Chicas lo siento de verdad, se que merezco que me queméis en una hoguera por estar casi dos semanas sin actualizar y por deciros que lo haría lunes y al final nada de nada, pero no he tenido tiempo de sentarme a escribir, de verdad que si hubiera podido lo hubiera hecho antes.
CAPÍTULO XXXIV – No Pensar, Solo Disfrutar
Kristen
Cuantas vueltas da la vida ¿verdad?...hace año y medio mi vida era totalmente diferente a como lo era ahora. Una actriz, prácticamente desconocía para el público, sin ningún título comercial a sus espaldas, llevando una vida relativamente normal, ya que la vida de un actor es de todo menos normal, con una pareja estable y ciertos amigos a mí alrededor. Ahora la cosa era bien distinta, a mis espaldas llevaba ser la protagonista del film más comercial del momento y en mi piel, dicho personaje interpretándolo por segunda vez. Ya no era desconocida, lo raro realmente era que alguien no me conociera, en poco tiempo me había convertido en una de las personas más aclamadas por las revistas, y como no, eso me ponía constantemente en el blanco de todo tipo de rumores, rumores que sinceramente me daban lo mismo ya que mi vida era problema mío, y lo que quisiera hacer con ella, solo me importaba a mí, ya poco me paraba a pensar si con mis actos hacía daño o no a alguien, eso me lo habían enseñado dos personas, dos personas que no merecían que perdiera mucho más mi tiempo en ellas. Ahora mi tiempo se lo dedicaba a mi trabajo, al cual me había entregado en cuerpo y alma, quizás más incluso que la primera vez, y mis ratos libres se los dedicaba a él, a la persona que me había hecho comprender que no todo es tan difícil, que somos nosotros mismos los que complicamos las cosas, los que por miedo al que dirán o a lo que pudiera pasar, no somos capaces de dejarnos llevar, él, una persona que me había demostrado que para ser feliz, no hace falta pensar mucho las cosas, tan solo dejar que vengan y disfrutarlas.
¿Nuestra relación?, sinceramente no sabría como calificarla, tampoco es que habláramos mucho del tema, sencillamente nos limitábamos a vivir el momento. Se podría decir que éramos muchas cosas a la vez, amigos, amantes, compañeros de reparto, compañeros de habitación, pero no existía un único término para definirnos así como con Michael y eso era lo bueno, porque en uno solo, lo tenía todo, ¿que más podía pedir?. Lo que si era cierto es que cada vez estamos más implicados el uno con el otro y eso a la larga podía llegar a pasarnos factura y más sabiendo de sobra que nuestro tiempo era limitado. Pero por ahora tampoco me paraba a pensar en ello, simplemente me dejaba llevar y ante todo…disfrutaba.
Ya era viernes, otra semana más había pasado, semana en la que el trabajo fue realmente intenso. Interminables horas de rodaje sumadas a más horas de ensayos daban como resultado horas contadas para descansar de ahí que necesitara con urgencia la llegada del fin de semana, pero precisamente para descansar para llegar a mi “hogar”, por llamarlo de alguna manera, colocarme la camiseta que utilizaba de pijama y olvidarme un rato de todo mientras veía una peli y me atiborraba a chocolate. Pero en lugar de ello hoy tocaba cena con parte del elenco y equipo de la película y encima con el nuevo director, si, si, summit ya tenía fecha, localización y como no director para la tercera entrega de la saga, y todo esto aún sin acabar la segunda película...
Y así, con una gran sonrisa falsa en mi cara y medio cuerpo adolorido por el cansancio, llegue al Blue Water café.
-Wow, cuanta gente – dije en voz alta al ver la gran mesa que nos estaba esperando.
-Ya sabes como se las gastan en cuestión de trabajo – dijo Robert en respuesta no sin antes dedicarme una de sus deliciosas sonrisas, esas que me hacían olvidar donde estaba para enseñarle la parte más pervertida de mí.
-Hey – saludemos al unísono una vez lleguemos a donde todos nos esperaban.
-Ya era hora chicos! – gritó Rachelle haciendo parecer susurros los saludos del resto.
-Las quejas a Chris, él nos a tenido hasta estas horas – respondió Robert mientras se sentaba varias sillas alejado de mi.
-Seguro – contestó Rachelle picaramente, mirándome a mi por cierto.
-Y tan seguro, tuve que ducharme en el trailer así que – le conteste sentándome frente a ella.
-Si las duchas hablaran – siguió, consiguiendo así enrojecerme.
-Cállate – reprocho Ashley.
-Ahí Ash, que aguafiestas, lo siento cielo si te incomode – me dijo con mirada de disculpa.
-No te preocupes – conteste. Era un hecho para todo el elenco que entre Robert y yo había algo más que “amistad”, y no porque nos diéramos muestras de cariño en público, precisamente porque nos escondíamos para hacerlo, pero aún así nadie nos había abordado nunca con el tema o por lo menos a mí, y tampoco tenía planeado que diría en caso de que alguno de ellos me lo preguntaran, de ahí mi sofoco ante las bromas de Rachelle.
Llevábamos cenando poco más de media hora, en la cual volví a sofocarme un par de veces gracias a ciertos comentarios, cuando vi a Robert levantarse de su asiento y dirigirse a la parte trasera del restaurante, donde por lo visto había un pequeño jardín habilitado para la gente que fumábamos. Sin pensarlo dos veces me levante de mi asiento bajo la atenta mirada de las dos viborillas que tenia frente a mí y lo seguí.
Como imagine ahí estaba él, apoyado a una de las verjas que bordeaban el jardín dándome una perfecta visión de su espalda, la cual me entraron fuertes impulsos de besar mientras mis manos se deslizaban a cierta parte de su cuerpo….calla Kristen por dios, tantos días sin sexo te están pasando factura, y no era para menos ya que desde la tarde cada vez me era mas imposible controlar mi imaginación.
-Hey – hable mientras caminaba hacía él.
-Has tardado – ahí estaba otra vez su retorcida sonrisa….esa sonrisa que….KRISTEN.
-He venido en cuanto me ha sido posible – dije sensualmente cada vez más cerca de él.
-Shusss, estate quieta, aquí pueden vernos – dijo mirando a ambos lados.
-Me tienes reprimida lo sabías – reproche en tono de enfado.
-Yo? o ¿ella? – pregunto señalando mi bajo vientre.
-Tu, ella, el caso es que así estoy.
-No tengo la culpa de no poder darte lo que quieres – susurró en mi oído pulsando el botón de mi excitación.
-Pero si de tentarme a cada momento – dije sin apartar mis ojos de los suyos.
-Si crees que esto es tentarte – decía a la vez que su dedo índice delimitaba la piel expuesta por encima del borde de mis pantalones - es que aún no has visto nada – continuó provocando que un dulce calentor se acomodara en mi sexo. No tenía respuestas para sus insinuaciones, no cuando mi cuerpo estaba teniendo más control que mi mente, no cuando sus dedos seguían perfilando el contorno de mi pantalón, mientras mis dientes aprisionaban mi labio inferior en respuesta a las sensaciones que estaba sintiendo.
-Hey chicos – esa voz, esa voz tan familiar fue quién me salvo de cometer una locura mayor – molesto – para nada, solo me has dejado con un calentón de tres pares de narices, pero aún así te lo agradezco Ash.
-Para nada – contesté desviando la mirada de mi torturador.
-También te han echado de la fiesta? – preguntó sarcástico mi dulce tentación.
-Ah, no, para nada jeje, solo que, necesitaba respirar un poco de aire – contestó Ashley con su encantadora sonrisa, hoy todos estaban encantadores menos yo, que suerte tienes hija.
-Si, creo que eso mismo nos ha pasado a nosotros – dije provocando un incomodo silencio.
-Y bueno, ¿que tal vosotros?, digo vosotros de vosotros no de…vaya por dios, no me aclaro ni yo misma – he aquí las magnificas palabras que rompieron el silencio.
-No te preocupes Ashley jeje, yo estoy bien, molido por los ensayos pero bien.
-Bien también, cansada pero bien ¿y tú? – pregunte.
-Bien, harta de tanto avión pero bien….Bueno, dentro de poco nos vamos a Italia que bien ¿no?
-Ash, no estés incomoda de verdad, si quieres preguntar algo, hazlo – dijo Robert mientras se sentaba en el suelo, gesto que imitemos nosotras.
-No, no es eso, no se, es que es tan raro no se.
-El que? – pregunte.
-No se vosotros, esto no….
-Vaya, vaya, vaya, con que aquí estabais escondidos y yo buscándoos – interrumpió de repente Charlie, algo que tenia que agradecerle.
-Si ya vemos que tú también huyes – habló Ashley.
-Es que hay mucha gente hay dentro eh, es mucho agobio…bueno ¿de que hablabais?
-Nada, del futuro viaje a Italia – contesté.
-Wow si, tengo unas ganas, ver un sitio diferente, con culturas diferentes.
-Si la verdad que Italia es preciosa, bueno yo solo he estado en Roma pero, asocio que será igual ¿no?, con todos esos paisajes, esos monumentos no se jeje.
-Si, además Chris dijo que nos iríamos antes para tener unos días libres mientras ellos preparan todo – contestó Ash sin dejar de mirar a Charlie, él cual se encontraba sentado frente a ella.
-Pues entonces genial, así podremos disfrutar también, no solo va a ser trabajar – le respondió a ella, ya que era la única persona a la que miró.
-Es imaginación mía o tú y yo sobramos – me insinuó Robert al oído.
-Estaba pensando lo mismo.
-Bueno así dejaremos de ser la comidilla por un rato – y de vuelta su sonrisa picarona, que había hecho yo para merecer esto.
-No vuelvas a sonreírme así o…
-O que? – me retó.
-O no voy a tener ningún reparo a meterte en los aseos.
-Jejeje, no lo harías, todos se darían cuanta.
-Quienes?, los que están sentado ahí dentro charlando y en su mundo, o ellos – dije señalando a Charlie y Ashley – para los cuales parece que no estamos.
-Si, míralos, parece que estén solos.
-Estoy segura que si nos levantamos ni se enteran.
-Pero seguro que si te doy un beso aquí mismo, si lo harían – susurro en mi oído con voz tremendamente sensual.
-Prueba – conteste nerviosa, he de reconocer que tenía las hormonas totalmente revolucionadas y él, no ayudaba en calmarlas.
-No me tientes, y no me tientes – no, no me tientes más tú a mí.
Tras varios minutos más de charla, esta ya entre los cuatro, volvimos al comedor con el resto de compañeros. La cena siguió con la misma normalidad con la que empezó, entre risas comentamos un poco las escenas rodadas, las que aún quedaban por rodar, Stephenie menciono sus impresiones de dichas escenas, de las cuales estaba encantada, también hablemos un poco más del viaje a Italia, David, el nuevo director para la siguiente película, comento algunas de sus ideas para el futuro rodaje y para concluir Melissa nos paso el borrador de esta. Por fin la cena había acabado, no es que estuviera mal o incomoda, al contrario, pero entre el cansancio y ciertas miradas y palabras tentadoras, las cuales me llevaron a acercarme demasiado a sus labios delante de algunos compañeros, mis ansias por salir de allí iban creciendo según pasaban los minutos.
-Dios que locura – exclamo Robert una vez nos acomodemos uno frente del otro en el coche que nos llevaba de regreso.
-Locura?, tu no sabes lo que es locura – dije haciendo caso omiso al sentido de sus palabras.
-Me refiero a las fans y a los fotógrafos.
-Se muy bien a que te refieres, el que parece no saber a que me refiero yo, eres tu.
-Jejeje, yo no tengo la culpa de tus arranques pasionales públicos.
-No, pero si de tentarme como lo llevas haciendo todo el santo día – dije haciendo fuerza con mis piernas, las cuales estaban apoyadas en las suyas.
-Pero que mierda, ¡Joder!, saca la maldita cámara de aquí – gritó a uno de los fotógrafos que abrió la puerta del coche y comenzó a echar fotos. En ese momento tenía dos opciones, o cabrearme, ponerme seria y aguantar hasta que el chofer cerrara la puerta, o hacer como si no pasara nada y aguantar el tipo. Opte por la segunda, ya todo me daba lo mismo, además mi enfado haría las cosas más evidentes.
-No chilles anda, que lo vas a asustar – le dije a Robert sin dejar de hacer fuerza con mis piernas ya clavadas en las suyas.
-Que?, y estate quieta anda jeje – contestó haciendo ahora él fuerza con mis piernas.
-No tengo espacio has las piernas para aya – dije intentando apartarlas.
-Te quieres estar quieta ¿o vas a echarme del coche?
-Pues mira eso sería una buena forma de no tener que verte y aguantar tus continuas provocaciones y echa las piernas para aya que no me dejas espacio.
-Pero si mira todo el espacio que tienes, porque estas aquí dándome mareo.
-Porque yo me senté primero, además me gusta la ventana.
-Tócate jeje y a mi también.
-Fíjate eso quiero que me toques – mierda….fue decirlo y mirar al fotógrafo con mi mejor cara angelical esperando que no hubiera escuchado lo que acababa de decir.
-De que te ríes – dije una vez cerraron la puerta y el coche se puso en marcha.
-Jejej, de tus salidas de control jejeje.
-Mis salidas de control se deben a una escasez de seis días.
-Yo no tengo la culpa de que te bajara la regla.
-Esta mañana no la tenía.
-Me has echado de la cama como es habitual en ti, no querrás que encima… - no le deje acabar la frase, pues ya me encontraba sentada a ahorcajadas sobre él.
-Encima que ¿eh? – decía mientras mi lengua perfilaba el contorno de sus labios.
-Que encima….se me ponga dura – susurraba intentado capturar mi lengua con sus labios mientras sus manos se aferraban fuertemente a mi trasero.
-Y ahora, ahora se te pone dura ¿eh? – murmuraba alejando mis labios de los suyos desesperándolo así más a la vez que movía mi pelvis rozando nuestros sexos.
-No se, dímelo tú – contesto con voz ronca levantando levemente sus caderas para friccionar aún mejor su miembro contra el mió.
-Mmmm – jadee mordiendo mi labio inferior al sentir su dureza entre mis piernas – s-si, parece, parece que sí – contesté débilmente sin dejar de moverme.
-Estas contenta de eso ¿eh? – susurró mientras que sus dedos avanzaban peligrosamente desde mi trasero hasta mi centro, era tal la humedad que sentía en mi interior que seguro era palpable a través de mis pantalones.
-Mucho – murmure antes de tomar su boca y estrechar mi lengua junto a la suya.
Saciada de su boca, comencé a besar el lóbulo de su oreja, mi lengua lo acariciaba a la vez que mis dientes lo mordisqueaban provocando así los suaves jadeos que salían de su boca. Sus manos se aferraban fuertemente a mis nalgas mientras mis labios vagaban lentamente por su cuello a la vez que mis manos se perdían por el interior de su camiseta acariciando su torso definido. – Estate quieta o así no llegamos al hotel – pronunció con voz ronca cuando noto como mis dedos acariciaban la piel escondida tras el borde de su pantalón – Quién a dicho que vayamos a llegar – dije sin dejar de besar el hueco de su cuello, estaba decidida a acallar los sofocos de mi cuerpo. En ese momento su boca busco la mía, la cual beso con desmesurada pasión introduciendo su lengua por todos los rincones que mi boca podía ofrecerle.
Todo me estorbaba, la ropa me pesaba como si esta estuviera hecha de hierro, el coche ardía, mi cuerpo junto a el, por no hablar de mi interior el cual notaba cada vez más humedecido. No podía seguir así, no podía seguir soportando sus caricias por encima de mi ropa, necesitaba sentirlo, necesitaba sentir sus manos por mi piel desnuda, necesitaba sentir su pene dentro de mí saciando así, mí cada vez mayor excitación. Una vez me deshice de la incomoda chaqueta mis dedos comenzaron a jugar con el botón de su pantalón mientras que con mi lengua delineaba su perfecta mandíbula. – Kristen por dios – jadeo una vez mis manos liberaron su miembro de la prisión impuesta por sus pantalones. Ahí estaba su perfecto pene erguido para mí, mordía mis labios solo con sentir la textura de su piel, la dureza y el grosor, ese grosor tan perfecto y tan capaz de hacerme sentir la mas exquisita de las sensaciones, esa dureza que bien marcaban todas sus venas. – Joder Kristen – gemía sintiendo como mi mano vagaba por toda su extensión, me erizaba solo de pensar en el placer que su miembro era capaz de provocarme.
Mi sudadera yacía por alguna parte del coche junto con la chaqueta de él, mis dedos seguían acariciando esa parte tan exuberante de su cuerpo mientras sus manos apretaban mis senos en señal del placer que yo misma le estaba dando – No aguanto más – susurré en su oído antes de aprisionar con mis dientes su lóbulo, estaba harta de preeliminares inútiles, llevaba ardiendo todo el día y necesitaba apagar el fuego que mi interior sentía – Aquí no – jadeaba a la vez que acrecentaba las caricias – Si, aquí si – dije antes de volver a tomar su boca para callarlo. Sin más dilatación me deshice de mi camiseta y lleve mis manos al cierre de mis pantalones, si él era capaz de hacerlo yo lo haría por él, ya no podía más, mi interior gritaba desesperado y mi mente ya poco ayudaba – Estas loca – dijo tomándome por la cintura y recostándome en el amplio sillón – estoy loco – decía regando mi cuerpo de besos a la vez que sus manos por fin pasaron a la acción y comenzaron a deshacerse de mis pantalones – me vuelves loco – decía mientras hundía sus dedos en mi interior, provocando así que perdiera la poca cordura que pudiera quedarme.
-Estas tan húmeda – susurraba a la par que mordisqueaba uno de mis pezones. Desesperada, mordía mi labio en un intento de ahogar los gemidos debidos al placer que sus dedos provocaban en mi sexo, pero yo quería más, necesitaba más, lo necesitaba dentro de mí. –Por favor – rogué como pude entre jadeos al sentir su lengua descender por mi cintura. – Por favor – repetí, no podía seguir así, lo necesitaba ya. – Oh, dios, ya n-no, no puedo má-s – chillé al notar el contacto de su suave lengua en mi clítoris. – No es esto lo que quieres
¿eh? – susurraba recorriendo lentamente con su lengua mi intimidad – No, no joder…eso no – jadeaba desesperada sintiendo como todo mi sexo palpitaba, no es que no estuviera disfrutando, lo que sucedía es que necesitaba más…y lo quería ya.
No se de donde saque las fuerzas para levantarme y volver a sentarme a horcajadas sobre él – No quiero tu boca – dije amoldándome a sus caderas – y no quiero tus dedos – musité colocando su miembro en mi entrada – solo quiero que me folles – susurre sin voz mordiendo su cuello antes de notar como su pene entraba en mi ser. Ahora si sentía como mi interior se iba llenando, como ese fuego se iba avivando. De forma acompasada movía mis caderas al son de las suyas, notando como su miembro rozada cada una de mis paredes internas, como estas se cernían a su sexo. El vaivén de nuestros movimientos acrecentaba provocando que de mi boca solo salieran gemidos con palabras incomprendidas, gemidos que acallaba con su boca.
Sus manos, perdidas por mis caderas, me ayudan a subir y bajar con mayor agilidad. Sus movimientos pélvicos hacían que las penetraciones fueran más profundas, incluso más violentas, pero no dolía, al revés mi cuerpo lo agradecía, agradecía que no fuera sensible, que no fuera caballeroso, yo no quería caballeros, los caballeros no te joden y justo eso es lo que más quería.
Mil sensaciones se acomodaban en mi estomago, este giraba y giraba dando vueltas como si de una noria se tratase. Las piernas me temblaban, mis dedos, los cuales se enredaban en sus cabellos, también temblaban. Mis ojos, eran incapaces de permanecer abiertos al igual que mi boca cerrada. Y entonces todo explotó, esa noria de mi vientre descarrilo…haciéndome vibrar como nunca lo había hecho. Segundos después note como su excitación culminó llenando mi interior.
Permanecimos abrazados recuperando el ritmo habitual de nuestras respiraciones.
-De nada – susurro limpiando con sus labios el sudor de mi frente.
-Por? – pregunte sin deshacerme de su agarre.
-Ya no estas reprimida, creo que he ayudado en eso – contesto sin dejar de besar mi frente a la vez que sus dedos dibujaban formas en mi espalda.
-Si, gracias – respondí como pude.
-Vamos a vestirnos, ya estaremos a punto de llegar.
-Si, no es plan de que nos vean así.
-Jejeje, bueno yo creo que el chofer se hará una ligera idea de lo que hemos estado haciendo.
-¿Por qué?
-Tus gritos te delatan.
-Tanto he… - no era capaz de acabar la frase, pues un ligero calentor se acomodo en mis mejillas.
-Bastante, más te decía, más gemías.
-Ni te he oído – lejanamente escuchaba sonidos, pero yo estaba concentrada en otra cosa.
-No te preocupes, me encanta oírte gemir – susurró en mis labios antes de besarlos.
Entre sonrisas y miradas fuimos vistiéndonos. Llegamos al hotel con el tiempo justo de que recogiera alguna de sus cosas, pues enseguida le avisaron de que bajara ya que el coche que le llevaba al aeropuerto lo esperaba. Una vez se hubo ido, me duche y me acosté en la gran y ahora vacía cama y agarrada a la almohada me dormí. He de reconocer que me costó, no sabía bien si era por el cansancio acumulado o por la costumbre de no notar sus brazos a mí alrededor. No se ni el tiempo que paso cuando los rayos de luz filtrados por la ventana chocaron con mi cara despertándome. Con los ojos aún pegados por el sueño, cogí mi móvil para ver que hora era, pero en lugar de mirar eso, mi atención se centro en otra cosa.
Ya llegue. Sabes, es la primera vez que me separo de ti en dos semanas….
Sin querer, una sonrisa tonta se acomodo en mi cara, ¿significaba eso que me echaba de menos?, supongo que sí, y yo también…., lo echaba de menos más de lo que quisiera.
Sabes, esta habitación es muy grande sin ti…
Y tan grande, era increíble como él solo era capaz de llenarla con su presencia, con sus tonterías, con sus ridiculeces, esas que tan desesperada me ponían, esas que tan diferente lo hacían de los demás. Mirara a donde mirara lo recordaba, por ello decidí ir a mi hotel a pasar los dos días que él iba a estar fuera, una, porque necesitaba estudiar el guión y dos, por que lo echaba de menos demasiado.
Pero lo creí que sería pasar una tarde encerrada estudiando se trasformo en algo…bien distinto ya que nada más llegar a mi hotel me encontré con Rachelle y Ashley, las cuales finalmente consiguieron convencerme para que les acompañara a comer.
-Bueno Kris, cuéntanos – soltó Rachelle de repente mientras me llevaba un trozo de tarta de manzana a la boca, con lo bien que me lo estaba pasando, ya sabía yo que esto acabaría pasando.
-Que queréis que os cuente – dije disimuladamente limpiando mi boca con la servilleta.
-Todo jejej, queremos saberlo todo.
-Es que no se a que te refieres – dije haciéndome nuevamente la tonta.
-Pues es obvio, estas durmiendo con él por lo tanto…
-Cielo no contestes sino quieres – dijo Ash interrumpiendo a Rachelle.
-No, sino no pasa nada, solo que si ya lo sabéis no se que… - era tontería seguir negando lo que para ellas era más que evidente.
-Ahhh jejeje, entonces estáis juntos.
-No yo no he dicho eso.
-No, ¿entonces?
-Bueno, pues somos buenos amigos.
-Anda, otra como Ashley.
-Cállate – le reprocho ésta.
-A por dios, tú contestas igual cuando te pregunto por Jackson.
-Pero no es lo mismo, nuestra relación se basa en simples y meros encuentros de vez en cuando, y porque estábamos viéndonos a menudo, lo de ellos es distinto.
-Me estoy perdiendo – dije intentando seguir el hilo de la conversación.
-Bueno Kris, aquí nuestra amiga también suele tener encuentros con cierta persona pero claro no es lo mismo que lo vuestro.
-Por?
-Bueno ella no se ha ido a trasladado a su habitación, cosa que tu si.
-Sabéis demasiado vosotras jejeje.
-Y no por ti – reprocho Rachelle.
-Mira hoy me habéis pillado a buenas, ¿que queréis saber?
-Como se lo monta?
-Perdón – conteste totalmente alucinada.
-Como folla vamos – tierra trágame, por favor, trágame ya.
-Te quieres callar Rachelle – dijo Ashley pegando un pequeño golpe en el brazo de Rach.
-Te he entendido – la cara me hervía, maldita la hora en la que decidí “abrirme”.
-Y bien?
-Rachelle!
-Ay Ash, con lo predispuesta que eres para unas cosas y lo vergonzosa para otras, como si tu no lo quisieras saber.
-Pues la verdad, no.
-No te creo, además hablar de sexo es lo más natural del mundo.
-Siempre y cuando no incomodes a nadie.
-Chicas ya – dije mediando entre ellas – Si lo que queréis es una respuesta yo os la doy y ya esta – tomé aire antes de contestar – Se lo monta….señor, se lo monta bien vale – ahora si estaba totalmente roja.
-Bien de bien, o bien de wow.
-Rachelle!
-Lo segundo.
-Si?, tan bueno es…
-Yo, yo, no se si es bueno o es malo, solo se que, señor ejjee, solo se que disfruto bastante – ya, ya lo había soltado, por dios que no preguntara más.
-Pues me alegro, te lo digo de verdad – contesto Rach.
-Y?, bueno y tu…, ¿tu chico? – pregunto temerosa Ashley.
-Si te refieres a Michael, supongo que estará en su casa, y no, ya no es mi chico – contesté enchufándome un cigarro.
-De eso también me alegro.
-Jejeje, y yo – conteste.
-No lo sabía lo siento – dijo Ashley.
-Ay Ash, que no ves que ella no lo siente, ella se lo esta pasando bien.
-Rachelle, eres lo peor – contestó Ash.
-Bueno y entonces ¿hacía donde va lo vuestro?
¿Hacía donde va lo nuestro?, ¿Había un lo nuestro?. Ambos nos queríamos, estábamos a gusto el uno con el otro, él me amaba, puede, no se, que incluso yo también, pero ¿eso cambiaba algo?, es decir, ¿ambos estamos dispuestos a llevar esto a una relación?. Habían dos posibles respuestas a esa pregunta o si o simplemente no, cual de ellas era, ni idea, solo sabía que esto tarde o temprano acabaría y entonces llegaría el momento de plantearse esa pregunta, o quizás no.
Después de la tarde tan amena que pase en compañía de las chicas, la cual no esta dispuesta a repetir, no por nada, simplemente no me gustaba ser el centro de atención y mucho menos contestar preguntas que únicamente nos incumbían a nosotros, regrese a mi habitación, a aquella en la que llevaba sin estar dos semanas. Pase el resto del fin de semana esperando la dichosa llamada que me indicara que él estaba de vuelta en la ciudad, una vez la recibí no tarde ni media hora en llegar a donde más quería estar.
-Te he echado de menos – dijo abrazándome.
-Y yo – contesté cuando nuestros labios se separaron.
Y de nuevo vuelta a empezar nuestra sesión de besos y caricias acompañadas del mejor sexo que había tenido en mi vida. Todo era tan simple con él, nada era cuestionable, al revés, con él era yo misma, incluso más, ya que junto a él estaba viendo facetas que no conocía de mi misma.
Pero en el fondo sentía que todo esto terminaría tarde o temprano y la conversación sobre su nueva película, me lo confirmó.
-Se rueda en Nueva York
-¿Cuándo empiezas?
-A primeros de junio.
-Igual que yo – ninguno de los dos dijo nada, ya sabíamos que esto tenía que acabar y esa era la fecha, solo nos quedaban tres semanas.
Florbelys, tu no tienes que disculparte porque te hayan clonado, tu no tienes la culpa de eso, si es cierto que en principio pensé que eras tu, lo reconozco y me enfade, porque por si no te lo han dicho, digamos que me pelee con esa que pensaba que eras tu, pero al rato comprendí, y en parte gracias a dos chicas que te quieren mucho, Kris y Grisel, que no eras tú así que si alguien tiene que pedirte disculpas por confundirte, esa soy yo…lo siento (mirada avergonzada jejej), a ver si coincidimos pronto vale guapa, un besazo, respecto a los horarios jejeje, de acuerdo para ti los fines de semana y para mi entre semana jejeje, pero que sepas que la muy marika tiene a otra más en su lista de amores ¬¬….
Susana, estoy encantada de que te guste la historia, gracias por comentar, y a todas las que lo habéis hecho también…muchas deberían aprender de vosotras, gracias de verdad.
Respecto a las anónimas que pedían mi cabeza….que sepáis el resto que he decidido que ya no diré nunca más cuando volveré a actualizar o cuando no, ya que si no lo he hecho antes es porque básicamente no he podido, no por joderos, creerme que me jode más a MI que a vosotras y se que pensareis que no es justo, que al final todas pagáis el pato…..pero lo que tampoco quiero es esto….




