ACTUALIZACIONES DEL BLOG

CAPÍTULO XXXIV


Chicas lo siento de verdad, se que merezco que me queméis en una hoguera por estar casi dos semanas sin actualizar y por deciros que lo haría lunes y al final nada de nada, pero no he tenido tiempo de sentarme a escribir, de verdad que si hubiera podido lo hubiera hecho antes.


CAPÍTULO XXXIV – No Pensar, Solo Disfrutar


Kristen


Cuantas vueltas da la vida ¿verdad?...hace año y medio mi vida era totalmente diferente a como lo era ahora. Una actriz, prácticamente desconocía para el público, sin ningún título comercial a sus espaldas, llevando una vida relativamente normal, ya que la vida de un actor es de todo menos normal, con una pareja estable y ciertos amigos a mí alrededor. Ahora la cosa era bien distinta, a mis espaldas llevaba ser la protagonista del film más comercial del momento y en mi piel, dicho personaje interpretándolo por segunda vez. Ya no era desconocida, lo raro realmente era que alguien no me conociera, en poco tiempo me había convertido en una de las personas más aclamadas por las revistas, y como no, eso me ponía constantemente en el blanco de todo tipo de rumores, rumores que sinceramente me daban lo mismo ya que mi vida era problema mío, y lo que quisiera hacer con ella, solo me importaba a mí, ya poco me paraba a pensar si con mis actos hacía daño o no a alguien, eso me lo habían enseñado dos personas, dos personas que no merecían que perdiera mucho más mi tiempo en ellas. Ahora mi tiempo se lo dedicaba a mi trabajo, al cual me había entregado en cuerpo y alma, quizás más incluso que la primera vez, y mis ratos libres se los dedicaba a él, a la persona que me había hecho comprender que no todo es tan difícil, que somos nosotros mismos los que complicamos las cosas, los que por miedo al que dirán o a lo que pudiera pasar, no somos capaces de dejarnos llevar, él, una persona que me había demostrado que para ser feliz, no hace falta pensar mucho las cosas, tan solo dejar que vengan y disfrutarlas.


¿Nuestra relación?, sinceramente no sabría como calificarla, tampoco es que habláramos mucho del tema, sencillamente nos limitábamos a vivir el momento. Se podría decir que éramos muchas cosas a la vez, amigos, amantes, compañeros de reparto, compañeros de habitación, pero no existía un único término para definirnos así como con Michael y eso era lo bueno, porque en uno solo, lo tenía todo, ¿que más podía pedir?. Lo que si era cierto es que cada vez estamos más implicados el uno con el otro y eso a la larga podía llegar a pasarnos factura y más sabiendo de sobra que nuestro tiempo era limitado. Pero por ahora tampoco me paraba a pensar en ello, simplemente me dejaba llevar y ante todo…disfrutaba.


Ya era viernes, otra semana más había pasado, semana en la que el trabajo fue realmente intenso. Interminables horas de rodaje sumadas a más horas de ensayos daban como resultado horas contadas para descansar de ahí que necesitara con urgencia la llegada del fin de semana, pero precisamente para descansar para llegar a mi “hogar”, por llamarlo de alguna manera, colocarme la camiseta que utilizaba de pijama y olvidarme un rato de todo mientras veía una peli y me atiborraba a chocolate. Pero en lugar de ello hoy tocaba cena con parte del elenco y equipo de la película y encima con el nuevo director, si, si, summit ya tenía fecha, localización y como no director para la tercera entrega de la saga, y todo esto aún sin acabar la segunda película...


Y así, con una gran sonrisa falsa en mi cara y medio cuerpo adolorido por el cansancio, llegue al Blue Water café.

-Wow, cuanta gente – dije en voz alta al ver la gran mesa que nos estaba esperando.

-Ya sabes como se las gastan en cuestión de trabajo – dijo Robert en respuesta no sin antes dedicarme una de sus deliciosas sonrisas, esas que me hacían olvidar donde estaba para enseñarle la parte más pervertida de mí.

-Hey – saludemos al unísono una vez lleguemos a donde todos nos esperaban.

-Ya era hora chicos! – gritó Rachelle haciendo parecer susurros los saludos del resto.

-Las quejas a Chris, él nos a tenido hasta estas horas – respondió Robert mientras se sentaba varias sillas alejado de mi.

-Seguro – contestó Rachelle picaramente, mirándome a mi por cierto.

-Y tan seguro, tuve que ducharme en el trailer así que – le conteste sentándome frente a ella.

-Si las duchas hablaran – siguió, consiguiendo así enrojecerme.

-Cállate – reprocho Ashley.

-Ahí Ash, que aguafiestas, lo siento cielo si te incomode – me dijo con mirada de disculpa.

-No te preocupes – conteste. Era un hecho para todo el elenco que entre Robert y yo había algo más que “amistad”, y no porque nos diéramos muestras de cariño en público, precisamente porque nos escondíamos para hacerlo, pero aún así nadie nos había abordado nunca con el tema o por lo menos a mí, y tampoco tenía planeado que diría en caso de que alguno de ellos me lo preguntaran, de ahí mi sofoco ante las bromas de Rachelle.


Llevábamos cenando poco más de media hora, en la cual volví a sofocarme un par de veces gracias a ciertos comentarios, cuando vi a Robert levantarse de su asiento y dirigirse a la parte trasera del restaurante, donde por lo visto había un pequeño jardín habilitado para la gente que fumábamos. Sin pensarlo dos veces me levante de mi asiento bajo la atenta mirada de las dos viborillas que tenia frente a mí y lo seguí.


Como imagine ahí estaba él, apoyado a una de las verjas que bordeaban el jardín dándome una perfecta visión de su espalda, la cual me entraron fuertes impulsos de besar mientras mis manos se deslizaban a cierta parte de su cuerpo….calla Kristen por dios, tantos días sin sexo te están pasando factura, y no era para menos ya que desde la tarde cada vez me era mas imposible controlar mi imaginación.


-Hey – hable mientras caminaba hacía él.

-Has tardado – ahí estaba otra vez su retorcida sonrisa….esa sonrisa que….KRISTEN.

-He venido en cuanto me ha sido posible – dije sensualmente cada vez más cerca de él.

-Shusss, estate quieta, aquí pueden vernos – dijo mirando a ambos lados.

-Me tienes reprimida lo sabías – reproche en tono de enfado.

-Yo? o ¿ella? – pregunto señalando mi bajo vientre.

-Tu, ella, el caso es que así estoy.

-No tengo la culpa de no poder darte lo que quieres – susurró en mi oído pulsando el botón de mi excitación.

-Pero si de tentarme a cada momento – dije sin apartar mis ojos de los suyos.

-Si crees que esto es tentarte – decía a la vez que su dedo índice delimitaba la piel expuesta por encima del borde de mis pantalones - es que aún no has visto nada – continuó provocando que un dulce calentor se acomodara en mi sexo. No tenía respuestas para sus insinuaciones, no cuando mi cuerpo estaba teniendo más control que mi mente, no cuando sus dedos seguían perfilando el contorno de mi pantalón, mientras mis dientes aprisionaban mi labio inferior en respuesta a las sensaciones que estaba sintiendo.

-Hey chicos – esa voz, esa voz tan familiar fue quién me salvo de cometer una locura mayor – molesto – para nada, solo me has dejado con un calentón de tres pares de narices, pero aún así te lo agradezco Ash.

-Para nada – contesté desviando la mirada de mi torturador.

-También te han echado de la fiesta? – preguntó sarcástico mi dulce tentación.

-Ah, no, para nada jeje, solo que, necesitaba respirar un poco de aire – contestó Ashley con su encantadora sonrisa, hoy todos estaban encantadores menos yo, que suerte tienes hija.

-Si, creo que eso mismo nos ha pasado a nosotros – dije provocando un incomodo silencio.

-Y bueno, ¿que tal vosotros?, digo vosotros de vosotros no de…vaya por dios, no me aclaro ni yo misma – he aquí las magnificas palabras que rompieron el silencio.

-No te preocupes Ashley jeje, yo estoy bien, molido por los ensayos pero bien.

-Bien también, cansada pero bien ¿y tú? – pregunte.

-Bien, harta de tanto avión pero bien….Bueno, dentro de poco nos vamos a Italia que bien ¿no?

-Ash, no estés incomoda de verdad, si quieres preguntar algo, hazlo – dijo Robert mientras se sentaba en el suelo, gesto que imitemos nosotras.

-No, no es eso, no se, es que es tan raro no se.

-El que? – pregunte.

-No se vosotros, esto no….

-Vaya, vaya, vaya, con que aquí estabais escondidos y yo buscándoos – interrumpió de repente Charlie, algo que tenia que agradecerle.

-Si ya vemos que tú también huyes – habló Ashley.

-Es que hay mucha gente hay dentro eh, es mucho agobio…bueno ¿de que hablabais?

-Nada, del futuro viaje a Italia – contesté.

-Wow si, tengo unas ganas, ver un sitio diferente, con culturas diferentes.

-Si la verdad que Italia es preciosa, bueno yo solo he estado en Roma pero, asocio que será igual ¿no?, con todos esos paisajes, esos monumentos no se jeje.

-Si, además Chris dijo que nos iríamos antes para tener unos días libres mientras ellos preparan todo – contestó Ash sin dejar de mirar a Charlie, él cual se encontraba sentado frente a ella.

-Pues entonces genial, así podremos disfrutar también, no solo va a ser trabajar – le respondió a ella, ya que era la única persona a la que miró.

-Es imaginación mía o tú y yo sobramos – me insinuó Robert al oído.

-Estaba pensando lo mismo.

-Bueno así dejaremos de ser la comidilla por un rato – y de vuelta su sonrisa picarona, que había hecho yo para merecer esto.

-No vuelvas a sonreírme así o…

-O que? – me retó.

-O no voy a tener ningún reparo a meterte en los aseos.

-Jejeje, no lo harías, todos se darían cuanta.

-Quienes?, los que están sentado ahí dentro charlando y en su mundo, o ellos – dije señalando a Charlie y Ashley – para los cuales parece que no estamos.

-Si, míralos, parece que estén solos.

-Estoy segura que si nos levantamos ni se enteran.

-Pero seguro que si te doy un beso aquí mismo, si lo harían – susurro en mi oído con voz tremendamente sensual.

-Prueba – conteste nerviosa, he de reconocer que tenía las hormonas totalmente revolucionadas y él, no ayudaba en calmarlas.

-No me tientes, y no me tientes – no, no me tientes más tú a mí.


Tras varios minutos más de charla, esta ya entre los cuatro, volvimos al comedor con el resto de compañeros. La cena siguió con la misma normalidad con la que empezó, entre risas comentamos un poco las escenas rodadas, las que aún quedaban por rodar, Stephenie menciono sus impresiones de dichas escenas, de las cuales estaba encantada, también hablemos un poco más del viaje a Italia, David, el nuevo director para la siguiente película, comento algunas de sus ideas para el futuro rodaje y para concluir Melissa nos paso el borrador de esta. Por fin la cena había acabado, no es que estuviera mal o incomoda, al contrario, pero entre el cansancio y ciertas miradas y palabras tentadoras, las cuales me llevaron a acercarme demasiado a sus labios delante de algunos compañeros, mis ansias por salir de allí iban creciendo según pasaban los minutos.


-Dios que locura – exclamo Robert una vez nos acomodemos uno frente del otro en el coche que nos llevaba de regreso.

-Locura?, tu no sabes lo que es locura – dije haciendo caso omiso al sentido de sus palabras.

-Me refiero a las fans y a los fotógrafos.

-Se muy bien a que te refieres, el que parece no saber a que me refiero yo, eres tu.

-Jejeje, yo no tengo la culpa de tus arranques pasionales públicos.

-No, pero si de tentarme como lo llevas haciendo todo el santo día – dije haciendo fuerza con mis piernas, las cuales estaban apoyadas en las suyas.

-Pero que mierda, ¡Joder!, saca la maldita cámara de aquí – gritó a uno de los fotógrafos que abrió la puerta del coche y comenzó a echar fotos. En ese momento tenía dos opciones, o cabrearme, ponerme seria y aguantar hasta que el chofer cerrara la puerta, o hacer como si no pasara nada y aguantar el tipo. Opte por la segunda, ya todo me daba lo mismo, además mi enfado haría las cosas más evidentes.

-No chilles anda, que lo vas a asustar – le dije a Robert sin dejar de hacer fuerza con mis piernas ya clavadas en las suyas.

-Que?, y estate quieta anda jeje – contestó haciendo ahora él fuerza con mis piernas.

-No tengo espacio has las piernas para aya – dije intentando apartarlas.

-Te quieres estar quieta ¿o vas a echarme del coche?

-Pues mira eso sería una buena forma de no tener que verte y aguantar tus continuas provocaciones y echa las piernas para aya que no me dejas espacio.

-Pero si mira todo el espacio que tienes, porque estas aquí dándome mareo.

-Porque yo me senté primero, además me gusta la ventana.

-Tócate jeje y a mi también.

-Fíjate eso quiero que me toques – mierda….fue decirlo y mirar al fotógrafo con mi mejor cara angelical esperando que no hubiera escuchado lo que acababa de decir.


-De que te ríes – dije una vez cerraron la puerta y el coche se puso en marcha.

-Jejej, de tus salidas de control jejeje.

-Mis salidas de control se deben a una escasez de seis días.

-Yo no tengo la culpa de que te bajara la regla.

-Esta mañana no la tenía.

-Me has echado de la cama como es habitual en ti, no querrás que encima… - no le deje acabar la frase, pues ya me encontraba sentada a ahorcajadas sobre él.

-Encima que ¿eh? – decía mientras mi lengua perfilaba el contorno de sus labios.

-Que encima….se me ponga dura – susurraba intentado capturar mi lengua con sus labios mientras sus manos se aferraban fuertemente a mi trasero.

-Y ahora, ahora se te pone dura ¿eh? – murmuraba alejando mis labios de los suyos desesperándolo así más a la vez que movía mi pelvis rozando nuestros sexos.

-No se, dímelo tú – contesto con voz ronca levantando levemente sus caderas para friccionar aún mejor su miembro contra el mió.

-Mmmm – jadee mordiendo mi labio inferior al sentir su dureza entre mis piernas – s-si, parece, parece que sí – contesté débilmente sin dejar de moverme.

-Estas contenta de eso ¿eh? – susurró mientras que sus dedos avanzaban peligrosamente desde mi trasero hasta mi centro, era tal la humedad que sentía en mi interior que seguro era palpable a través de mis pantalones.

-Mucho – murmure antes de tomar su boca y estrechar mi lengua junto a la suya.


Saciada de su boca, comencé a besar el lóbulo de su oreja, mi lengua lo acariciaba a la vez que mis dientes lo mordisqueaban provocando así los suaves jadeos que salían de su boca. Sus manos se aferraban fuertemente a mis nalgas mientras mis labios vagaban lentamente por su cuello a la vez que mis manos se perdían por el interior de su camiseta acariciando su torso definido. – Estate quieta o así no llegamos al hotel – pronunció con voz ronca cuando noto como mis dedos acariciaban la piel escondida tras el borde de su pantalón – Quién a dicho que vayamos a llegar – dije sin dejar de besar el hueco de su cuello, estaba decidida a acallar los sofocos de mi cuerpo. En ese momento su boca busco la mía, la cual beso con desmesurada pasión introduciendo su lengua por todos los rincones que mi boca podía ofrecerle.


Todo me estorbaba, la ropa me pesaba como si esta estuviera hecha de hierro, el coche ardía, mi cuerpo junto a el, por no hablar de mi interior el cual notaba cada vez más humedecido. No podía seguir así, no podía seguir soportando sus caricias por encima de mi ropa, necesitaba sentirlo, necesitaba sentir sus manos por mi piel desnuda, necesitaba sentir su pene dentro de mí saciando así, mí cada vez mayor excitación. Una vez me deshice de la incomoda chaqueta mis dedos comenzaron a jugar con el botón de su pantalón mientras que con mi lengua delineaba su perfecta mandíbula. – Kristen por dios – jadeo una vez mis manos liberaron su miembro de la prisión impuesta por sus pantalones. Ahí estaba su perfecto pene erguido para mí, mordía mis labios solo con sentir la textura de su piel, la dureza y el grosor, ese grosor tan perfecto y tan capaz de hacerme sentir la mas exquisita de las sensaciones, esa dureza que bien marcaban todas sus venas. – Joder Kristen – gemía sintiendo como mi mano vagaba por toda su extensión, me erizaba solo de pensar en el placer que su miembro era capaz de provocarme.


Mi sudadera yacía por alguna parte del coche junto con la chaqueta de él, mis dedos seguían acariciando esa parte tan exuberante de su cuerpo mientras sus manos apretaban mis senos en señal del placer que yo misma le estaba dando – No aguanto más – susurré en su oído antes de aprisionar con mis dientes su lóbulo, estaba harta de preeliminares inútiles, llevaba ardiendo todo el día y necesitaba apagar el fuego que mi interior sentía – Aquí no – jadeaba a la vez que acrecentaba las caricias – Si, aquí si – dije antes de volver a tomar su boca para callarlo. Sin más dilatación me deshice de mi camiseta y lleve mis manos al cierre de mis pantalones, si él era capaz de hacerlo yo lo haría por él, ya no podía más, mi interior gritaba desesperado y mi mente ya poco ayudaba – Estas loca – dijo tomándome por la cintura y recostándome en el amplio sillón – estoy loco – decía regando mi cuerpo de besos a la vez que sus manos por fin pasaron a la acción y comenzaron a deshacerse de mis pantalones – me vuelves loco – decía mientras hundía sus dedos en mi interior, provocando así que perdiera la poca cordura que pudiera quedarme.


-Estas tan húmeda – susurraba a la par que mordisqueaba uno de mis pezones. Desesperada, mordía mi labio en un intento de ahogar los gemidos debidos al placer que sus dedos provocaban en mi sexo, pero yo quería más, necesitaba más, lo necesitaba dentro de mí. –Por favor – rogué como pude entre jadeos al sentir su lengua descender por mi cintura. – Por favor – repetí, no podía seguir así, lo necesitaba ya. – Oh, dios, ya n-no, no puedo má-s – chillé al notar el contacto de su suave lengua en mi clítoris. – No es esto lo que quieres

¿eh? – susurraba recorriendo lentamente con su lengua mi intimidad – No, no joder…eso no – jadeaba desesperada sintiendo como todo mi sexo palpitaba, no es que no estuviera disfrutando, lo que sucedía es que necesitaba más…y lo quería ya.


No se de donde saque las fuerzas para levantarme y volver a sentarme a horcajadas sobre él – No quiero tu boca – dije amoldándome a sus caderas – y no quiero tus dedos – musité colocando su miembro en mi entrada – solo quiero que me folles – susurre sin voz mordiendo su cuello antes de notar como su pene entraba en mi ser. Ahora si sentía como mi interior se iba llenando, como ese fuego se iba avivando. De forma acompasada movía mis caderas al son de las suyas, notando como su miembro rozada cada una de mis paredes internas, como estas se cernían a su sexo. El vaivén de nuestros movimientos acrecentaba provocando que de mi boca solo salieran gemidos con palabras incomprendidas, gemidos que acallaba con su boca.


Sus manos, perdidas por mis caderas, me ayudan a subir y bajar con mayor agilidad. Sus movimientos pélvicos hacían que las penetraciones fueran más profundas, incluso más violentas, pero no dolía, al revés mi cuerpo lo agradecía, agradecía que no fuera sensible, que no fuera caballeroso, yo no quería caballeros, los caballeros no te joden y justo eso es lo que más quería.


Mil sensaciones se acomodaban en mi estomago, este giraba y giraba dando vueltas como si de una noria se tratase. Las piernas me temblaban, mis dedos, los cuales se enredaban en sus cabellos, también temblaban. Mis ojos, eran incapaces de permanecer abiertos al igual que mi boca cerrada. Y entonces todo explotó, esa noria de mi vientre descarrilo…haciéndome vibrar como nunca lo había hecho. Segundos después note como su excitación culminó llenando mi interior.


Permanecimos abrazados recuperando el ritmo habitual de nuestras respiraciones.

-De nada – susurro limpiando con sus labios el sudor de mi frente.

-Por? – pregunte sin deshacerme de su agarre.

-Ya no estas reprimida, creo que he ayudado en eso – contesto sin dejar de besar mi frente a la vez que sus dedos dibujaban formas en mi espalda.

-Si, gracias – respondí como pude.

-Vamos a vestirnos, ya estaremos a punto de llegar.

-Si, no es plan de que nos vean así.

-Jejeje, bueno yo creo que el chofer se hará una ligera idea de lo que hemos estado haciendo.

-¿Por qué?

-Tus gritos te delatan.

-Tanto he… - no era capaz de acabar la frase, pues un ligero calentor se acomodo en mis mejillas.

-Bastante, más te decía, más gemías.

-Ni te he oído – lejanamente escuchaba sonidos, pero yo estaba concentrada en otra cosa.

-No te preocupes, me encanta oírte gemir – susurró en mis labios antes de besarlos.


Entre sonrisas y miradas fuimos vistiéndonos. Llegamos al hotel con el tiempo justo de que recogiera alguna de sus cosas, pues enseguida le avisaron de que bajara ya que el coche que le llevaba al aeropuerto lo esperaba. Una vez se hubo ido, me duche y me acosté en la gran y ahora vacía cama y agarrada a la almohada me dormí. He de reconocer que me costó, no sabía bien si era por el cansancio acumulado o por la costumbre de no notar sus brazos a mí alrededor. No se ni el tiempo que paso cuando los rayos de luz filtrados por la ventana chocaron con mi cara despertándome. Con los ojos aún pegados por el sueño, cogí mi móvil para ver que hora era, pero en lugar de mirar eso, mi atención se centro en otra cosa.


Ya llegue. Sabes, es la primera vez que me separo de ti en dos semanas….


Sin querer, una sonrisa tonta se acomodo en mi cara, ¿significaba eso que me echaba de menos?, supongo que sí, y yo también…., lo echaba de menos más de lo que quisiera.


Sabes, esta habitación es muy grande sin ti…


Y tan grande, era increíble como él solo era capaz de llenarla con su presencia, con sus tonterías, con sus ridiculeces, esas que tan desesperada me ponían, esas que tan diferente lo hacían de los demás. Mirara a donde mirara lo recordaba, por ello decidí ir a mi hotel a pasar los dos días que él iba a estar fuera, una, porque necesitaba estudiar el guión y dos, por que lo echaba de menos demasiado.


Pero lo creí que sería pasar una tarde encerrada estudiando se trasformo en algo…bien distinto ya que nada más llegar a mi hotel me encontré con Rachelle y Ashley, las cuales finalmente consiguieron convencerme para que les acompañara a comer.


-Bueno Kris, cuéntanos – soltó Rachelle de repente mientras me llevaba un trozo de tarta de manzana a la boca, con lo bien que me lo estaba pasando, ya sabía yo que esto acabaría pasando.

-Que queréis que os cuente – dije disimuladamente limpiando mi boca con la servilleta.

-Todo jejej, queremos saberlo todo.

-Es que no se a que te refieres – dije haciéndome nuevamente la tonta.

-Pues es obvio, estas durmiendo con él por lo tanto…

-Cielo no contestes sino quieres – dijo Ash interrumpiendo a Rachelle.

-No, sino no pasa nada, solo que si ya lo sabéis no se que… - era tontería seguir negando lo que para ellas era más que evidente.

-Ahhh jejeje, entonces estáis juntos.

-No yo no he dicho eso.

-No, ¿entonces?

-Bueno, pues somos buenos amigos.

-Anda, otra como Ashley.

-Cállate – le reprocho ésta.

-A por dios, tú contestas igual cuando te pregunto por Jackson.

-Pero no es lo mismo, nuestra relación se basa en simples y meros encuentros de vez en cuando, y porque estábamos viéndonos a menudo, lo de ellos es distinto.

-Me estoy perdiendo – dije intentando seguir el hilo de la conversación.

-Bueno Kris, aquí nuestra amiga también suele tener encuentros con cierta persona pero claro no es lo mismo que lo vuestro.

-Por?

-Bueno ella no se ha ido a trasladado a su habitación, cosa que tu si.

-Sabéis demasiado vosotras jejeje.

-Y no por ti – reprocho Rachelle.

-Mira hoy me habéis pillado a buenas, ¿que queréis saber?

-Como se lo monta?

-Perdón – conteste totalmente alucinada.

-Como folla vamos – tierra trágame, por favor, trágame ya.

-Te quieres callar Rachelle – dijo Ashley pegando un pequeño golpe en el brazo de Rach.

-Te he entendido – la cara me hervía, maldita la hora en la que decidí “abrirme”.

-Y bien?

-Rachelle!

-Ay Ash, con lo predispuesta que eres para unas cosas y lo vergonzosa para otras, como si tu no lo quisieras saber.

-Pues la verdad, no.

-No te creo, además hablar de sexo es lo más natural del mundo.

-Siempre y cuando no incomodes a nadie.

-Chicas ya – dije mediando entre ellas – Si lo que queréis es una respuesta yo os la doy y ya esta – tomé aire antes de contestar – Se lo monta….señor, se lo monta bien vale – ahora si estaba totalmente roja.

-Bien de bien, o bien de wow.

-Rachelle!

-Lo segundo.

-Si?, tan bueno es…

-Yo, yo, no se si es bueno o es malo, solo se que, señor ejjee, solo se que disfruto bastante – ya, ya lo había soltado, por dios que no preguntara más.

-Pues me alegro, te lo digo de verdad – contesto Rach.

-Y?, bueno y tu…, ¿tu chico? – pregunto temerosa Ashley.

-Si te refieres a Michael, supongo que estará en su casa, y no, ya no es mi chico – contesté enchufándome un cigarro.

-De eso también me alegro.

-Jejeje, y yo – conteste.

-No lo sabía lo siento – dijo Ashley.

-Ay Ash, que no ves que ella no lo siente, ella se lo esta pasando bien.

-Rachelle, eres lo peor – contestó Ash.

-Bueno y entonces ¿hacía donde va lo vuestro?


¿Hacía donde va lo nuestro?, ¿Había un lo nuestro?. Ambos nos queríamos, estábamos a gusto el uno con el otro, él me amaba, puede, no se, que incluso yo también, pero ¿eso cambiaba algo?, es decir, ¿ambos estamos dispuestos a llevar esto a una relación?. Habían dos posibles respuestas a esa pregunta o si o simplemente no, cual de ellas era, ni idea, solo sabía que esto tarde o temprano acabaría y entonces llegaría el momento de plantearse esa pregunta, o quizás no.


Después de la tarde tan amena que pase en compañía de las chicas, la cual no esta dispuesta a repetir, no por nada, simplemente no me gustaba ser el centro de atención y mucho menos contestar preguntas que únicamente nos incumbían a nosotros, regrese a mi habitación, a aquella en la que llevaba sin estar dos semanas. Pase el resto del fin de semana esperando la dichosa llamada que me indicara que él estaba de vuelta en la ciudad, una vez la recibí no tarde ni media hora en llegar a donde más quería estar.


-Te he echado de menos – dijo abrazándome.

-Y yo – contesté cuando nuestros labios se separaron.


Y de nuevo vuelta a empezar nuestra sesión de besos y caricias acompañadas del mejor sexo que había tenido en mi vida. Todo era tan simple con él, nada era cuestionable, al revés, con él era yo misma, incluso más, ya que junto a él estaba viendo facetas que no conocía de mi misma.


Pero en el fondo sentía que todo esto terminaría tarde o temprano y la conversación sobre su nueva película, me lo confirmó.

-Se rueda en Nueva York

-¿Cuándo empiezas?

-A primeros de junio.

-Igual que yo – ninguno de los dos dijo nada, ya sabíamos que esto tenía que acabar y esa era la fecha, solo nos quedaban tres semanas.



Florbelys, tu no tienes que disculparte porque te hayan clonado, tu no tienes la culpa de eso, si es cierto que en principio pensé que eras tu, lo reconozco y me enfade, porque por si no te lo han dicho, digamos que me pelee con esa que pensaba que eras tu, pero al rato comprendí, y en parte gracias a dos chicas que te quieren mucho, Kris y Grisel, que no eras tú así que si alguien tiene que pedirte disculpas por confundirte, esa soy yo…lo siento (mirada avergonzada jejej), a ver si coincidimos pronto vale guapa, un besazo, respecto a los horarios jejeje, de acuerdo para ti los fines de semana y para mi entre semana jejeje, pero que sepas que la muy marika tiene a otra más en su lista de amores ¬¬….


Susana, estoy encantada de que te guste la historia, gracias por comentar, y a todas las que lo habéis hecho también…muchas deberían aprender de vosotras, gracias de verdad.


Respecto a las anónimas que pedían mi cabeza….que sepáis el resto que he decidido que ya no diré nunca más cuando volveré a actualizar o cuando no, ya que si no lo he hecho antes es porque básicamente no he podido, no por joderos, creerme que me jode más a MI que a vosotras y se que pensareis que no es justo, que al final todas pagáis el pato…..pero lo que tampoco quiero es esto….


Amores, esta semana ha sido una locura, he pagado las consecuencias de estar una semana aislada y la universidad casi me ahoga pero no lo ha conseguido jeje, solo que apenas he podido escribir y hoy no voy a estar, me voy y hasta mañana no volvere, por lo que hasta mañana por la noche no podré sentarme a terminar el capítulo, si me da tiempo lo colgare y sino ya el lunes, vale, un besazo a todas y que no os den muchos sustos esta noche jejeje......

CAPÍTULO XXXIII

Almu no murió, ni desapareció, simplemente ha pasado por una mala semana en la que he preferido desconectarme de todo, pero bueno ya volví a dar mareo jeje, aunque este capítulo, pues, pues no me gusta, ya que la inspiración no ha formado parte de mi….haber si para los próximos ya ando más espabiladilla.



CAPÍTULO XXXIII – Enseñando a Amar


Robert


Cuando entre a la habitación lo que encontré no me lo esperaba, si me lo hubieran dicho, en algún momento durante el fin de semana no lo hubiera creído. Sentada en el sofá esperándome estaba ella, la mujer que tanto amaba y odiaba a la vez.



Miles de preguntas se agolparon en mi mente mientras sus ojos no dejaban de mirarme, ¿qué hacía ahí sentada?, ¿qué se suponía que debía decir?, ¿cómo debía reaccionar ahora?...

-Que haces aquí? – pregunte finalmente tras unos segundos de silencio, en los cuales no pare de pensar las palabras que debía decir.
-Que crees que hago? – pregunto una vez se puso en pie.
-No lo se, dímelo tú – si era yo, él que tenia que decirle el porque pensaba que estaba allí, íbamos mal…, ya que no tenía ni la menor idea.
-Creo que es evidente ¿no?, he venido a estar contigo, si tú quieres claro - ¿yo?, ¿desde cuando eso depende de mí?
-Hasta cuando?, hasta que te vuelvas a cansar – para que seguir con lo mismo, si estaba claro que siempre habría alguien más.
-O hasta que te canses tú de mí – contestó a la vez que se colocaba una abultada mochila en la espalda.
-Que significa….
-Esto significa que a menos que tú no quieras, me quedo contigo, por lo menos hasta que acabe el rodaje – ¿esa mochila significa lo que creo?…Robert deja de imaginarte cosas.
-Pero que hay de Michael?
-Ese tema esta totalmente zanjado – decía acercándose a donde estaba – ahora solo estamos tu y yo – aquí tiene que haber gato encerrado, no puede ser que de la noche a la mañana…
-Esto es una broma.
-No – dijo frente a mi – Robert, no se si te amo o no, yo no se lo que es eso, pero quiero que me lo enseñes, ¿quieres enseñarme lo que es el amor?

¿Qué contestas cuando la mujer que más amas te dice que le enseñes a amar?...., no contestas, sencillamente no puedes…, todo te da igual, olvidas todo, te fundes en un abrazo y deseas no despertar del sueño que estas viviendo…deseas que el universo se pare con el…sin dejar de abrazarla empiezas a besarla, aspirando su aroma a cada beso que das…la tomas en tus brazos y la apartas, más si cabe, del mundo, y ahí…, donde solos estáis los dos…donde nadie más puede molestar….le haces el amor…riegas su cuerpo de besos…de dulces caricias…te fundes en cuerpo y alma entre gemidos…sin prisa…con calma, le enseñas como la amas….lo que es el amor…….

-Robert – susurró aún yaciendo sobre mi pecho.
-Ummmm… – murmure a la par que besaba su frente y acariciaba sus cabellos.
-Necesito decirte varias cosas antes de… - calló.
-…Antes de que? – pregunté desconcertado…aún estaba demasiado incrédulo para confiar.
-Pues antes de…de definirnos, o de seguir pasando a mayores, no se…da lo mismo, o no, bueno el caso es que mereces una explicación y quiero dártela – decía mientras alzaba su cuerpo quedando sentada al lado de mí.
-Merezco una explicación? – pregunte sentándome sobre la cama yo también.
-Si, por mi comportamiento todos estos días, por lo que paso este fin de semana…por lo que lo hice – prosiguió sin dejar de mirarme.
-Bueno, si quieres contarme vale pero…yo, yo no soy nada, no me tienes que dar explicaciones – dije imaginando a lo que se refería, lo que demostraba que sus palabras anteriores las había imaginado.
-Tú eres un tontín ¿no? – pregunto riendo - ¿Por qué aún me dices que no eres nada para mi?
-Me refiero a que, como tú bien has dicho, entre tú y yo no hay nada definido, por lo tanto no soy nadie para pedirte explicaciones.
-Entonces si tu y yo fuéramos pareja si me las pedirías? – pregunto dejándome a cuadros.
-Si lo que estas buscando oír es que no me hizo ninguna gracia que quedaras con….bueno con quién quedaste, te lo digo, no, no me hizo ninguna, así que prefiero que te ahorres lo que paso entre vosotros – era preferible vivir en la ignorancia a escuchar de su boca que nuevamente había estado entre sus brazos.
-Si fueras mi novio me darías la misma respuesta? – formulo otra de sus maravillosas preguntas.
-…Si fuera tu novio, quizás no estaría aquí – quizás no, directamente no.
-Y eso porque?
-Por que si fuera tu novio, o tu pareja, o como lo quieras llamar, significaría que no soy lo que soy ahora.
-Y que eres ahora?
-El otro – contesté firmemente.
-No eres el otro.
-Entonces que soy sino eso?, has estado con él el fin de semana…
-Ves, ¿me dejas decirte por que quedé con él? – me interrumpió.
-Dilo.
-Vale – dijo una vez tomo aire -….después de la reunión con los ejecutivos…fui a hablar con Nikki…, ahí ella me confeso toda la verdad, que nos había estado engañando por despecho y amor hacía ti, que en cierta manera fue jugando con los hechos que nos iban sucediendo para…bueno para obtener lo que quería….es decir a ti.
-Bueno eso ya lo sabíamos, al menos yo.
-Si – dijo agachando la cabeza.
-¿Y cómo te sentiste al oírlo de su boca? – pregunte acariciando su mejilla, ya que de sobra sabía que la consideraba su amiga.
-Como crees que me sentí?, utilizada…ya no se si se acerco a mi por amistad o por interés, el caso es que…te prefirió a ti…aún a sabiendas de que me perdería como amiga…siendo consciente del juego que se traía conmigo – contestó entristecida.
-Lo siento… - en el fondo me sentía culpable, si yo nunca le hubiera dado pie a Nikki, quizás nunca hubiese llegado tan lejos.
-Tu no tienes la culpa – dijo sonriéndome – esto venia de antes, quizás desde el rodaje de crepúsculo.
-No te entiendo – dije desconcertado.
-Nikki no fue la única que en cierta forma me utilizo…Michael también lo hizo – respondió dejándome sin palabras - Lo que oyes, ambos se unieron para…bueno para que no llegáramos al punto en el que estamos.
-Joder…no se que decir, es cierto que – me trague el insulto -….que él nunca me simpatizo, pero de ahí a creerlo capaz de…
-Pues ya ves que si, por eso necesitaba hablar con él, porque me sentí utilizada, humillada…así que lo llame y…bueno sin querer acabe quedando en vernos este fin de semana – decía mirando al vació – No espero que me entiendas pero…necesitaba verle la cara cuando le dijera que lo sabía todo…en cierta forma era como…como limpiar mi conciencia por el daño que yo le haya podido causar con todo esto.
-Eso fue lo que viniste a decirme? – pregunte sintiéndome mal por no haberla escuchado.
-Si, una vez colgué el teléfono…pensé en ti, en como te sentirías al verlo aquí así de golpe…por eso vine, por eso y porque te echaba de menos – dijo ruborizada – el caso es que tu no me escuchaste y yo… yo he pasado el peor fin de semana pensando en que la había cagado, pensando en que nuevamente lo había echo todo mal contigo.
-No digas eso – dije cogiendo su mano.
-Es que es cierto, es que ya no se ni las veces que lo he estropeado todo, las veces que sin querer te he echado de mi vida – continuaba diciendo cabizbaja.
-Eso ya no importa, yo también la he cagado mil y una vez.
-Pero nunca me echaste de tu lado – contesto buscando mi mirada con la suya, mirada que estaba humedecida por las lagrimas.
-Lo intente, no creas que no – dije apoyando mi frente en la suya.
-¿Que te impidió hacerlo? – susurro.
-La promesa que te hice – susurre yo también.
-No…- contesto tras varios segundos de duda – pero yo si te pedí que te fueras de mi vida.
-Pero luego volvías a pedirme que volviera – contesté besando sus dulces labios.

Pero lo que empezó siendo un leve beso cargado de ternura y sentimiento, de esos en los que los labios son los únicos que toman partido por encontrarse, fue tomando forma en cuestión de segundos, debido a la fuerte intensidad con la que nuestras lenguas se buscaban. Parecían estar envueltas en un pulso a vida o muerte, como si llevarán años sin rozarse en vez de horas, como si de ello dependiera seguir con vida. Ese beso cargado de fuego y pasión fue el primero de los miles que vinieron detrás, besos que solo eran cortados brevemente por la necesidad de respirar.

Y así, sin de dejar de saborearnos, nuestros cuerpos comenzaron a tener el control de la situación, situación que me hacía desbordar excitación por cada uno de los poros de mi piel a cada roce de nuestros cuerpos.

Era extraordinaria la sensación que sus caricias provocaban en mí ser. Sentada encima mió, sus manos vagaban libres desde mi cuello hasta mi pecho, haciendo vibrar cada uno de los músculos rozados por sus dedos. Al mismo compás, mis manos recogían la suavidad de su piel, la extensión de su figura, sus pequeños y a la vez perfectos senos, incluyendo sus erguidos pezones, esos pezones con sabor a caramelo que tanto placer me daba saborear. Pero ahora mi lengua estaba en otro lugar, concretamente dentro de su boca, jugando con su lengua mientras nuestros sexos se rozaban y nuestras manos danzaban en libertad.

De repente sentí una ligera presión en mi pene, eran sus manos las que ahora explorando esa parte ya conocida, lo presionaban a la vez que lo colocaban en su entrada, entrada que lentamente se fue abriendo a mí.

Ahora nuestras bocas no jugaban a ese pulso de vida o muerte, ahora estas se concentraban en acallar los fuertes gemidos provocados por las entradas y salidas de mi sexo en su interior. Mis manos, perdidas por algún punto de su cadera, la aferraban fuertemente a mí, dándole el impulso que necesitaban, marcando el ritmo, un ritmo suave pero profundo, muy profundo, pero yo quería más, quería sentirla más, lo necesitaba.

Sin pensarlo dos veces, salí de ella, bajo su mirada de protesta, y la tumbe en la cama, dejando su espalda totalmente pegada al colchón, me situé de rodillas entre sus piernas y con mis manos, eleve sus caderas atrayéndolas a las mías. Y entonces, comencé a penetrarla nuevamente de forma ruda, grosera incluso, pero sobre todo excitante.

Sus fuertes gemidos destilaban el placer que mis estocadas le hacían sentir. Oírla gemir de esa manera, ver como sus ojos no podían permanecer abiertos, como mordía su labio inferior intentado acallar los jadeos, era todavía más estimulante. Mis caderas chocaban con su pelvis a un compás lento y suave, pero profundo y salvaje a la vez, queriendo entrar lo máximo en ella, sintiendo todo su ser.

Aumente el ritmo de los movimientos cuando note como su cuerpo comenzaba a tambalearse bajo el mío, como su sexo se calentaba y estrechaba de manera exquisita, dándome aún mayor placer. Quería llevarla al máximo de la locura, aumentar el placer de su orgasmo, algo que sus todavía continuos jadeos, una vez hube terminado yéndome dentro de ella, me decían había conseguido.

Mi cabeza reposaba en su pecho sintiendo como su respiración volvía a la normalidad. Los latidos de su corazón ya no eran tan fuertes como minutos atrás, ahora apenas se escuchaban, sentía el peso sobre mis parpados mientras sus manos acarician mi pelo…y entonces, antes de caer en un profundo sueño la escuche…- Nunca fuiste el otro…nunca lo serás – y así, con esas palabras que difícilmente me costaban distinguir entre sueño o realidad….me dormí.

No se el tiempo que paso desde que me dormí, puede que fueran horas, aunque en realidad los sentí como minutos, el caso es que su dulce voz, esa con la que creía haberme dormido me despertó.
-Robert, Robert…jejeje Robert despierta – sentía como susurraba en mi oído – ¡Robert! – eso ya no se sintió como un susurró.
-Ah que, que – dije sobresaltado.
-Jejeje, son las siete y media, hay que estar en el set a las ocho, vamos levanta.
-No, no quiero – conteste tapándome con la sabana, tenía muchísimo sueño.
-Robert, levanta ya – decía quitándome la sabana.
-No que hace frío.
-Levanta y tira a la ducha, verás como entras en calor – dijo en plan mandón.
-Yo conozco otras formas de entrar en calor – respondí con mirada pícara.
-Y yo también, ¿quieres que las emplee?
-No, gracias – conteste viendo su mirada, prefería seguir sin conocer esos métodos.
-Me imaginaba, también tengo otras para hacer que te levantes de la cama ¿las quieres conocer? – decía sarcástica.
-Mensaje captado, me levanto – conteste saliendo de la calida cama.
-No tardes en ducharte que llegamos tarde.
-Si sargento – dije acompañado de un gesto con mi mano – ¿Oye donde esta la Kristen amable que despierta dulcemente? – dije caminando hacía el baño.
-Esa es la de los fines de semana – contesto con sonrisa falsa.
-Amm…y esta es la de entre semana ¿no?
-Tira a la ducha! – grito tirándome un cojín.
-Jejeje, oye dúchate conmigo no, así ganamos tiempo – dije bajo el marco de la puerta del baño.
-Ya me he duchado genio.
-Te puedes volver a duchar – insinué.
-Tira para dentro ya…dios que hombre más pesado, vaya mañanas me esperan.
-A ti?, y a mi que con ese carácter que dios te a dado jejeje.
-Te metes? – dijo súper seria.
-Oye vamos a desayunar? –pregunte volviendo a asomarme por la puerta.
-Argg, Robert te metes o te meto yo! – gritó.
-No déjalo, prefiero meterme yo solito.
-Y no vuelvas a salir hasta que no te hayas duchado!
-Como dices? jejeje – no pude contener la risa cuando vi su mirada de furia, esto de hacerla rabiar era divertido.
-No quieres ducharte? – dijo poniendo sus brazos en jarras.
-Voy – conteste cerrando la puerta, algo me decía en su mirada que era capaz de estirarme de los pelos y sacarme desnudo de la habitación, así que por hoy, la broma estaba bien.

Por hoy, dije una vez sentí el chorro de agua descender por mi piel, abría un mañana, un mañana en el que volvería a despertar junto a ella, en el que su cara sería lo último que viera antes de dormirme y lo primero al despertar, un mañana que nunca planee pero que deseaba con todas mis fuerzas, aún a sabiendas de que ese mañana acabaría tarde o temprano, pues ella y yo aún no éramos nada y además el rodaje se acabaría, ella se iría, se alejaría y yo…yo no podía dejar que esos pensamientos me amargaran el tiempo que me quedara junto a ella.

-He guardado mi ropa en esos cajones, espero que no te moleste – dijo una vez salí de la ducha.
-Para nada – molesto era lo último que me hacía sentir su ropa en los cajones.
-Tampoco te molesta que me quede aquí ¿no? – dijo acercándose a mi.
-Eso menos todavía – conteste dándole un leve beso – a quienes supongo que les molestara será a los productores.
-Ah, ellos, bueno a mi me dan igual ¿y a ti?
-Sabes que también. ¿Vas a decirme que te dijeron? – pregunte.
-Nada que fuera importante, no voy a dejar que dominen mi vida así que…
-Ni yo, pero tenemos que prepararnos, no tardarán en reunirnos cuando se enteren de que estas aquí.
-Créeme, no harán nada, les di lo que querían así que…nos dejaran en paz – dijo separándose de mi.
-¿Y que querían? – pregunte sin obtener respuesta, en ese momento claro. La respuesta lo obtuve días más tarde, cuando vi las fotos de ambos juntos, pero para ese momento ya nada me dolía, porque sabía que ella estaba conmigo y no con él, y en parte hasta le tenía que dar las gracias…, quizás algún día lo hiciera, ahora de momento me limitaría a disfrutarla.

Y así llegaron nuestros primeros días de “convivencia”….por el día su voz, la mayoría de veces en forma de gritos, era mi despertador, me encantaba hacerla rabiar, ver como sus ojos se llenaban de ira mientras intentaba sacarme de la cama, me mataban sus locuras, esas que solo era capaz de cometer ella, como la que aquella mañana que arranco literalmente todas las sabanas con las que me cubría y las lanzo fuera de la habitación, o las del día en que empezó a pegarme con la almohada hasta romperla, llenando así todo de plumas, o cuando se ponía a saltar sobre la cama hasta conseguir tirarme. Pero sin duda el mejor día de la semana fue el viernes, cuando harto ya de sus gritos la tome en peso y la metí conmigo bajo el agua fría de la ducha. Su cara fue un poema cuando sintió como el chorro caía sobre sus ropas, ropas que tardaron segundos en desaparecer, trayendo de vuelta la lujuria en sus ojos, esos ojos que me miraban con pasión cada vez que nos amábamos, como estábamos haciendo ahora sobre el frío mármol de los azulejos.

Eso eran las mañanas, el resto del día estábamos en el set, esta semana había mucho que rodar. Por un lado algunas escenas en las que yo aparecía de modo espectral, como si de un fantasma me tratara. Esto no formaba parte del libro y en principio tampoco del guión, pero tras una larga charla con Chris lleguemos al acuerdo de que no fuera solo mi voz lo que se escuchase cada vez que Bella hacía algo peligroso, como sucedía en el libro, sino que también fuera mi imagen, de esta forma, tendría más participación en la película y las fans, también tendrían más de mi. Por otro lado, teníamos los ensayos de las escenas con los Volturis, escenas que se rodarían en la próxima semana, quedando así únicamente las de Italia. Aún teniendo tanto trabajo encima, aprovechábamos los descansos para estar juntos, quizás pudiera parecer agobiante, pero cuando te compenetras tanto con una persona… ¿necesitas a alguien más?, si ella es tu amiga a la par de tu “compañera”, llamémoslo así, ¿qué más podía pedir?. Éramos el centro de atención de todas las miradas en el set, y aunque no nos llego ningún comentario directamente, sobraba con ver las risitas cuando nos volvíamos a juntar en los descansos, pero ciertamente a mí me daba igual, con tal de que fueran respetuosos, cosa que eran de sobra, las risas y comentarios eran lo de menos.

Y así hasta caer la noche, donde volvíamos a estar únicamente ella y yo, nadie más, ni siquiera su mal genio. A veces para cenar nos acompañaban su hermano y Taylor, los cuales no hicieron ningún tipo de comentario acerca de que Kristen siempre estuviera allí, era como si ellos supieran más que yo, o como si lo vieran la cosa más natural del mundo, no se la verdad, el caso es que agradecía no tener que contestar preguntas y mucho menos preguntas a las cuales yo no tenía respuesta. Y una vez se marchaban…solo quedábamos los dos, dos personas que se dedicaban a pasar el resto de las horas entre caricias y besos o simplemente embaucados en largas charlas que parecían no tener fin, sobre cualquier tontería, así hasta caer vencidos por el sueño, hasta llegar de nuevo el día, momento en el que todo volvía a empezar, esa maravillosa y exquisita rutina, rutina a la que pronto me acostumbre, de la cual me estaba enganchando demasiado, la cuál sabía, me pasaría factura, ya que, esta rutina no era para siempre.

Pero todo no iba a ser trabajar o estar encerrados en la habitación del hotel, también había que salir y compartir tiempo con los amigos y eso mismo fue lo que hicimos sábado en la noche, ya que mi amigo Sam, nos invito a asistir a un concierto benéfico que daba en el local Richard’s on Richars. Ahí estuvimos los dos en compañía de su hermano Taylor, la novia de mi amigo, y algunos conocidos más.
-Tu amigo toca muy bien – decía Taylor.
-Eso… pufff es lo único que sabe hacer – le conteste.
-Envidioso – dijo Kris.
-No de verdad, ¿y este concierto es benéfico me decías?
-Si para el proyecto Gewa, una organización que trabaja para mejorar las condiciones de vida de personas que viven en el Tibet – conteste.
-Amm, entonces tu amigo es solidario.
-Si, bastante, Kris no le hagas más fotos que luego se lo cree jeje.
-Que pavo eres – contestó Kristen.
-Tengo buena maestra – le dije sonriendo.
-Vaya dos – resopló Taylor.

Desde la parte trasera del escenario, que era donde nos encontrábamos para no armar demasiado revuelo, podía apreciarse la cuantía de gente que había. Gente que, como nosotros, intentaban disfrutar de un sábado más, pero con la diferencia de que ellos eran desconocidos.

Entre cervezas y risas, la noche cada vez iba tomando mejor forma. Para que vamos a engañarnos, me encantaba salir y disfrutar con mis amigos y si encima ella estaba conmigo mejor todavía.
-Toma Tay – le dije dándole una cerveza, esa noche, bueno prácticamente todas, yo era el dispensador oficial de ellos.
-Eres el mejor…mmmm, esta buena la condenada – me decía después de darle un buen trago.
-A mi me lo vas a contar jejeje, oye ¿y tu hermana? – pregunte buscándola con la mirada, ya que hacía rato que no sabía de ella.
-Mi hermana, estábamos hablando y de repente me dejo con la palabra en la boca y se fue a sentarse – contestó indicándome con la mirada donde estaba.
-Ahhh – y entonces de repente, una fuerte rabia me embargo, cuando la vi rodeada de idiotas que intentaban hacerla reír. A saber que cojones le estaban diciendo, ¿la estarían molestando?, ¿debía ir a pararles los pies?
-Tranquilo popeye, mi hermana sabe lidiar con ese tipo de gente, sino mírate tú.
-Eh?...no se ni que has dicho – no era capaz de escuchar nada.
-Que esta bien, que no te pongas en plan salvador y menos aquí delante de tanta gente.
-Pero es que míralos, ahí babeando como perros delante de un trozo de carne.
-Hay señor jejeje, mira ya han hecho que se levante.

No podía evitarlo, jamás me considere una persona excesivamente celosa, pero es que esos impresentables destilaban lujuria a kilómetros.
-Quién era ese? – le pregunte una vez llegó donde estábamos nosotros.
-¿Ese?, un imbecil borracho preguntándome porque estaba sentada.
-Ahh… ¿y el otro?
-Bueno chicos muy interesante la conversación pero yo sobro por aquí…ahora nos vemos – dijo Taylor.
-Vale…, pues otro imbecil – respondió sonriente.
-Mmmm, vaya cuantos borrachos ahí por aquí – dije apoyándome en el muro que separaba el backstage del local.
-Jejeje, tu eres uno de ellos.
-Ja, muy graciosa, yo por lo menos no voy coqueteando con toda mujer que se sienta.
-Estas celoso? – ¿insinuó?, no que va.
-Yo?, no se porque – celoso es poco, la sangre me hervía.
-Soberbio y prepotente eso es lo eres.
-Mira eso es lo que te faltaba decirme esta semana ¿a la que viene que será?
-Déjame pensar – decía haciéndose la interesante -….mmmm, no se ya improvisare sobre la marcha.
-Eres muy graciosa, lo sabes verdad, ¿te lo han dicho alguna vez?
-Mmmm, no – negó con la cabeza – me han llamado muchas cosas menos esa.
-Ahhh, ¿que cosas? – pregunté picaramente mientras mis dedos acariciaban su cintura disimuladamente.
-Cosas – vacilaba haciéndose la remolona.
-Y si te digo que esta noche estas preciosa y que por eso es normal que todos se te acerquen, ¿que me contestas? – le decía intentando aferrar su cuerpo al mío.
-Estate quieto que nos van a ver – decía intentando separarse de mí.
-No se dan ni cuenta, aquí hay mucha gente – conteste metiendo mis dedos en el bolsillo de su pantalón para volver a atraerla.
-Me encanta cuando tus mejillas adquieren ese colorcillo rojo, síntoma del alcohol.
-Si apenas he bebido.
-Robert jeje, los ojos te delatan – decía cada vez más próxima a mí.
-Ven, acércate y verás como no he bebido – dije aproximándola más.
-No me tientes – contestó mordiendo su labio inferior, me volvía loco cada vez que lo hacia.
-No hagas eso.
-Esto – volvió a hacerlo.
-Estate quieta si no quieres que te llevé a los aseos más próximos – ese gesto, sumado a la forma de mirarme, me estaba excitando sobre manera.
-Y si te dijera que estoy deseando que lo hagas – centímetros, escasos centímetros, eso era lo que separaban su boca de la mía.
-Chicos que estáis en un lugar público – dijo Taylor interrumpiéndonos.
-Tu siempre tan oportuno hermanito – habló Kris separándose de mí.
-Encima que lo hago por vuestro bien, pero bueno seguid, seguid.
-Ya has cortado toda la emoción – contesté – Oppps, se me fue la mano – no pude reprimirme y en cuanto se dio la vuelta le toque el culo.
-Te estas quieto jeje – dijo dándose la vuelta y pegándome en el hombro.
-Lo he hecho sin querer, sin querer queriendo jejeje.
-Ha sido un impulso que no has podido aguantar ¿no?
-Siiii, jejejeje.
-Que petardos sois – dijo Taylor.
-Nos dice petardos Kristen, Sam si que es petardo míralo, ¡Te vas a caer idiota! – chillé con las tonterías que hacía mi amigo en el escenario.
-¡Robert!, cállate.
-Déjalo kristen va ciego perdido – hablaban mientras yo no paraba de reírme.
-Pues si, un poco borracho si que va, ¡dame eso! – dijo quitándome la cerveza.
-¡Oyeee!, ahora vas y me pides otra.
-No ahora te apoyas ahí y te estas quieto.
-No decías que los fines de semana la Kris sargento se quedaba escondida.
-Jejejeje, que te lo has creído – dijo Taylor.
-¡Tu calla!, y ¡tu!, estate un tiempo sin beber, no tengo ganas de tener que subirte a cuestas.
-Calla tonta si estas deseando que beba – contesté humorístico.
-Robert….
-Jejeje, me calló – la verdad es que las cervezas ya estaban haciendo demasiado efecto en mi, así que era preferible parar un poco.

Y así estuve quietecito sin beber entrando y saliendo del backstage el resto del concierto. Podría decirse que estaba nervioso, quizás algunos pudieran pensar que mi aptitud se debía más al síndrome de abstinencia que a cualquier otra cosa, pero la realidad es que no podía estar tan cerca de Kristen sin tocarla. Tenerla a mi lado y no poder acariciar su brazo, o besar levemente sus labios o simplemente pasar un mechón de cabello detrás de su oreja era algo que simplemente me mataba. Tenerla tan cerca y tan lejos a la vez, era insoportable y si encima a eso le sumamos las miradas lujuriosas que sus ojitos me dedicaban cada vez que veía oportuno, más desesperante se volvía todo.

Sonrisas y miradas llenas de complicidad eran lo único que nos podíamos permitir a ojos de los demás, sonrisas y miradas sin aparente significado para nuestro alrededor, sonrisas y miradas que dejaban fuera de todo a las palabras.

Finalmente mi pequeña tortura término, una vez acabado el concierto.
-Bueno se acabo – dije mirando a Kristen, la cuál me sonrió.
-Hey chicos! – gritó Sam acercándose a nosotros – Os venís ¿verdad?
-A donde? – pregunte.
-A un bar cerca de aquí mucho más tranquilo – contestó.
-Hombre la verdad, es que muchas ganas no tenemos – respondí mirando a Kristen.
-Va hombre, es una copa, apenas he estado con vosotros.
-Vamos Robert, así mi hermano también disfruta un poco más.

Y así, a regañadientes, acepte y aunque aún no íbamos a regresar al hotel, que era donde realmente me apetecía estar con ella, donde realmente éramos ella y yo, por lo menos nos marchábamos a un sitio más tranquilo donde al menos podría hablar con ella más calmadamente o coger su mano con disimulo.

Esta noche las calles estaban tranquilas, se notaba la falta de información por parte de cierta personita, ya que apenas fuimos asediados por los reporteros. Salvo cuando salí del local, que si había un par de ellos, ninguno más fue visto, lo que me permitió ir a su lado en todo momento o no cortarme mucho en el bar.

No se cuantas cervezas más me había tomado cuando regresemos al hotel, no es que fuera borracho con todas esas letras, pero si que había cierta nube en mi cabeza que hacía que todo se viera….un poco distinto, ah pero yo no era el único que iba en ese estado, ya que las risas de Taylor de Kristen inundaban el ascensor.
-Callarse que aún nos echan – les dije a ambos.
-Uy, quien esta ahora en plan sargento jejejeje – dijo Kris provocando la escandalosa risa de ambos.
-Vale ya venga, tú salte buenas noches y tu apóyate ahí.
-¿Cómo que se salga?, no le hables así a mi hermano.
-Kristen en esta planta esta su habitación, la tuya estas seis pisos más arriba.
-No pero que se venga con nosotros a dormir, hermanitoooo – gritó abrazándolo.
-Kris te quiero mucho y voy un poco contentillo pero ni con esas me voy a dormir con vosotros.
-Ahh ¿por qué? – dijo con un intento de hacerse la ofendida.
-Porque no estoy loco jejeje, nos vemos mañana, métela en la ducha.
-Chao Tay.
-Hermanitooooo.
-Entra – dije asiéndola para que volviera a entrar.
-No yo quiero dormir con él.
-Kristen jejeje, ya venga mira como has acabado.
-Es lo que querías, emborracharme y aprovecharte de mí.
-Seguro, ¡No estate quieta! – chillé cuando la vi pulsar los primeros números del ascensor.
-Jejejeje, así tardamos más jejeje.
-Ya Kristen – dije posicionándola en la pared contraria – aguanta tus ansias de tocar los botoncitos para cuando lleguemos a la habitación, allí hay mandos a distancia.
-Y si quisiera tocar otros botoncitos ¿qué? – dijo llevando su mano al botón de mis vaqueros.
-Kristen quieta – dije intentando apartarla.
-Es que no quieres que los toque? – habló a la vez que mordía sensualmente mi clavícula.
-Dios Kris espérate – conteste intentando separarme de ella, pero aunque eso era lo que mi mente, en cierta forma quería, mi cuerpo, el cual notaba como sus manos bajaban la cremallera de mis pantalones, se negaba en rotundo.
-A que me tengo que esperar – decía metiendo su mano por el interior de mi boxers acariciando así mi miembro.
-A llegar a un sitio mas, ahh, privado.
-Y si no puedo esperar – decía mientras su mano apretaba mi ya excitado miembro y su lengua lamía mi cuello.
-Joder inténtalo – conteste con voz ronca debido al placer del contacto de su mano a la vez que mis manos danzaban por el interior de su camisa buscando sus senos.
-No puedo, quiero que me lo hagas aquí, quiero sentirte ya dentro de mí – dijo antes de morder mi labio inferior, esta mujer me hacía perder la poca cordura que pudiera tener, y más en este momento.
-Ya, ya estamos llegando – dije separándome de ella, si seguíamos así, no era responsable de lo que pudiera pasar.

Al instante de hacerlo el sonido que anunciaba que habíamos llegado a nuestra planta me alegro. Rápidamente me abroche el botón de mi pantalón y salí de allí seguido de Kristen, la cual seguía provocándome sin parar, hasta tal punto de no poder meter la llave en la cerradura ya que sus insistentes manos me estaban poniendo demasiado nervioso.
-Si no paras no voy a conseguir abrir – le dije volviendo a introducir la llave en la cerradura.
-Y si tú no consigues abrir ya la maldita puerta, juro que te desnudo aquí mismo – contestó mordiendo el lóbulo de mi oreja.

Finalmente, tras varios intentos más, conseguí abrir la jodida puerta de la habitación, en la cuál apenas me había introducido cuando note como me empujaba metiéndome de golpe. Aún no me había dado la vuelta cuando oí como la puerta se cerraba de un portazo dejándome la visión de ella recargada en esta.
-Así que quieres jugar no – dije abalanzándome sobre ella y besando su boca con desmesurada pasión.
-No sabes cuanto – dijo una vez mis labios se posaron en su cuello mientras sus manos me quitaban la chaqueta y se deshacían de mi camiseta.
-A que quieres jugar – dije quitando sus camisetas.
-A un juego que empieza por f, te lo sabes o te enseño – eso fue lo último coherente que permití que saliera de sus labios.

Sin mayor demora la agarre por su trasero, tomándola en peso, y la recosté en el sitio más cercano que me fue posible, el sofá. No daba tiempo a ir a un sitio más cómodo, además la comodidad no era lo importante, aquí solo importaba jugar a ese juego, a ese juego que tan locos nos volvía a los dos, a ese en el cual conectábamos también, a ese del que nunca nos cansábamos de jugar.

Sin ningún tipo de gentilidad le quite los pantalones incluyendo su ropa interior seguido del mismo acto para con mis pantalones y tras una rápida comprobación en la que me asegure de su excitación, la penetre con fuerza. -Ah, Robert….- gritó sintiendo mi pene en su interior, eso era justo lo que quería que gritara, que gimiera mi nombre.

Mis entradas y salidas en su sexo continuaban aumentando a un ritmo frenético cada vez mayor. Su interior se iba amoldando a mi duro miembro, el cual rozaba cada lado de su estrecha intimidad. No fueron muchas más las embestidas que me llevaron a estallar en su interior, dejándonos a ambos agotados.

Y así, abrazados mientras recuperábamos el ritmo habitual de nuestras respiraciones, nos dormimos.


Bueno ahora si, no sabía que os tenía tan preocupadas, llevo sin entrar ni a este ni al otro blog desde el viernes, ya lo he dicho antes, prefería desconectar de todo, se que no queréis que pida perdón y esas cosas, pero es que de verdad siento no haber dado señales de vida, es que sencillamente no podía…pero bueno ya estoy bien y espero poder seguir actualizando con normalidad….un besazo a todas….

FELICIDADES MI KRISSSSSSSSSSSS

CHICAS ESTO NO TIENE NADA QUE VER CON EL FIC, PERO ES QUE HOY ES EL CUMPLEAÑOS DE UNA PERSONILLA A LA QUE QUIERO MUCHISIMO, ASI QUE...........

LAURA KRISTIAN....¡FELICIDADES!!!!!!!, ERES DE LO MEJOR QUE HAY POR EL MUNDO LO SABÉS ¿VERDAD?....PUES SINO LO SABÉS TE LO DIGO YO CARIÑO....TE QUIERO UN MONTONAZO AMORE MIÓ Y ME ENCANTARÍA PODER DARTE 20 BESOS, QUE SON LOS AÑOS QUE CUMPLES, PERO.....ESTOY MUY LEJOS ASÍ QUE INTENTARE FELICITARTE POR TODOS LOS MEDIOS QUE ME SEAN POSIBLES JEJEJE...., CARIÑO QUE TE QUIERO UN MONTÓN YA LO SABES......AUNQUE TE DEDIQUES A HACERME RABIAR, AUNQUE SEAS UNA CHISMOSILLA Y UNA SONSA JEJEJE.....

¡FELICIDADES MI NIÑAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!







VIDEO HECHO POR TODAS LAS NIÑAS DEL CHAT ROBWARD&KRISELLA, DEMOSTRANDO CUANTO SE TE QUIERE KRISSSS





Por cierto actualizare de mañana al miercoles....besos