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My angel - Capítulo XIX


CAPÍTULO XIX – Londres

Robert


De vuelta a casa, me dije a mi mismo mientras observaba las vistas desde la ventana del avión. Hoy, después de tantos meses regresaba a mi hogar, no por mucho tiempo, pero ya era algo.

No es que estuviera mal en los Estados Unidos, al contrario, el país me gustaba bastante, y el clima era mucho mejor que el de mi ciudad natal, pero aún así no conseguía estar cómodo después de tantos meses. Quizás mi falta de comodidad se debiera a mi excesivo ritmo de trabajo con la promoción, o por el hecho de dejar de ser un desconocido y no poder pasear tranquilamente por las calles, o más bien fuera porque me viera constantemente seguido por un sequito de paparazzis en busca de la noticia del día. No se bien por lo que era, pero era así como me sentía.

Respecto a mis sentimientos, la cosa seguía igual. Noviembre acabo de la misma manera que empezó, sin nada de nada, a excepción de un par de acaloramientos que nunca fueron a más. Por lo menos cambie mi táctica, pase de ser “el perrito faldero” de Kristen a aparentar que me importaba todo menos, aunque la realidad era bien distinta, y más cuando la tenía delante.

Desde el estreno de la película, mis salidas nocturnas se hicieron más habituales, no estaba dispuesto a seguir con la actitud de mártir que llora por los rincones mientras ella seguía en su misma postura de siempre. Muchas de esas salidas las hacía con Nikki, y aunque al principio la utilizara para llamar la atención de Kristen, ya que sabía o quería creer que ambas hablaban del tema, al final había descubierto que era una tía genial y súper divertida, y lo que es más, me lo pasaba en grande con ella. Pero aún así, en mi cabeza era otra la que estaba, por lo que era impasivo ante los coqueteos de ella.

Quizás fuera un cabrón por comportarme así, por utilizarla de esta manera, pero fue la única vía que vi al principio, de ahí que la empezara a llamar, y luego ya simplemente lo hacía porque me hacía olvidarla.

Entre mis salidas también se encontraban amigas como Camila, que por lo visto se encontraba en la misma situación que yo, ya que estaba pasando una pequeña crisis con su novio, lo que la hacia no estar en su mejor momento, pero como yo siempre le decía…

–Por lo menos ya lo tienes, yo estoy a kilómetros de conseguirla...

Con ella era con quién realmente me desahogaba, a quién realmente le contaba todo, además de Cam claro, solo que a éste se lo contaba por teléfono, y tampoco era lo mismo. Camila, al revés de Cam, no veía bien lo que estaba haciendo con Nikki. Según ella le estaba dando falsas esperanzas porque se notaba a millas que ella tenia sentimientos hacia mi. Cam, al contrario, me decía que era normal la actitud de Camila al respecto, ella era mujer, y por lo tanto se apoyaban solamente por ese hecho, así que me animaba a continuar con mi táctica, táctica que no sabía muy bien si estaba causando efecto, ya que los últimos días, Kristen y yo apenas nos vimos.

Aún así, de vez en cuando la llamaba, me hacía bien escuchar su voz y además, en ningún momento dijimos que dejáramos de ser amigos, así que aprovechaba esa excusa.

Aún recordaba la noche de la cena en Nueva York. Esa noche ella fue acompañada de su monito de atracción de feria, y a mi simplemente me comían los demonios. ¿Por qué ese tío tenía que ir siempre detrás y delante de ella?, eso era algo que aún no entendía. Vale que fueran novios y él quisiera apoyarla, pero ella siempre había sido muy independiente, y él la opacaba de una manera demasiado exagerada, de ahí que me costara entenderlo.

Esa noche jugamos al juego de a ver quién podía dar más celos. Yo aprovechaba mi situación de ser el centro de atención de las mujeres y ella aprovechaba a ese que tenía a su lado. No se como acabo la noche para ella, aunque me puedo hacer una ligera idea visto lo visto. Para mi acabo con una de las mayores rabias que había sentido hasta el momento, ya que cada vez soportaba menos que él estuviera cerca de ella. Pero me tenía que aguantar, no podía hacer nada, estaba atado de pies y manos a su merced.

Como me imagine, el monito la acompaño también a Londres, se ve que el pobre no tenía trabajo o su novia era mucho más importante porque vamos… otra explicación no tenía. Ya estaba claro, el señor monito nos acompañaría a Londres, Alemania y París, por lo que a mi me dejaba fuera de juego a intentar nada con ella.

La primera noche en Londres la pase rodeado de mis amigos y algunos familiares, claro que encerrados en la habitación del hotel, ya que por normas exclusivas de la productora, no podía salir de allí antes del estreno. Estreno que llego al día siguiente.

Tres de Diciembre, première oficial de Crepúsculo en Londres, estrellas invitadas, Catherine, Kristen y yo, ah si, y el personajillo, solo que por lo visto tenía bastante dignidad y permanecía en la sombra.

Esa noche Kristen si estaba realmente guapísima. Llevaba un vestido negro que dejaba a la vista de todos sus magnificas piernas, y era tan ajustado que marcaba su impecable figura. Así era ella, perfecta, perfecta para mí.

¿El estreno?, pues igual que al de los Ángeles, fotos, entrevistas, gritos de amor, firmas de autógrafos, más fotos, más gritos… solo que aquí hubo una diferencia, Kris no estaba igual, estaba súper distante. Al principio supuse que era por los nervios, la pobre no sabía dejarse llevar ante tanta gente, pero luego comprendí que algo estaba pasando, ya que fueron muchas las veces que intente acercarme a ella y ella no hacia mas que alejarse.

-No Robert... por favor –dijo con aquella mirada suplicante, una de las veces que intente acercarla a mí.

-¿Que pasa?, ¿no que? –pregunte confuso, en mitad de todo aquello.

-Luego te lo explico, pero por favor quédate tal cual, que se vea que hay espacio entre nosotros –habló sin mirarme, e intentando sonreír. Y así lo hice, aunque sin comprender muy bien el porqué.

El resto del Estreno ella siguió distante, como incomoda, además de súper seria. No reía ni mostraba expresión alguna. Mi ángel esa noche estaba triste y yo me sentía mal porque no tenía ni idea de si era por mí, por ella, o porque algo le pasaba.

Sentía la necesidad de animarla, de intentar comprender lo que le pasaba, ya no solo de que me lo contara y yo le aconsejara como otras veces había hecho, hoy quería meterme en su piel, ponerme en su misma situación, pero eso iba ha estar difícil, y más estando él.

Al terminar el estreno, los miembros de la productora nos invitaron a cenar en uno de los mejores restaurantes de Londres. Una vez llegamos allí, divise a Kristen hablando con Catherine, y como Michael no estaba, aproveche para acercarme.

-¡Hey! ¿Como están las dos chicas mas guapas de todo el local? –dijo sonriendo a ambas.

-Robert, que pelota eres por dios –contestó Cath sonriente, mientras  Kristen posaba una sonrisa falsa a la vez que miraba al suelo.

-Hola chicos –saludo de pronto un miembro de la productora-. Catherine, te buscan, es urgente que vayas.

-Está bien, vamos –contestó ésta-. Bueno chicos, increíble como siempre. Os adoro, os amo, luego hablamos –añadió Cath, despidiéndose de nosotros a la vez que nos daba un beso dejándonos así a solas.

-Que efusiva es, es puro nervio –dije rompiendo el silencio que se había formado tras su marcha.

-Si –siseó Kris, sin levantar la vista del suelo y trayendo de vuelta el silencio.

-¿Estas bien peque? –pregunte mirándola, pero fue inútil ella no levanto la vista del suelo.

-Si, solo estoy… un poco incomoda –dijo, haciéndome sentir mal.

-Bueno pues… te dejo aquí a solas –contesté, pensando que a lo mejor lo que quería era un poco de intimidad, aunque estábamos rodeados de personas.

-No Robert, no es por ti. Lo siento si te hice pensar eso –habló mirándome a los ojos, ojos que estaban entristecidos, sin brillo, sin su brillo habitual.

-¿Por qué siempre te estas disculpando?

-No se, supongo que me sale solo –respondió automáticamente, volviendo a poner su vista en el suelo.

-¿Donde esta tu novio?

-Michael se fue al hotel, dice que con el otro estreno ya tuvo suficiente. Está cansado –añadió. Y fue decir eso, y ocurrírseme una idea.

-Vale pues entonces vamos – dije cogiendo su brazo e intentando caminar hacía la salida.

-¿A donde? –pregunto confusa, mientras nos dirigíamos fuera.

-Fuera de aquí –dije abriendo las puertas del restaurante.

-Robert, no podemos hacer esto… No podemos irnos sin más –reiteró, parándose en mitad de la calle.

-Tu estas incomoda ahí dentro, y yo tampoco es que este muy cómodo. ¿Qué hay de malo entonces? –inquirí.

-Si Robert pero… se van a dar cuenta, ni siquiera hemos dicho que nos íbamos.

-Kristen, están celebrando el éxito, eso no nos incluye a nosotros, nuestro papel de hoy ya esta hecho, así que ni se van a dar cuenta.

-Si pero… ¿Y a donde vamos? yo no se ni donde estoy.

-Tu no, pero yo si ¿recuerdas? –dije sonriendo.

-Pero Robert…

-Va venga Kristen, ¿confías en mi?

-Si pero…

-Pues entonces vamos –dije tendiéndole la mano mientras ella echaba un último vistazo al interior de aquella fiesta– ¿Vamos? –insistí de nuevo,  haciéndola reaccionar. Y entonces fue cuando me dio su mano.

Después de estar caminando aproximadamente veinte minutos por las calles de Londres, ya que ningún taxi fue capaz de parar, llegamos a nuestro destino, bueno más bien el mío, un restaurante donde venia con mi familia cuando era pequeño, y al que llevaba sin entrar mas o menos tres años. Nada más pasar, la dueña, que por cierto estaba limpiando ya para cerrar, me reconoció, pero no como el chico famoso que era hoy día, sino como el niño que siempre estaba tramando alguna fechoría, , así es como ella me describió, comentario que por fin hizo sonreír a Kristen.

No me costo mucho convencerla de que nos diera de cenar algo decente, ya que ambos estábamos hambrientos, a cambio de ello le pedí a Susan, que así se llama la dueña, que se sentara con nosotros, y aunque al principio se resistió, al final accedió y maldita en la hora que se lo pedí, ya que se tiro toda la velada haciéndome sonrojar con sus comentarios. Que si Robert esto, que si Robert aquello, que si mi madre me perseguía siempre, que si no podía estar quieto… Y aunque tenía que reconocer que algunos comentarios me avergonzaron demasiado, gracias a ellos volvió la sonrisa de Kristen, junto con su brillo en los ojos.

Una vez acabamos de cenar, y viendo que ya era un poco tarde, decidí cambiar de sitio y así dejar a Susan cerrar para descansar. Nuestra siguiente parada fue un bar que solía frecuentar bastante cuando aún estaba viviendo por aquí, así que como es lógico, nada más entrar encontré a personas que conocía.

Después de los saludos y las presentaciones nos sentemos en una mesa a disfrutar de la música.

-¿Venias mucho por aquí? –pregunto acercándose a mi oído.

-Lo justo.

-Se nota que eras uno de sus mejores clientes –sonrió-. Se han alegrado mucho de verte.

-Eso es porque me tienen cariño, suele pasar cuando me conocen –dije alzándole las cejas.

-Claro –ironizó, antes de romper a reír.

Estaba sentado en esa mesa escuchando a uno de los grupos tocar, cuando me di cuenta de que por fin en mucho tiempo estaba realmente cómodo. Estaba en mi ciudad, en mi ambiente, pasando el rato como realmente me gustaba y encima la tenía a ella, a la mujer que realmente quería meter en mi mundo, mostrarle como yo era, lo que me gustaba, esas simples cosas que me hacían feliz.

Y lo mejor de todo, es que a ella parecían no disgustarle esas pequeñas cosas, al contrario de lo que pensaba, probablemente por su estado de animó, se dejo llevar, disfrutando de cada momento de la noche, sonriendo, desinhibiéndose, también quizás gracias a los efectos del alcohol, pero me bastaba con haber cumplido mi propósito de hacerla olvidar todo lo malo que le estuviera pasando.

Allí estuvimos un rato y no se cuantas copas más. Para cuando salimos de allí, Kristen iba ya un poco tocada, se notaba que el vino de la cena y luego las cervezas del bar le habían afectado, así que pensé que lo mejor era montarnos en un taxi y volver al hotel, pero ella me rogó que no lo hiciera, me pidió que no la llevara de vuelta a la realidad, que la dejara seguir soñando por una noche que no era la persona en la que se había convertido, y así lo hice.

Tras mucho pensar, se me ocurrió un sitio donde llevarla, un sitio íntimo para mí, un sitio donde solo llevaría a una persona por la que sintiera lo que sentía por ella. Mi habitación.

-Robert, por dios, ¿no me digas?… No me digas que estamos donde creo que estamos –dijo riendo, mientras abría la puerta de mi casa. Por suerte mi madre seguía dejando la llave dentro de la maceta, como hacia siempre que yo salía de casa para que luego pudiera entrar sin tener que despertarla.

-Me pediste que te llevara a donde fuera menos al hotel ¿no? Pues en vista de la hora que es, y de que no se me ha ocurrido otro sitio… aquí estamos –respondí, haciéndola pasar y cerrando la puerta tras ella.

-Si pero, tus padres tienen que estar durmiendo, ¿que pensaran si me ven aquí contigo a…? –miró su muñeca vacía, como si fuera a decirle la hora que era-. Dios… no se ni la hora que es –susurró entre risas.

-No te preocupes, mis padres duermen lejos de donde quiero llevarte. Y sinceramente, si nos vieran aquí ni se sorprenderían, conocen muy bien al hijo que tienen –hablé, haciéndola subir por las escaleras.

-No lo pongo en duda no –volvió a reír-. ¿Y donde me llevas?

-Shusss calla, ahora lo veras.

Tras unos minutos de lucha para que Kristen consiguiera subir por las escaleras sin pararse cada medio segundo, y tras dejar atrás el largo pasillo que llevaba a mi habitación,  por fin entramos en ella.

Nada más hacerlo encendí la luz, no por mí, conocía mi dormitorio al milímetro, pero no creía que fuera bueno la oscuridad para Kristen, y menos en su estado de embriaguez.

Al momento de hacerlo, uno de los seres que más me amaba, después de mi madre claro, corrió directa a mí…

-¡Hey Patty! ¿Como está mi niña? –dije alzando a mi preciosa perrita, una West Highland Terrier, de color blanco brillante.

-Vaya, ¿esta es la famosa Patty? –pregunto Kristen entre risas.

-No te rías, es muy sensible –bromee mientras acariciaba a mi perrita, intentando con ello calmar su alegría –. Llevamos sin vernos, ¿cuánto Patty?, desde julio ¿no?

-No estoy viendo lo que estoy viendo –rió de nuevo Kristen.

-Piensa lo que quieras, pero es el ser más fiel que conozco y su amor por mi es incondicional.

-Ya veo –sonrió-. Hola Patty, yo también tengo un gato, se llama Jella –dijo hablándola y acariciándola, recibiendo en respuesta varios ladridos–. Vaya, por lo que veo también es celosa ¿no?

-Ya te he dicho que su amor es incondicional –conteste dejándola en el suelo–. Mira pasa, mi habitación no te va a morder –dije mostrándosela.

-Me sorprende –susurró-, no se porque, me la esperaba un poco como tu apartamento –añadió, caminando por mi habitación.

-Este es mi templo no lo olvides nunca.

-¿Y el lugar donde vives no lo es?

-Yo ya no se ni donde vivo Kris –respondí, sentándome en el sillón que estaba cerca de la ventana.

-Ahí tienes razón. ¿Puedo? –pregunto, refiriéndose a si podía sentarse en la cama algo a lo que yo asentí –. Es cómoda, más que la de los Ángeles.

-En esta he dormido más que en esa.

-Me gusta el color… y la distribución también –habló mientras miraba de un lado a otro todo el dormitorio.

-Digamos que soy un chico sencillo –dije a la vez que cogia mi guitarra.

-¿Cuantas guitarras tienes? –pregunto mirándome.

-Dos, esta es un regalo así que nunca sale de aquí, y la otra es mi compañera de viaje.

-¿Son otros de tus seres fieles?

-Bueno, digamos que yo les soy fieles a ellas, ya que ellas no pueden moverse mucho la verdad –sonreí con ella.

-Esa se parece a la que me regalaste –susurro cuando empecé a tocar las cuerdas de ésta.

-Como te he dicho, ésta fue un regalo especial y quería que la tuya también lo fuera, así que cuando la vi, no dude en escogerla.

-¿Que tocas? –inquirió frunciendo el ceño.

-Nada la verdad, estoy improvisando, dejándome llevar.

-El alcohol te hace inspirarte ¿no? –el alcohol no, la verdad es que eres tú.

-No se –susurre mirando las cuerdas de la guitarra a la vez que las hacia sonar.

-Veo que tienes muchos libros, ¿te los has leído todos? –pregunto señalando a una de las estanterías repletas de libros.

-Ajam, me gusta mucho leer, hace que mi mente se deje llevar, al igual que me pasa con la música, pero no siempre se puede estar tocando así que cuando no toco leo.

-Que te gusta más ¿tocar o actuar?

-Como te he dicho, la música significa libertad para mí, pero actuar es poder pretender ser alguien más, y eso me gusta.

-Si eso es verdad –susurró abstraída-. ¿Y no escribes?

-Solo canciones, y rara vez algún poema que al final acabo convirtiendo en canción.

-¿En que te inspiras para escribir?

-En muchas cosas, pero la mayoría de veces me dejo llevar por mi estado de ánimo.

-¿Alguna vez has pensado en alguien cuando componías?

-Varias veces –conteste mirándola.

-Y… alguna de esas… ¿ha sido en mí?

-Ahora mismo lo estoy haciendo –respondí, mirándola a los ojos sin dejar de tocar.

-Vale –susurro, agachando la cabeza mientras se mordía el labio inferior.

-¿Alguna vez has compuesto alguna canción? –pregunté.

-No te negare que lo he intentado, pero no soy tan creativa –contesto mientras se deshacía de su abrigo-. ¿Te puedo hacer una pregunta?

-Ya lo estas haciendo –ironicé- Las que quieras –reí ante su risa.

-¿Por qué me regalaste el libro de Virgil?

-No se… ese día entre a la librería por impulso y cuando lo vi allí… pensé en ti, sin más –respondí, alzando mis hombros.

-¿Un libro que habla de las distintas formas que tiene el amor te hace pensar en mi?

-Bueno no se… en aquel momento lo hice más bien pensando en el papel, lo vi como una forma de auto ayuda para que desarrollaras mejor el personaje. La manera en que Bella ama a Edward… -callé mientras reía-. No se, no me hagas caso -aunque meses después, comprendí por lo que realmente lo hice.

-Amm, pensé... déjalo –negó con la cabeza.

-¿Que pensaste? –inquirí. Dilo Kris.

-Nada, déjalo –pues ya que no habla ella, lo haré yo.

-El amor puede ser sorprendente. El amor puede ser doloroso. El amor puede ser un arte, pero lo que es sin duda alguna, es la emoción singular de la que dependen la mayoría de los seres humanos… y anhelan sin cesar. No importa lo que cueste –esa fue la frase que me hizo comprar aquel libro, la que me hizo pensar en ella y la que hoy día comprendía.

-Veo que te lo has leído –asentí–. El amor puede ser condenado, trágico, obsesivo, pasional, erótico, absurdo –rió-, seductor, adultero…, inocente… -susurro, pasando saliva en sus labios.

-¿Y tu como amas? –pregunte soltando la guitarra.

-¿Yo?, ¿Que como amo yo? –reiteró.

-Si, de todas esas formas de amor que has nombrado, ¿con cual te quedas? –insistí, mientras me levantaba de la silla y me acercaba a ella.

-¿Esa es otra pregunta?

-Depende de cómo tu lo veas, pero si, contéstame a las dos.

-¿Mi amor por Michael? –dudó-. No se, lo catalogo como inocente con tintes trágicos –rió.

-¿Y como te gustaría amar? –inquirí, agachándome frente a ella.

-No se –dudó de nuevo-, me gustaría tener un poco de todo.

-¿Y no es lo que tienes? –indague, mientras acariciaba su mejilla.

-No. Faltan muchas cosas –susurró, bajo el aumento de su respiración.

-¿Y esto?, ¿cómo describirías esto? –pregunte, para después darle un leve beso en los labios.

-Absurdo –musito en voz baja tras mi ligera caricia.

-¿Y esto? –pronuncie, volviéndola a besar pero esta vez un poco más profundo, aunque sin llegar a introducir mi lengua en su boca.

-…Seductor –susurro una vez me aparte levemente.

-¿Seductor? Mmm… ¿y esto? –volví a besarla, pero esta vez si introduje mi lengua en su boca, jugueteando así muy despacio con la suya.

-…Erótico… - jadeo contra mis labios.

-¿Y... esto? ¿Como llamarías a esto? –susurre en su boca y ahora si la bese con pasión a la vez que mis manos se aferraban una a su cintura y la otra en su mentón, mientras nuestras lenguas se enroscaban con impaciencia y fervor.

Entre jadeos nuestras lenguas jugaban a ganar un pulso que yo empecé pero que ella provoco, pulso que cada vez iba subiendo de nivel. De sus labios pase a su cuello cuando la falta de aire no nos permitió continuar con nuestro juego. Ahí me entretuve besando cada zona de el. Desde su lóbulo hasta su clavícula iba pasando mi lengua a la vez que sentía como se estremecía con cada uno de mis roces, con cada una de las caricias que le regalaba con mi boca, con mi lengua, con mi aliento…

-Robert... Robert para por favor, no puedo… -susurraba mientras la besaba.

-¿Que te pasa? –decía, mientras mis besos ascendían de nuevo hasta su boca.

-No, no puedo… No me encuentro bien – dijo mientras volvía a besarla, cuando sentí algo caliente mojar mi cara. Estaba llorando, silenciosamente pero lo estaba haciendo.

-Hey, tranquila… no pasa nada peque, siento...

-No, no sientas nada, no eres tu soy yo…

-Shusss, tu nada… vamos, volvamos al hotel –hable, secando sus lágrimas con mis pulgares.

-No, al hotel no por favor –pidió-. Quedémonos aquí ¿vale?, solo un rato más– suplico nerviosa, mientras sus lágrimas iban en aumento.

-Vale, tranquila. Recuéstate, mañana temprano volveremos ¿si? –y entonces la abrace.
-Robert… tengo miedo –dijo entre sollozos.

-Shusss, tranquila mi niña… conmigo no te va a pasar nada. Tranquila, yo voy a estar aquí hasta que tú me lo pidas –repetía, mientras la acunaba entre mis brazos y acariciaba su pelo.

Yo también tenía miedo, miedo a que todo acabara cuando llegara la luz del día, miedo a lo que estaba sintiendo, miedo a no tenerla nunca…

Poco a poco sus llantos fueron calmándose y dando paso al sueño. Mi ángel, ese ángel que esa noche había pasado por todos los estados de ánimo posibles, se quedo dormida por primera vez en mis brazos…

 Siguiente - Capítulo XX

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Bueno como todas las noches (para mi) aquí estoy dando mareo con mis historias jejejejej

Como siempre os digo, muchas gracias a todas por leerlo y comentarlo, no sabéis la ilusión que me hace….y gracias a ti también beiitah y a ti Kris (kristian tu no, tu se que ya no me lees jejeje), por cierto, respecto a tu duda te explico que Kristen el año pasado por el comic llevaba el pelo negro, largo pero negro y según lei en una entrevista se lo puso así porque fue cuando hizo la audición para el papel, eso decia la entrevista jeje, ambas me habeís hecho mucha ilusion con vuestros comentarios......

Nana cariño se llama My Angel, al principio de los capítulos aparecía el título y luego como esta en la etiqueta ya no lo volví a poner, Jbl cariño espero que te recuperes pronto vale, un beso, es que como me fui tan rápido del Chat no te lo dije y no se jejeje….y tu grosera pelada de pau jejejeje, hoy no me has leído así quieres conservar tus puestos de trabajo no, no, no, no jejej y encima no se nada de ti en todo el día (es broma amor sabes que te lo digo con cariño), pero déjate al heladero jejejejej.

Bueno y saludos a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, incluidas como no a las chicas del staff ya que sin ellas no estaríamos tan bien informadas, de verdad que sois lo mejor, os quiero un montón…….

Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….

My angel - Capítulo XVIII

CAPÍTULO XVIII - ¿Celosa?

Kristen


Hoy había pasado el ecuador de todo, la película ya estaba estrenada en Estados Unidos, solo faltaba promocionarla un poco más por aquí y comenzaría la promoción Europea y con ella el final completo.

No es que estuviera feliz, ni mucho menos, pero si un poco cansada de todas las entrevistas, ruedas de prensa, preguntas, viajes y fotos que giraban en torno a ella, además de no poder tener tiempo para nada, lo que me hacía imposible centrarme en otros personajes.

La noche después del estreno apenas dormí, y encima me toco madrugar para continuar con el Tour de Hot Topic, donde además de presentarnos a nosotros, presentaríamos a Paramore. Una vez llegamos, me pasaron el micrófono asignándome a mí la presentación del grupo, pero como era costumbre en mí, los nervios pudieron conmigo con el simple hecho de imaginarme a mi sola subida a ese escenario ante miles de fans, así que, siguiendo uno de mis miles impulsos, agarre del brazo a Nikki y me la subí al decorado.

Una vez en suelo firme, y ya con la presentación del grupo hecha, mis respiraciones comenzaron a volver a su ritmo habitual.

-Hey Kristen, tranquila ya ha pasado, además no ha sido para tanto ¿no? –decía Nikki, mientras pasaba sus manos por mi espalda.

-Me cuesta mucho hacerlo Nikki, yo no soy como tu, tu te creces en un escenario mientras que a mí… me pueden los nervios –aún estaba nerviosa.

-Bueno, todo es cuestión de echarle un poco de morro al asunto. ¿Qué es lo que quieren?, ¿a nosotros?, pues no hay que negárselo.

-Tienes razón, pero a mi aún me cuesta mucho. Me pasa igual con los paparazzis, hoy cuando me despedía de Michael habían tres echándonos fotos a las puertas de casa –solo con recordarlo, se me ponían los pelos de punta… ¿Como podían ser tan insistentes?, ¿que es lo que buscaban de mi?

-Bueno, eso es normal, te digo lo mismo que a todos, es cuestión de tiempo, ahora mismo hay que aprovechar.

-Ya Nikki pero, a mi no me hace ninguna gracia ver fotos mías y de mi novio mientras nos estamos besando, además eso ni siquiera lo veo interesante –dije frustrada.

-Si Kris, pero los fans quieren saber de ti y eso incluye tu vida privada también –ahí tenía razón, pero eso no era ético, por lo menos en mi opinión.
-Vale pero eso a mi no me va, que sea actriz no significa que tenga que venderme de esta manera –los principios siempre por delante.

-Yo no lo veo así. Yo más bien lo veo como un trampolín a futuras películas, pero claro, tú ese problema no lo tienes así que no lo ves igual -¿Qué?, ¿como podía estar de acuerdo en algo tan?... rastrero.

-Nikki, ¿de verdad crees que por salir en mas revistas los directores se van a fijar mas en ti?

-No he querido decir eso, solo digo que cuanto menos desapercibida pases mejor, y sino mira a Robert, desde que sale en las revistas todo el mundo lo conoce, y eso, quieras que no, le esta abriendo muchas puertas –¿Por que tenía que nombrarme a Robert? Además, estaba segura de que él no compartía la misma opinión.

-Si Nikki, pero eso a Robert no le gusta. Además, él no ha conseguido eso a base de llamar la atención, lo ha conseguido gracias a los fans –ahí esta, él odia a los paparazzis tanto o más que yo, de hecho, ni siquiera se esta aprovechando de la situación que tiene entre manos así que.

-Si bueno, eso es ahora, pero quien sabe el día de mañana – ¡ja!, que poco lo conoces…

-No lo creo –dije mirando al suelo, mientras negaba con la cabeza y me perdía en mis pensamientos.

La mañana siguió de la misma manera que todos los días, firmas de autógrafos, entrevistas, fotos… Cansada ya de todo un poco, monté en el coche deseando llegar a casa cuanto antes. Encima tenía que volver a hacer la maleta, ya que por la mañana temprano partía rumbo a Nueva York para continuar con la promoción.

En ese momento me entro un sueño terrible, entre lo poco que había dormido los últimos días y todas mis preocupaciones, solo quería desconectar.

-Kris cariño, ¡se me olvidaba contarte algo! –grito Nikki, haciendo que perdiera todo el sueño que tenía.

-¿Que? ¿Que? ¿Que? –bromeé entre risas-. Dime.

-¿Sabes que ya estoy mejor con Robert? –pregunto afirmando. ¿Por que no me caía una bomba ahora mismo?

-¿Si?, me alegro –respondí, mirando por la ventana.

-Tenías razón, cuando lo volví a ver en Toronto hice como si no hubiera pasado nada y… la noche de ayer la acabamos juntos.

-¿Cómo? –Kris disimula, por favor… No, no puedo, ¿como que estuvo con ella?, ¿cuando?, ¿en que momento?

-Si bueno, no quizás como me hubiera gustado pero… de la fiesta nos marchamos a otro sitio. El problema fue que estaban amigos suyos y Kellan también nos acompaño, así que no pude hacer nada.

-¿Y como te hubiera gustado? –Kris, ¿por qué quieres saberlo?

-Bueno Kris… ya sabes –sonrió en complicidad. Si, lo sabía.

-Otra vez será ¿no? –dije sin ganas.

-Si pero, ahora va ha estar más difícil, os vais a Nueva York y luego os marcháis a Europa así que… supongo que lo veré menos.

-Bueno, pues llámalo –dije cada vez más irritada.

-Veras Kristen yo… quería pedirte un… favor –susurro.

-¿Qué favor? –indague asustada.

-Bueno él y tu sois grandes amigos, eso es innegable –respondió-, y… quería pedirte que… ahí no se.

-Dilo Nikki –insistí seria, imaginando de ante mano lo que iba a pedir.

-Pues me gustaría, si quieres claro –reiteró-, ver si le podrías hablar de mí.

-¿Que le hable de ti?, ¿en que sentido? ¿Que le pregunte? –esto era lo que me faltaba ya.

-Si, para ver si él también piensa en mí o no... No se Kristen, que me ayudes –que le ayudara pedía, ¿y no podía ser con Kellan u otro? No, tenía que ser precisamente con Robert.

-Nikki, no se si yo…

-Kristen por favor, no te lo pediría si no fuera importante. Es que me gusta mucho y… no se como actuar con él –quizás si lo conocieras más lo sabrías.

-Nikki…

-Kris por favor, por favor –suplicó, mirándome con cara de pena mientras sostenía mis manos con las suyas.

-Veré lo que puedo hacer Nikki –fue decirlo y empezar a chillar.

-Gracias, gracias, gracias…

-Pero no te prometo nada ¿vale? –en menuda me acababa de meter.

-Vale cariño, no sabes… -el sonido de su teléfono, interrumpió lo que iba a decir-. Espera, voy a contestar…

-Claro Nikki –susurre, mientras ella se hacía con su teléfono. ¿Por qué esto me tenia que estar pasando a mí? ¿Por qué mi amiga se tuvo que fijar en él?

-¿Robert?... ¡Dime! –¿que?, ¿le llama a ella?, ¿y para que? Kristen, eso no te importa–. ¿Esta noche? ¡Pues claro que si!… ¿A que hora? –¿como?, ¿la estaba llamando para quedar con ella?–. Perfecto a esa hora entonces –¿pero que mierda era todo esto?

-¡Kristen!, me ha llamado para quedar –dijo efusiva, trayéndome de vuelta al planeta tierra.

-Que bien Nikki –susurre. ¿Bien? ¡Y una mierda bien!

-Si, dice de ir a un local nuevo de la ciudad, ya que sus hermanas están aquí de visita – sus hermanas… ¿vienen sus hermanas y te llama a ti?

-Pues pasarlo bien Nikki, ya me contaras. Por cierto, recuérdale a Robert que no se acueste muy tarde, mañana el vuelo sale temprano –conteste sarcástica.

Nada más llegar a casa tire el bolso a kilómetros de mi, la rabia y la desesperación me comían por dentro. ¿Por qué la llamaba a ella?... ¿Por qué? Kristen por favor tranquilízate, es lo que querías ¿no?, querías eso ¿no?, que él hiciera su vida y te dejara hacer la tuya.

Si, eso era lo que quería, por eso no entendía porque me sentía tan mal, porque tenía estos nervios en el estómago. Era como si fueran… como si fueran… No, no podía ser… ¡No!, grite para mi misma. Me negaba a creer que esto fueran celos, no… no podían serlo…

Me tire toda la noche dando vueltas por el comedor de casa, e inventando excusas a Michael, ya que cada dos por tres, salía a preguntarme el porque de aquel comportamiento.

Lo que me estaba pasando tiene un nombre, y uno muy simple, masoquismo. Si, eso es lo que soy, una maldita masoquista – grite para mí, cuando a mi cabeza vinieron imágenes de los dos juntos. ¡No!, ¡no!, ¡no!,  me repetía una y otra vez desesperada.

No conseguí calmarme en un ningún momento de la noche, al revés, a medida que pasaban los minutos, mi incertidumbre por lo que pudiera estar pasando entre ellos dos aumentaba. Ya estaba amaneciendo cuando Michael y yo salimos rumbo al aeropuerto, ahí fue cuando mi tensión aumento.
Estaba embarcando mi equipaje, cuando por un momento me imagine a Nikki allí despidiendo a Robert. Hasta fui capaz de oír las cosas que se decían… Kristen, te estas volviendo una paranoica…

-Kris, amor, ¿estás bien? –pregunto Michael, trayéndome de vuelta al mundo real.

-¿Eh?... si, si. Estoy bien perdona, la falta de sueño –intente disimular.

-Cariño tienes que dormir más –susurro-. Ahora cuando lleguemos al hotel te preparo un baño y te acuestas ¿vale? –¿que me acostará? Si, para eso estaba yo.

-¡Hey pareja! –gritó Robert a nuestras espaldas, haciéndonos girar–. Otra vez de viaje –sonrió.

-Hola –salude seria, mirándolo a él y a la chica rubia con la que iba.

-Mira Lizzy, él es Michael, el novio de Kristen. A ella ya la conoces –¡Dios! era su hermana. Madre mía, no la había reconocido bajo esas gafas.

-Encantada Michael, mucho gusto –respondió ésta, dándole dos beso –. ¿Como estás cariño? –pregunto mientras me abrazaba, ante la ante mirada de mi novio y la sonrisa satisfecha de Robert.

-Bien… bien –susurre algo cohibida por aquella muestra de cariño-. ¿Ya te vas?

-Si, aprovecho que os vais a Nueva York y me voy yo también, tengo mucho trabajo –respondió, con aquella agradable sonrisa que por lo visto venía de herencia familiar.

-¿Y tu otra hermana? –pregunte a Robert.

-Se queda aquí unos días más con mis padres. Cuando vayamos a Londres nos vamos los cuatro juntos para allá.

-Amm… que bien –¿y Nikki se quedaría con ellos? Madre mía Kris, lo tuyo ya empieza a ser de psiquiátrico.

-Bueno, vamos a embarcar el equipaje, nos vemos luego. Hasta luego Michael –se despidió Rob, en un intento de ser cortés. Aunque no soportara a mi novio, cuando lo tenía delante se comportaba lo mejor que podía.

-Mucho gusto conocerte Michael. Luego nos vemos cielo –dijo ahora su hermana, no sin antes darme otro beso en la mejilla.

-Igualmente… Adiós –contesto mi novio, mientras yo les sonreía lo que provocó la seria mirada de Michael hacia mí.

-¿Qué?... ¿Que pasa?, ¿por que me miras así? –intente disimular.
-No nada, solo que no se a que han venido las presentaciones y ese abrazo, con mis hermanas no eres así –reprochó. ¿Por que tenía que cuestionarlo todo?

-Michael –suspire-, ha sido ella la que me ha abrazado, que querías ¿que la empujara? Y no tendrías que ponerte así porque nos saluden –añadí, caminando hacia la puerta de embarque.

-Si… ya –musito, haciendo que me diera la vuelta y así poder ver otra vez esa mirada que llevaba semanas sin ver.

-Michael, ¿otra vez? –reclame seria.

-No… vale, ya esta, es solo que sabes que no me gusta, pero vale lo entiendo – contesto cogiendome de la mano.

-Bien, vamos.

Cuando llegamos a Nueva York apenas había amanecido, así que hice caso de Michael y aproveche las horas que faltaban para la cena que habría en la noche, dándome un buen baño y durmiendo, cosa que me costo un poco al principio, debido a que no podía parar de dar vueltas pensando en los nuevos sentimientos de rabia que tenía por dentro y como no, pensando en él. Pero al final el sueño me venció…

No se las horas que pase durmiendo, solo note como el ruido incesante de mi móvil me despertada.

-¿Si?... -respondí somnolienta.

-¿Te molesto? –habló esa voz.

-¿Que quieres? –pregunte  molesta.

-Oírte –susurro en respuesta. ¿Oírme?... oírme y desesperarme también.

-A pues… ya lo has hecho, adiós –dije levantándome de la cama, y observando que ya estaba atardeciendo. ¿Cuantas horas había dormido?

-¡No!, no me cuelgues.

-¿Para que me llamas? –inquirí, mientras me paseaba por toda la habitación buscando a Michael.

-Ya te lo he dicho, quiera oírte –rió al otro lado del teléfono.

-Pues ya lo has hecho –musite molesta, antes de colgar.

No pasaron ni tres minutos cuando el móvil volvió a sonar.
-¿Que es lo que quieres?

-Hablar un rato, eso es todo, me aburro un poco –y que era yo, ¿su payaso particular?

-¿Y no tienes a nadie con quién hacerlo? –ironicé.

-No, la verdad es que no –bueno, seguro que no tardaba en encontrarla.

-Pues lo siento, pero no me encuentro bien para entretener a nadie.

-¿Que te pasa?, ¿no estas bien? –inquirió preocupado.

-No… digo si –rectifique-. Solo que anoche no dormí bien y me he tirado toda la mañana durmiendo, hasta que tú me has despertado –tú, siempre tú.

-Eso mismo me ha pasado a mí, la noche anterior no puede dormir nada –déjame adivinar porque o por quién.

-Si, seguro que te lo estuviste pasando en grande.

-¿Perdona?

-¿Eh?... No nada, solo insinuaba, como se que estuviste de juerga –muy bien Kristen, te acabas de dejar en evidencia tu solita.

-¿Celosa? –Si, quiero decir, ¡no! No lo estaba.

-Que mas quisieras Pattinson –respondí con mofa.

-No es lo que parece –ironizó. ¿Pero que se ha creído este?

-Adiós –bufé molesta, volviéndole a colgar. ¿Cómo podía exasperarme tanto los nervios?

Y como no hay dos sin tres, en minutos el teléfono volvió a sonar…

-¿A que coño estas jugando? –respondí totalmente fuera de mi.

-¿Perdón?… Kris, ¿estás bien? –pregunto Michael.

-Ah… perdona… pensé… - cállate reina, no hables y deja de pensar.

-¿Qué pensaste?

-¿Eh?... No, nada. ¿Donde estas? –pregunté, en un intento por disimular.

-De regreso al hotel, ¿no te acuerdas que tenía que hacer una entrevista para un papel? –pues… ¿la verdad?, no.

-Si, si, es verdad. Y… ¿que tal?

-Pues aún no lo se, ya sabes como son estas cosas –susurro un poco triste.

-Si, lo se.

-Bueno te llamaba por si no estabas despierta, recuerda que la cena es dentro de dos horas –¡mierda! la maldita cena en honor a la santísima película.

-Si, acabo de despertarme, voy a arreglarme. Ahora nos vemos.

La cosa en el restaurante no fue mucho mejor. Aunque llegue tranquila y con la clara idea de no mirarle, me fue imposible cumplir mi cometido. El señoríto se tiro toda la velada coqueteando con toda mujer allí presente, daba lo mismo, camareras, miembros de la película, rubias, morenas, altas, bajas… Era como si me estuviera retando, porque aún encima, lo hacia delante de mis narices, como si estuviera buscando que lo viera.

Por lo que yo no me quede atrás, si el señor quería jugar, juego le daríamos. Y así lo hice, cuando él me miraba, yo más me acercaba a Michael, algo que a Robert parecía no gustarle mucho, la rabia era palpable en sus ojos. ¿No era eso lo que él quería? ¿Jugar?, pues a ese juego podíamos jugar muy bien los dos.

A la mañana siguiente, la rabia por lo que vi y por lo que hice, aún inundaba parte de mi cabeza, y encima mis ojeras delataban la mala noche que acaba de pasar, no solo porque no pude dormir, sino porque tanto juego provocó las ganas en Michael y claro… después del coqueteo como me negaba. Pero el show tenía que continuar y la próxima parada era en el programa Today Show.

Todo iba muy bien, la presentadora nos preguntaba y nosotros respondíamos. De vez en cuando Robert me sonreía y yo directamente evitaba mirarlo, simplemente no podía hacerlo, ya que cada vez que lo intentaba me lo imaginaba con alguna mujer y entonces la rabia…

Pensando en mis paranoias estaba cuando empecé a prestar atención a una de las contestaciones de Robert...

-….Catherine me presento a Kristen. La había visto en “Into de Wild” y por eso me decidí ha ir a la audición –¿por que este hombre conseguía hacerme pasar de la rabia al encanto en cuestión de segundos?

-Porque hubo una atracción hacia Kristen. ¿Todavía sientes algo por ella? –pregunto la periodista.

-Ho… claro, obviamente –dijo mirando al suelo como avergonzado. ¿Por qué tenía que hacer esto? ¿Por qué no simplemente dejaba las cosas como estaban?

-¿Por qué te decidiste por él Kristen? – ¿Qué porque?

-Por que no es perfecto, toda esa idea de “el hombre ideal”…

-Gracias –dijo él, interrumpiéndome, pero yo no lo escuche, simplemente me deje llevar…

-Es solo superficial. El punto del personaje es que es muy indefenso por dentro, toda esa gran fuerza solo es en lo superficial. Él vino a la audición luciendo aterrado, como si no debiera estar ahí, y yo dije es perfecto, tiene que ser él –si, desde el principio siempre fue él, solo que apenas ahora yo me estaba dando cuenta…

-Fue un cumplido muy raro –susurro él. Si, todo era muy raro.

Casi a punto de terminar la entrevista, la presentadora nos saco a la calle para saludar a las fans que se agolpaban a las puertas del estudio, y en eso momento, toda la rabia que Robert había conseguido que olvidara instantes antes, volvió. De las tres o cuatro preguntas que se nos hicieron, solo una fue para mí, el resto fueron para él seguidas de lo sexy, guapo, extraordinario, irresistible y deslumbrante que era. Pero esa rabia que me comía por dentro, no era porque le prestaran más atención que a mí, esa rabia… eran… eran… eran celos.

Lo admito… me rindo… todas mis paranoias eran celos. Las chicas del restaurante, su hermana a la que confundí con otra chica, Nikki, la cuál si ha estas horas no me había llamado exaltada, era porque aún no había pasado nada entre ellos.

Todas, todo no eran más que celos a que otra lo tocase, lo mimase, le diera lo que yo me negaba a darle… ¿Pero porque me negaba?... ¿Porque simplemente no lo aceptaba?... ¿Porque no me dejaba de llevar de una vez?...

La respuesta era muy simple. Tenía miedo.

Siguiente - Capítulo XIX

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Mis amores jejeje, aquí traigo el siguiente capítulo espero que os guste….

Como siempre os digo, muchas gracias a todas por leerlo, no sabéis la ilusión que me hace….

Paz, cariño llevo días sin hablar contigo, te echo de menos un beso cariño, espero que todo este bien….Cami y Pamel, FELICIDADES a las dos, deseo que paséis un buen día y os den muchos, muchos regalos ok, besos jejeje

Bueno y saludos a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, incluidas como no a las chicas del staff ya que sin ellas no estaríamos tan bien informadas, de verdad que sois lo mejor, os quiero un montón…….

Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….