ACTUALIZACIONES DEL BLOG

Concurso Postal Navideña Robsten





¡RECORDATORIO! ¡Tienes solo hasta el 30 de diciembre para participar! ¡Anímate!



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Hola chic@s,

como habéis visto ya nos hemos pasado a la decoración navideña del blog. ¿Queda chulo verdad? Esta Almu que es una artista y hasta ha conseguido que nieve! :D

Bueno, pues aprovechando las fechas, hemos pensado en un concurso que seguro a alguna le gustará. El tema es bastante sencillo, se trata de que saquéis el arte que lleváis dentro y nos enviéis una postal  Robsten (o varias) hecha por vosotras que sirvan para felicitar las fiestas en las que estamos. 

Así que aquí os dejo un cartelito con las bases del concurso. Espero que os animéis a participar, que estoy segurísima de que saldrán cosas geniales.



Y bueno, antes de despedirme, quería disculparme por la ausencia de esta última temporada. Tengo un problema familiar y la verdad es que el tiempo se me escapa de las manos y las ideas no vienen tanto como antes. Pero espero empezar el año con fuerzas para daros la tabarra con mil tonterías que se me ocurran. 

Un abrazo!

My Angel - CAPÍTULO LXIII

Chicas, siento muchísimo el retraso, este ultimo mes, ha sido una completa locura, apenas he tenido tiempo para nada, y si soy sincera, el escaso tiempo que he tenido, mi querida inspiración solo ha estado alumbrándome para ¿Quieres?, quizás sea porque en parte, no quiero que este fic acabe :-[


Agradecimientos:
Geraldine: Me alegro que te encantara, y siento el haberte hecho llorar :-S, y el haber aumentado tu ansiedad también :-S, ya que he tardado más de lo esperado. Gracias ;-)
PequeñaAlice: Wow, lo de las sensaciones me ha tocado, y lo de haberte ayudado también, si es así, créeme, no sabes cuanto me llena eso. Lo de los capítulos sueltos…ay, ay, ¡ay!. Gracias ;-)
María: Primero que nada, bienvenida, me alegro de que te hayas atrevido a comentar, no te imaginas cuanto me alegra leer gente nueva, que por fin da su opinión. Uff magnifica escritora, pues no tengo que aprender yo aún ni nada, lo del realismo si lo admito, a veces me paso de realista lo se pero…, así decidí hacerlo, y así os ha cautivado a vosotras. Espero poder verte más por aquí. Gracias ;-)
Karla: Exacto Karla, a veces en papel somos capaces de expresar cosas que, por mucho que intentemos, no somos capaces de decir con la palabra. Además, las palabras a la larga se olvidan, los detalles, siempre están ahí para volver a recordarlos. Y lo de aprovechar el tiempo, eso es algo que todos deberíamos poder hacer, es lo bueno lo que luego queda, lo malo, no merece la pena concentrarnos con lo malo. Gracias ;-)
Camila: Bienvenida, y te digo lo mismo que a María, me alegro un montón de que por fin te hayas animado a comentar. ¿Cuándo termine la historia?, bueno, entre unas cosas y otras aún queda un poquillo para ese momento, todavía seguiré por aquí, dándoos mareo. Gracias ;-)
Pilar: Idem, bienvenida, y súper feliz de ver gente nueva por aquí. A veces, un gesto dice mucho más que miles de muestras de cariño, y ellos lo hacen, o así al menos lo he reflejado yo en la historia. Gracias ;-)
RoministV: Me alegro de haber consigo transmitir aquello que pretendía, y haberos emocionado. Gracias ;-)
Pao: Si cielo, aunque tarde, yo voy a seguir con la historia, ya son más de 70 capítulos, no voy a dejarla inacabada aunque tarde en actualizar. Gracias ;-)
Marianna: Espero que lo leyeras bien cómoda y te gustara :-}, y si, yo no tengo ningún inconveniente en contestaros a las preguntas o dudas que os vayan surgiendo, aunque tarde en hacerlo, ya que lo hago mediante los capítulos, pero siempre intento responder. Espero que no te haya desesperado mucho la tardanza, pero no salía:-S. Gracias ;-)
Mellanie: A mi también me da mucha penita terminarla pero, la historia que hay detrás de todo el fic, ya esta totalmente desarrollado, esto para mi no solo ha sido un relato de los acontecimientos de sus vidas… va más allá. Gracias;-)
Ángela: Me alegro que te haya gustado. Gracias ;-)
Andy Pricolo Lee: Si, les ha costado un poquito, pero yo nunca dije que iba a ser fácil :-}. Ya se merecían un poco de calma, sobre todo después de todo lo que han tenido que pasar, que no ha sido poco, pero como tu dices, para obtener la felicidad, todo vale. Gracias ;-)
Belss: Cielo, esa es la frase del fic, en torno a esa frase se ha desarrollado toda la historia. Vosotras también me hacéis muy feliz cuando os pasáis por aquí. Gracias ;-)
Adry: Ya te respondí al email, pero lo vuelvo a decir por aquí. Tu si que eres un estuche de monerías, gracias por acordarte de mi aún, y por todas estas palabras que me dijiste. Gracias ;-)
Jorgi: A mi si me tenéis sin palabras, de verdad que no se que decir, y todo lo que diga será repetirme. Me alegro que te haya gustado, tanto el capítulo, como la carta, como la música, la cual con letra es mucho más bonita, pero…, la preferí sin ella para el capítulo. Gracias ;-)
May: No eres ingrata, para nada, igual que yo tengo cosas, vosotras también, lo importante, o al menos, con lo que yo me quedo, es que, estáis ahí :-}. Puff la mejor… que va, que va, pero me alegra saber que sentís esas cosas leyéndome. Gracias ;-)
Nuri: Pues la carta es de las primeras cosas que escribí, junto a la idea del capítulo entre paréntesis, y a medida que ocurrían las cosas, iba copiándolas en el. Por cierto, mini punto para ti :-}, esta historia, no solo es una historia Robsten, es algo más, va más allá de los nombres…, del amor, como tu bien dices, es un crecimiento personal, de ahí que me cueste tanto y no cuente las cosas a la ligera. Y de ahí también, que este ya este terminado:-[. Me alegra un montonazo que lo hayas captado. Gracias ;-)
Angye: Bienvenida, y lo mismo que a las nuevas, me alegro muchísimo que te hayas animado a comentar, de verdad que se agradece un montón, y más cuando ya, no lo esperaba. Me alegro de haber conseguido transmitirte todos esos sentimientos, y si, es una pena que se acabe pero, como ya he dicho varías veces, en lo que verdaderamente consistía la historia, ya esta totalmente narrado. Salud para ti también. Gracias ;-)
Anónimo: De nada!!! ;-}, me alegro mucho que te guste. Gracias ;-)
Dana: No si al final, acabare triste yo:-S…Gracias ;-)
Kristian: Tu ya sabes que de por si, eres de mis personas favoritas, así que estamos empatadas :-}. Ay las guerras, a veces leo los comentarios de los primeros capítulos, solo por recordarlas, de verdad que convertisteis esto en un patio XD. Lo mismo que a todas, me alegra un montón poder hacerte sentir esas cosas y envolverte con mis cuatro tonterías :-}. Gracias ;-)
Al: ¿Tan, tan…caca?, que no, es que me los has puesto a huevo con eso de que cada uno pensemos lo que queramos :-}. No hablando ya en serio, me alegro que te haya gustado, y que te haya emocionado, no es bueno ser una piedra, es bueno soltar las cosillas de vez en cuando ;-). Y yo creo que como a ti, a muchas les sorprendió que fuera el último en pasado, pero yo como siempre en mi línea al, no suelto prenda. Gracias ;-)
Ayyys: Así me gusta, que haya alguien que no llore, tiene que quedar alguien manteniendo el fuerte cuando nos hundamos :-}. Pues si, ya está todo dicho, ya es hora de decirle adiós…, mi nene:-[. Gracias ;-)
Natalyrbsten: Bienvenida a ti también Natalia, de verdad, me alegra muchísimo que te animaras, una más por aquí :-}. ¿Te tengo intrigada? XD, bueno, a ver si hoy resuelvo o no la gran duda X*. Gracias ;-)
Klaudia: Cariño, vergüenza ninguna, te digo lo mismo que a May, me basta con saber que seguís ahí, no os tengo contadas si me comentáis o no, o la fecha en la que lo hacéis. Oye, espero que lo de tu hermana haya sido alguna chiquillada, y este en casa, ¿ok?. Cualquier cosilla, no dudes en pedirlo, aquí estamos para todo. Gracias ;-)
Grisel: A ti te voy a dar, que me tenias preocupada jodia, yo decía, yo he desaparecido pero Gris… Gris, tomate unas vacaciones y manda a los del trabajo a…, me callo :-}… Espalda torneada XD, para muchas es así, quien soy yo para decir lo contrario :-}. Gracias ;-)

Creo que no me he olvidado de nadie, si es así, que lo diga, idem si no he contestado alguna preguntilla. Lo dicho chicas, que muchísimas gracias por leer y tomaros unos minutillos para comentar, por vuestras palabras, por vuestra comprensión, y por la infinita paciencia que habéis tenido este mes :-S. Y bueno, siento ser la causante de la tala de un árbol por las lagrimas derramadas :-}. Gracias de verdad!!

Os diré algo como regalo de navidad :-}, puede que el fin este cerca, pero eso no significa que se acaba todavía :-}, ale pensad, pensad, una chica lo averiguo, no voy a decir el nombre porque sino, os lo pongo fácil X*

Vale, ahora ya al capítulo, por cierto, puede que os suenen algunos versos de uno de los poemas más famosos de Pablo Neruda, en cierta forma, este me ha ayudado a inspirarme.
Bueno, dejo ya de ser una pesada pero antes os hago un pregunta… ¿Recordáis como empezó el capítulo I?


CAPÍTULO LXIII - Allí donde todo comenzó…

Robert


Yo mujeriego, no...., galán, puede ser, bueno es jejejej, pero bueno eso cambio, es decir, yo cambie…


-¿Robert?... ¿Robert?

-Perdón… me he evadido un poco. ¿Cuál era la pregunta?

-Te preguntaba, ¿si alguna vez, te has llegado a considerar un Casanova?, como muchos se empeñaban en decir que eras, ¿o simplemente era la imagen que querías dar?, dado al papel que te catapulto al éxito – volvió a preguntar la reportera, junto a los gritos de los fotógrafos, los cuales podían escucharse de fondo, reclamando mi presencia.

-Bueno…, yo creo que nunca he sido un… Casanova, aunque lo intentara no podría – reí ampliamente – Puede que algo de galán si haya tenido…

-¿Y te si te sigues considerando aquel galán, ese que conquisto el corazón de millones de jovencitas?

-Creo que… hay un momento para todo… Nada dura eternamente.

-Muchas gracias por parar a contestarnos. Que pases una gran noche.

-Gracias – respondí finalmente.

Si hace algunos años, llegan a decirme que con el tiempo, acabaría siendo uno de los invitados de honor en la gala de los Oscar…, seguramente me habría reído, y no poco.

Recuerdo sentirme halagado la primera vez que me invitaron. Sabía perfectamente que todo aquello se debía a la expectación formada por el papel que, por aquel entonces, no hacía más que quitarme el sueño, pero aun así, me hizo ilusión. Codearme con todas estas grandes estrellas, poder hablar con algunos de mis ídolos, llegar a sentarme en las primeras filas, hasta incluso, el hecho de que los fotógrafos gritaran mi nombre, me gusto.

De eso hacía ya cinco años, cinco años en los que había pasado de ser el chico de moda, el idolatrado por todas las jóvenes y…algunas no tan jóvenes, aquel que no sabía interpretar pero que aún así, le ponía ganas, a ser un actor, un actor todavía algo inexperto y con alguna que otra mala critica a mis espaldas pero,… actor al fin y al cabo para aquellos que no me creyeron capaz de ser algo más que un pálido vampiro.

Me había costado, vaya si lo había hecho, el personaje de Edward Cullen no solo me trajo el reconocimiento público, sino también, una gran etiqueta, etiqueta que me estaba costando mucho trabajo quitar pero que, finalmente, estaba empezando a conseguir.

Algunos decían que eso se debía a que nunca deje que ese papel me encasillara, si no al contrario, pues aún teniendo todas las papeletas para centrarme en súper producciones y campañas publicitaras, las cuales llenarían de más ceros mi cuenta corriente, para poder vivir una vez nadie quisiera contratarme, yo preferí seguir curtiéndome desde abajo. Películas mas independientes, las cuales no llenaron tanto mi bolsillo, pero si mi experiencia.

Puede que los que afirman tal constatación tengan razón, sinceramente, a mi poco me importan las especulaciones en torno a porque hoy día, sigo estando en la cartelera de los cines. Solo tengo clara una cosa, y es que no me arrepiento, en absoluto, hice lo que hice porque así me dictaba mi cabeza que debía hacerlo. Y más teniendo la suerte que otros no tuvieron, la oportunidad de elegir mi propio camino.

Lógicamente no soy estúpido, por mucho que diga que ese papel estuvo al borde de etiquetarme, eso no significa que me arrepienta de haber audicionado para el, ya que es gracias a este, por lo que hoy estoy aquí.

Si no hubiera aceptado ese papel, si este, no hubiera tenido el éxito que tuvo, si gracias a el, nunca hubiera llamado la atención de grandes directores, seguramente, a día de hoy, estaría en Londres, quizás haciendo alguna que otra participación en películas de segunda, o, probando suerte en el mundo de la música, del cual, dudo mucho que hubiera llegado a obtener el beneplácito que todos los que están en el, desean. En definitiva, si no hubiera sido por Edward Cullen, hoy no sería nadie…

Absolutamente nadie.

¿Si tuvo consecuencias?..., claro que las tuvo, perdí mi vida, mi libertad de salir a la calle con normalidad, pero… aunque fue duro, aprendí a vivir con ello, aprendí que la libertad, es un bien preciado que solo se pierde verdaderamente si uno quiere, pues…, si de verdad sabes como actuar, esa libertad, ese derecho propio, sigue estando. Quizás más limitado, teniendo que jugar muchas veces a las escondidas con los reporteros pero…, si se quiere, se puede.

Esa es otra gran lección que aprendí gracias al papel, nada es imposible, solo es cuestión de trabajar lo que deseamos, cueste lo que cueste.

¿Qué más podría resaltar de ese papel?..., sin duda las experiencias vividas. Los grandes momentos que pase durante el rodaje de las cinco películas, todas aquellas personas que conocí, de todas, de absolutamente todas guardo grandes recuerdos, de algunas más que de otras, y por supuesto, malos momentos, momentos que pasaron al olvido hace mucho tiempo ya, pues si algo tenemos los seres humanos, es la habilidad de equivocarnos, junto a la capacidad de enmendar dichos errores, sino completamente, al menos gran parte de este.

Todo ello me llevo a hacer grandes amigos, pocos son aquellos con los que sigo manteniendo el contacto, pero eso no quita que no me alegre cuando vuelvo a reencontrarme con algún viejo compañero, o cuando me topo con alguna buena noticia de sus vidas.

¿Qué más…? Ah, si, por supuesto, madure, y no poco, en muchas cosas a base de golpes pero…, poco queda ya de ese joven alocado que entro a casa de Catherine, dejando a mi paso, el olor de aquellas caladas que di al cigarrillo que me fume en su puerta, justo antes de entrar. Poco queda de ese joven que cogió tembloroso el borrador del famoso guión, mientras unos intensos ojos verdes me miraban sin perder detalle. Poco queda ya de todo eso, cierto es que sigo teniendo algunas de mis locuras pero…, ya no soy tan… impulsivo, si, esa es la palabra. He aprendido a medir mis palabras con los años, y por supuesto, a callar más.

Y como olvidar, aquello que más me marco. Me enamore, perdida e irrevocablemente, como jamás lo había hecho en mi corta existencia, y de quien menos me llegue a imaginar que lo haría. Como no, de la dueña de esos preciosos ojos verdes, los cuales ya había visto antes pero…, nunca tan cerca.

No miento si digo que ese es mi mayor recuerdo, como tampoco si afirmo, que ese fue mi mayor premio por hacer el papel, mi lotería, mi mayor pago.

Es impresionante, como sin llegar a pretenderlo, la mente humana nos traslada hasta aquellas vivencias que tanto nos marcaron, cuando algo nos las recuerda. La primera vez que estuve aquí, la dueña de esos ojos verdes, era también, la única dueña de mis pensamientos, y de mis recuerdos. Un loco enamorado de una chica que…, en ese momento, no me pertenecía.

Por aquel entonces yo la quería, y a veces…, ella también lo hacía, pero era otro quien la mecía entre sus brazos. De otro, en ese tiempo ella era de otro. Dios…, aun recuerdo como esa noche, una igual a esta, solo deseaba tenerla entre mis brazos, acurrucarla entre ellos y no dejar de hacerla mía.

Como no amar esos ojos, esos capaces de hacerte olvidarte de todo con tan solo unos segundos de su atención. Esa pequeña y dulce boca, la cual era capaz de regalarte la mayor de las sonrisas. Esa cara angelical, capaz de partirte el alma con tan solo recordarla, con tan solo pensar que no la tenía, con tan solo sentir que la había perdido, pues ella… no estaba conmigo.

Y por más que mi voz la buscara, ella seguía siendo de otro, por más que mi corazón latiera frenéticamente pensando en ella, seguía sin estar a mi lado, seguía sin ser el motivo de su risa, del brillo en sus ojos…

Como olvidar, que poco después de esa noche, esa noche en la que pensaba que ella jamás podría llegar a corresponderme por igual, todo cambio…

No me arrepiento de nada de lo que hice, ni de las noches en vela que pase pensando en ella, ni de los malos momentos… Me arriesgue, cotice alto mis sueños, y estos se hicieron realidad. Porque… ¿quién dice, que los sueños no puedan convertirse en realidad? ¿Que ley dice, que hay algo imposible? ¿Dónde esta escrito, que uno no pueda conseguir lo que más anhela?

El obtener aquello que más se ansia, solo es una cuestión de valor, no hace falta nada más…

-¡Robert aquí! – llamaron mi atención más fotógrafos, los cuales no dude en atender.

La noche de los premios, era lo más parecido a la noche del estreno de una película. Cientos de fotógrafos repartidos por todos los exteriores, dispuestos a captar a los cientos de invitados que, engalanados, paseaban por la gran alfombra roja, y como no, aprovechando la oportunidad para hacer alguna que otra preguntita, que tu, amablemente tenias que responder.

Así funcionaba la industria, y noches como estas, son las únicas en las que yo estoy dispuesto a hacer esto. Las demás, sigo siendo yo, eso si que no ha cambiado con los años, ni con ninguno de los papeles realizados. Ni va a cambiar. Pues si una cosa tengo bien clara, es mi personalidad, similar a la que tenía la primera vez que pasee por esta alfombra. Aquella vez en la que aún nadie daba un duro por mí.

Soñador, así me llamaban algunos, y no se equivocaron, la diferencia entre aquellos y yo, radica en que yo si tuve la fuerza para hacer lo que verdaderamente quería. Le pesara a quien le pesara, seguí manteniendo el control de mi vida, ese que acabo llevándome a ser quien soy hoy, a tener lo que hoy tengo, y en nada me arrepiento, pues en ningún sitio esta escrito, como has de vivir tu vida.

-¡Robert, mira aquí!

Aquí estaba ahora, seis años después de que todo aquello comenzara, reviviendo cual chiquillo cada uno de esos instantes, sintiendo mi piel estremecer entre el tumulto del gentío, por cada uno de esos recuerdos, por cada uno de esos momentos los cuales, me habían acabado llevando hasta aquí.

-¡Robert! – gritaron de pronto mi nombre, una voz claramente conocida.

Que sería de estos momentos, en los que los recuerdos inundan tu mente, si no vinieran acompañados de aquellos que tanto apoyo te brindaron, aquellos a los que tanto… tienes que agradecer…

....

Kristen


-¡Kristen aquí!, ¡aquí!, ¡aquí!...

Mirara a donde mirara, solo veía flashes, luces y cámaras. Por más que intentara relajarme, solo escuchaba los gritos frenéticos de los reporteros que intentaban captar mi mejor cara, la cara antes de ganar el premio, así lo había dicho aquella persona a la que tanto tenía que agradecerle estar hoy aquí, pero también, aquella a la que iba a matar por dejarme sola delante de todos estos…buitres.

“Relájate y sonríe”… relájate y sonríe me repetía una y otra vez. “Hoy es tu noche, solo tuya, tu momento”… mi noche, vaya noche… con lo que me gusta a mi todo esto.

Da igual cuantos años pasen, da igual la experiencia adquirida con el tiempo, da igual las veces que haya estado ante una cámara, para mi sigue siendo como la primera vez. El temblor sigue estando ahí, las inmensas ganas de llorar, sin saber porque, siguen concentrándose alrededor de mis mejillas, las cuales siento vibrar ligeramente, en cada nuevo intento de sonreír, por no hablar, del deseo de salir corriendo y no mirar atrás.

Con todas las buenas actrices que hay por el mundo…, y van y me nominan a mi. Si, puede que para muchas sea el gran sueño, yo soy la primera que afirma, que un reconocimiento de este tipo, es lo máximo que se puede pedir en esta carrera, pero ese argumento no es suficiente para las mariposas que revolotean por mi cuerpo. Nunca lo ha sido, así que tampoco es extraño que hoy tampoco lo sea.

Aún hay gente que se pregunta, como una persona tan nerviosa como yo, puede dedicarse a este mundo. La respuesta es fácil, no es lo mismo, para nada. Cuando un director dice “acción”, tu simplemente te estas enfrentando a esa cámara, estas sola ante ella, aunque haya gente a tu alrededor, pero esta es la única que esta pendiente de ti. Además, esta el factor repetición, ese que se da tantas veces como el director así lo crea, solo basta con un “corten, repetimos”, por su parte, y todo vuelve a empezar.

Cuando no es esa cámara, aquella que esta captando tu imagen, los cortes, acción, repetimos, no existen. En momentos como este, no es la cámara la que te juzga, no. Lo hacen los cientos de personas que están expectantes esperando el momento en el que llegas, el momento en el que posas ante ellos, el momento en el que dicen tu nombre. Una función, igual a la primera pero…, sin guión, sin oportunidades de cagarla, sin oportunidades de volver a repetir, y sabiendo, que no es solo una cámara la que esta pendiente de ti, sino también, aquellos que la rodean.

Eso…, no hay experiencia que consiga ayudarte. Si es cierto que aprendes, aprendes a sonreír, aprendes a mirar a todos aquellos que gritan tu nombre, aprendes a girarte para enseñar el vestido cuando te lo piden pero…, no aprendes a que el temblor en las rodillas desaparezca, ni a que la noria en la que se ha subido tu estomago, vaya más despacio, ni a que la voz salga fuerte y segura de tu garganta, cuando observas desde lo alto de un escenario, a todos aquellos que tienen su mirada fija puesta en ti.

No…, no se aprende, al menos yo no. Si acaso, se aprende a convivir con ello, a intentar llevarlo un poco mejor.

-¡Kristen, Kristen! – seguían gritando, mientras luchaba contra los lejanos flashes, para no cerrar los ojos.

Yo nunca pedí todo esto, yo no era más que una conformista que se amoldaba a lo poco que tenía, a mis películas independientes, las cuales no pasaban de algún que otro festival mediocre, un estreno sencillo, y alguna que otra critica en algún periódico de tirada nacional del país.

Yo no pedía más, no pretendía tener más, que el mero reconocimiento por un trabajo bien hecho… hasta que me hicieron ver, que si podía tener más… ¿por que no luchar por ello?

Que era lo que no me gustaba, ¿la prensa?, ¿todo este circo tan bien valorado como la industria del cine?..., y por ello, ¿no puedes tener un lugar en el?... Claro que sí, cuantos grandes actores, reconocidos mundialmente, formaban parte de este circo, sin que el mismo, consiguiera salpicarles una sola de sus mierdas… Muchos, muchísimos…, solo que yo, pensaba que no.

Hasta que me abrieron los ojos…

Hasta que llego alguien, agarro de mi mano, y estirando de ella, hizo que fuera quien hoy día soy. Alguien a quien eternamente, iba a estar agradecida…

Iba a cumplir veinte años, cuando pise esta alfombra por primera vez. Recuerdo que ese día estaba nerviosa solo por el mero hecho de tener que salir al escenario a presentar un premio. Hoy, cuatro años después de aquello, estaba parada frente a los periodistas, intentándoles mostrar mi mejor sonrisa, bajo el fondo de los nominados de la noche.

Atrás quedaban mis inseguridades por no creerme capaz, atrás quedaban los malos momentos que tuve que pasar, todas mis dudas, todos mis miedos.

Pero no me arrepiento en absoluto de todo aquello, las cosas pasaron porque así tuvieron que pasar, y de todos esos malos ratos, aprendí, madure, comprendí. No, definitivamente, no sería quien soy ahora, sino fuera por todo aquello.

-Cariño, ya va siendo hora de que entres al teatro – me dijo Mark, una vez hube terminado de posar para los periodistas.

-Mark, ¿dónde esta?... – pregunte nerviosa.

-El teatro, ahí detrás es…

-No, no, el teatro no – le interrumpí - ¿Donde esta él? – pregunte nerviosa, al ver que mi chico, él único capaz de tranquilizarme un poco en este momento de nervios, no estaba con Mark.

-¿Te acuerdas de mi? – preguntaron de pronto a mis espaldas, a la vez que unas viejas y conocidas manos, tapaban mis ojos.


Kristen no es la única que ha narrado la historia, así que Robert también la estaba recordando…

Almu esta ahora mismo corriendo a todo lo que le dan sus pies para que no la pilléis :-}. Una vez este en un lugar seguro, se centrara con el siguiente capítulo para que este lo antes posible, y cuando no vea moros a la costa, lo colgara X*.
Mientras, nuestra querida Ayyys, se ha currado un juego con todo el cariño del mundo para que nos demostréis cuanto es lo que sabéis de esta historia El Gran Trivial de My Angel
Por cierto, si mañana a alguien le toca la lotería, en el sorteo nacional, que se acuerde de mi :-}

¿Cuál es tu portada favorita de Robert?



Hola chic@s,

¡Volvemos con uno de esos concursillos que vienen genial para recordar viejos tiempos! Esta vez, el suplicio va a ser tener que buscar portadas de Robert que os gusten. Si, ya sé que es algo que no os gusta hacer, porque provoca que os pongáis a babear y luego hay que recoger todo... pero con este frío que está haciendo estos días, seguro que ayuda a entrar en calor!




Así que no lo penséis más, poneos a buscar portadas de Robert que seguro que encontráis algunas geniales, y enviadnos un email con vuestras propuestas (si encontráis la foto por la web, enviadnos los links de las fotos, aunque ya se que más de una las tiene guardadas en su ordenador! :D)

Pues esto es todo chicas, la fecha límite para enviar las fotos es el 4 de enero! Así que ale, a disfrutar! Cuento con vosotras!

Nos leemos!

Disturbia - Capítulo LVI (Nuri)

Buenos días chicas!!, aquí os dejo el capitulo de Disturbia, anoche a Nuri no le dio tiempo a terminarlo, por ello me pide que os haga saber que lo siente, como si nunca ninguna nos hubiéramos retrasado. El caso, más vale tarde que nunca, además como dice un dicho, lo bueno se hace esperar, y me da a mi la sensación, de que este capitulo, además de esperado, es bastante bueno…

Ale me callo ya y os dejo con el…


Capítulo LVI – Dile adiós a la fantasía

Bella POV


- ¡¿Qué?!

No podía culpar a Alice, yo misma hubiese tenido esa reacción si me hubiesen contado mi cita con Edward. La cita por la que había esperado inconscientemente durante mucho tiempo. Una cita surrealista, pero perfecta, aunque fuese una locura pensarlo.

- Alice, relájate.

- ¡No me puedo relajar! Estabas perfecta, era la ocasión perfecta, el momento perfecto... ¡y tuvo que salir así! – gritaba Alice como si fuera ella misma la del problema. Aun que yo no le llamaría precisamente problema.

- ¿Así? – pregunté.

- Si, así Bella, un desastre de cita. Definitivamente, ayer no era mi día, ya no sirvo de Celestina, estoy en decadencia…

- No ha sido un desastre, para nada, no llames a mi cita desastre – le contesté enfurruñada. ¿Desastre? Vale, se le podía llamar así, era un desastre, pero era mi desastre.

- Ay Bella Bella…lo que hace el amor. Pero bueno, si con todo lo que pasó tú consideras que ha sido una buena noche, entonces me doy por satisfecha, misión cumplida.

- Alice, no nombres al amor, olvídate de eso, no me confundas más de lo que ya estoy.

- ¿Confundida? No me hagas reír Bella. Ya te lo dije ayer, tenéis un hijo, olvídate de confusiones y disfruta un poco.

- Y he decidido disfrutarlo, sólo que no salieron las cosas como pensábamos…pero no fueron un desastre, que ya me imagino lo que vas a decir. El final de la noche fue perfecto…

- ¿Perfecto? Perfecto hubiese sido si hubieseis acabado lo que empezasteis, acabar la noche besándoos con Elliot en brazos y Andrew de fondo no me parece un final de noche perfecto. Pero te repito que si a eso le llamas perfección, me doy por satisfecha, estás tontita Bella – el enfado lo sustituyó por una risita irritante.

- Yo no estoy tontita Alice.

Mi manía de negarlo todo, negarlo hasta la muerte si era necesario. Pero yo en el fondo sabía que tenía razón. Estaba tontita, más que tontita. Estaba ilusionada, como nunca antes lo había estado. Habíamos acabado la noche besándonos con Elliot en brazos y Andrew de fondo, sí. Pero eran besos que se habían quedado grabados en mi, grabados como todos los momentos que compartimos juntos esa noche. Momentos que no eran, ni mucho menos, idílicos. Pero, ¿qué sería una noche entre Edward y yo sin anécdotas? Desde que nos conocimos nuestra relación ha estado plagada de anécdotas, unas muy desagradables, y otras no tanto, como las de nuestra primera cita. ¿Por qué no habían sido desagradables? Porque habían merecido la pena, como el mismo me dijo y yo corroboré. Sí. Había merecido la pena. Y si. Estaba tontita, si Alice lo quería llamar así. Prefería eso a amor, porque no sabía si estaba preparada para decirlo con todas las letras.

Después de esa interrupción de nuestro queridísimo Andrew en la que nos incitaba a irnos a un hotel, idea la cual adivinaba que no nos parecía mal a ninguno de los dos, decidimos ignorarlo por unos minutos en los que disfrutamos lo que no pudimos disfrutar en la que iba a ser una cena muy reveladora. Disfrutar nuestra compañía, nuestra cercanía, nuestro contacto. Fueron unos minutos en los que nos olvidamos de lo que nos rodeaba, porque nos lo merecíamos, y porque así nos apetecía a los dos, tan sencillo como eso. Nos dejamos llevar y nos olvidamos de lo que es correcto o no, hacía mucho tiempo que debíamos haber hecho eso.

Pero no podía ser eterno, y ante el llanto de nuestro hijo, en el que nos decía que el también quería un poco de atención, nos tuvimos que separar. Jugamos unos momentos con él, entre risas y miradas cómplices, vergonzosas, como si fuésemos dos quinceañeros. Pero otra vez, eso tuvo que acabar, Elliot se durmió por fin, y ante la molesta presencia de Andrew, Edward decidió marcharse, no sin antes decirme con la mirada que aquello no había hecho más que empezar.

Con una sonrisa imborrable, con nuestro hijo en brazos y con las manos entrelazadas, nos despedimos en la puerta de mi casa. Me acarició el dorso de la mano, y después de besar la cabecita de Elliot, se acercó a mi rostro para, una vez más, rozar sus labios con los míos. Un beso tierno, pero que a la vez, lo decía todo. No necesitábamos ya más palabras, los dos sabíamos que aquella noche habíamos dado un gran paso y, con sus acciones y las mías, nos dábamos cuenta de que ninguno de los dos tenía intención de retroceder ni un solo milímetro.

Dos minutos después, y cuando estaba dejando con cuidado a mi niño en su cuna, sonó mi móvil, con un mensaje que no hizo más que aumentar la sonrisa idiota que se había formado en mi cara.

“Gracias por convertir un desastre de cita en la mejor que he tenido en mi vida. Edward”

Con eso, ¿cómo quiere Alice que no tenga cara de tonta? Y no sólo con eso, si no con el mensaje de buenos días de esta mañana, y el que me mandó una hora después para preguntar por Elliot, el de cinco minutos después, y todos los que me mandó a lo largo de la tarde. Parecíamos niños. Y no me importaba.

- ¡Bella! – el grito de Alice interrumpió mis recuerdos.

- ¿Qué pasa?

- Nada, que te has quedado aún más tonta de lo que estabas hace cinco minutos, ¿en qué pensabas?

- En nada…

- Ya, claro, en nada. Pero déjalo, no necesito que me digas en que pensabas, porque mira lo que tienes aquí.- dijo señalando mi frente.

- ¿Qué tengo?

- Un cartel que pone “Edward”. Y otro en la espalda que pone “Peligro: mujer en estado de atontamiento extremo”.

- Eres idiota.

- Y tú lo estás, por Edward – rompió a reír a escandalosamente. A veces Alice me hacía tener instintos asesinos.

- Eres tan niña cuando quieres Alice…

- ¡Ah claro! Mira quién habla, la mayor, la madura. La que hace un momento estaba mirando al infinito pensando en su amado cual tonta enamorada. No me hables de niñerías Bella, que el amor no tiene edad.

- Que romántica Alice.

Dejé mi coraza a un lado, y empecé a reír con ella. Ganar una amiga como Alice había sido otra de las cosas por las que había merecido la pena pasar estos años de locura.

- Bueno, ¿a qué te referías antes con lo de que ayer no había sido tu día de Celestina?, ¿todo bien con Jasper? – no me había olvidado de lo que había dicho.

- Si si, con Jasper todo bien, como siempre.

- ¿A quién se le pone la sonrisa tonta ahora eh? – le dije picándola.

- Pero yo no lo niego. Somos un par de románticas Bella.

- Tú eres una romántica empedernida, yo soy una chica ilusionada.

- ¡Oh! ¡Qué bonito!- dijo con gesto irónico- pero ese término no sería el que yo utilizaría, yo diría enamo….

- ¡Ves como eres una romántica! ¡No digas eso! Que me lias Alice, déjame a mí con mis sentimientos, así estamos tranquilos los dos, vivimos en armonía…

- Bueno, mientras esa armonía no te impida avanzar con Edward, todo va bien. Yo solo quiero que os dejéis de tonterías ya.

- Y lo hemos hecho Alice, de verdad. No sé…creo que estamos empezando algo, pero prefiero dejar pasar las cosas y no agobiarme pensando que es lo que siento o dejo de sentir. Estoy bien así, estoy mejor que nunca la verdad.

- Otra vez la sonrisita…

- Alice.

- Vale, ya me callo.

- Si, mejor dime entonces porque es que ayer no te fue bien, y dejemos de hablar de mí.

- Emma me pidió ayuda para que Emmett fuese su papá y yo no me pude resistir, pero salió todo fatal, ahora Emmett está peor y Emma también. Encima tú no acabaste con Edward como tenías que acabar…estoy perdiendo facultades. – puso un puchero de los de ella.

- Vamos por partes. Lo mío lo vamos a obviar porque dijiste que te ibas a callar. Y lo de Emmett… ¿porqué te metiste en eso Alice?, eso es mejor que lo solucionen ellos.

- No, porque ellos no solucionan nada, lo único que hacen es pelearse, tengo que ayudarlos, no sabes lo mal que los vi ayer.

- Me imagino, Edward me contó algo en la cena, pero es mejor dejarlo Alice, es mejor no meterse en esas cosas…- el timbre me interrumpió.

- ¡Yo abro! – gritó Alice entusiasmada, desapareciendo por la puerta de mi habitación, donde llevábamos más de una hora hablando, aprovechando que Elliot jugaba entretenido – ¡Edward! Sabía que eras tú, ya me iba. ¡Bella nos vemos mañana! ¡Qué disfrutéis la noche! – y oí el sonido de la puerta. Esta Alice era incorregible. ¿Cómo que ya se iba?

- Tu tía Alice está mal de la cabeza peque – le dije a mi pequeño antes de que el rostro de Edward asomara por la puerta.

- Hola – me dijo con una sonrisa deslumbrante.

- Hola, ¿y Alice?

- Se ha ido, está loca, ya lo sabes, creo que ha sido una manera sutil de dejarnos solos.

- Muy sutil.

Y ahí estaba el. Seguía con su sonrisa, y se acercaba peligrosamente hacia la cama, donde nos encontrábamos Elliot y yo. Sabía que era una tontería ponerme nerviosa, pero lo estaba. ¿En qué momento empecé a sentir esto por Edward? Hace un tiempo, la presencia del padre de mi hijo me ponía nerviosa, si. Pero unos nervios que me daban ganas de correr, huir y no volver a verlo en mi vida. Esto era muy distinto, y mientras más miraba Edward, más veía lo distinto que era. No, definitivamente no quería salir corriendo.

- ¿Cómo habéis pasado el día? – dijo cogiendo a Elliot en brazos y besándole la cabecita, ganándose una sonrisa del niño y una risita de mi parte.

- ¿No te ha quedado claro las…quince veces que me has preguntado por mensaje?

- ¿No quieres que te mande mensajes? Pues muy bien, no te mando más. – dijo con un gesto de falsa ofensa y con una clara intención de acercarse a darme un beso de bienvenida.

Antes de que pudiese acercar un solo centímetro, el timbre sonó, dejándonos a los dos con las ganas. ¿Es que nunca podemos tener un momento de intimidad?

- Espero que hoy no sea como ayer – dijo Edward, adivinándome el pensamiento.

- No, tranquilo. Seguro que es Alice que como salió tan rápido se olvidó de algo, o Andrew que se olvidó las llaves. Voy a abrir, vengo ahora. - me levanté de la cama, dejando a Edward jugando con Elliot, y me encaminé hacia la puerta.

No era ni Alice ni Andrew. Un Emmett ojeroso estaba tras la puerta de mi casa, pidiendo ayuda sólo con la mirada.

- Hola Bella.

- ¡Emmett! Ya te echaba de menos, pasa.

- Y yo a ti Bells, ¿Cómo va todo?

- Me parece que aquí lo necesario no es hablar de mí, si no de ti, ¿qué pasa? Siéntate y cuéntame. Ya tenía ganas yo de hablar contigo.

- Pues no sé que pasa Bella, ese es el problema, que no se que pasa.

- ¿Con Rosalie? Algo me han contado. ¿Por fin te has decidido a acercarte? Sé que te morías de ganas desde hace tiempo.

- Me he decidido, Alice y Emma me dieron un empujón, pero Rosalie es imposible. No sé que le pasa, no es la Rosalie que yo conocí hace un tiempo, y lo peor es que sigue ahí, yo sé que mi Rosalie sigue ahí, es solo que está completamente cerrada. Ayer tuvimos una discusión en el parque, después fui a buscarla a su casa y fue más de lo mismo. Dice que necesita que me aleje de Emma porque no quiere que se encariñe, que no soy lo suficientemente maduro, y yo estoy empezando a pensar que tiene razón. Ni siquiera soy capaz de luchar por la mujer que me gusta.

- Eso no es verdad, no digas eso nunca. Es normal que estés así, eso se llama impotencia, pero no te dejes guiar por ella. Claro que eres capaz de luchar, lo estás haciendo, has dado el primer paso, pues no retrocedas. Si tú crees de verdad que bajo esa coraza se encuentra la Rosalie que conociste hace tiempo, la Rosalie que te gusta, sigue luchando.

- Yo sé que está ahí, pero yo ya no sé si soy el hombre que ella necesita, a veces pienso que el hombre que ella necesita es…

- ¿Yo? No digas tonterías hermano. – dijo Edward apareciendo en el salón y sentándose a mi lado con Elliot en brazos, quien rápidamente fue arrebatado por Emmett, besándolo y revolviéndole el pelo.

- Edward, no sabía que estabas aquí – dijo Emmett con una sonrisa pícara – veo que no perdéis el tiempo…

- Emmett, a lo que íbamos, que no pienses tonterías – interrumpió por suerte su hermano.

- No son tonterías Edward, ella estaba contigo, pues por algo será, ¿no? Está claro que a mi no me quiere ver ni en pintura.

- Estaba conmigo por un error, igual que yo. Nos acompañamos en la época en la que más necesitábamos compañía, en la época donde sufríamos por otras personas, pero nada más – me sonrió, y yo no tuve más remedio que bajar la mirada.

- Pero yo no puedo evitar pensar que ella tiene razón, que merece una persona madura…

- ¿Y tú no lo eres? – esta vez fui yo la que lo interrumpí – Parece que no estoy hablando con el hombre que me ha ayudado en todo, que asumió la posible paternidad de mi hijo con una actitud impecable, el chico que ha estado a mi lado siempre que lo he necesitado, sin esperar nada a cambio. Perdona si te ofendo, pero a mí me parece que la que no te merece es Rosalie, con la actitud que está teniendo. Si a ti te parece que realmente hay otra Rosalie debajo de esa máscara, lucha por ella, pero ni se te ocurra pensar que no eres el hombre maduro que ella merece porque por ahora eres mucho más de lo que ella merece.

- Exacto. Yo también conozco a la Rosalie que está escondida, y está esperando a que seas tú, y solo tú, la que la saque de ese pozo donde se ha metido. Así que levanta el ánimo y deja de pensar en estupideces, ¿tú quieres estar con ella? – le preguntó Edward.

- Me gusta muchísimo, y si, me gustaría intentarlo.

- Pues adelante, una vez me dijiste que no hiciera que te decepcionaras de mi, ¿era tu héroe no? Eso fue lo que me dijiste, pues tú eres el mío, así que no me decepciones tú a mí. Gracias a ti estoy hoy aquí, así que espero que dentro de muy poco tu tengas los mismos resultados que yo.

- Con la diferencia de que yo no me he comportado como un capullo – le contestó Emmett risueño, no tenía ni idea de lo que estaban hablando.

- Acepto la diferencia, pero espero haber mejorado un poco en ese campo. – me miró, y supe inmediatamente a quien se estaban refiriendo, por lo que decidí contestar.

- Bueno…..se podría decir que…..sí, pero no has mejorado un poco, has mejorado mucho.

- Ya veo que habéis mejorado, que bien os ha sentado el viajecito a las Vegas, cualquier día me llevo a Rosalie y nos casamos borrachos, a ver si así mejora la cosa – dijo Emmett interrumpiendo el cruce de miradas entre Edward y yo, mirando hacia nuestras manos, las cuales estaban entrelazadas. No sabía en qué momento habíamos llegado a estar en esa posición, no se me hacía para nada incómoda, pero retiré mi mano de la suya rápidamente.

- Bueno Emmett, ¿te quedas a cenar? – intenté cambiar de tema.

- Pues no me vendría nada mal, necesito compañía, lo reconozco, además echo de menos al peque y así paso un rato con el – contestó jugueteando con Elliot.

Edward puso mala cara y me susurró al oído un: “lo acepto solo porque es mi hermano y está mal”. Seguidamente sonrío en mi oreja y me depositó un beso en el cuello, lo que hizo que diera un respingo y me levantara rápidamente del sofá, antes de que lograse ponerme más nerviosa de lo que ya estaba.

- Uy uy uy. Secretitos, ¡que romántico!

- Emmett, cállate si no quieres largarte ahora mismo.

- Vale... ¡como sois eh! Está claro que con las cosas del amor no se juega…

- ¡Emmett! – gritamos Edward y yo a coro.

- ¡Ya me callo! Pero no me digáis que esto no es perfecto. – lo miramos, no entendiendo a que se refería – ¿quién nos iba a decir a nosotros hace un tiempo que estaríamos aquí, con Elliot, hablando de vosotros y de mi y Rosalie, como deberíamos haber hecho desde un principio? Esto ha sido una locura.

- Lo ha sido, parece que está mejor, ¿no? – preguntó Edward.

- Lo está, pero no nos confiemos. Cualquier día aparece Alice embarazada de Andrew, o Jacob enamorado de Jasper, o Bella casada con Rosalie, nunca se sabe, con el historial que tenemos…

- ¡Calla Emmett! No llames a la mala suerte.

- No me negarás que es completamente probable, con la carrerilla que llevamos.

- Ahí tengo que darle la razón a mi hermano Bella, si nos fiamos por eso…. – dijo Edward riéndose hasta que Emmett lo interrumpió.

- Bueno, ahora en serio chicos, gracias, no sé qué haría sin vosotros, aunque suene a tópico. Y…que os quiero a los dos.

- No me lo puedo creer, mi hermano poniéndose tierno.

Emmett me entregó al niño y los dos empezaron a pegarse y a jugar como dos niños. Nunca me hubiese imaginado que iba a poder disfrutar de verlos así, después de todo lo que habíamos pasado. Me estaba emocionando cuando, de repente, unos brazos nos apresaron a Elliot y a mí, y los cuatro nos envolvimos en un sincero abrazo.

………………….

Así fue pasando la semana, con interrupciones en los momentos en los que podía estar a solas con Edward, sobre todo del pobre Emmett. Emma se puso enferma y él tuvo una excusa para ir a casa de Rosalie todas las noches, la niña no quería a otro que no fuese él. Ni siquiera a Edward, que la fue a visitar en dos ocasiones. Noches en las que siempre acababan discutiendo por cualquier tontería, generalmente por la negación de Rosalie a escuchar a Emmett, estaba completamente cerrada a una posibilidad con él. Pero Emmett no paraba de intentarlo.

Aunque en el fondo sabía que si tanto Edward como Emmett lo afirmaban, Rosalie era una buena chica, yo no podía dejar de estar preocupada por mi amigo. La actitud de ella no me gustaba, y esperaba que fuera sobreprotección de hermana lo que me pasaba con ella.

El grandullón venía todas las noches a casa, con el ceño fruncido y ojeras que evidenciaban lo poco que dormía, y que otra noche, habían discutido. Edward y yo ya no sabíamos que hacer por él…y por nosotros.

Habíamos pasado la semana entre besos a escondidas en la universidad, rápidas caricias en la biblioteca cuando él venía a ayudarme, miradas cómplices en casa mientras Emmett nos contaba sus escasos avances…pero nada más, ni siquiera teníamos tiempo de hablar.

Por ahora me conformaba con lo que tenía, mi confianza con él aumentaba a cada minuto, a la par que la facilidad para olvidarme del porqué de cada detalle y dejarme llevar. Ya no era que me gustaba estar con él, era que necesitaba estar con él. Su presencia. Su compañía. Sus besos. Sus caricias. Todo. No sabía si era bueno que me sintiera de esta manera, porque no sabía exactamente lo que sentía él, pero me lo demostraba demasiado para mi propia cordura.

- ¿Ya se durmió? – preguntó Edward entrando en la habitación de Elliot, donde mecía a mi pequeño intentando que se durmiese.

- Todavía no, pero ya le falta poco. – le contesté sonriendo.

- Quien ya está tardando es Emmett, hace más de una hora que debería estar aquí.

- ¿Crees que habrán mejorado las cosas? – Lo teníamos controlado. Emmett venía sobre las nueve. Rosalie llegaba a las ocho de trabajar y Emmett estaba cuidando de Emma. Bastaba media hora para que discutieran, y otra media hora para que Emmett llegase a mi casa a desahogarse.

- Pues no lo sé, pero de verdad espero que si, por él y por nosotros.

- No seas exagerado – le dije riendo – nosotros estamos juntos casi todo el día…

- Si, pero a mi me gustaría llegar por la noche a tu casa, con Elliot, y hacer esto – besó a Elliot – y esto – me besó en un hombro, haciendo que me estremeciera – y esto – su brazo pasó por mi cuello, abrazándome – y esto – sus labios rozaron mi frente.

- Edward….

- Me gustaría hacer esto, es decir, disfrutaros a vosotros dos. No digo que no me apetezca consolar a mi hermano, es más, lo quiero hacer y me alegra que confie en nosotros. Es sólo que en este momento tengo muchas ganas de disfrutar esto que nos está pasando.

- ¿Y qué está pasando?

- ¿Tú qué crees que está pasando?

- ¿Otra vez con el jueguecito de las preguntas Edward?

- ¿Otra vez con el jueguecito de las preguntas Bella?

- Shh, lo vas a despertar, que ya está dormido. Acuéstalo. – me advirtió.

Edward le dio un beso en la frente a nuestro niño y se alejó hacia la puerta de la habitación. Yo, sonriendo, acosté a Elliot en su cuna y después de desearle buenas noches en silencio, besarlo y arroparlo, me giré para ver a Edward mirándonos fijamente, con una sonrisa en su rostro.

- Gracias – me dijo.

- ¿Por qué?

- Vamos a salir o despertaremos al peque – contestó, esquivándome.

Los dos, de la mano, salimos de la habitación de nuestro hijo, y un silencio se instaló entre nosotros.

Edward se sentó en el sofá pensativo, mirando su correo en mi ordenador, aunque yo sabía que no estaba muy concentrado en eso. Algo se estaba guardando, y ya no quería eso. Habíamos avanzado mucho, y tenía claro que lo iba a seguir haciendo. Si de mi dependía, no íbamos a retroceder.

- Edward, ¿qué pasa?, ¿por qué me has dado las gracias?

Se tensó, pero inmediatamente sonrío como lo estaba haciendo hacía unos minutos, mirando como acostaba a Elliot. Me dijo que me sentara con él, y acariciándole el pelo, volví a preguntárselo.

- ¿Porqué?

Edward suspiró, como si se estuviera dando ánimos a sí mismo.

- Por todo.

- Eso no me vale.

- Por todo. Por permitirme entrar en tu vida, por permitirme enmendar mis errores, por querer conocerme a pesar de lo que te hice pasar, por criar tan bien a Elliot, por haber representado la realidad en medio de tanta locura…

- ¿Qué?

- Si. Has sido mi realidad, aunque hasta ahora no me he dado cuenta. Han pasado tantas cosas Bella…cada una más surrealista que la anterior, pero ahora me doy cuenta que entre todo eso, entre toda esa locura, estabas tú. Te he tratado fatal, incluso te he llegado a ignorar, pero no era mi mejor momento. Toda mi vida se acababa de ir por la borda. Lo de Tanya me descolocó por completo, me dejó perdido. Y de repente llegaste tú, y todo lo que tu llegada trajo a mi vida. Era una cosa tras otra, sin embargo siempre seguía ahí, pendiente de ti. Podría haberme separado, olvidarme de que existías y seguir mi vida, pero no lo hice. Porque inconscientemente te necesitaba, desde un principio has sido lo que me ha mantenido sujeto a la tierra. Así que, aunque de una manera extraña, has representado algo nuevo, la luz entre tanta penumbra. Has representado mi posibilidad de empezar una nueva vida. Una vida alejada de todo lo que había planeado para mí mismo, pero no por ello peor, todo lo contrario. Nunca me había imaginado algo mejor, porque todavía no te conocía a ti. ¿Ahora lo entiendes?

- Más o menos…

- Hace mucho tiempo que vienen pasando cosas Bella. Emmett por un lado, Tanya por otro, Jacob por otro, Rosalie… y yo pensando que el problema eras tú, cerrándome a la posibilidad de conocerte, cuando en realidad, eras tú lo único que no me permitía volverme loco. Si tu no hubieras llegado a mi, quizás todo esto no hubiese pasado, pero ahora mismo seguiría perdido, porque toda mi vida se me había desmoronado. Tú me has devuelto mi vida, no la que tenía, si no la posibilidad de otra mucho mejor. Una vida que me muero de ganas por vivir, si estás dispuesta a ello. Así que por todo esto, gracias. A eso me refería.

- Vaya…

- ¿Qué pasa? – me preguntó, con una sonrisa tan sincera, que en ese momento supe que yo también tenía que dejar mis miedos atrás. Él lo había hecho, y se merecía lo mismo por mi parte.

- Pasa que si estoy dispuesta, pero sin gracias, sin perdones. Quiero empezar a intentar vivir esa vida de la que hablas, pero aceptando que todo lo que hemos pasado, ha sido necesario para llegar hasta aquí. Y con todo lo que has dicho, ahora sé que no cambiaría nada de lo que ha pasado, porque eso nos ha hecho estar ahora mismo aquí diciéndonos esto.

Acercó su mano a mi rostro, acariciando mi mejilla, mirándome como nunca me había mirado…

-Pero…-interrumpí lo que sabía que iba a llegar ahora.

-¿Pero?

- Pero, siento decir que Andrew está a punto de llegar. No quiero que nos pase lo de siempre…

- Pues Andrew se puede encontrar con las llaves puestas por dentro, y no poder abrir – me dijo con una sonrisa maliciosa.

- Y Andrew se quedaría en la calle Edward.

- Andrew tiene muchas casas a donde ir….

- ¿Quién pone las llaves en la puerta? – le dije, uniéndome a sus risas.

- ¿Ansiosa?

- ¿Quién fue el de la idea?

- Yo, pero tu las pones, mientras yo pongo algo de música para relajar el ambiente, creo que me he puesto nervioso con todo lo que te acabo de decir…-me dijo avergonzado.

- Lo has hecho muy bien.

-Llevaba tanto tiempo queriendo decírtelo – se volvía a acercar a mi…y Andrew a punto de llegar.

- Bueno, voy a poner las llaves en la puerta de una vez.

- Si, mejor.

Me levanté, cogí las llaves y las coloqué en la cerradura, mientras una canción inundaba el ambiente…





- Me gusta mucho esta canción – le dije girándome hacia él, reconociendo la melodía al momento.

- Si es que soy un romántico.

- Si claro…. – le contesté divertida.

- De verdad que lo soy, hay muchas cosas que no sabes de mi Bella.

- Estoy dispuesta a que me las enseñes, así como estoy dispuesta a enseñarte las mías. ¿Y tú? ¿Estás dispuesto a lo mismo?

- ¿No te ha quedado claro todavía?

Edward se levantó, mientras yo me acercaba, ansiosos de entrar en contacto otra vez, el uno con el otro. Cuando recorrimos esa pequeña distancia, su brazo rodeo mi cintura, mientras que los dedos de su otra mano empezaron a recorrer mi cuello. Llevé mis manos a su pelo, y lo miré, disfrutándolo, admirándolo.

- ¿De verdad no cambiarías nada de lo que hemos vivido juntos?

- Nada.

- ¿Volverías a llegar tarde a aquella clase?

- Volvería a llegar tarde – reí.

- ¿Volverías a emborracharte conmigo?

- Por supuesto.

- ¿Aún sabiendo lo que viene después?

- Aún sabiendo eso.

- ¿Solo por Elliot? ¿O algo más?

- Por algo más.

- ¿El qué?

- Porque te necesito.

- ¿Y porque me necesitas? – intenté agachar la cabeza, tímida, pero él no me dejó – yo también te necesito, ¿sabes porque te necesito?

- No.

- ¿Quieres que lo diga?

- No. Quiero que me lo demuestres.

Y no hizo falta más.

Haciendo lo que hacía ya demasiados minutos que estábamos ansiosos por hacer, acercamos nuestros rostros hasta recorrer el último milímetro de la distancia que nos separaba. Demostrándonos con eso todo lo que habíamos dicho con palabras, y lo que aún no nos atrevíamos a decir.

Nos besamos como nunca antes lo habíamos hecho. Reconociéndonos, saludándonos. Con ansia pero con ternura, con urgencia pero con dulzura.

Edward rompió el beso para trazar una línea con sus labios hasta mi cuello, en donde se detuvo para susurrarme.

- Quiero que esto de quede grabado en nosotros para siempre. Basta de recuerdos débiles, de destellos. Quiero recordarte. Necesito recordarte. Quiero dejar de preguntarme que es fantasía y que es realidad.

- Yo también necesito recordarte.

Me separé y tiré de él, sujetándole la mano, guiándolo hasta mi habitación. Recorrimos ese espacio sin dejar de mirarnos, de sonreírnos. Al llegar a nuestro destino, Edward fue el que tiró suavemente de mi para llevarme hasta mi cama y sentarme sobre ella.

- Déjame grabar cada parte de ti en mi mente, te juro que nunca más me olvidaré de algo que haya vivido contigo, sé que todo lo vivido está ahí, en alguna parte de mi. Déjame despertarlo.

Y se lo permití. Le permití acostarme sobre la cama, sin dejar de mirarme. Le permití que recorriera cada parte de mi cuello con sus labios. Le dejé que me acariciara mis brazos con sus dedos, mientras que su otra mano iba deshaciéndose de mi camiseta, acariciando cada trozo de mi piel que iba quedando al descubierto a su paso.

Y me permitía a mi misma disfrutarlo, sentirlo. Me permití devolverle sus caricias, los besos que iba depositando sobre mi cuerpo. Le permití a mi cuerpo estremecerse con cada roce de su cuerpo sobre el mío.

No había una sola parte de mi cuerpo que no sintiera su presencia. Poco a poco nos fuimos despojando de nuestra ropa, entre caricias. A cada paso que dábamos, a cada roce que nos proporcionábamos, nos mirábamos a los ojos. Y sonreíamos. Sonreíamos porque por fin estábamos viviendo algo de verdad, algo real, algo que de lo que nunca podríamos olvidarnos. Porque nos necesitábamos, y porque queríamos empezar a vivir una vida nueva, una vida en la que el otro tendría que estar irremediablemente presente. ¿El porqué? ¿El porqué de necesitar estar juntos? No era necesario pensar en eso, porque nos lo estábamos demostrando. Con cada milímetro de piel del otro que recorríamos, con cada mirada, y con cada sonrisa.

Una vez libres de toda prenda que había cubierto nuestros cuerpos minutos antes, Edward volvió a acariciarme en los lugares más sensibles de mi cuerpo, con esa suavidad, delicadeza y dedicación. Arrancándome suspiros, haciendo que mi cuerpo se estremeciera hasta límites que nunca creí posibles.

No permitió que me moviese ni un solo centímetro cuando intenté devolverle sus últimas caricias, sólo entrelazó sus manos con las mías, suavemente. Después de sonreírme una vez más, y mirarme a los ojos, como haciéndome saber lo que iba a pasar en un instante, entreabrió mis labios con los suyos, en un beso lento, pero íntimo. Mi boca recibió a la suya con entrega, a la vez que otras partes de mi cuerpo también lo recibían. Y todo lo que me rodeaba desapareció.

En esos momentos en los que nos acoplábamos cada vez más el uno al otro, solo podía concentrarme en esas partes de mi piel que estaban en contacto con la suya. En todo lo que me estaba haciendo sentir. Y en todo lo que yo le estaba haciendo sentir a él, que se evidenciaba por su respiración entrecortada, la presión creciente de sus manos sobre las mías y la intensidad de sus movimientos.

- Nunca jamás….podré olvidarme de esto – me susurró agitadamente. No sabía cómo había sido capaz de decirme algo, cuando a mi me faltaba el aliento. Pero yo no necesitaba más palabras, sólo necesitaba seguir sintiéndolo como lo estaba haciendo. Y lo hice, durante unos momentos llenos de las más intensas sensaciones que haya podido imaginar.

Después de notar como algo explotaba en mi, Edward y yo nos miramos a los ojos, volviendo a sonreírnos, y cuando rozó sus labios con los míos una vez más, supe que yo tampoco podría olvidarme nunca de esto. Porque quería a Edward en mi vida, y porque por fin, esto era algo real. Algo que iba a recordar por siempre.

Besándonos, abrazándonos y esperando a que el sueño nos venciera, le dijimos adiós a la fantasía, y le dimos la bienvenida a la realidad.


¿Qué tal?..., ya tocaba no, seguro que ellos no lo olvidan nunca….

Una cosilla, las actualizaciones van a ser un poco diferentes durante estas fiestas, por dos razones. Una, salvo a que nadie diga lo contrario, esta será la ultima ronda del fic… :-[, si, da penita, por tanto si finalmente es así, este será el último capítulo escrito por Nuri. Y dos, por las fiestas navideñas.


Por lo tanto esta posible ultima ronda queda de la siguiente manera

20/12/2010 Nuri

23/12/2010 Karla

27/12/2010 Airam

30/12/2010 Alba

03/01/2011 Milu

07/01/2011 Ayyys

10/01/2011 Almu