me hizo sonreír-. ¿Por que haces esto?-pregunte.

-¿Que estoy haciendo? –me devolvió aquella pregunta, junto a su sonrisa ladeada.

-Esto –enfaticé, no solo con palabras sino también con mis manos-. Buscarme, seguirme a donde vaya.

-¿Pensaba que éramos amigos? –inquirió irónico.

-¿Ahora quieres ser mi amigo? –pregunte alzando las cejas. Kristen… ¿que estas hablando?

-Sabes muy bien lo que quiero ser, pero en vista de que tú no, pues lo dejamos como esta.

-¿Tal cual? –demandé incrédula-. ¿Como si no hubiera pasado nada? -¡KRISTEN!

-A ver Kristen, ¿no es eso lo que quieres? –pregunto como si fuera lo más obvio-. Es lo que me dijiste ayer, has tomado una decisión lo que a mi me deja fuera de ella, pues nada –¿pues nada?... ¿Y ya esta?, ¿nada más?

-¿Eso es todo lo que te intereso? –espete con rabia.

-Kristen, eres tu la que me dijiste que o bien me comportaba y era tu amigo o no podríamos serlo. Pues bien, me niego a separarme de ti, no puedo estar enfadado contigo.

-¿Pero así sin más? ¿No vas a volver a insistir ni nada de nada? –ósea que yo comiéndome la cabeza con lo difícil que me iba a resultar no volver a caer, y éste aquí tan tranquilo.

-A ver Kristen, aclárate –espetó con rudeza-. No quieres que te presione, no quieres que te toque, ¡hasta te molesta que te pregunte como estás!, y ahora porque te digo que esta bien, que acepto lo que me dijiste ayer con tal de no separarme de ti, ¿me haces estas preguntas? No se porque pienso que aquí hay alguien que se tiene que aclarar más que yo.

-Robert llevas cinco meses persiguiéndome, es normal que me parezca raro.

-Señor… ¡Me vas a volver loco Kristen! –dijo elevando la voz–. ¿Que es lo que quieres Kristen?, que siga como un perro faldero detrás y delante de ti, ¿para que?, para que luego le des lo que te pido a otro, no Kris, para eso me quedo como estoy ahora mismo –dijo ya más calmado.

-Entonces amigos ¿no?
-Si… amigos, pero porque tú me lo pides, aunque dudo mucho que sea lo que quieras -dijo sonriendo y llevándose el cigarrillo a la boca.
-Vaya, ¿y que es lo que quiero?, señor sabe lo todo –dije encarándolo.

-¿Que quieres? –ironizo, volviendo a elevar la voz mientras me encaraba y tiraba lo restante de su cigarrillo.

-¡Si! ¿Que quiero? –exigí saber, siendo yo ahora quien elevara el tono de mi voz.

Por un momento mi mundo se nublo, fue terminar de hablar y hacer que Robert se abalanzara sobre mi buscando mi boca con pasión, boca que le entregue sin oponer ninguna resistencia.

No se bien lo que paso, si fueron sus palabras o bien esa pequeña indeferencia que sentí al saber que no iba a seguir buscándome o mis ganas de tenerlo, pero sin saber como ni cuando, me encontré oprimida entre la pared y su cuerpo, cuerpo que cada vez se frotaba más al mió, haciendo que todo perdiera sentido. Así estuvimos un buen rato, cuando el aire nos faltaba, su boca se iba a mi cuello y cuando la echaba de menos, volvía a buscarla con más impaciencia que la vez anterior.

No se como fuimos capaces de parar, pero cuando lo hicimos nos quedamos mirando mientras nuestras respiraciones se calmaban. Nos mirábamos a los ojos con deseo, a la vez que nos acariciamos por encima de nuestras ropas.

-Esto es lo que quieres –susurro en mi oído para después marcharse y dejarme allí, completamente inmóvil, sin saber que hacer o que decir.

Y por primera vez en muchos años, no tenía respuesta.

Llegue a mi nueva casa totalmente irritada, con Robert, conmigo misma y con Michael, gracias a dios éste no estaba en casa o hubiera pagado toda mi frustración con él, frustración por haberme sentido así, porque mi cuerpo no hiciera caso a mi cabeza, por ser un muñeco en sus manos, por querer y no poder.

Varios días después, y ya un poco más calmada, en parte porque no supe nada de Robert, cosa que hizo controlar mis pensamientos, volvía en el coche con Nikki de firmar autógrafos en un hotel de Fair Oaks, Virginia, cuando ésta no tuvo otra ocurrencia que nombrarlo, haciendo que mi cabeza volviera a desintegrarse.

-Oye, ¿que tal esta Robert?

-¿A mi me lo preguntas? –respondí, haciéndome la desentendida.

-Tú tienes mucho más contacto con él que yo –quién lo diría.

-Pues bien, esta bien, llámalo y pregúntale –oye Kris cálmate, ella no tiene la culpa de lo que te pasa–. Lo siento, hoy no tengo un buen día.
-No te preocupes cielo –aquella sonrisa que se formo con su respuesta, se esfumó tan rápido como suspiro-. Si, me encantaría hacerlo pero… no se como va a reaccionar si lo hago.

-¿Y eso? –pregunte extrañada.

-¿No te ha dicho nada? –negué con la cabeza–. Pues resulta que en la fiesta después de aquel estreno al que no fuiste, yo iba muy bebida y… le dije cosas sin sentido.

-Bueno él, lo entenderá, a él también le ha pasado eso –sobre todo conmigo.

-Si… eso espero –susurro, agachando la cabeza avergonzada.

-Nikki cariño, sabes que él no se va a enfadar por esa tontería.

-No es eso Kris –susurro de nuevo, sin despegar su vista del suelo.

-¿Entonces? –inquirí, pero al no obtener respuesta, la ansiedad por saber se apoderó de mí-. ¡Dios Nikki!, ¿no confías en mí? –pregunte, cogiendo su mano.

-Si Kristen, claro que lo hago, solo que –su boca se torció en un guiño-, me da un poco de corte.

-¿El que te da corte? –volví a insistir-. Por dios Nikki, yo siempre te lo cuento todo –bueno, menos lo incontable claro.

-Si, tienes razón –asentí junto a ella, a la espera de que hablara-. Es que...o señor… Vale mira, no se lo digas a nadie ¿vale? –volví a asentir-. Me gusta Robert.

-¿Qué? –dije, con apenas un hilo de voz.

-Si Kristen –aseveró-, me gusta desde que lo conocí -repetía mientras sentía mi cara transformarse por momentos, a la vez que solo podía pensar en una cosa-. No se… sus bromas, su pelo, su risa –rió ella-. No se lo que es pero…dios, me tiene loca Kristen –– esto, esto no lo estoy oyendo, ¿por dios dime que no es verdad?... por favor.

-Y –trague mi propia saliva-.  ¿Ha pasado algo entre vosotros? –pregunte temerosa. ¡Oh por favor!, si sabes que si Kris, acuérdate de las revistas.

-No –negó-, para mi desgracia no Kristen. Hemos salido unas cuantas veces, y nos hemos divertido pero… nada más haya –¡No! Sin quererlo suspire aliviada.

-¿Y que vas a hacer? –pregunte asustada.

-No lo se –se alzo de hombros-. No se si lanzarme, si esperar, si seguir como amigos, no se… ¿Tu que harías Kristen? –no, a mi no me preguntes eso, ¿porque a mi?

-No se Nikki, nunca me he ligado a nadie –vaya ayuda la mía-. Pero bueno, no vas mal encaminada –¿que le podía decir si no?-. Sigue así y espera a ver que pasa –dije totalmente apenada.

Y si no era poco lo que me pasaba, ahora se unía al club Nikki, mi gran amiga Nikki.

No podía creer lo que mis oídos acababan de escuchar, ella sentía algo por Robert y encima, me pedía consejo a mi, a mi que hacía apenas dos días me estaba besando con él en un callejón, y eso sin contar el momento en el coche de la producción o lo que hubiera pasado en Roma de no ser por la llamada de Michael.

No, todo esto tenía que ser una broma, un castigo divino por ser una zorra con mi novio, o por jugar con fuego de esta manera.

Pero eso no fue lo peor, lo peor fue que todo mi autocontrol se fue a la mierda, todas mis conversaciones conmigo misma al water, todo se fue a la basura, ahora no dejaba de pensar en él y en como me sentiría si lo viera con otra. Sin querer la rabia empezó a apoderarse de mí, mis ganas de llamarlo se multiplicaron y mis deseos de estar cerca de él aumentaron de forma estrepitosa, pero no, eso no podía pasar, yo tenía que ser fuerte, y más ahora que mi amiga también tenía sentimientos hacía a él.

No se como me contuve para no hacer nada de lo que mi cuerpo me pedía, quizás era porque no lo veía… no se, pero en el momento que llegamos al hotel, y vi a Nikki correr hasta su lado, una sensación de fuego cruzo mi cuerpo entero.

Por lo menos tenía a mi novio para desfogarme, menos mal que le pedí que me acompañara a Toronto, Canadá, para continuar con la promoción de la película si no… no se que hubiera sido de mí durante esos casi dos días.

Pero claro, Michael no podía acompañarme a todos los lados, y cuando él no estaba era cuando peor lo pasaba. El primero de mis malos momentos vino de camino al programa Much Music. Durante todo el trayecto tuve que aguantar las constantes risitas de Nikki y Robert, que por lo visto ya no estaban tan distantes como ella me había dicho.

Pero lo peor vino durante la emisión del programa.

Nada más salir al escenario, Robert se sentó en medio de las dos, y aunque al principio él ignoraba todos los comentarios de Nikki, al final acabaron hablando al oído.

Vale, primera puñalada directa al estómago.

La segunda vino con una de las respuestas de Robert. A la pregunta de si era romántico, el señor Pattinson contesto…

–“Si, soy un romántico sin remedio”.

Buena respuesta ¿no? Claro, si no fuera porque la contesto mirándome a mí a los ojos, y haciendo aumentar así mis deseos por él.

El programa continuo de la misma manera, la periodista nos hacia preguntas y nosotros intentábamos contestarlas, hasta que llego el momento de las preguntas de los fans, ¿y para quién fue la primera?... No, para él no, para él fueron los halagos y la pregunta para mí.

-¿Qué se siente al ser la chica más deseada?, porque yo quiero ser tú…

Esa fue la maravillosa pregunta. Vaya con la niña, quiere ser yo. A pues mira, me cambiaria contigo ya mismo. Si, así serias tú la que estaría en mi pellejo, la que tendría que resistir las ganas de comerte al hombre que está sentado al lado de mí, la que tendría que dar explicaciones a su novio y la que tendría que aguantar como una de sus mejores amigas, le habla sobre el chico que le gusta, que por cierto es el mismo que desde hace unos meses no quiere salir de mi cabeza. Que, ¿a que visto así no te gustaría ser yo? Pero claro, lógicamente eso no se lo iba a contestar, mi respuesta fue mucho más corta y tonta, porque directamente me dejo sin palabras.

Luego vino el momento de deslumbramientos, como así dijo Robert que hacía sentir a sus amigos, gracias al juego de las preguntas a los fans. Todo iba muy bien hasta que Robert pregunto…

-¿Qué parte de Bella encuentra Edward más irresistible?

Bueno pues esta simple pregunta, formó un bullicio en el programa, oportunidad que utilizo Robert para susurrarme… “toda tú me parece irresistible”, consiguiendo así deslumbrarme por completo.

Pero lo mejor no fue todo esto, no, lo mejor vino después, durante la entrevista en Etalk, en concreto con una de las preguntas finales de la reportera.

-Kristen. ¿Qué tenía Robert para el personaje? ¿Qué fue lo que os convenció? –¿Hoy era el día de los santos inocentes?, ¿hay un complot contra mí?, o que coño esta pasando aquí.

-Ummm –musitó Robert, mirándome profundamente a los ojos. Que estas esperando una respuesta ¿no?, pensé devolviéndole aquella mirada. ¿Y ahora que narices contestaba yo?

-Ummm… Ya sabes… -por dios Kristen, céntrate por favor–. Estaba preocupadísimo por hacerlo bien –fue decir eso y sentir como Robert me rozaba con la pierna–. Parecías aterrorizado –dije mirándolo.

-Estuve fatal –¡No!, estuviste genial… ¡Kristen!

-Además, es incapaz de mentir, que a veces es una ventaja y otras no lo es para nada -¿Que estas hablando Kristen?, ¿que te pasa? ¡Dios!, ¿por que no soy capaz de centrarme y contestar?, ¿por que me derrumbo con él?– Pero…

-¿Cuándo no funciona? –¿Que? Por dios Robert, no te hagas el imbecil, ¿por que me tientas de esta manera?

-Amm… Cuerpo –Kristen, Kristen, Kristen por favor, ¿que estas diciendo? Por dios, ¡cállate!... ¡Y tú!, deja de mirarme así por favor.

-¿Que? –¿te estas haciendo el tonto o el gracioso? A ver, quieres jugar ¿no?, ¿quieres que les cuente a todos lo que paso el día de la audición?, ¿como hay ciertas partes del cuerpo que son incontrolables?, esas que nunca mienten…

-¿Quieres que lo diga? –a ver señor “domino a Kristen” que haces con esta pregunta.

-Si –¿Que? No Robert, no, la respuesta es ¡NO!

-No –por favor señor, si me sacas de esta rezare más a menudo, haré lo que sea pero por favor dime que digo.

-¿Por que? –¿como que porque?, pues porque no es plan de dejarnos mutuamente en evidencia, cosa que por lo visto hoy toca hacer conmigo…

-¿Quién quiere ver a un actor mintiendo? –¿esta es tu ayuda señor?… gracias.

-¿Pero que dices? –eso me gustaría saber a mi.

-Vale, me estáis haciendo sentir… ¿Cuál era la pregunta? –Ok, oficialmente yo era tonta, y un muñeco en sus manos también lo era.

Así pase mi día y medio en Canadá, claro que a todo esto hay que sumarle las caricias que me daba Robert a escondidas, las miradas que ambos nos dedicábamos, los roces que sin querer nos dábamos cuando uno pasaba al lado del otro, las sonrisas, todo, todo lo que me hacía meterme en una burbuja sin importarme quien o quienes estuvieran a nuestro alrededor. Ya fuera en público o en privado, él no perdía su tiempo en hacerme saber que no me veía como una simple amiga y yo… yo deseaba que lo hiciera, que fuera a mí, solo a mi, no a otra persona.

Simplemente él tenía razón, todo eso era lo que yo quería…


Siguiente - Capítulo XVII

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Lo prometido es deuda, y aunque sea tarde (para España) aquí esta, y bueno no son dos capítulos pero si uno un poquito largo, espero que os guste….

Como siempre gracias a todas las que a menudo comentáis y a las que lo leéis también, y por supuesto a las nuevas que me han comentado, g_pattz gracias a ti y a todas las de Venezuela que lo leéis de verdad que me anima muchísimo a seguir, a –Adry-, que si no me equivoco, eres la chica con la que estuve hablando ayer, aunque poquito la verdad, gracias también y espero que coincidamos más por el Chat, a mi Cami querida, tu si que eres mi IDOLA, y si, si, claro que me acuerdo de la pelea jejejeje… y de muchas mas cosas jejejeje, y a aapvg con la cual ya no coincido por el Chat, y eso no puede ser cari, muchas gracias a todas de verdad que animáis a seguir…..besos a todas….

El capítulo de hoy se lo voy a dedicar a una MarisoldLeto, cariño, se que casi no nos conocemos mucho porque apenas hemos coincidido en el Chat, pero te juro que cuando leí eso que me pusiste en el comentario, si te hubiese tenido delante te hubiera dado jejeje, no hablando en serio, eres una de las primeras que empezó a leerlo cosa que te agradezco un montón y además para mi todos los comentarios son súper importantes, porque es gracias a vuestra opinión por la que yo sigo escribiendo, así que por favor no pienses eso más vale, y haber si coincidimos más por el Chat, algo que me encantaría un besazo…..

Saludos a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, incluidas como no a las chicas del staff ya que sin ellas no estaríamos tan bien informadas, de verdad que sois lo mejor, os quiero un montón…….

Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….