CAPÍTULO XV – Errores
Robert
Cuando la vi marchase de mi habitación no pude evitar sentir un vació inmenso en mi cuerpo. Acostado en la cama, después de una buena ducha de agua fría, recordaba cada uno de los besos que nos dimos, cada una de las caricias que nos regalamos, sus gemidos, su respiración desacompasada, la forma en la que salía mi nombre de su boca, esa boca que tanto me gustaba, que tanto deseaba.
Pero el día de hoy había sido demasiado bonito para que fuera verdad, o más bien, para que durara siempre. Algo en mi interior me decía que lo que acababa de pasar no marcaba la diferencia de nada, que no iba a ser suficiente para que se deshiciera de su novio, para que lo dejara por mí.
Y como no, mis temores se confirmaron al día siguiente cuando baje para ir al aeropuerto.
-¡Hey Cath! ¿Y los demás? –pregunte, buscándola con la mirada. No estaba.
-Si preguntas por Michael y Kristen se quedan un día más, van a visitar la ciudad, ya que no han tenido tiempo de hacerlo –ahí estaba mi sueño hecho pedazos. Eso mismo era lo que tenía pensado pedirle cuando fuera a mi habitación, pero las cosas se truncaron y ahora…
-Ah, vale. Que bien ¿no? –dije intentando ocultar mi desilusión o mi enfado, que se yo.
-Bueno, mejor, así tú y yo aprovechamos para ir a Nueva York.
-¿A Nueva York? –pregunte confuso.
-Si, hay un evento y me gustaría que me acompañaras –por unos minutos dude en decir que sí, pero que iba a hacer sino, ¿irme a los Ángeles, encerrarme en mi piso y no poder dejar de pensar en ella?
-Vale Cath, me vendrá bien un cambio de aires y ya puestos –conteste sonriéndola.
De camino a Nueva York en el avión, no deje de pensar en Kristen y en lo que estaría haciendo. Quizás aquello que no hizo conmigo por culpa de él, o quizás aquello que quería hacer con ella pero que tampoco pude pedirle porque él se adelanto. Él, siempre era él.
Tenía que resignarme porque ahora no iba a tirar la toalla, por mucha rabia que me diera que estuviera con él. No cuando todo estaba claro. Yo le había abierto mi corazón, le había explicado mis sentimientos, quizás no tan bien con palabras pero sin con hechos. Y ella me correspondió, en ningún momento se echo para atrás, y si no hubiera sido por él, ahora ella sería mía también.
No puedo decir que me aburriese en Nueva York, al contrario, durante dos días desconecte de todo y solo me centre en promocionar lo que mejor que pude la película junto a Catherine. El primer día fuimos a un evento en la tienda Apple del Soho, allí nos hicieron una entrevista conjunta ante la atenta mirada de las fans. Durante toda la entrevista no podía parar de reírme, cada día me alucinaba más la euforia que causaba a cada paso que daba, y así lo hacía entender cada vez que me lo preguntaban.
El día no acabo ahí, después de eso vinieron más entrevistas, algo que no me dio mucho tiempo para pensar en ella. Pero cuando llegue al hotel, no pude evitar cavilar en que era lo que estaría haciendo en ese momento, en si seguiría en Roma, o ya habría vuelto a los Ángeles con él.
El segundo día fue más movidito que el anterior, primero estuve en la radio de Nueva York, contestando más preguntas locas de las fans, y por la noche, después de otro largo día de entrevistas, estuve en el evento que hicieron para la película en el Planet Hollywood, donde me pidieron dejar mis huellas marcadas en el cemento. Como no, todo esto paso con anécdota incluida, algo que me precedía a mi mismo, ya que cuando fui a marcar mis manos el cemento estaba a punto de secarse lo que hizo que una muchacha tuviera que ayudarme a sellarlas, dejándome completamente colorado ante la atenta mirada de las muchas curiosas.
Cuando llegue al hotel estaba completamente abatido, ya eran muchos los días que no dormía bien o apenas lo hacía, y encima llevaba acumuladas las horas del jet lack, tanto de Roma como de Nueva York. Pero aún así volví a pensar en ella, llevaba tres días sin saber nada de Kristen y necesitaba oírla, así que sin importarme lo más mínimo donde estuviera, con quién, o la hora que fuera, saque mi móvil y comencé a llamarla.
Después de dos llamadas sin contestar me di por enterado y deje de insistir. Pensé en mandarle un mensaje pero no sabía que decir, por lo que me senté a buscar las palabras adecuadas cuando tocaron a la puerta de mi habitación.
-¿Cath? ¿Que haces aquí?, pensaba que estabas en la fiesta –pregunte asombrado, dándole paso para que entrara.
-Si y eso debería estar haciendo, pero preferí venir a hablar contigo –dijo, mirándome sería.
-Habla, soy todo oídos –dije acomodándome en la cama.
-¿Robert que esta pasando?
-Nada, ¿por que lo preguntas? –respondí desconcertado.
-¿Crees que no me doy cuenta de que algo esta pasando? –inquirió- Robert por dios, tienes amigos aquí en Nueva York y ni siquiera los has llamado, te traje conmigo para distraerte y te encierras en el hotel, ¿te parece poco eso? –siguió encarándome.
-Estoy cansado Cath, eso es todo. Llevo ya no se ni los días sin dormir bien, y encima de Roma me has traído aquí, cosa que te agradezco, pero no me pidas que este al cien por cien.
-Ya claro y… ¿porque no duermes bien? –pregunto sarcástica.
-Pues no se Catherine, supongo que será por todo esto que me esta pasando, que por cierto no es nada fácil pasar de ser un completo desconocido a que todo el mundo conozca mi vida quizás mejor que yo –ironice, creando la duda en Cath.
-Ay Robert, lo siento, no te he preguntado como lo estas llevando, supongo que primero lo de Roma y ahora esto… no tiene que ser muy fácil –contesto un poco apenada.
-Pues no, no lo es –sentencie- ¿Que creías tú que era?
-¿Yo? –susurró, a la par que en sus labios se formaba una mueca cómica-. Pues… no se, pensaba que tenia que ver un poco Kristen.
-Amm… pues no –otra que me había pillado.
-¿No Robert?
-¡No Catherine!
-Entonces… ¿a que vienen todas esas entrevistas que has dado? Y lo de Roma que, ¿a que vino? –preguntó, volviéndome a encarar.
-No se Catherine, yo que se… somos amigos, son bromas no se -dije levantándome de la cama, nervioso.
-¿Sabes que su pobre novio, él cuál la ama con locura, esta desesperado? –insistió, siguiéndome con la mirada mientras yo cogía un cigarrillo.
-¡Arg!, señor… Ahora que, ¿va llorando por los rincones? –frustrado, exasperado, así me sentía-. Mira… me importa tres mierdas lo que diga o piense ese, a mi solo me importa ella –solté sin más, en un intento por tranquilizarme, a la vez que calada a calada iba consumiendo el cigarrillo.
-Mira Rob, quizás creas que no soy nadie para decirte lo que voy a decirte, quizás hasta te moleste, pero por el bien tuyo, suyo, mió y de la película, aléjate de ella –dijo acercándose a mi y cogiendome del hombro.
-¿Por el bien de quién? –pregunte con cara de asco–. Que yo sepa, aquí la que tiene que decidir si me alejo o no es ella no tu, ¡eso lo primero! – dije elevando un poco la voz, ya que vi su intención de interrumpirme–. Segundo, no hagas de abogada del diablo Cath, no te queda bien –ironicé–. Y tercero, hasta donde se, le vendría bien un poco de romance a la película, así que no me vengas con tus intereses.
-Robert no te pongas así, no te estoy amenazando, es un consejo nada más –tus consejos me los paso yo… cálmate Robert.
-Vale pues ya me doy por enterado. Ahora si eres tan amable tengo sueño, me gustaría descansar –dije abriéndole la puerta e invitándola a salir de mi habitación con la mano.
-Si, ya veo que te hace falta descansar. Ya hablamos Robert –dicho eso, cerré la puerta de un portazo y me acosté a dormir.
¿Descansar? Si, eso y salir de juerga también era lo que me hacia falta y eso mismo es lo que hice.
Después de la conversación con Cath, y de pasar la noche en vela pensando en sus palabras y en Kristen, decidí quedarme un par de días más en Nueva York con la excusa de necesitar desconectar de todo un poco, antes del estreno mundial y la exhaustiva promoción que aún nos esperaba.
Esos dos días los dedique a intentar no pensar en ella, o más bien en reflexionar lo que haría cuando la volviera a ver, algo que no estaba muy lejano, además de intentar llamarla, pero claro, mis llamadas no eran contestadas ni devueltas, lo que me hizo consumirme más en mi miseria.
Harto de tanta mierda, aproveche para salir con algunos amigos, entre ellos Camila, y así divertirme un rato. Aunque en el fondo estaba como amargado, aunque intentara disimular, me estaba torturando que Kristen no devolviera mis llamadas, y más después de lo que paso en Roma.
Los pocos días pasaron rápido, ya faltaba menos para el estreno oficial de la película, pero antes estaban los días previos de fuerte promoción. El primero de ellos fue a principios de Noviembre, fecha en la que parte del elenco de la película, teníamos que asistir como invitados al programa Spoilers de la MTV , en donde, como su propio nombre indica, se mostrarían spoilers de la película.
Nada más entrar al backstage la vi sentada en una silla mientras la maquillaban. Ahí estaba Kristen, la mujer que hacía unos días estuvo más que dispuesta a entregarse a mí y que ahora, hacía como si yo no existiera.
-¿Por que las mujeres son tan extrañas? –pregunte a Taylor, una vez subimos al escenario.
-Hombre, yo no tengo tanta experiencia como tu, pero según dicen se dejan llevar mucho por las hormonas.
-Hormonas, yo si que le daba hormonas a una que se me –¿eso lo he dicho en voz alta?
-¿Perdona? –pregunto un poco alucinado Tay.
-Nada Taylor, cosas mías –dije apretándole el hombro.
El súper evento fue igual que los otros. Gritos por todas partes, no poder ni hablar, risas por aquí, risas por allá, miradas serias de Cath hacia a mí por lo ocurrido en Nueva York, miradas de Nikki, con la cuál no había vuelto hablar desde aquella noche en el bar… pero de Kristen ni eso. Nada, yo estaba en una punta y ella en otra, y cuando intentaba acercarme se las ingeniaba para alejarse de mí.
Y entonces llegó el turno de las fotos, algo también muy habitual y que por cierto, odiaba con todo mí ser, aunque hoy estaba agradecido con los periodistas. ¿Por que?, porque las fotos solo significaban una cosa, y era que los protagonistas teníamos que posar, osease Kristen y yo.
-¿Me estas evitando o me lo parece? –pregunte, mirando fijamente hacía las cámaras.
-No Robert, te salude cuando entraste –¡Ah, sí!, esa sonrisilla de indiferencia que me dedicaste en el backstage, o si Kris eso fue todo un saludo.
-Si, pero luego me has estado evitando, además te he estado llamando y no me has contestado.
-Eh… si. Es que –susurro nerviosa-, no he podido, he estado muy ocupada –ocupada ¿no?, déjame pensar con quién. ¡Ah! no, no hacía falta pensarlo mucho.
-¿En Roma? – realmente mi pregunta debía haber sido, ¿con él?, pero prefería hacerla en un sitio más….privado, no delante de cincuenta cámaras.
-¿Perdón? –inquirió, mirándome por encima de su hombro. Vamos Kris, no te hagas la tonta que no lo eres.
-Si, dices que has estado muy ocupada y te pregunto si en Roma –dije sarcásticamente.
-Pues con muchas cosas Robert, al igual que tu he estado dando entrevistas –respondió tranquila y secamente.
-Am… vale, yo solo quería saber si estabas bien, perdona si te interrumpí –espete, antes de darme media vuelta y marcharme.
Para mi la fiesta había acabado, ya no quería seguir estando allí y menos si tenia que seguir viéndola, por que verla a ella, era imaginármela con él, y eso se estaba convirtiendo en algo insoportable para mi, sobre todo hoy.
Salí disparado del recinto en dirección a los coches de la productora, cuando una voz me hizo girarme sobre mis talones.
-¡Espera! –gritó Kristen, corriendo hacía mí.
-¿Que? –inquirí ante ella.
-¿Donde… vas? –masculló, un poco sofocada por la carrera.
-Me voy, no quiero estar más aquí –conteste, mirando hacía todos los lados menos a ella.
-Por favor no te vayas, no quiero estar enfadada contigo, no puedo soportarlo –susurro mirándome.
-¿Que es lo que buscas de mi Kristen? –pregunte sin más rodeos.
-Robert… yo quiero ser tu amiga –¿mi amiga?, ¿ahora quieres ser mi amiga?
-¿Y lo de Roma que? ¡¿Ya se te ha olvidado?! –reproche, elevando la voz más de lo habitual.
-¡No!, claro que no –reiteró. Pero…-. Lo siento, siento mucho lo que paso allí, me deje llevar porque estaba muy mal, pero fue un error.
-¿Fue un error Kristen? –Ah… ósea, el hecho de que estuviéramos a punto de hacerlo fue un error… Vaya tipo de errores.
-Si… quiero a Michael, y voy a seguir con él –¿que?
-¿Y que Kristen? ¿Hasta cuando?, ¡hasta que te vuelvas a pelear con él! entonces ¿que? ¡¿Volverás a venir a mi habitación y me dirás que te has cansado de huir otra vez?!
-Robert tienes todo el derecho del mundo de reprocharme lo que quieras, pero por favor… entiéndeme –pidió con lágrimas en los ojos.
-Si yo te entiendo Kris… El problema esta en que tú no me entiendes a mí –sentencié, antes de darme la vuelta y sin mirar a nada más, montarme en la parte trasera del vehículo.
Y de lo único que fui consciente, fue de cómo ella me siguió, e imitándome, se sentó a mi lado en aquel vehículo, cerrando de un portazo la puerta a su paso.
-¿Y ahora que quieres Kristen? –demandé-. Lo has dejado todo muy claro, lo de Roma no fue nada mas que una confusión para ti, pues ya esta. Ahora por favor vete, quiero irme –no podía seguir mirándola a la cara, hoy no tenia fuerzas.
-Robert por favor –suplico de nuevo-. No te pido que me comprendas pero… por favor, haz el esfuerzo de entenderme, yo le quiero –susurro, partiéndome el alma con aquellas palabras.
-¿A donde quieren que les lleve? –pregunto el chofer sin bajar el cristal negro que nos separaba.
-Un momento por favor –pedí, antes de volver a centrarme en sus sollozos-. Kristen ya te lo he dicho te entiendo perfectamente –me estaba partiendo con cada una de sus palabras.
-Robert por favor, no quiero que lo que pasó estropee nada –pidió de nuevo, cogiéndome de la mano y acercándose más a mí.
-¿A que te refieres? –pregunte, ahora si mirándola.
-Yo te necesito Robert, no puedo alejarme de ti.
-¿Y no te preguntas porque me necesitas? –inquirí, mientras le acariciaba la mejilla con la mano que me quedaba libre.
-Porque eres mi amigo Robert –contesto con ojos vidriosos.
-Kristen –susurre-, yo… yo quiero ser más que eso y me duele verte con él –respondí, mientras seguí acariciándola.
-Robert… -sollozo-. Tengo que darle otra oportunidad, tengo hacerlo, aún le quiero.
-¿Lo haces por ti, o por él? –dije tajante, cogiendo su rostro con ambas manos.
-Se lo debo Robert –eso fue lo único que consiguió decir, tras varios segundos de silencio mirándome a los ojos.
-¿Tu eres feliz? –pregunte. Al momento supe que aquella pregunta la hizo sentirse incomoda-. Contéstame, ¿eres feliz? –volví a indagar, haciendo que se soltara del agarre de mis manos.
-Robert… -y en ese momento me lance a su boca.
Ella no podía mentirme, ya no, la conocía lo suficientemente bien para saberlo, y el como su boca siguió a la mía no hacía más que confirmármelo.
Lo que empezó siendo un beso dulce y pausado, acabo con ella encima de mí mientras nos sumergíamos en nuestra propia pasión. Con mis manos en sus caderas, la aprisionaba más a mi cuerpo, mientras ella me agarraba del pelo intentando profundizar, si cabía, más el beso. Una vez nos separemos por la falta de aire, mi boca busco su cuello bajo su agitada respiración, a la vez que sus manos comenzaron a bajar desde mi pelo hasta mi torso.
-Vámonos de aquí Kristen –le repetía una y otra vez, entretanto besaba toda la extensión de su cuello.
-No puedo… Robert no… puedo –jadeaba entrecortada, a la vez que alzaba su cuello invitándome a seguir con mis besos.
Entonces comencé a besar su escote mientras mis manos se fueron introduciendo por su vestido hasta llegar al borde de su ropa interior.
–Robert para… por favor – susurraba suplicante, mientras comenzaba a mordisquear el lóbulo de mi oído.
–¿Es lo que quieres? – musite contra su pecho, a la vez que una de mis manos comenzaron a tocar su intimidad por encima de su ropa interior, y la otra jugaba con la goma de esta.
-No –susurró, mirándome con ojos excitados, a la vez que se mordía el labio inferior para después morder el mío para besarlo con desesperación.
Pero por lo visto lo nuestro no era concluir nuestros encuentros, ya que de pronto sentimos como abrían la puerta y la cerraban de golpe, seguido de un…
–¡UPS! Perdón…
De los diez coches que había en la puerta, a Taylor no se le ocurrió otro que escoger.
-Mierda, mierda, mierda –repetía una y otra vez Kristen, levantándose de encima mío y pasando sus manos nerviosa por su cara y su pelo.
-Tranquila, ha sido Taylor –dije cogiendo su mano para intentar calmarla.
-¿Tranquila? ¡Robert por dios!, tengo novio, ¿y si le dice algo que…? ¿Y si…?
-Hey, tranquila. Taylor no dirá nada, lo sabes Kristen –le interrumpí, en otro nuevo intento por calmarla.
-Si pero… ¿Y si en su lugar hubiera entrado otra persona? ¿Y si hubiera sido un periodista?... ¿tienes idea de lo que eso significa? –estaba nerviosa, cada vez elevaba más la voz.
-Pero eso no ha pasado, y baja la voz, el chofer esta ahí delante –dije intentando acariciar su mejilla, pero de un manotazo me lo impidió, para volver a empezar con sus reclamos.
-¡¿Ahora me dices que me calme, cuando hace unos instantes me pedías seguir?! ¿Y si en esas intermedias?… ¡Dios!, no quiero ni pensarlo. Tengo que salir de aquí –sus gritos se incrementaban, a medida que lo hacían sus ansias por salir de allí.
-Espera Kristen, tienes que tranquilizarte primero –pedí, agarrando su cintura.
-Robert, esto ha sido un error. Y lo de Roma también –añadió-. Tengo novio, esa es la única verdad. Si lo aceptas bien, sino no podremos ser amigos –terminó diciendo para después salir del coche, dejándome sin la oportunidad de hablar, siquiera de opinar.
Pero estaba claro que esto de error tenia poco. Una vez quizás pero dos… Kristen me deseaba igual que yo a ella, y no pararía hasta que no fuera mía.
Chicas gracias por todos vuestros comentarios y por vuestro apoyo, y gracias también a Patri y a mi Mayka con la que llevaba un montón de tiempo si hablar, que por cierto actualizo todos los días jejejej….
Hablando de actualizaciones tengo un problemilla, mañana no voy a estar, y domingo seguramente tampoco, así que por lo menos mañana, no habrá actualización, aunque domingo prometo hacerlo aunque llegue tarde (hora española) lo siento mucho de verdad pero en cuanto termine los exámenes os recompenso ok….
Saludos a todas las chicas del blog Rodward&Krisella, os quiero un montón…….
Ya sabéis, críticas, comentarios, “guerras”, lo que sea…besos….



