-¿Una coca cola? – preguntó Kris tras cerrar la puerta de su tráiler mientras yo me sentaba en el sofá.
-Gracias – dije cogiendo el bote – Que locura de semanas ¿no? – intente romper el hielo, una vez se sentó a mi lado.
-Bueno, al menos hoy terminamos de rodar, luego promoción y bueno….ya lo que venga – sonrió.
-¿Vas a centrarte en la promoción de tus películas al final? – pregunte, aún no sabía muy bien como sacar el tema que realmente necesitábamos hablar.
-Si, tengo ganas de desconectar un poco. Las promociones son trabajo pero…me da más tiempo para pensar en mi misma.
-Nick me llamo esta mañana para decirme que finalmente la película se retrasa, así que, hasta enero no vuelvo a la carga de rodar – dije perdiendo mi mirada en el vació.
-Es una lástima, esa película te gustaba.
-Espero que con el tiempo finalmente consiga hacerse.
-Verás como si – respondió a la vez que llevo una de sus manos a mi pelo y comenzó a peinarlo con sus dedos. Volví a clavar mi mirada en la suya, era ahora o…a saber…
-Kristen…- suspire - estas…últimas semanas, he estado planteándome…cosas.
-Yo también – contesto mirándome fijamente.
-He hecho una balanza de mi vida, de estos últimos años, sobre todo de estos últimos meses…
-¿Qué has sobre pesado? – siguió acariciando mi pelo.
-Pues…los pros y contras de dedicarme a esta profesión…Lo mucho que me llena actuar, poder viajar, conocer gente nueva….
-Eso es un peso importante – dijo serena.
-Si, pero la fama también es uno muy pesado, sobretodo, lo que ella lleva detrás.
-¿Y cual de las dos pesa más?
-Depende del día. Unos pesa más la fama, y otros…seguir adelante – depende de las fuerzas que tuviera.
-Es complicado – susurro.
-¿A ti que te pesa más? – pregunte mirándola fijamente.
-¿A mi? – tomo aire - Sin duda el actuar, no se hacer otra cosa. Por supuesto la fama pesa muchísimo, y más si no la quieres pero….
-Estamos jodidos entonces – reímos los dos – Kris…haga lo que haga, elija lo que elija, te veo a ti – dije lo más sincero que me fue posible, pues…no me veía sin ella.
-¿Sabes? la noche… - dudo unos instantes - bueno, esa noche, estaba fatal por lo que paso – calló - No lo soporto Robert, no lo soporto, se que es lo que hay, y se que pasara, algún día, pero… - suspiro - me jode, me jode no poder ser yo misma, me jode no poder darte todo lo que verdaderamente me gustaría, pero por encima de todo, me jode no poder hacerte feliz cien por cien.
-Kris yo…
-Déjame acabar – pidió interrumpiéndome - …Si esa noche no hubiéramos salido, nos hubiéramos evitado muchas cosas. Eso es lo que yo pensé en un principio, eso es lo que yo pensaba, que no saliendo, me evitaba todo esto. Te recrimine de esa manera porque, yo salí por ti, porque era lo que tú querías y porque sabía que lo necesitabas, y porque pensaba, que a la larga, el no hacerlo nos traería problemas – seguí callado escuchándola - Pero el problema soy yo…El problema es la idea que tenía, la idea de que no saliendo, conseguía evitarme un mal rato – entrelazo sus dedos con los míos mientras ambos permanecimos en silencio, sabía que aún no había terminado de hablar - Pero ahora se, que haciendo eso, lo único que consigo es atrasar el momento. No puedo vivir encerrada de por vida, no puedo seguir dejando que ellos me dominen, no puedo seguir viviendo en un pasado que ya no volverá, y….ni puedo ni quiero estar sin ti… - dijo finalmente.
-Kris…. – sonreí – Yo tampoco quiero estar sin ti – susurre acariciando su mejilla con mi mano libre - Tú eres mi motor, mi apoyo a seguir…mi otra mitad. No quiero perderte, no quiero seguir sintiendo que te alejas de mi con cada problema que se presente – exprese sincero mi mayor temor.
-Robert….No vas a perderme… - susurro antes de rozar sus labios con los míos lentamente, sellando con ello todo lo que habíamos dicho, dejando atrás las palabras y demostrándonos con hechos lo realmente importante.
Para cuando mi lengua yacía enredada con la suya, mis manos asían con fuerza su cintura atrayéndola más a mí, pegándola a mi cuerpo lo máximo posible mientras sus manos se apartaban de mi rostro y se aferraban por mi espalda y cuello.
Poco a poco el beso empezó a ser más demandante, quizás la presión de las últimas semanas, la falta de sueño o el miedo a perderla no me habían echo disfrutar de ella como realmente quería haber echo días atrás, pero ahora, la realidad era que la deseaba más que a nada, deseaba amarla como siempre y como nunca.
La falta de aire, me hizo separar mi boca de la suya, pero no de su cuerpo, pues seguí descendiendo por su rostro con pequeños besos hasta llegar a su cuello donde me entretuve mordisqueando y la lamiendo su piel formando pequeños círculos con mi lengua. Ella respondió rápidamente a mis caricias con pequeños jadeos a la vez que llevo sus manos a mi camiseta y tirando de ella, hizo que me inclinara sobre su cuerpo ya acostado sobre el sofá.
Mis manos, las cuales seguían aferradas a su cintura, comenzaron a tomar caminos opuestos por la extensión de su cuerpo. Una, se introdujo hábilmente por su camiseta, apretando a mi paso todo el contorno de su figura, así, hasta llegar a una de sus pequeñas cúspides, la cual acaricie brevemente por encima de la tela del sujetador, para después colarme entre los aros de este, masajeando, acariciando y apretándola por completo.
Mi otra mano, la cual aún seguía cerrada con firmeza sobre su espalda, descendió lenta y fuertemente hasta llegar a una de sus nalgas, la cual apreté sin dudar haciendo que de su boca saliera un prominente jadeo. Su magnifico sonido me incito a continuar descendiendo con mi mano por su muslo, marcando mis dedos por encima de la tela de sus vaqueros, así hasta llegar a la cara interna de este, momento que aproveche para alzar su pierna y enredarla a mi cintura.
Un nuevo jadeo emano de su boca cuando presione mis caderas sobre las suyas, restregando mi ya más que dureza contra su sexo. Volví a buscar su boca, la cual me recibió gustosamente, mientras sus manos descendieron por mi espalda hasta llegar al final de la tela de mi camiseta y colarse por esta, acariciando y arañando mi piel a medida que el deseo se iba acrecentando en nosotros.
Una vez se deshizo torpemente de prenda superior, pues el deseo no me permitía alejar mis manos de su cuerpo ni un instante, aproveche para descender por su escote y busto, hasta llegar a su vientre, el cual comencé a besar y acariciar con los dedos de una de mis manos, los cuales también me servían para ir apartando la tela de su camiseta a medida que mi boca quería más de ella.
Notaba como curvaba su cuerpo con cada uno de mis besos, con cada uno de los roces de mi aliento sobre su piel, como sus caderas se arqueaban deseando que los dedos de mi otra mano, dejaran de jugar con el comienzo de sus pantalones, y a través de estos, accediera hasta el punto de su excitación. No la hice esperar más, yo tampoco podía esperar mucho más.
Con dos movimientos de mis dedos, abrí el cierre de sus vaqueros y tras bajar la cremallera, me deslice por el interior de sus bragas, empapándome de lleno con su humedad. Volví a besarla con desesperación, justo en el instante que dos de mis dedos se introdujeron por el interior de sus pliegues, acallando así sus fuertes jadeos, los cuales no le permitían seguir el movimiento de mi lengua en su boca.
Comencé a deslizar mis dedos lentamente por su clítoris, esperando a que sus paredes se amoldaran perfectamente a ellos, a la vez que una de sus manos, comenzó a descender por mi torso. Poco a poco fui subiendo el ritmo de la estimulación a medida que sentía el movimiento de sus caderas acompañándome.
Para cuando mis dedos bombardeaban sin tregua su sexo, su mano ya había conseguido colarse entre mis pantalones y hacia lo propio que yo con mi excitación, ascendiendo y descendiendo por toda mi largura y apretando levemente en mi zona más sensible, haciendo imposible que pudiera seguir con el beso, pues los jadeos se habían apropiado de mi garganta y ya solo era capaz ahogar los gemidos en su boca.
No podía más. Jadeante, rompí el beso, pero sus dientes aprisionaron mi labio inferior imposibilitándome el alejarme de ella. Saque mi mano de su interior y la lleve cerca de nuestras bocas, quería que viera y oliera su excitación. Sin dejar de mirar la lujuria de sus ojos, roce las yemas de mis dedos humedeciendo sus labios, los cuales no tardo en limpiar con su lengua mientras no perdía detalle de cómo impregnaba mi boca con sus jugos.
-Levanta las caderas – pedí con voz ronca incorporándome en el sofá a la vez que llevaba mis manos a sus pantalones, los cuales extraje rápidamente junto con el resto de las ropas que vestía su cuerpo de cintura para abajo.
Liberada ya, abrió sus piernas invitándome a colocarme entre ellas, cosa que hice sin dudar, una vez me desnude completamente. Recostado ya sobre su cuerpo, comencé a rozar nuestros sexos sin llegar a penetrarla a la vez que mordisqueaba el lóbulo de su oreja y ahogaba ligeros gemidos en ella.
-Robert… - susurro levemente, moviendo sus caderas contra las mías.
Sonreí ante su anhelo, pero aún no, aún quería impacientarla más, quería oírla suplicar. Baje mi mano hasta mi pene, el cual estaba impregnado con su esencia, y con ayuda de esta, trace formas circulares por sus pliegues con el extremo de mi miembro, llegando incluso a rozar su cavidad, pero sin llegar a introducirme en ella ni un milímetro.
-Te mato….te lo juro… - jadeo bajo mi cuerpo a la vez que intentaba guiar su entrada a mi pene con torpes movimientos.
-Shhh…quieta – susurre en su oído inmovilizando una de sus manos, la cual iba directa a hacer lo que yo aún no estaba dispuesto a hacer, por encima de su cabeza.
Su mirada reprobatoria me indico que no estaba dispuesta a aguantar mucho más con el juego, pero yo no estaba dispuesto a ceder, por mucho que mis ganas fueran incluso mayores que las suyas, quería llevarla al máximo, y eso iba a hacer.
Abriéndome paso entre sus pliegues, introduje la punta de mi glande en su entrada lenta y tortuosamente, para después volverla a sacar y de nuevo volverla a meter. Sentía mi miembro palpitante en cada una de las ligeras entradas y el sudor correr por mi frente debido al sobre esfuerzo que estaba haciendo para no terminar de introducirme completamente en ella.
-Robert….Por favor….por favor… – suplicaba entre jadeos.
Seguí torturándola varías adentradas más, sintiendo como se tensaba y destensaba con cada una de ellas, hasta que note como su mano libre intentaba acabar con su suplicio.
-Déjate… de… juegos… – susurro ahogadamente una vez atrape su mano con la mía, dejando así libre a mi miembro.
-¿Que te pasa? – pregunte pícaramente dejando mi punta en su interior.
-¡Robert! – protesto alzando sus caderas contra las mías.
-Dime lo que quieres – dije alzando sus brazos por encima de su cabeza y pegando aún más mis caderas a las suyas, pero sin llegar a introducirme por completo en ella – Dímelo – exigí entrando lentamente en ella, sintiendo como poco a poco sus paredes se iban abriendo a mi paso - ¿Esto?- pregunte completamente dentro de ella.
-Ajam – gemía.
-¿Esto quieres seguro? – seguí con mi tortura sacando ahora por completo mi miembro.
-¡Robert!…. – Grito.
-¡Dilo! – demande volviendo a introducir la punta de mi glande, el cual ya clamaba de dolor, en ella. No sabía si yo mismo iba a poder aguantar mucho más – Dilo…
-Dios Robert…. ¡Follame!… - protesto haciendo que mi cuerpo respondiera a sus plegarias introduciéndome fuertemente en ella.
Comencé a penetrarla despacio, de manera lenta y suave, disfrutando de las sensaciones que me provocaba el roce de mi miembro en su interior. Salía y entraba completamente en ella a un ritmo pausado pero constante, notando como el placer y los jadeos aumentaban con cada una de mis embestidas.
No solté en ningún instante sus manos de mi agarre, por mucho que ella intentara liberarse yo no cedía, quería tenerla así, bajo mi yugo, todo lo que mi cuerpo resistiera, aunque no estaba muy seguro de poder aguantar mucho más, ya que sentía mis codos y rodillas temblar a medida que los minutos y las estocadas se alargaban.
Al sonido de nuestros jadeos comenzaron a acompañarles el del choque de nuestros cuerpos, ya que poco a poco fui aumentando el ritmo de mis arremetidas contra ella, profundizando más, haciendo que con ello mis caderas se toparan con las suyas, haciéndonos gemir más fuerte con cada uno de los golpes. Pero no dolía, al revés, la fricción se intensificaba tanto para mí como para ella, prueba de ello, las muecas de placer reflejadas en su rostro con cada nueva penetración.
De pronto, sentí como mis ojos ya no podían permanecer abiertos manteniendo la mirada en la suya, como los temblores se intensificaban con el aumento de las embestidas, como mí miembro se agrandaba anunciándome lo que estaba por venir. Pero no, no quería terminar aun, no sin que ella lo hiciera conmigo, no sin antes sentirla estremecer bajo mi cuerpo.
Solté mi agarre de sus manos, las cuales rápidamente fueron a parar a mi espalda, aferrándose más a ella y lleve las mías a sus caderas. Salí de su interior notando la fuerte presión en mis testículos, los cuales parecían no estar muy de acuerdo con lo que acaba de hacer. Ella pareció entender lo que pretendía, y lejos de rogarme para que volviera a adentrarme en ella, hizo que me irguiera quedando sentado en el sofá y sin más miramientos, se coloco encima de mi regazo, dejando sus rodillas en los laterales de mis caderas.
Antes de volver a penetrarla, baje mi mano izquierda al foco de su excitación, y comencé a acariciar la protuberancia de su sexo empapado con nuestros flujos. Mi otra mano la ayudo a terminar de desvestirse, pues aun quedaban varías prendas en su cuerpo y el roce de mi dedo en su clítoris no le permitía mucha claridad en sus movimientos.
Ya completamente desnuda ante mí, bajo a su mano hasta mi pene, el cual acaricio calmando levemente el fuerte dolor que sentía. Y sin apartar mi mano de su centro, guio mí miembro hasta su entrada, el cual fui viendo como se perdía en su interior, a la vez que las oleadas de placer volvían a asentarse en mi estómago.
Con gran maestría, comenzó a subir y bajar por toda mi extensión haciéndome cerrar los ojos y aumentar aún más las caricias en su humedad, la cual facilitaba que sus movimientos fueran cada vez más rápidos, haciéndome jadear cada vez con mayor fuerza.
-Vente conmigo…córrete con...migo – suplique entre gemidos cuando sentí como la presión de mi cuerpo ya era incontrolable.
Kristen llevo sus manos a mi pelo y tirando con fuerza de el, hizo que mi cabeza quedara recostada sobre la parte alta del respaldo del sofá, y sin mayor miramiento, acallo mis jadeos con su boca, la cual entro deseosa al contacto con mi lengua a la vez que intensificaba sus movimientos sobre mí.
No pude soportarlo más. Sus cada vez más veloces movimientos en conjunto con sus gemidos, el calor que su sexo desprendía, y la opresión que este ya estaba ejerciendo sobre mí, me hicieron derramarme en su interior mientras los músculos de mi cuerpo se iban contrayendo placenteramente.
Aún no había terminado de vaciarme en su interior, cuando sus músculos se tensaron oprimiendo aun más mi miembro, e intensificando cada una de las sensaciones de mi orgasmo, el cual ahora, comenzó a mezclándose con el suyo.
Jadeante, dejo caer su húmeda frente sobre mi hombro y entre suspiros y risas fui sintiendo como su agitada respiración se iba normalizando al igual que la mía.
-Quiero…que nos distanciemos más…a menudo – susurro entre risas haciéndome reír a mí.
-Chicos…David os espera – escuchemos gritar desde fuera a la asistente.
-Pues que espere – susurro Kris aun sin apartarse un milímetro de mí, con sus ojos aún cerrados y la sonrisa tonta en sus labios, como si estuviera alargando las sensaciones vividas hacía segundos.
-Por lo menos no han venido hace unos minutos – reí besando su frente.
-La hubiera invitado a entrar si llega a venir antes – rio ella.
Con pesar, lleve mis manos a sus glúteos y los alce lo justo para salir de ella, gesto que nos volvió a hacer gemir a ambos.
-Robert – susurro llamando mi atención.
-Dime – dije ladeando mi cabeza para encararla.
Ella llevo las yemas de sus dedos a mis labios, a mis mejillas, y finalmente a mis parpados, los cuales cerré instantáneamente al sentir sus caricias.
-Te amo – sonreí acercándome a ella para dejar un suave beso en sus labios. Kris se separo de mí y volviendo a bajar sus dedos por mi rostro continuo hablando - Tú y yo…solos tú y yo…No me hace falta nada más para saber que podremos con todo… - y como si de un nuevo orgasmo se tratara, mi estomago volvió a dar un vuelco en mi interior…
“Si de verdad vale la pena…merece que sigas luchando.”
¿Valía la pena?....sin duda, si.
Todo lo que escribo, por muy dramático que sea, tiene un porque, de ahí que me cueste tanto el fic a diferencia de otros, es una lástima que algunas no lo apreciéis, pero bueno….
Conclusión de todo…Las personas maduramos, ¿así que porque no los personajes de un fic?...o sino, compararlos con el principio, para mi hay una clara evolución….
Aún me queda un último examen, por lo que de seguro el jueves no podre colgar capítulo, pero intentare hacerlo durante el fin de semana que viene….Disfrutar todo lo que podías de este fin de, a las que aún nos quedan exámenes nos toca jodernos un poco, aunque bueno, como sigo coja, no puedo quejarme…besos…..