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Editorial Final - Usar y Tirar

Bueno, lo que voy a decir ahora mismo es algo desagradable, sobre todo porque no esperaba que la cosa llegara a tal punto, pero, vosotras queréis una respuesta sobre que pasa con UyT….y como una de las responsables tanto del blog como de la historia, no me queda otra que darla.

Voy a ser breve. Martes hable con Paula, le pregunte que estaba pasando con el tema, me dijo que haría lo imposible por decirme algo por toda la semana y no lo ha hecho, y así estoy con ella desde hace cinco meses, no me dice nada del fic, ni si lo quiere seguir, ni si no, aunque las evidencias hablan por si solas, y yo…me he cansado chicas.

Lo siento, de verdad que lo siento y no sabéis lo muchísimo que me esta jodiendo esto porque yo no soy de abandonar lo que empiezo pero…no voy a seguir la historia, aunque ahora la misma Paula me dijera algo no puedo, y no puedo porque ya no tengo ilusión por ella y os aseguro que empecé con mucha pero, yo estoy cansada de seguir rebajándome, es así de simple.

Y yo soy la primera en retrasarse a la hora de actualizar, pero cinco meses nunca….así que…No se, creo que todo esto podría haberse evitado hablando claramente, pero bueno, cada uno es un mundo….., de todas formas la lección la tengo mas que aprendida, vaya si si……
Lo siento chicas…pero esto es lo que hay….

Usar y Tirar

Fic Inacabado




(Extras-UyT)Notas, avisos, concursos y encuestas



(UyT) - CAPÍTULO XV

Para que mañana no me encuentre con otra huelga por haber actualizado UyT antes de My Angel :p, os diré que ya le tocaba a este fic…lo tenía un poco abandonado pero es que tenía el capítulo en la mente pero al escribirlo, nunca me gustaba como quedaba, así que…después de muchas vueltas, aquí esta. Siento el retraso de verdad…

Bueno…yo creo que el capítulo de hoy os va a gustar, no solo porque sea un pelín más largo de lo normal debido a todo lo que habéis tenido que esperar, además, a partir de ahora, os vais a ir enterando de cosillas….



Edward


“....los condones desplegados por la habitación y la hinchazón de mi pene…, lo confirmaban, aunque no tuviera ni la menor idea de lo que sucedió en esa habitación, ni de cómo fui a parar a ella.

Y si no tenia bastante con esa preocupación, a esta se sumaba el hecho de tener que encarar a la señorita hoy me apetece reírme de ti, mañana en el trabajo…”



-Joan, ¿has visto a Alice?
-¿No esta en su taller? – negué con la cabeza – Pues…no se.
-La acabo de ver entrando al Starbucks de abajo.
-Gracias Samantha…

Dicen que a quien madruga dios le ayuda, pero esta claro que dios no me incluía entre sus personas a ayudar.

No solo tenia un sueño espantoso, gracias a que la noche anterior había decidido madrugar con la intención de evitar encontrarme con Bella, aún a sabiendas de que eso sería imposible, ya que teníamos pendientes laborales que debía haber resulto el día anterior, día en el que por cierto, no había ido a trabajar, sino que además, cuando me topo con ella, lo hago de la peor manera posible. ¿El porque?, tiene nombre propio, Irina.

Una de dos, o me expreso bastante mal, o el dejar claro que lo sucedido entre nosotros no volvería a repetirse, parecía ser…que únicamente lo había entendido yo, de otra forma no me explico el porque una mujer que en apariencia podría tener al hombre que quisiera, intentaba volver a seducirme…

El caso era que las manos de Irina intentaban colarse por el interior de mi camiseta cuando Bella irrumpió en el estudio, deseando con ello que la tierra se abriera y me tragara.

Lo que sucedió entre nosotros una vez Irina desapareció, era algo intuible, no solo por la cara de Bella al presenciar tal estampa, sino también, por mis pocas ganas de colaborar. Para que negarlo, estaba jodido, muy jodido. Lo último que esperaba dos noches atrás, es que la noche terminara como lo hizo, algo que dejaba bien claro al tipo de juego que quiera jugar conmigo, un juego en el que yo no estaba dispuesto a ser la víctima.

El caso es que lo que empezó como meros reproches por no haber ido a trabajar el día anterior, acabo llevándonos de vuelta al pasado, un pasado que ambos no recordábamos igual, un pasado que yo creía cerrado, pero por lo visto…para ella no estaba tan cerrado…

Finalmente, y motivado por la rabia, acabe diciendo cosas que no sentía, cosas que no fueron reales, pues…si bien es cierto que nuestra pasada relación no podía considerarse como una relación con todas sus letras, ella para mi no fue ningún pasatiempo, todo lo contrario. Pero, para cuando quise retractarme de lo dicho, me di cuenta de un pequeño detalle, no estábamos solos…Alice lo había escuchado todo y, por su cara, o más bien sus palabras, supe que era conocedora de esa historia, bueno, conocedora de la versión de Bella.

Así que ahora no me quedaba otra que buscarla e intentar arreglar lo que le había contado la loca que tenía por jefa… ¿Se podía empezar mejor el día?, no…desde luego que no.

Entre a la cafetería con el pulso totalmente acelerado y mi visión centrada en su busca. Allí estaba, alejada totalmente del bullicio con la mirada perdida en la nada, algo bastante raro en ella. Cogí aire antes de acercarme, sabía…que iba a ser difícil pues…adoraba a Bella, además, alguna que otra vez me había mencionado al supuesto cabrón que le había destrozado la vida a esta, lo que yo no sabía, era que ese cabrón, era yo.

-Peque…, llevo rato buscándote – susurre colocando una silla a su lado mientras que pasaba uno de mis brazos por sus hombros y la atraía a mi. Se la veía afectada…demasiado para no ir con ella el tema.
-Sabes… - murmuro débilmente sin mirarme - siempre pensé que los tíos eran unos cabrones, que no se merecían nada de ninguna mujer. Con los años comprendí que son un complemento del ser humano, y que acabaría necesitándolo, pero me prometí…me prometí a mi misma, que si algún día tenia que enamorarme, lo haría de alguien como tu, ya ni siquiera de alguien como papa, sino de alguien como tu.
-Alice…
-Déjame acabar – pidió, silenciándome con ello - Luego te fuiste y….me dejaste sola…te odie, te odie por ello, pero…acabe excusándote, mi mente acabo haciéndolo. Lucha por su sueño Alice, me repetía una y otra vez, no te ha abandonado, él es incapaz, él es incapaz de abandonar a nadie – lo último lo dijo clavando sus ojos en los míos, esos preciosos ojos que ahora estaban humedecidos.
-Cariño escúchame – pedí pasando mis pulgares por sus parpados para limpiar su humedad.
-¿Pero sabes quien fue la persona que más me ayudo?
-Ali…
-No tienes ni idea de cómo estaba Bella cuando la conocí. No la tienes y no mereces saberlo – susurro mientras se alejaba totalmente de mi.
-Estas juzgándome, y no sabes nada – sentencie débilmente, me dolía las palabras de mi hermana, me dolía que hiciera conmigo lo que siempre le dije que no debía hacer.
-Que no se?, te fuiste, te largaste sin apenas dar explicaciones, y nueve años después me entero que no solo me lo hiciste a mi, sino también a una de las personas que más quiero, a la única que estuvo ahí apoyándome además de mama, nos destrozaste a las tres.
-Y crees que yo no lo pase mal? – reproche conteniendo mis ganas de gritar, no me apetecía que nadie más se enterara - ¿crees que no me dolió irme así, dejando todo lo quejaba aquí? Tú sabes muy bien como estaban las cosas con papa, no podía quedarme mucho tiempo aquí, tú…tú no sabes nada – para ella todo fue muy fácil, ella simplemente veía como su hermano se marchaba, pero era yo el que se tuvo que ir con el rabo entre las piernas, era yo el que no había conseguido nada de lo que un día jure conseguir…
-Se lo más importante y es que fuiste un egoísta, no solo con tu familia sino con la gente que te dio su cariño.
-Tú también me vas a hacer pagar toda mi vida el error de haberme dejado influenciar por una estupida locura – no solo tenía que soportar la negación de mi padre además de la mía propia, sino que ahora también la de mi hermana.
-Ves?...., sigues sin darte cuenta de nada. No se trata de eso Edward, se trata de las formas.
-¿Formas? – grite -¿dime como debía haberlo echo? – pregunte intentando bajar un poco el tono, no me estaba gustando nada a donde nos estaba llevando la conversación.
-Con Bella por ejemplo, ¿para que la enamoras si tan claro tenías lo que querías, si tan claro sabías que este no era tu lugar?
-Para empezar, cuando conocí a tu amiga, no se hacía llamar Bella, eso lo primero, y para terminar, yo no enamore a nadie – yo no sufría la amnesia que parecía sufrir ella - La conocí un día por casualidad, seguimos viéndonos y acabemos liados, punto. Yo jamás le jure amor eterno, jamás le di esperanzas de nada.
-Eres…eres.
-Que soy, dilo, no te lo calles – ya daba igual.
-Eres un puto cobarde Edward Anthony Cullen. Me avergüenzo, me avergüenzo de que seas mi hermano – dijo antes de levantarse y dejarme ahí sin más, solo, sin ni siquiera poder excusarme.

Dolían, sus palabras dolían, pero no porque fuera mi hermana la persona que me las decía, sino porque tenía toda la razón. Fui un cobarde, no por la forma en la que me encapriche de una locura sino, por la forma en la que lo hice todo, por no apreciar lo que tenía aquí, por levantarme una mañana sintiéndome vacío y creer que yéndome, conseguiría arreglarlo…, por no valorar lo que perdía haciendo lo que hice.

Pero así era yo, un estupido engreído que pensaba que con tan solo chasquear los dedos sería capaz de conseguirlo todo en esta vida, sin tener si quiera que ganarme las cosas…, y ahora, no estaba haciendo otra cosa que pagar las consecuencias de mis actos…

Salí de la cafetería destruido moralmente, aunque con una idea clara, enmendar todos o casi todos mis errores, o por lo menos intentarlo. Tenía que quitar de la mente de mi hermana y mi padre el concepto que tenían de mi, ese que yo mismo me había ganado por meritos propios, y siguiendo por la línea en la que estaba, no iba a conseguirlo. Para ello tenía que empezar desde el principio, y por mucho que ahora mismo me repateara esa idea, ese principio, estaba escondido tras las puertas principales de las oficinas…

-¿Se puede?... – pregunte tras tocar su puerta - Me gustaría hablar contigo sobre lo ocurrido antes – continué hablando antes de que ella lo hiciera, quería que supiera que venia en son de paz, o…al menos a intentarlo.
- Si, adelante, pero que sea rápido por favor, tengo mucho trabajo – contestó seria, sin ni siquiera pararse a mirarme, era tan diferente a la persona que conocí años atrás…

-Oppps, lo siento, no…no iba mirando por donde andaba
-Es evidente…es una suerte que te toparas conmigo y no con una de las estanterías, hubieras armado un gran revuelo aquí
-Eh? Jeje, si, una suerte…, gracias por hacer de para golpe…y lo siento
-No, no pasa nada

-Solo serán unos minutos... – aspire aire antes de empezar a hablar - Venia a disculparme por mi actitud de hace un rato, estas en todo tu derecho de preguntarme porque no vine a trabajar. Debía haber avisado y no ponerme como me puse – hable con la cabeza agachada, aunque no hacía falta hacerlo, Bella siquiera se había limitado a darse la vuelta, seguía apoyada sobre su escritorio con la vista perdida en la inmensidad de papeles que adornaban su mesa.
-Si, estoy en todo mi derecho y ahora me vas a dar una razón por la que no deba despedirte – contesto sin relajar ni un ápice el tono de su voz.
-La razón..., no hay razón, esa es la verdad – para que complicarme con mentiras - Me desperté en un sitio donde no debía estar y con una persona con quien tampoco debía estar – hable atropelladamente - No me pidas más detalles, no tengo porque dártelos. El caso es que desperté tarde, me fui a casa y....al final no viene – dije finalmente avergonzado, ahora entendía que mi comportamiento no era el correcto, pues me había tomado un derecho que no me pertenecía.
-Tampoco quiero que me des más detalles, con lo que vi antes ya tengo más que suficiente – murmuro débilmente - pero... ¿esta es toda tu disculpa? – volvió a recuperar su habitual tono de voz, ese que por lo visto tenía pensado usar siempre conmigo.
-¿Que mas quieres que haga?, ¿que te haga un juramento de que no volverá a pasar? – si quería me bajaba los pantalones ahí mismo, total, ya estaba perdiendo la poca dignidad que me quedaba - No, no pretendo que vuelva a suceder. Necesito...bueno, quiero estar aquí, quiero trabajar aquí, no me gustaría irme de aquí, y menos por una estupidez como esa – a le, ya estaba dicho, adiós a mis huevos.
-No necesito ningún juramento por escrito Edward, solo necesito que me demuestres que de verdad puedo confiar en ti, en el poco tiempo que llevas aquí me has entregado trabajos con retraso y has faltado a trabajar, por no mencionar las innumerables discusiones que hemos tenido – por primera vez, parecía que estamos dispuestos a hablar.
-Te doy toda la razón. Voy a hacer el esfuerzo por morderme la lengua más a menudo, e intentare cumplir con los días y no retrasarme, aunque también estaría bien que tu cedieras un poco mas, que me dieras un poco mas de vía libre, creo que te he demostrado que lo que hago no es tan malo – dije ya más relajado, por primera vez estaba sintiéndome cómodo con ella.
-Me lo has demostrado a la perfección, pero de momento necesito que me cumplas con los días, después ya veremos…
-Me das muy poco margen, pero bueno, si es lo que quieres...lo haré – conteste acercandome a ella, no se porque, pero mi cuerpo comenzó a hacerlo.
-Gracias, es todo lo que quie...necesito – rectifico mientras yo seguía aproximándome a ella sintiendo de lleno su perfume, ese que llenaba toda la sala, ese que años atrás tanto me enloquecía, ese que lo había vuelto a hacer hacía solo dos noches.
-¿Necesitas algo mas? – no se porque estaba preguntando eso, pero, sentí la necesidad de hacerlo, la necesidad de complacerla en todo lo que me pidiera.
-Necesito...necesito que nos llevemos bien, … por Alice ... – hablo de manera entrecortada, quizás se debía a que estaba sintiendo mi presencia más cercana de lo que debiera estar, tan cerca como para observar el ligero temblor de sus manos, las cuales seguían sosteniendo unos papeles, tan cerca como para ver un pequeño detalle del cuál jamás me había percatado, detalle que me hacía darme cuenta de la realidad de las palabras de mi hermana, esas que me decían cuanto adoraba a Bella.

“Pase lo que pase siempre serás mi reina”…, esa era la dedicatoria escrita por mi hermana en la foto que descansaba de ambas en el escritorio…dedicatoria que volvía a trasladarme a años atrás…

-¿Cumbres borrascosas?
-Trabajo de literatura, necesario para aprobar el semestre y acabar el instituto
-En el mió no mandan esas cosas
-¿Os mandan sobre técnica fotográfica?
-¿Eh?, no, no, esto…esto es un hobbie que tengo, una tontería
-Bonito hobbie, los míos solo se basan en leer

-Vengo de hablar con ella – respondí volviendo a la actualidad - ...me dijo cosas que no sabía...junto con alguna que otra verdad – susurre cerca de su oído, sin saber el porque, solo dejándome llevar por mis impulsos, dejándome embriagar por ese olor a fresas…
-¿Alguna que otra verdad?
-Si, como que era un cobarde – seguí susurrando en respuesta, pero ahora mi dedo índice vagaba desde su oído, marcando un recorrido hasta su cuello, sintiendo con la yema de este la respuesta de su cuerpo al contacto.
-¿Un cobarde? ¿Por qué? – pregunto mirándome de reojo, como si quisiera asegurarse de que realmente estaba a su lado.
-Por irme como me fui, por huir de esa manera... – me estaba perdiendo en las sensaciones que me provocaban tocar su piel - …sin siquiera detenerme a pensar que dejaba aquí – continué diciendo mientras los dedos de mi mano bajaban lentamente por su delicada espalda, sintiendo como los músculos de esta se tensaban a mi paso.
-No te voy a discutir si eres o no cobarde, admito que tu marcha me dolió pero...tendrías tus motivos... – susurraba sin negarse a mi contacto, echo que me invitaba a continuar.
-Digamos que la ambición me cegó – me cegó de igual forma que ahora mismo estaba haciendo ella.
-Pues tu ambición hizo que perdieras grandes oportunidades, te lo aseguro... – respondió a la vez que mi mano, ya situada en su delgada cintura, comenzó a recorrerla a la vez que mi vista se perdía por la extensión de su pierna, esa que descansaba sobre la mesa.
-Si...de eso me estoy dando cuenta ahora...he perdido muchas cosas, y ganado ninguna – confirme mientras me aferraba a su cintura para ayudarme a aproximar mi cuerpo más al suyo.
-Lo peor de todo es que, creo que, con tu marcha...los dos perdimos – respondió haciéndome sentir su aliento en mi garganta, estaba tan próxima a mi, si tan solo me mirase, si tan solo su cuerpo reaccionase de igual forma que estaba haciendo el mió con las caricias.
-Yo también lo creo – confirme haciendo que con ello sus ojos se clavaran en los míos por primera vez desde que estaba en su despacho.

Era indescriptible la fuerza que estaba sintiendo, esa fuerza que me hacía no apartar ni un segundo mi mirada de la suya, esa mirada tan profunda que me hacía ver tan poco de ella pero a la vez desear saber tanto. Continuemos mirándonos mientras mis dedos reposaban en su cadera y la palma de mi mano rozaba levemente con la tela de su falda.

Pedí internamente ser capaz de apartar mis ojos de los suyos, esos que tanto me estaban embrujando, pero sabía…sabía que sería peor. Hacerlo significaría centrarme en otro punto de su cuerpo, quizás en sus finos pero a la vez tan sensuales labios, esos que no lo decían pero que tanto me gustaría que suplicaran por mis besos. O quizás mi visión se centrara en la largura de su pierna, esa pierna que reposaba sobre la mesa incitando ser acariciada, incitando a que mi mano se colara por la abertura de su falda y así llegar a su…No…Edward no…

-Bueno, creo que debería irme, tengo trabajo por hacer y al paso que voy, me veo mañana aquí – hable obligándome así a dejar de pensar. Era lo mejor, y más cuando lo más importante para mí era recuperar el control de mi vida, ese control que no conseguiría haciéndola mía encima del escritorio... Pero era tan difícil dejar de pensar cuando su mirada chocolate seguía clavada en mí, observándome con esa incertidumbre…, era tan difícil dejar de pensar cuando su mano, la cual hasta hacía un instante parecía no existir, se paseaba por mi cadera…
-Si, yo también lo creo, además tengo mucho trabajo por hacer – contesto ella, pero solo quedo en eso, en palabras, pues ni su cuerpo ni el mió parecían hacer caso a nuestras palabras, solo escasos milímetros los separaban.
-Eso parece.... – va Edward muévete, es tu jefa, esa que hacia unas horas estaba riéndose a tu consta - ejem, bueno, pues...ya nos vemos ¿no? – no quería separarme de ella, no sabía porque pero no quería...
-Si, ya nos veremos Edward... – finalmente ella fue quién tuvo más fuerza de los dos…, ahora tenía que salir de ahí como fuera antes de que cometería una locura, otra más a añadir a mi larga lista.

-Creo que ya va siendo hora de que vuelva a casa, antes de que a mi madre le de algo y acabe llamando a todos los federales del país
-Se preocupan por ti, eso es bueno
-Bueno, siempre y cuando no supere la paranoia esta bien, pero…, supongo que contigo será algo parecido
-No…a mis padres no les va la paranoia, ellos pagan para que otros se preocupen….Bueno, no te entretengo más, deberías irte ya
-Puedo acompañarte si quieres…
-No hace falta, vivo aquí al lado, no te preocupes…encantada mmmm
-Dios, llevamos dos horas hablando y no te dije mi nombre, lo siento…
-Yo tampoco lo pregunte y tampoco dije el mió
-Anthony
-Marie


¿Qué coño me estaba pasando?, ¿por qué me sentía tan jodidamente bien cuando estaba cerca de ella?, ¿por qué, aún detestándola como lo hacía, no podía resistirme a rozarla?

Y ella, ¿por qué no me alejaba?, ¿por qué parecía no resistirse a mi?...porque esta jugando Edward, porque te quiere comiendo de su mano, y porque tu como un idiota vuelves a caer…, vuelves a jugar en su juego, ese que te demostró hacía dos noches…

No, esta vez no, esta vez no sería ella la que jugara conmigo, si quería juego…yo se lo daría…vaya si se lo daría…



Edward…Edward esta un poco atontando, para que negarlo, pero se esta metiendo en un juego que puede ser su perdición, ¿Qué creéis vosotras?, ¿jugara? Y vosotras….¿Jugáis con nosotras chicas?...besos, se os quiere….nos vemos pronto…

Zapeeeee, que lo pases muy bien en el viaje, la niña se nos va a Túnez…, espero que la que vuelvas sea tu y no alguna copia barata…TKM….

CAPÍTULO XIV (UyT)

Bueno, al final ayer no actualicé porque no estoy muy bien de salud y como había prometido a las chicas que participaron en el concurso de fotografía que disfrutarían antes del capítulo…no me pareció justo hacerlo todo el mismo día, así que ellas han tenido todo un día para hacerlo.

Ahora sin más, aquí tenéis la continuación…


Bella

...bip bip! … bip bip! …bip bip!

“¿Podría alguien bajarle el volumen a ese sonido martilleante que se encuentra en el interior de mi cabeza?”

…bip bip! …bip bip! …bip bip!


Oh no…eso que estaba sonando debía ser mi despertador, con lo cual era día de trabajo aunque no supiera ni en que día de la semana me encontraba, y el sonido martilleando que había dentro de mi cabeza no podía ser otra cosa que…resaca… Genial, iba a empezar el día con buen pie…

Mientras me daba una ducha, que intentaba ser relajante, iba recordando de una manera algo difusa la noche anterior, pero lo que si recordaba nítidamente era la cantidad de “Cosmopolitans” que me bebí, de ahí mi gran amiga la resaca que acompañaría durante todo el día de hoy, la “tregua” con Edward y mi posterior actuación estelar de “puerta en las narices de Edward”. Aún no sé de dónde saqué toda esa fuerza de voluntad para hacer lo que hice, después de todos los tonteos del club con él y de las ganas que tenía de tenerlo entre mis sábanas…que eran superiores a mí pero aún así creo que hice lo correcto.

Tras una ducha reflexiva, un escaso desayuno y un estómago revuelto decidí salir rumbo al trabajo. La agencia estaba en completa calma, la verdad es que no era de extrañar, ya que los problemas de semanas anteriores se habían disipado: teníamos nuevo fotógrafo que estaría haciendo su trabajo, los modelos ya estaban recuperados de la intoxicación y los montones de papeles que tenía sobre mi mesa…bueno, los montones de papeles seguían sobre mi mesa, pero era algo que hoy podía esperar.

No me encontraba ni dos minutos en mi oficina cuando apareció mi pequeña Alice. La verdad es que no traía muy buena cara, se le notaba cansada y espero que también tuviera resaca, ya que ella fue una de las culpables de mi actual lamentable estado, pero intuía en ella un resquicio de felicidad, algo que no había visto en mucho tiempo.

- ¡Buenos días Bella! – vaya, por su tono de voz parece que mucha resaca no tenía…o eso me parecía a mi…
- Buenos días cariño, ¿podrías bajar el tono de voz? Y, ¿a qué viene tanto entusiasmo?
- ¿Tienes resaca cielo? Es una pena porque anoche lo pasé muy bien… - me dejó ver una sonrisilla que le cruzaba la cara, aquí pasaba algo que yo me había perdido de una forma muy descarada…
- Desembucha pequeño saltamontes, ¿anoche conseguiste reciclar papel con Jasper o decidió desaparecer con alguna mamarracha de turno?
- Pues la verdad es que no se fue con ninguna petarda pero tampoco me lo llevé a la cama, simplemente estoy feliz de estar como estoy con él – esto si que no me lo esperaba.
- Espera…espera… ¿Que estás feliz con un chico del que ni siquiera sabes de qué estilo son sus calzones? – le puse a Alice las manos alrededor de la cara - ¿Quién eres tu y qué has hecho con mi amiga?
- Tranquila Bella, a veces me gusta dormir sola y supongo que tú no lo hiciste anoche…te vi manteniendo una amigable conversación con mi hermano, ¿tienes algo que contarme? – la verdad es que si pero me lo tenía que callar.
- Pues no, no te preocupes, entre tu hermano y yo solo hay y habrá una relación profesional – o eso debíamos aparentar por el momento – hablando de Edward, ¿podrías decirle que venga a mi despacho? Necesito comentarle unos detalles sobre la sesión de hoy – creo que en su cara vi preocupación, pero preferí no comentárselo.
- Esto…si…en cuanto lo vea se lo digo, nos vemos luego, ¿vale? – vale, esto había sido muy raro o igual era por culpa de mi gran resaca, que me hacia ver cosas donde no las había.

Alice desapareció tan rápido de la estancia que apenas pude preguntarle por su reacción ante mi comentario sobre Edward… ¿Había pasado algo? ¿Había ido Edward a casa a dormir? La idea de que no hubiese ido a casa a dormir por haber estado en casa de otra provocó una reacción en mi extraña, eran…¿celos? No, no podían ser celos, yo no sentía nada por él, en cambio, solo de pensarlo, me causaba dolor, un dolor penetrante en mi pecho que me dificultaba la respiración. ¿Y si me había equivocado anoche? ¿Y si me había equivocado ahora y si que sentía algo por Edward?

Prefería centrarme en el trabajo y no pensar en Edward y en la noche anterior, porque como siguiera pensando en él terminaría siendo yo misma la que fuera a buscarlo a la zona de fotografía y lo que haríamos no sería precisamente hablar, con lo cual debía resistirme porque ese no era mi comportamiento dentro de la agencia.

Estaba tan concentrada en los papeles que había jurado no tocar hoy, que no me había dado cuenta de que habían pasado muchas horas desde mi conversación con Alice, que había pasado la hora de la comida, incluso la hora que da por finalizada la jornada y que todos se deberían haber ido a sus casas. Me pareció extraño que Edward no viniera a mi oficina como le había dicho a Alice, pero ella tampoco había aparecido por aquí, así que decidí no darle mayor importancia e irme a descansar. Creo que después de lo de anoche y mis grandes esfuerzos por trabajar con una gran resaca se merecen un poco de relax.

Por fin un nuevo día, me sentía como nueva, la Bella resacosa de ayer y con pensamientos melancólicos sobre Edward había desaparecido, hoy me iba a escuchar, ya que si ayer no vino a hablar conmigo es porque directamente no apareció por la agencia en todo el día y eso si que no lo iba a tolerar.

Antes de ir a la zona de fotografía, pasé por mi despacho a dejar varios documentos que me había llevado a casa y luego por la zona creativa de Alice, la cual me había traído un café para desayunar, cortesía del Starbucks, y me encaminé hacia el ascensor con las ideas claras: preguntarle a Edward por su ausencia de día anterior y comentarle los detalles que había estado pensando para la sesión.

Pero toda la moralidad de la Bella normal desapareció en cuanto entré y vi el panorama que me esperaba. Esto no podía estar pasando… ¿Irian y Edward juntos? ¿Juntos? ¿Juntos? ¿Juntos? ¿Por qué no se me iba esa palabra de la cabeza? Parecía que Edward la intentaba esquivar, pero eso no quita que estén demasiado pegados y que tenga sus manos en la cintura de Irina.

¿Por qué me pinchaba el corazón?

- Edward, ¿me puedes decir qué es esto? – me dolía, me dolía demasiado pero tenía que saber qué estaba pasando aquí, era yo la que tenía que hacerle daño esta vez, no él a mi…
- Nada...no es nada, Irina ya se va – mentía, lo veía en sus ojos, esos que intentaba esconderme mirando a Irina.
- Si ya me iba, hasta luego guapo - ¿guapo? Bueno, era algo que saltaba a la vista, no hacia falta tener ojos de sapo para verlo pero…¿qué derecho creía que tenía esa mamarracha para mostrar esas confianzas frente a mí?
- A mí no me ha parecido que no fuera nada… - tenía que sacárselo, como fuera, no podía, ni quería, quedarme con la duda.
- Lo que a ti te parezca a mi no me importa, piensa lo que quieras... – pero será borde el tío…
- Edward, ¿qué coño te pasa? – pues yo no iba a ser menos…
- ¿A mi? Nada, ¿te pasa algo a ti? – vale, Edward estaba a la defensiva y eso solo me llevaba a la pasada noche.
- Edward si te refieres a lo que pasó la otra noche... – no me dejó terminar, su enfado me interrumpió.
- Si has venido aquí para seguir riéndote de mí, hoy no estoy de humor, bastantes problemas tengo, así que por favor dime qué quieres… - y seguía estando ante mí el “Edward borde”…
- Tu humor a mi no me importa, así que te lo puedes dejar en casa antes de venir... solo venia a comentarte unos detalles de la sesión de fotos que, por cierto, era para ayer – tenía que contraatacar, para que viera que no podía conmigo.
- Ya, pero ayer no pude venir, así que ya sabes, me lo descuentas del sueldo, y si, ya sé que si lo vuelvo a hacer estoy en la calle, ahórrate el sermón – me estaba buscando y me iba a encontrar…
- ¿De verdad te gustaría quedarte en la calle? Porque estás haciendo méritos para ello después de verte con Irina – JÁ!
- ¿Celosa?...no, tu que vas a estar celosa, tu eres la reina de todo, a los demás no nos queda otra que asentir ¿verdad?, pues que sepas que conmigo ya vas mal. Sí, me gustaría verme en la calle, pero también te reconozco que necesito el dinero, así que no, de momento me quedaré por aquí, así de paso puedes seguir riéndote de mí – ahora si que me había perdido totalmente, pero seguía trabajando para mi, también para su hermana, pero en mis manos había quedado su contratación y tenía que seguir las reglas que todos mis empleados se limitaban a cumplir.
- ¿Riéndome de ti? No sé de qué estás hablando, yo sólo me he limitado a darte las directrices para que hagas bien tu trabajo y si decides quedarte por aquí ya sabes que tienes que seguir las normas, como aparecer todos los días a trabajar, si te vas a ausentar que sea por una causa justificada, además de que seguir cierta cláusula… - le insinué, como quien no quiere la cosa, el reciente encuentro que había tenido con Irina y que no me había hecho ninguna gracia.
- ¿Tengo que darte una causa justificada por no venir ayer? – ¡por fin lo había entendido!
- Por supuesto que si, yo te contraté y yo te puedo despedir… - ese as siempre iba a estar debajo de mi manga…
- Pues apunta jefa, si no me hubieras dejado como un puto perro en la puerta de tu casa, no hubiera acabado en el primer bar que encontré, y por ende...- silencio, lo miré y parecía que se estaba pensando lo que iba a seguir diciendo - no me habría despertado medio zombi… - ¿medio zombi? Ese estado me sonaba pero no por una estúpida resaca.
- ¿Qué te despertaste medio zombi? ¡Pues bienvenido a mi mundo Edward! Porque así es como me desperté yo hace 9 años – Edward agachó la cabeza como sabiendo de lo que le estaba hablando – desperté un día y ya no estabas conmigo, es más, no estabas ni en Nueva York, me destrozaste, me rompiste el corazón y… - no iba a dejar que me viera vulnerable - ¿te crees que iba a ser tan fácil tenerme de nuevo? ¡Pues te equivocas! – entonces levantó la cabeza y la melancolía había desaparecido.
- ¿Que yo me equivoco? Mira, que yo recuerde jamás te prometí nada, fuiste tu la que se hizo una película de princesas en la cabeza, quizás si te hubieras preocupado un poco por mi, me hubiera dignado a despedirme – no podía creer lo que estaba escuchando, me estaba diciendo que todo fue una invención mía, que realmente no estaba enamorado de mi, que fui un juego para él, un pasatiempo, un juego que dejó roto en varios trozos que habían hecho que no volvieran a encajar… Escuché unos pequeños pasos acercarse a toda prisa…
- Edward, no me jodas que tu... – si, era mi pequeño saltamontes, Alice, que estaba mirando a Edward con una cara que no supe descifrar, era algo entre asco, miedo, decepción… No sabíamos cuánto había escuchado de nuestra conversación pero se llevó la mano a la boca y echó a correr, con lo cual, había escuchado lo suficiente.
- A saber qué coño le has dicho tú de mí…

Edward salió corriendo detrás de Alice, supongo que en parte para saber como estaba y darle alguna explicación, pero… ¿Cómo terminaría esto? Alice acababa de abrir la caja de Pandora: acababa de descubrir que el mamarracho, ese chico que tanto daño me había hecho en un pasado, por el cual había decidido utilizar a los chicos a mi antojo, comportamiento que ella había decidido adoptar, era…su hermano.



Y nada, recordaros, que ayer Almu actualizó “MY ANGEL”, para que lo sepa toda persona que no se había dado cuenta, ya que solo tiene 5 comentarios…

CONCURSO

TACHAN-TACHAN......hoy llego el día de saber el resultado del concurso....¿Quereís verlo?...., pues no me enrrollo más.....


(musica de entretenimiento jejeje)







"Usar y Tirar" de Dana


Dana a captado toda la elegancia del fic...solo hay que ver la foto de Edward..., por no hablar de la ropa...de toda la ropa...nos ha gustado muchisimo ¿y a vosotras?










"Usar y Tirar......o no" de Paz....


Fue la primera que llego, y la primera que nos mato de la risa....pueden haber muchos pañuelos de papel, pero como el pañuelo de tela....no hay nada...¿que decís vosotras?









"Noches Frustradas" de Adry....


Esta foto, tiene su historia...a ver, el dedito pequeño, es un recuerdo al problemilla de Jacob..., el zapato, las gafas y el perfume, reflejan a Bella, los labios, es un reflejo de las tres chicas de la historia con sus noches locas, y el perrito, el perrito a nuestro Edward cuando le cerraron la puerta....vamos, todo un remix de la historia...¿que creeís?...







" Los pañuelos de papel se olvidan y tiran una vez usados, en cambio un pañuelo de tela siempre se queda cerca del corazón y nunca se olvida"
de Alba...


Muy tierno el gesto del pañuelo de tela en el bolsillo, al lado del corazón, junto con las iniciales....nos ha gustado mucho ¿y a vosotras?







"Hasta el amor, puede llegar a ser desechable" de May...



May...May no quiere que aparezca Edward en la historia, nos lo quiere tirar a la papelera...:(

¿Que pensaís?








"Compuesto y sin Polvo" de Kris....


A Kristian esta imagen le recordo a la cara que puso Edward cuando nuestra Bella le cerro la puerta....hasta la colita se le cayo del susto....¿que opinaís?














¿Usar o Tirar?, ¡Esa es la Cuestión! de Ayyys....



Nos ha gustado mucho como ha captado la tensión sexual de ambos por medio de los preservativos....¿y a vosotras?....













Y LA GANADORA ES..........




"Tiempo De Cambios" de Nuri....



....una muchacha que dice que como fotografa no se ganaria la vida....¿Vosotras que opinais?, nosotras, que de todas es la que más capta la esencia del fic. Nos a encantado la manera de retratar a Marie y Anthony cuando eran unos niños, y como ahora, estos han dejado de lado ese momento de sus vidas para convertirse en la Bella y Edward que son hoy día...y el detalle del centro ellos dos juntos...lo mejor....



Muchisimas gracias a todas por participar, no sabeis lo mucho que nos ha animado, bueno chicas, mirar vuestros correos porque todas recibireis un adelanto mañana del nuevo capitulo de Usar y Tirar, menos tu Nuri, tu te encontraras con el capítulo entero...jjejej...

Bueno chicas, la actu será jueves...hasta entonces se ha dicho..besitos....

Hola chicas, haber, vengo a decir varias cosas, sabéis que la resolución del concurso era mañana sábado, pero, a Pau le han surgido unos problemillas familiares así que, dudo mucho que podamos hacerlo mañana, en cuanto todo este resuelto lo colgamos de acuerdo, pido disculpas de ante mano, porque se que estáis ansiosas por saberlo, pero, espero que lo entendáis, por otro lado, esto da más tiempo a gente como la chica de América que nos ha comentado, para poder mandar la imagen..., así que nada, si alguna más quisiera participar, pues que sepa que aún tiene tiempo...

Otra cosilla, esta semana no ha habido actualización de My Angel, porque llevo toda la semana con un costipado horrible, intentare ponerme mañana con ello vale...

Lo dicho chicas...espero que lo entendáis...gracias y besitos...

Almu...

CONCURSO!

Hola chicas!

Por desgracia no vengo a actualizar, vengo a comentaros un tema con el que dimos hace unos días gracias a Ayyys (nuestra portera y publicista oficial) y me gustaría saber cuál es vuestra opinión y porque no…que participéis.

A ver, ahí va…ESTAMOS PREPARANDO UN CONCURSO DE FOTOGRAFÍA!

Os explico, el concurso tiene que estar basado en “USAR Y TIRAR”. Debéis HACER UNA FOTOGRAFÍA a uno o varios elementos que os recuerden a esta historia.

- No vale buscar imágenes de Internet, ni fotomontajes, ni photoshop.
- Podéis IMPRIMIR fotos de Robert/Kristen…Edward/Bella para que salgan en la foto, pero solo a través de impresión.
- Todas tenemos una cámara en casa o en el móvil, así que a la marcha!
- La fecha límite será el Viernes que viene, justo tenéis una semana para hacerlo.
- POR FAVOR, OS LO RUEGO, podríais DEJAR UN COMENT diciendo si VAIS O NO a participar, os lo agradeceríamos mucho.

La foto (sólo una Ayyys) la tenéis que mandar a nuestro correo: arrodilladas.pero.con.poder@hotmail.com , nada de mandarlo a nuestros correos personales, ¿ok?

Almu y yo seremos el jurado del concurso, colgaremos las fotos que nos hayáis mandado durante toda la semana y la foto ganadora formará parte de nuestro blog, es decir, aparecerá colgada en la parte derecha del blog además de que dicha persona obtendrá un adelanto del nuevo capítulo de “USAR Y TIRAR”.

Espero que os animéis, porque lo hacemos con todo el cariño, para que podáis participar de una manera activa en esto y que las esperas no sean tan largas y nada, si tenéis alguna duda, mandáis un correo a nuestra dirección en común y contestaremos lo más pronto posible, aquí una servidora estará pendiente de ella prácticamente todo el día.

Bueno, lo dicho…gracias y suerte a tod@s l@s que os animéis!

Att: Pau

P.D.: LAS ACTUALIZACIONES QUE HAGAMOS ANTES DEL VIERNES QUE VIENE APRECERÁN DEBAJO DE ESTE POST, PARA QUE TOD@S PUEDAN ENTERAR DEL ASUNTO, ¿OK?

(UyT) - CAPÍTULO XIII

Buenassss, bueno, vamos a resolver el misterio, pero antes, voy a dar los resultados de lo que opináis que sucederá con Edward tras el portazo:

Por goleada gana la ducha fría, esta claro que lo de llorar a su hermana no os convencio...¿que habra pasado?....


Edward


-¿S-si? – dios…, que dolor de cabeza.

-Edward!....ay dios mió, ¡hijo!

-¿Mama?

-Si cariño soy mama… ¿estas bien?

-Mama…no, no grites por favor – joder…que dolor de cabeza por dios.

-Ay hijo, nos tenias muy preocupadas, ¿donde estas?

-Donde estoy? – pues supongo que en casa. Joder, no podía abrir ni los ojos.

-Si, ¿donde estas?

-Pues estoy en casa de Alice… ¿donde voy a estar? – nota mental, a la próxima tirar el teléfono por la ventana.

-No, en casa de Alice no estas.

-Como que no estoy en casa…de… - mierda… ¿donde coño estoy?

-Como que no, tu hermana esta desesperada, lleva horas llamándote porque no has ido ni a dormir ni a trabajar – decía mi madre sin que le hiciera el menor caso, pues la poca razón que me quedaba esta intentando averiguar donde me encontraba, ya que la cama donde estaba tirado no me resultaba nada familiar, ni las cortinas, ni el color verde manzana de las paredes…

-Mama…, estoy bien vale, después te llamo.

-Pero hijo tienes… - corte sin dejarla terminar la frase, no podía seguir escuchándola, básicamente porque no podía contestar ninguna de sus preguntas, ya que eran las mismas que yo me estaba haciendo…


Dios Edward…piensa…piensa…


Flash back


- Edward… - gimió Bella mientras intentaba devorar su boca con anhelo – tengo que dejar una cosa clara…

- ¿Tiene que ser ahora? – joder, vaya momento para hablar – de acuerdo, empieza – cuanto antes hablara antes entraríamos en su piso y antes liberaría mi erección, la cual estaba apunto de declararme la guerra bajo los vaqueros.

- Mira, desde siempre me han gustado los hombres atractivos e inteligentes y claramente tu cumples los dos requisitos, ya que eres muy muy atractivo y además tienes mucho talento como fotógrafo, pero…

- Pero… - dios…que dolor.

- No me quito los mocos dos veces con el mismo pañuelo, así que, si me disculpas, mañana tenemos que madrugar – protesto antes de cerrar la puerta ante mis narices dejándome ahí, solo, y además jodido…, muy jodido.

………………………………………………………………………………………………………...


-Que va a tomar caballero?

-Un Wisky doble.


Fin Flash back


Pufff…, vale…, punto numero uno, en casa de Bella no estaba, hasta un niño pequeño se daría cuenta de ello, ya que nos abandono a mi y a mi calentón a la suerte, la cual parece dio a parar a un bar, donde seguí bebiendo, esto de paso aclara el punto numero dos, ya se el porque del fuerte dolor de cabeza…, pero ahora falta el punto numero tres…


Si con Bella no estoy, y esta más que claro que este no es mi cuarto… ¿dónde narices estoy?


-¡Dios!… - grite exasperado llevándome las manos a la cabeza a la vez que me reclinaba sobre la cama…, pensar me estaba dando aun más dolor.


-Hola hombretón, ¿Qué tal has dormido? – me sorprendió de pronto una voz, algo conocida.

-Irina? –… ¿Irina William?, joder…, esta era otra de las modelos de la agencia, solo que con ella, aún no había tenido el placer de trabajar…y como con el resto, no por falta de ganas.


Apenas habría mediado dos palabras con ella, cuando la veía pasearse por los pasillos de la agencia contoneando sus insinuosas curvas. Hola ¿qué tal?, era lo máximo que nos habíamos llegado a decir, quizás alguna sonrisa por mi parte, sumado a algún tonteo juguetón con su corta melena rubia plateada por la suya, pero nada más, y de ahí a estar aquí…, no, no entendía que hacia aquí.


-La misma cielo, aunque prefiero que me llames como anoche – contesto sentándose a mi lado y paseando sus uñas por mi torso, el cual estaba desnudo por cierto… espera espera… ¿como anoche?..., no me jodas…

-Madre mía… - no, no podía haberme liado con ella, me acordaría ¿verdad?, se supone que te acuerdas cuando te tiras a una tía, bueno…yo al menos siempre lo recuerdo…, además, ¿porque si estaba con Bella me levanto con esta?, vale…, no estaba mal, pero…pero no joder, no…

-¿Qué te pasa?

-Irina yo… - ¿como decirlo? - lo de anoche yo…lo siento pero…no lo recuerdo – bufe frustrado, por más que intentaba pensar, nada, nada venia a mi cabeza.

-No recuerdas nada? – negué – te encontré en un local cerca de aquí, sentado en la barra y bebiendo chupitos de Wisky. Cuando te vi, me acerque a ti y…bueno, era como si me estuvieras esperando – ¿a ti?, Ja!

-Y vinimos aquí? – vaya pregunta…

-Teniendo en cuenta que vivo a una manzana de ese bar, y que hacerlo sobre la barra o en la calle no era el mejor lugar, si, supongo que por eso acabamos aquí.

-Estupendo – sople…., joder.

-No puedo creer que no recuerdes nada – sonrió frustrándome más - estabas como poseído por la lujuria.


O como un puto animal en celo, porque en vista a lo que me contó. Según Irina, ya que nada de lo que dijo, consiguió refrescar mi memoria, ni siquiera llegamos a entrar al dormitorio, ya que acabe deshaciéndonos de nuestras ropas y por ende, tirándomela en mitad del pasillo.


Y por lo visto, la fiesta no termino ahí, sino que siguió en el dormitorio, o mejor dicho, en la pared de este, y por si tenía alguna duda, los envoltorios de los preservativos, seguían furulando por la estancia. Pero eso no fue lo que me mosqueo, no. Lo que verdaderamente me hizo enfadarme conmigo mismo fue la sombra levemente morada que comenzaba a asomarse por la parte baja de la espalda de Irina. Sombra que ella describió como producto del momento, por el cual me hizo saber reiteradamente que no estaba molesta.


Dios…, me había comportado como un puto cerdo, como alguien que no era. Es cierto que mi vida sentimental no ha sido lo que se dice muy calmada, es verdad que no podía decir una cifra exacta de todas mis amantes, de hecho, algunos de los nombres ni los recordaba, pero era joven joder, la vida se vive una vez, y hasta que no te llega pues…, no se. Pero de todas formas, por muchas desconocidas o polvos de una noche que hubiera tenido, jamás, jamás, me olvidaba de ellos, ni tampoco me colaba entre sus piernas sin ni siquiera entablar una conversación. Además, siempre intentaba ser dulce, nada grotesco ni desagradable, no se, no había amor en esos encuentros pero tampoco me comportaba como un ser insensible…


Y al parecer…con Irina fue distinto. Ella parecía estar complacida pero yo…, yo me sentía mal, sin poder evitarlo me sentía así. Ni siquiera la larga ducha de agua fría que me di al llegar a casa consiguió quitar de mi cabeza sus palabras.


-No te preocupes…, de verdad que no es nada, además a mi me gusta el sexo agresivo

-Ya pero yo…yo no…

-No te sientas mal, de verdad, somos dos personas adultas y solteras, que hacen con su vida lo que les plazca…, no hay porque arrepentirse.


Si al menos recordara algo…, pero no, por más que pensaba, nada de nada. Tenía una gran laguna mental desde el camarero hasta la llamada de mi madre, laguna que por más que intentara, no conseguía llenar.


Joder…¿por qué todo se había complicado de esa forma?, a sí, por Bella, la mujer que estaba empeñada en tocarme los huevos a mas no poder – dios Edward, si pensaras más con la cabeza y menos con el pito…, todo te habría ido mejor – todo. En los Ángeles, la cague gracias a una rubia y en Nueva York, en Nueva York una castaña con reflejos cobrizos se me cruza en mi camino.


¿Es que nada podía salirme bien?, ¿tenia que haber siempre una mujer de por medio, para llegar y jodermelo todo? Estupido, estupido, estupido, eso es lo que era, un puto estupido, como pude dejarme embaucar por las artimañas de…., ¡dios!..., no tenia bastante con no dejarme respirar en el trabajo que ahora me convertía en su jueguecito personal, en uno en el que poder reírse a su antojo…


-Edward!!! – escuche de pronto la voz de mi hermana, seguido de un fuerte portazo…, pufff, otra que tal…

-En la cocina – no tenía bastante con la explicación a mi madre que ahora me tocaba enfrentarme al duende de mi hermana, la cual podía notar por el marcado paso de sus tacones, que estaba bastante enfadada.


-Edward!!…. ¿donde estuviste toda la noche? – pregunto alterada mientras se acercaba a mi - ...no sabes el susto que me has dado, he pasado la noche en vela, he llamado a mama, llame a Bella, nadie….

-Alice respira, estoy bien – la interrumpí a la vez que llevaba mis manos a sus hombros para tranquilizarla.

-Edward, no vuelvas a hacerme esto nunca más – sollozo a la vez que marcaba un puchero con su labio inferior.

-Estoy bien - era incorregible – oye, ¿y porque llamaste a Bella? – encima lo que me faltaba.

-Pues…pensé, no se como los dos desaparecisteis…pensé que estabas con ella.

-Pues ya viste que no, y ahora entiendo porque me llamo mama toda preocupada.

-No contestabas el teléfono que querías que hiciera – volvió a sollozar.

-No importa.

-Soy una alarmista, lo se….y lo siento no volverá a pasar.

-Que tonta eres, anda ven – le dije abrazándola – siento haberte preocupado.

-No estoy acostumbrada a despertarme y no verte por casa…me he acostumbrado mucho a ti…pero es normal, eres hombre y entiendo que tendrás tus necesidades, te prometo no volver a ponerme histérica cuando no te encuentre.

-No seas tonta…tu y mama sois las únicas que podéis pedirme explicaciones – conteste volviéndola a abrazar.

-¿Dónde estuviste?

-Con una mujer – Alice era la única en la que podía confiar, las demás, vaya con las demás.

-Si?....vaya – respondió agachando la cabeza.

-Que? – pregunte, sabía que algo estaba rondando por su cabeza.

-No, pensé que acabarías con Bella…no se, soy una tonta – se avergonzó.

-Alice, se lo que significa ella para ti…pero, yo no puedo mirarla igual – y menos después de lo de anoche.

-¿Por qué?

-Alice…Bella y yo…ella y yo chocamos mucho…no es nada personal es solo que…bueno ya sabes como soy, voy mucho a mi aire y no me gusta que me manden – además tu gran amiga tiene la obsesión de tocarme los cojones, pero claro, eso no te lo voy a contar.

-Solo es eso?

-Si…- bueno… - pero te prometo que el tiempo que este aquí intentare seguir las pautas como dicte – eso si lo tenía claro, no dejaría que me tocara más las narices y si para eso me tocaba, callar, ver y asentir el tiempo que estuviera por allí, pues lo haría.

-Se que Bella a veces tiene unos puntos un tanto…desesperantes, pero es la mejor tía que he conocido, en el fondo con todas esas presiones busca sacar lo mejor de ti – si, me lo demostró anoche.

-No se Alice, no me quiero ni imaginar lo que sucederá cuando se entere que me lié con Irina – esa otra.

-Como?...Irina – mierda -…¿la modelo?...joder Edward.

-No se como sucedió, no recuerdo nada – nunca mejor dicho - solo despertarme en su cama.

-Bueno pues quizás no te acostaste con ella – jejeje.

-Estábamos desnudos.

-Bueno…puede que.

-Alice, si, si me acosté con ella no recuerdo nada, pe…pero si – los condones desplegados por la habitación y la hinchazón de mi pene…, lo confirmaban, aunque no tuviera ni la menor idea de lo que sucedió en esa habitación, ni de cómo fui a parar a ella.


Y si no tenia bastante con esa preocupación, a esta se sumaba el hecho de tener que encarar a la señorita hoy me apetece reírme de ti, mañana en el trabajo…


Luna, Kristian, Ashely, May Pineda y Paz...acertasteís, e incluso yendo más haya con vuestras reflexiones jejejeje, que se le va a hacer, así son los hombres y además que hoy día ahí mucha lagarta suelta..., a saber que le hizo a Edward jejeje....besitos, y gracias por vuestros votos y opiniones...se os quiere, besos....

Pequeña Encuesta Para Ver Que Pensaís

Hola chicas, bueno hoy no vengo a actualizar, hoy vengo a proponeros un jueguecito haber que tal resulta y si funciona, pues, habrán más.

¿En que consiste?, muy facil. Es una encuesta, encuesta a modo pregunta, sobre que pensais que sucedera trás el portazo en la cara que Bella le dio a Edward...¿recordais el final del último capítulo no?, pues eso. Entre las cuatro soluciones que os proponemos, esta la correcta, y nosotras lo que queremos saber es que es lo que pensaís..., la solución, junto con el capítulo, la tendreís el lunes por la tarde, así que chicas, si os apetece ya sabeís, votar, por la que creis correcta y bueno, podeís comentar también porque creeis que esa es la respuesta correcta, estaria bien hacerlo y darle un poco de vidilla al tema .... :P

Por cierto, la encuesta es made in ayyys jejeje, gracias cariño....buen finde chicas...






casinos encuestas




La encuesta acaba a las 17:30 del lunes 15 de febrero.

(UyT) - CAPÍTULO XII

Bueno, siento muchísimo el retraso pero hasta hoy no me he sentido con fuerzas para actualizar, así que aquí lo tenéis. Le había dicho a Carmen Cullen en la actualización de ayer de “My Angel” que lo haría mañana pero no me he podido resistir, jajaja…




- Veo que me has hecho caso – dijo sin apartar sus ojos de los míos, cosa que me estaba volviendo loca y que no podía remediar.
- Ya has visto que no solo he nacido para tocarte los huevos… - contesté de manera suave y acto seguido le sonreí, ya que él no sabía el verdadero significado de esa frase, ya me gustaría a mi tocarle los…

Por unos instantes se quedó callado y me regaló una sonrisa ladeada “made in Edward”, de esas que hacía que te derritieras solo de verla y una vez la has visto lo único que puedes hacer es…anhelarla...

- ¿Te apetece tomar algo? – me preguntó de nuevo mirándome a los ojos, pero me miraba de una forma extraña…lasciva…
- Claro…me encantaría – contesté sin pensármelo dos veces, puede que si lo hacía terminara arrepintiéndome, pero no sé porqué, hoy tenía un extraño sentimiento…hoy deseaba su compañía y tratándose de Edward, esto, era más que nuevo para mi.

Sin hacer mucho caso a las conversaciones que se daban a nuestro alrededor provocadas por nuestros amigos, nos levantamos y nos dirigimos a la barra. El local estaba hasta la bandera, apenas podías moverte y contando que era un día entre semana, la cosa no estaba nada mal, es lo bueno que tiene Nueva York, que sea el día que sea, los locales están abarrotados.

Edward caminaba detrás de mí, siguiéndome como un perrito faldero, babeando como lo hacían todos, o la mayoría de hombres, a mi paso y la verdad, es algo que me gusta, tengo que reconocer que si no me gustara no me vestiría de manera tan provocativa…pero hoy solo quería provocar a una persona…y ese pensamiento me sorprendió.

No me podía creer que estaba en proceso de tomarme una tregua con Edward y lo que es peor, no poder dejar de mirarlo… ¿De verdad era tan guapo? ¿De verdad estaba arrebatadoramente sexy? ¿O eran imaginaciones mías provocadas por la cantidad de “Cosmopolitan” que había bebido en mi casa? Realmente no tenía respuesta alguna para estas preguntas, de lo único que estaba segura es que como no dejara de mirarle el culo mientras pedía nuestras copas, se lo desgastaría…

Dirigí mi mirada hacia la pista de baile, la gente no dejaba de bailar, de beber, de provocar a otra persona, o incluso a varias, de entablar conversaciones con pinta de tono privado y caliente, pero no me dieron ninguna envidia, porque ahora mismo, esperando mi bebida al lado de Edward, estaba realmente contenta, mi frustración hacia él se estaba convirtiendo en otra cosa y así se lo transmití…

Nunca pensaba que volvería a verlo, pero lo que menos me esperaba es que pudiera mantener una conversación con él sin discutir, pero en estos momentos no quería discutir, quiera momentos de paz, además de que eso ayudaría en nuestro ambiente de trabajo.

Fumamos la pipa de la paz, así que una vez sellada nuestra tregua dejamos claro que no volveríamos a ser “Anthony” y “Marie”, por el momento, sino que seriamos Edward y Bella a secas, que fuera del trabajo seríamos amigos y dentro de éste, jefa y empleado pero no de manera estricta y ya puesto…hablamos del pasado, del motivo de su marcha y de mi estúpida afición a los peluches del Pato Donald, pero…cometió el error de preguntarme en qué quería que me complaciera…si de verdad supiera en que sentido necesitaba ser complacida por él…bueno, debía desechar esa idea, así que no me quedaba otra…

- Ahora mismo tengo unas ganas locas de bailar, me complacerías mucho si lo hicieras conmigo – contesté mirándolo fijamente, de una manera que, seguramente, expresaba deseo…deseo por él…
- ¿Bailar?....vamos – dijo tendiéndome su mano, esa que había estado jugando con mi pelo, y la verdad, no tenía ni idea de que le gustara bailar.

Con nuestras manos tomadas nos alejamos en dirección a la otra pista del local. Conforme pasábamos, la gente nos miraba, pero yo solo podía fijarme en las caras de las muchas mujeres que había a nuestro paso: unas miraban a Edward con deseo, con lujuria contenida, como si no hubiera nada más bonito en el mundo que él y otras me miraban a mi, con desprecio, con altanería, con ganas de asesinarme por ir de la mano con un dios como él. Pues chica, si te picas…
Ahora mismo, Edward estaba conmigo y, francamente, me importaba un bledo lo que pensaran un atajo de mamarrachas envidiosas.

Empezó a sonar una nueva canción, la gente empezó a aplaudir, gritar y saltar y eso provocaba que Edward se uniera más a mi cuerpo. Era algo increíblemente placentero pero su simple roce me hacía estremecerme.

Decidimos seguir el ritmo de la música, yo por mi parte, estaba que explotaba de deseo y toda esa energía tenía que salir de alguna forma de mí, así que mi baile se convirtió en algo sensual…algo que no había planeado pero que tampoco podía evitar. Mis caderas se contoneaban de una manera que propiciaba pequeños golpecitos en la cadera de él.

Seguíamos bailando al son de la música, el uno frente al otro, sin apartar la mirada de los ojos de la persona que teníamos enfrente. Era una fuerza mayor la que me impedía quitar la mirada de esos preciosos ojos verdes que esta noche tenían un brillo especial, era algo que no solo denotaba deseo, era algo más, el deseo esta noche se quedaba corto.

Me sentía completamente bien, era una sensación extraña la que invadía mi interior, las ganas de poder estar más cerca de él me poseían, necesitaba tocarlo, rozar su piel, saber si a Edward también le quemaba la piel cuando pasaba mi mano por la suya, pero él no nada ningún paso…era como si estuviera sometido a mi poder, al hecho de ser su jefa.

Pero yo, hoy en día, era una mujer muy segura de mi misma, la cual no se arrepiente de sus actos y afronta las responsabilidades sobre su persona, así que sin dudarlo ni un segundo, levanté mis manos hasta encontrar las suyas…oh dios! Esto era tan genial… Le sonreí y con la ayuda de sus manos empecé a dar la vuelta, dándole la espalda, necesitaba que un simple roce mío lo hiciera llegar al cielo…y si no a él, al menos una parte de él…ejem…ejem…

Los movimientos circulares de mis caderas hacían que mi trasero chocara con su entrepierna con una placentera fricción, parecíamos un pedón desorejado y su chulo en medio de la pista, pero me daba igual, el que la gente nos mirara solo hacía que la temperatura de mi cuerpo subiera aún más.

Como si hubiera tomado esto como una señal, soltó mis manos y las depositó en mi cadera, ahora era él el que seguía el ritmo y yo seguía el compás de sus movimientos, movimientos que me hicieron notar una palpable erección, algo que me encantó así que antes de perder completamente la cordura me giré, lo enfrenté y me acerqué más aún si cabe a él. El espacio para que pasara el aire era realmente reducido o casi inexistente, lo único que podía percibir era su aliento cerca de mi cara y ese característico olor de su piel que siempre me había vuelto loca. Era una esencia única, algo que no había conseguido encontrar en nadie más, algo que solamente un pañuelo de tela podía darte…

Sus manos se depositaron nuevamente en mi cadera, haciendo que nos uniéramos más y provocando una mayor fricción entre nuestros sexos. Mis hormonas reprimidas de colegiala estaban montándose una fiesta por su parte, ya no podía luchar contra ellas, mi temperatura iba subiendo de manera escandalosa, si me hubieran puesto una barra de hierro entre las piernas se hubiera fundido en cuestión de segundos, así que abandoné mi lucha y me uní a la fiesta de mis hormonas.

Sin darles ninguna orden a mis manos, empezaron a ascender por toda la extensión de los brazos de Edward…¡estaba tan fornido! Pero ahí no se quedaron mis manos, nooooo, tuvieron que descender por su perfecto torso, o eso parecía notarse bajo la camiseta. Ese contacto provocó un gesto involuntario en mí que le dio fuerzas para dar un paso más.

Mientras la música seguía sonando y la gente seguía a lo suyo Edward quitó una de sus manos de mis caderas para que fuera descendiendo poco a poco por el contorno de mi trasero, empezó a acariciarlo de manera suave hasta que decidió que ya era suficiente tortura y lo asió de manera que me agolpó aún más a él.

- Eso no se toca…empleado – dije de forma un tanto pícara y acercando mi rostro al suyo, dejando nuestras bocas a milímetros e imitando su gesto de segundo atrás: bajando una de mis manos por su espalda y depositándola en el mismo sitio que había hecho él, su culo, su perfecto culo.

Había empezado un juego del cual ahora no me podía retirar, lo deseaba, deseaba besarlo, deseaba tocarle cada parte de su cuerpo, deseaba tenerlo en mi cama pero cuando vi que su boca se acercaba peligrosamente a la mía y comprendí que necesitaba lo mismo que yo, se encendieron unas lucecitas en mi cabeza e hicieron que apartara los míos de la posición en la que estaban.

- Como quieras – dijo antes de soltarme y alejarse un paso de mi cuerpo pero eso no me gustó así que lo volví a acercar a mí y segundos después volvía a darle la espalda y sentir cada movimiento de su cuerpo.

No sé qué me pasó pero enrosqué mis brazos alrededor de su cuerpo y recosté mi cabeza en su pecho, podía sentir los acelerados latidos de su corazón, acción que provocaba yo misma y que me encantaba pero en ese mismo instante noté como una de sus manos subía por mi cintura y la otra bajaba la tela de mi vestido. Me estaba volviendo más loca aún, por cada poro de mi piel salían llamas en plan boca de dragón, creo que podría incendiar el local en cuestión de segundos.

– ¿Te gusta? – susurró en mi oído al mismo tiempo que comenzaba a subir sus dedos por mi pierna, yo no era capaz ni de asentir.

Estaba perdiendo el control, mi mano se dirigió hacia la suya, la que tenía libre, la así con fuerza para no cometer una locura, notaba como sus labios rozaban mi cuello, como lo regaba de pequeños besos que me estaban enloqueciendo hasta que de nuevo volvió a encararme, ahora no podría negarle el acceso a mi boca y así fue…

Sus labios chocaron contra los míos. Nuestros labios empezaron a moverse de forma acompasada y la punta de su lengua delineó el contorno de mi labio inferior pidiendo permiso para explorar una zona ya conocida con anterioridad pero que anhelaba ser reconocida de nuevo y todo terminó, perdí la noción del tiempo y la situación en la que estábamos, nuestra relación pasada y nuestra relación presente, lo único que quería era seguir así toda la noche pero por un momento recuperé la cordura y rompí nuestro beso, dejando nuestras frentes unidas y con los ojos aún cerrados le propuse:

- ¿Te apetece ir a mi casa? Creo que no es el lugar correcto para dar rienda suelta al deseo… - asintió y me tomó de la mano.

Me sacó del local casi corriendo, sin despedirnos de los demás, pero tampoco me preocupaba, supongo que ellos estarían igual de ocupados o quizás se imaginarían nuestro final. Nada más salir le hicimos señal a un taxi para que parara y nos llevara hacia mi casa.

De camino a mi casa, el asunto se iba caldeando aún más, por si no teníamos bastante. Su mano se introducía entre mis piernas por debajo del vestido y rozaba mi ropa interior de una manera de que debería estar prohibida, mientras que sus labios se situaban en mi cuello y me regalaba besos de manera desesperada. Yo por mi parte tenía una mano en su despeinado pelo y la otra sujetando su musculoso brazo, algo que me encantaba tocar.

El taxista debió pensar que éramos unos degenerados pero no nos importaba, era una manera de hacer que el trayecto se hiciera más ameno de lo que era, y así fue. Llegamos a mi apartamento y aguantando nuestras ganas, y como pudimos, le pagamos al taxista la carrera y le pedimos disculpas, ya que yo, ante todo, tenía una educación pero una vez entramos por la puerta y subimos al ascensor, mi recatada educación despareció de nuevo.

Edward atacó a mis labios de manera agresiva mientras situaba una de sus manos en mi trasero y la otra sujetaba con fuerza mi cabeza, yo enrosqué una pierna en su cintura para poder estar más cerca de él y notar su gran excitación. Como no llegáramos pronto a mi piso terminaríamos haciéndolo en el mismo ascensor, pero el pitido que anunciaba el final del trayecto se hizo presente y tuvimos que parar.

Busqué las llaves en mi bolso y abrí la puerta pero antes tenía que dejar un par de puntos clave.

- Edward… - intentó volver atacar a mis labios pero lo paré – tengo que dejar una cosa clara…
- ¿Tiene que ser ahora? – se le notaba un poco fastidiado, pero accedió – de acuerdo, empieza.
- Mira, desde siempre me han gustado los hombres atractivos e inteligentes y claramente tu cumples los dos requisitos, ya que eres muy muy atractivo y además tienes mucho talento como fotógrafo, pero…
- Pero… - me animó a continuar para poder entrar cuanto antes a mi apartamento.
- No me limpio los mocos dos veces con el mismo pañuelo, así que, si me disculpas, mañana tenemos que madrugar – y le cerré la puerta en sus narices, sin darle ni si quiera la oportunidad de responder a semejante aclaración.

Me sentía frustrada sexualmente pero aliviada conmigo misma, no había caído en las garras de Edward de nuevo, ahora sabría como me sentí cuando él desapareció de mi vida para mudarse a Los Ángeles. Estaba a mil, si, pero no era nada que no pudiera remediar una ducha fría.