ACTUALIZACIONES DEL BLOG

(UyT) - CAPÍTULO IV

Caris! Perdonad el retraso pero es que vengo un poco estresada. Este ha sido un fin de semana de cumpleaños, ya que anoche tuve uno y ahora vengo de otro! Pero como yo soy más lista que nadie, para no aburrirme me he llevado a dos amigos: la resaca y el dolor de pies de los tacones (en momentos como estos odio los tacones de 9 cm). Y a eso le sumamos que está lloviendo a cántaros y que estoy empapada desde la cabeza hasta los pies, así que espero con los brazos abierto a mi nuevo amigo: el resfriado!

Así que nada, os dejo un nuevo capítulo…ya decís que os parece! Un beso!






Bella POV


Vale, tengo que reconocer que todos los días de mi vida no pueden ser perfectos pero es que hoy…ay hoy, la cosa no podía ir a peor! Los pedidos no llegaban a tiempo, la mitad de nuestros modelos no habían aparecido, ya que hacía dos días que guardaban reposo por una intoxicación, mira que les tengo dicho que cuando vayan a eventos no organizados por nosotras, que no coman nada que se salga de la línea de lo normal, y ya sabía yo que esa cosa gelatinosa, además de ser demasiado calórica para esos cuerpos que rayaban la perfección (si, rayaban, porque el único cuerpo perfecto de esta agencia es el mío) no podía traer otra cosa que problemas de salud! Y si a esto le sumábamos que hacía tiempo que no teníamos un fotógrafo decente, el día lo único que hacía era ensombrecerse! Menos mal que ese problema hoy se solucionaría: venía el famoso Edward, el hermano de Alice, ese del que tanto había oído hablar y juraría que conocía casi mejor que la propia Alice por todo lo que me había contado, fíjate hasta que punto que si me pusiera le diría hasta la talla de sus boxers!

Tenía un horrible dolor de cabeza y por si fuera poco, como mi día iba tan bien, mis empleados no hacían otra cosa que cagarla más…
- Una panda de incompetentes, eso es lo que sois! – grité exasperada, creía que mi cabeza iba a explotar como siguiera con estos gritos, pero no me había forjado a pulso una reputación de bruja entre los empleados como para caer a la mínima por un leve zumbido en mi cabeza.

Un minuto después, mientras me frotaba las sienes para intentar aliviar este dolor me dirigí hacia mi oficina que, raramente, tenía la puerta abierta con lo cual intenté relajarme un poco, ya que suponía que sería mi pequeño saltamontes con el curriculum de su hermano en la mano y la mano del sujeto en la otra.
- Hola Alice, perdona los gritos pero es que estos emple… - y no pude seguir con la frase. No podía ser, me quedé petrificada en mi sitio al contemplar lo que tenía delante de mis ojos, era él: el mamarracho.

Si, mamarracho porque no tenía otro nombre, era ese ser vil al que yo había decidido entregar mi virginidad cuando tenía 17 años pensando que iba a ser el hombre de mi vida, la persona con la que crearía una familia, la persona con la que compartiría momentos inolvidables, pero ya me dí cuenta en qué clase de “momentos inolvidables” pensaba él. Era Anthony…la persona que pensaba que jamás volvería a ver.

Pero parecía otra persona, no era el Anthony que yo conocía. Seguía siendo ese chico guapísimo que había conocido hace 9 años, aunque claramente más crecidito, con esa tonalidad de verde en los ojos que me volvía loca, con ese pelo desordenado que le hacía encantador y esos labios que en lo único que te hacen pensar nada más verlos es en besarlos, pero sin embargo, su mirada era diferente. Tenía una mirada triste, de una persona que se ha rendido porque las cosas en la vida no le han ido bien y además estaba un poco demacrado, seguía teniendo ese cuerpo perfectamente musculado pero me daba a mi que lo que había sido una perfecta percha de traje de noche de Oscar’s se había convertido en una perfecta percha de pijama.

- Bueno Bella, este es mi hermano Edward. Edward, ella es mi mejor amiga y socia en esta agencia, Bella Swan – dijo mi amiga con una gran sonrisa en su boca al mismo tiempo que Edward estiraba el brazo para darme la mano como saludo. En ese momento dudé, dudé en estrechar su mano porque me aterraba comprobar si mi cuerpo reaccionaría de forma de diferente a como reaccionaba bajo las manos de uno de mis múltiples amantes, pañuelos según Alice, pero ante todo era una profesional y mi deber como jefa era darle la bienvenida aunque no me hiciera gracia, pero tenía que pensar en Ali, ella se merecía lo mejor de mi parte, así que cogí su mano como si fuera la de cualquier otro empleado.
- Bienvenido Cullen y encantada de conocerte, ¿puedo llamarte Edward? – dije con el tono más frío que encontré dentro de mi ser.
- Igualmente Bella, y claro que puedes llamarme Edward, lo prefiero ya que estoy bajo las órdenes de mi hermana pequeña – y al mirarlo a los ojos algo en él cambió, ya no estaba esa mirada triste que tenía al principio, se había transformado en algo frío, hostil, calculador, en algo…seductor, rencoroso pero seductor.
- Pues os dejo solos y así os vais conociendo mejor, ¿vale? Aquí tienes cariño, es su curriculum y algunos de sus trabajos, pero como ya te había dicho es muy bueno, así que supongo que no hará falta que lo revises. Nos vemos luego! – y desapareció por el mismo sitio que había entrado.
- Vaya, así que la pequeña y estrecha Marie ha crecido y se ha convertido en una mujer poderosa, además de perfectamente hermosa – dijo con un tono seductor que hacía crecer en mi, si cabía, ese gran odio que sentía por él, mientras que habría su curriculum y buscaba sus datos, ahí lo tenía: Edward Anthony Cullen.
- Para ti, desde ya mismo, soy señorita Swan, sin peros que valgan y si, me he convertido en alguien poderoso, al contrario de ti, por lo que veo, ya que tu hermanita tiene que buscarte trabajo, ¿no Anthony? Me figuro que las cosas no te fueron demasiado bien por Los Ángeles, pero lo siento, no me das pena, si estás aquí es porque eres hermano de Alice y por ella vamos a intentar llevarnos bien – dije mirándole a los ojos, si pensaba que me iba a intimidar lo tenía claro – ahora veamos donde has trabajado – entonces fui directa a la sección de experiencia profesional y no me gustó lo que encontré – creo que no has entrado con muy buen pie aquí, ya que has trabajo durante años para nuestro fiel competidor, Elite, esto me da qué pensar porque si ellos que intentan ser tan buenos como nosotros, cosa que desde luego no consiguen, no te quieren allí, ¿por qué deberíamos quererte nosotros? – mi tono ya era más bien de enfado y sé que eso encendió en él una llamarada de rabia, pero tuve que recordar que era hermano de Alice y hacer un esfuerzo por ella.
- Mira Marie, yo… - lo interrumpí – señorita Swan, ¿recuerdas? – y prosiguió – de acuerdo, señortia Swan, si crees que me vas a pisotear estás muy equivocada, si, las cosas no me fueron muy bien en Los Ángeles, pero lo que no voy a permitir es que, por muy mejor amiga de mi hermana que seas, intentes hundirme por lo que pasó hace 9 años, guárdate ese rencor que tienes hacia mi porque no te pega nada! Además yo no te obligué a que te acostaras conmigo, tu solita fuiste la que vino a mi cama como una desesperada… - esto si que no se lo iba a tolerar.
- ¿Pero qué te has creído? ¿Que porque te dedicaras al despiporre y dejarás de ir al colegio con la raya al medio en el pelo más pronto que nadie tienes a derecho a llamarme desesperada en mi propia empresa? Pues déjame decirte una cosa, aquí la que se encarga de contratar y despedir al personal soy yo, y tu tienes ventaja porque eres hermano de Alice pero a la mínima cagada que hagas te vas a ir a la calle más rápido que un japonés matemático recitando el número PI a la velocidad de la luz! – dije levantándome de mi silla para enfrentarlo.
- Vaya, veo que has cambiado lo suficiente como para enfrentarte conmigo, así me gusta Marie, pero no estés tan tranquila, sabes que no tengo pelos en la lengua…
- ¿Que no tienes pelos en la lengua? No sabes cuánto me alegro porque depilarse la lengua debe ser horrible, ahora si no te importa, tengo muchos documentos que revisar, entre ellos tu curriculum, así que por favor déjame sola. Dile a tu hermana que tiene por hermano a un fotógrafo brillante y que estás contratado, así que ya estás tardando en ir a trabajar, ¿entendido? – le solté con todo el sarcasmo que pude y la sonrisa más irónica que tenía, dando por finalizada nuestra conversación.
- ¿Sabes qué? No vas a poder conmigo Marie Swan, eso ya te lo adelanto yo y si piensas que voy a dejar que mi hermana siga debajo de tu embrujo…espérate a que le demuestre a la auténtica “Bella”, esa mojigata recatada que tarde o temprano me suplicará para poder estar de nuevo entre mis brazos! – y desapareció de mi vista dejándome hipertérrita con ese comentario.

No podía ser cierto. No podía haber tenido esta conversación con él. No podía haber estado hablando hace apenas un minuto con la única persona en mi vida de la que me había enamorado, hacía mucho pero esa era la realidad. Esto no podía estar pasando. No podía ser, no, no y no! ¿Cómo se ha atrevido a decirme que le suplicaré para estar de nuevo entre sus brazo? A mí, a Bella Swan, la soltera de oro en el mundo de la moda junto a Alice Cullen. Las dos formábamos la pareja de diseñadoras más codiciadas de los Estados Unidos, las dos teníamos fama de no haber repetido de hombre-calienta-cama desde la universidad y aunque nosotras sabíamos que era cierto, no estaba confirmado, solo era un rumor.

Estos pensamientos me llevaron a darme cuenta de que tenía un nuevo problema: Alice. ¿Y si cumplía sus amenazas y le contaba a Alice que él era el mamarracho? Claro que él no sabía de su mote, pero eso era lo de menos. ¿Y si ponía a mi mejor amiga en mi contra? No lo podía permitir, no solo porque la empresa era de las dos en misma proporción, sino porque era como mi familia, ¿qué digo como? Alice es mi familia. Es la única que no me ha juzgado y me ha comprendido desde que nos conocimos. Tenía que hablar con ella cuánto antes, porque ante todo él era su hermano y, hoy por hoy, no puedes confiar en un hombre para que te pinte la uñas, porque quedan horribles (esto se lo dedicas a Kriiiiiiiiis, jajajaja), así que no se le podía despedir a la mínima.

Salí de mi oficina en busca de Alice y la encontré en la zona de maquillaje, dando instrucciones a Hannah para empezar a trabajar en una nueva sesión, por lo visto Anthony me había hecho caso y había pedido algo que hacer.
- Oye Alice, ¿cariño podemos hablar? – pregunté un poco dubitativa.
- Si, claro – se dirigió a la maquilladora - ahora vengo y terminamos con los colores Hannah, dime Bella, ¿qué pasa? Te noto extraña… - mi amiga siempre tan observadora.
- Nada, es solo un poco de dolor de cabeza. Bueno…esto…que…
- Dispara Bella, me tienes preocupada, ¿qué pasa? ¿No te gusta mi hermano? – no sabía cuanta razón tenía esa pregunta - ¿Crees que no reúne las cualidades? Si es así, yo entiendo que es mi hermano pero…
- No Alice – no la dejé terminar, me estaba arrepintiendo por momentos de decirle algo malo sobre su hermano al ver la cara de pena que le iba apareciendo poco a poco, así que decidí evitar el tema – tu hermano es muy bueno y me parece bien que trabaje para nosotras, pero…bueno, déjalo, solo venía a decirte que hace tiempo que no estamos juntas simplemente de relax y me gustaría cenar contigo, ¿qué te parece? – se le abrieron los ojos como platos.
- Bella, si hoy hemos comido juntas, ya sabes, día de comida basura y además…las noches siempre las dejamos para los pañuelos, ¿recuerdas? Hacía mucho que habíamos llegado a ese acuerdo. Pero no te preocupes, cenaremos juntas – tenía razón, no sé qué me pasaba.
- De acuerdo, nos vemos luego entonces, esto…me voy…ah, ya sabes que te quiero, ¿verdad? – necesitaba que supiera que por muchas cosas que le dijera su hermano sobre mi, ella siempre sería diferente, ella formaba parte de mi.
- Claro cariño, ¿cómo lo no voy a saber? Menuda tontería, anda tómate algo que ese dolor de cabeza te está volviendo modesta y ya sabes que aquí la perfección somos nosotras! – ella siempre animándome de la mejor manera.

Pero mi amiga tenía razón, no había nada más perfecto que nosotras y si Anthony pensaba que dentro mis planes entraba el cambiar mis amados pañuelos, diarios o casi diarios, por caer de nuevo en su estúpido juego está más que equivocado. Porque yo también podría ser una mamarracha de mucho cuidado pero lo que él no sabía es que soy más lista que él y para jugar se necesitan dos personas…




Bueno, esto es todo por hoy! Volverá Almu el martes con un nuevo capítulo.

CAPÍTULO XXXVII

Ahhh, creía que no iba a poder actualizar, mi maravilloso Internet se a puesto a dar mareo en el último momento…pero ahora parece que ya funciona….

Bueno aquí os dejo el capítulo, es más cortito que de costumbre, pero….mucho más intenso, al menos para mí….espero que os guste…




CAPÍTULO XXXVII – Antes de la Calma Siempre hay Tormenta (parte 2ª)


Kristen


Mi mirada…estaba ida en la inconsciencia, mi respiración…cada vez era más fuerte y sonora, el pulso… cada vez más alto, mis manos, aferradas fuertemente a la pared para no caerme, empezaban a temblar como desde instantes antes hacían mis piernas…Tu echabas de menos esto…mientras que yo echaba de menos esto…, maldita frase, esa maldita frase no paraba de repetirse en mi cabeza…¿por que?, ¿por que, la había vuelto a cagar otra vez?, ¿por qué otra vez volvía a desconfiar de él?, ¿por qué siempre de él?...

No se los minutos que estuve parada en mitad del pasillo recordando cada uno de los últimos instantes, cada una de las palabras dichas, todos y cada uno de los gestos…, pero él no apareció, él no salio a socorrerme como tantas y tantas veces había hecho, ya no, ya no lo hizo y eso dolió…dolió porque sabía que le había hecho daño, sabía que mi estupidez había llegado a un límite…, a uno del que quizás no había vuelta atrás.

¿Pero porque me comporte así?, ¿por qué no pude sentarme a hablar con él de forma tranquila?, ¿por qué la rabia creció de esa manera en mi interior?. Que narices me pasaba, ¿por que me comportaba unas veces de una forma y otras de otra?…por que una parte de mi me pedía a gritos que lo amarrara fuerte, que no lo soltara por nada, y otra, la cabezota, se negaba a admitir lo que sentía hasta el punto de hacer que mi comportamiento con él acabara descolocandolo…

-Es muy normal sino te quiere volver a ver Kristen – me repetía a mi misma mientras caminaba a mi habitación - un día le regalas un anillo, en cierta forma te comprometes con él y a la semana le gritas que es un imbecil y vuelves a poner todo en duda….¿que es lo que esperas?, esperas aplausos, una palmadita de animo en la espalda quizás,…

Pensé en ir a su habitación, cinco fueron las veces que me levante de la cama dispuesta a atravesar la puerta y afrontar la situación como debería de haber hecho desde un principio, pero todas me raje…, el miedo volvía a poseerme incapacitándome a hacerlo.

Aburrida ya de mi misma me acosté en la cama a pensar en las posibilidades que tenia, podía ir a su cuarto y pedirle una explicación, pedirle que me contara lo sucedido esa noche en la fiesta y una vez lo hubiera oído, pedirle disculpas por mi aptitud…si, esa era la lógica mas sensata, pero… ¿y si no quería oírme?, o si ya no quería explicarme nada porque perdí mi oportunidad…,¿entonces que hacia?, porque lo que tenía muy claro es que no quería perderlo, no, eso no lo quería…dios ¿qué coño quería?.

Tenía miedo, miedo a saberlo y miedo a no saberlo nunca, miedo a perderlo por ser una ciega, por no tener las cosas claras…Me había echado de menos…y yo, yo también lo había echado mucho de menos…mucho, por eso me cegué, por eso me enfade al ver las fotos, me enfade por creerme una estupida, por haberlo echado de menos mientras él iba de fiesta en fiesta…ni siquiera lo deje hablar…Dios por que no lo deje hablar…¿por qué actué así?...¿porque me deje llevar por mis impulsos?...

Necesitaba pasear, aclarar mi mente y mis ideas, no podía seguir encerrada en la habitación, me era imposible pensar nada coherente allí. Sin pensarlo dos veces cogí mi chaqueta y salí de allí rumbo a las afueras del hotel, a algún lugar donde poder estar tranquila y pensarlo todo con calma, punto por punto,…. lo que quería….lo que sentía…y lo que haría…

Pero cuando llegué al hall del hotel comprendí que tendría que dejar mi paseo para más tarde, ya que allí estaban todos, todos más él, el cuál ni se giro cuando me vio acércame.
-Kristen, te estábamos llamando – mi teléfono, a saber donde estaría.
-Que pasa? – pregunte dudosa mirando a Chris mientras me colocaba al lado de Ashley.
-Nada, vamos a organizar un poco los días aquí…ya sabéis que no tenemos mucho tiempo y si mucho que hacer – decía Chris mientras yo lo buscaba a él con la mirada.

Chris comenzó a hablar de cómo haríamos para rodar, organizando los cinco días que estaríamos allí, yo deje de centrar mi atención en oírle cuando dijo que empezaríamos lunes, ya no podía seguir oyéndolo, solo podía mirar a Robert, el cual tenía el semblante serio, abatido…, en sus ojos no se reflejaba ese brillo de horas antes, estos estaban vacíos, perdidos seguramente en sus pensamientos, pensamientos que de seguro no me gustaría saber.

No me miro ni un solo instante, a sabiendas de que yo estaba allí…no lo hizo…, ni miradas, ni gestos de complicidad…nada, no hubo nada, parecíamos dos extraños, dos personas que no se conocían de nada, que jamás habían compartido nada y eso…eso hizo aumentar mi dolor, ese dolor que sentí cuando dijo esas palabras, palabras que ahora se repetían con más fuerza en mi cabeza.

-Bueno chicos eso es todo, ya sabéis que mañana tenéis el día libre aunque me gustaría que os pasarais por el set…ahora ya podéis marcharos a cenar – termino de hablar Chris igual que empezó, sin la menor atención por mi parte, más tarde le preguntaría a alguien que había dicho, ahora tenía cosas más importantes que hacer, como era afrontarlo y hablar con Robert, aún sin saber muy bien que decir, solo quería que me mirara, que me sonriera y que me susurrara que todo estaba bien, que nada de lo sucedido horas atrás afectaba en nada…, que no estaba harto de mi, necesitaba oír que no se había cansado de mi…pero…eso no paso, cuando me acerque a él se las ingenio para ponerse a hablar con Chris ignorándome a mi por completo, haciéndome sentir nuevamente la peor de las mierdas…¿tanto la había cagado?...¿tanto…?... tanto que no fuera capaz de escucharme ni dos minutos, ni siquiera de mirarme…

Tenía que salir de allí, los ojos empezaron a escocerme demasiado debido a ese rechazo, no comprendía porque se cerraba a mí de esa manera, porque no era capaz de hablar conmigo…vale yo…yo había obrado mal pero…él también, él no freno mis ansias de él en mitad del pasillo, siguió…siguió tocándome, acariciándome…por dios había entrado en mi hacia dos horas, lo habíamos hecho en mitad del pasillo y ahora me huía, no era capaz de hablar conmigo, no fue a buscarme cuando avisaron de la reunión, él ya estaba allí cuando yo baje…¿y si no llego a bajar?, ¿él habría subido a buscarme?, y si yo no iba a hablar con él….¿él vendría a hablar conmigo?...

-Kristen…- gritaron mi nombre cuando salía por las puertas traseras del hotel.
-Dime – conteste sin darme la vuelta mientras limpiaba las lágrimas que salían por mis ojos, no quería que Aslhey me viera llorar.
-Que te pasa cielo, ¿estas bien? – pregunto parándose delante mió.
-Eh?...si.
-No, no lo estas…, estas llorando, ¿que te pasa?
-No es nada, me he puesto un poco tonta eso es todo – dije encarándola una vez termine de limpiarme.
-Es por Robert?, ¿te has peleado con él?
-No…
-Kris, no soy tonta me he dado cuenta de que ni os habéis mirado, pero si no quieres hablar, lo comprendo – respondió acariciando mi brazo.
-Si, es por él, nos peleamos nada más llegar….le escupí las fotos en la cara, no pude callarme.
-Y que te dijo? – pregunto mientras nos sentábamos en uno de los bordillos de piedra que bordeaban el hotel.
-Que siempre estábamos igual, que siempre era lo mismo, hiciera lo que hiciera siempre desconfiaba de él.
-Que le has contestado?
-Que me había mentido, que quería que pensara cuando él me dice una cosa y luego hace otra.
-Pero es que quizás no te mintió, simplemente no te lo contó todo, eso no significa que no lo fuera a hacer.
-¿Pero porque no pudo decirme simplemente la verdad?, ¿tanto costaba?...con que me hubiera dicho, pues mira la fiesta no estuvo mal, acabe bebiendo más de la cuenta y bueno me presentaron a mucha gente, entre ellas a una chica con la que me hice varias fotos…., porque no me dijo eso – tanto costaba.
-Kristen…yo no se tu la verdad pero yo…., yo sinceramente si me cuentan eso por teléfono dudo mucho hasta de que venga a Italia….
-Que dices? – pregunte.
-A la verdad Kristen, me hubiera puesto celosa, igual que tu lo estas ahora.
-No, me jode que me mienta eso es todo.
-Ya y yo soy caperucita roja, Kristen por favor….deja de mentirte a ti misma…¿que consigues haciéndolo?, solo haceros más daño, no solo a ti, a él también Kris…y si lo que creo es cierto él lleva sufriendo ya bastante tiempo – otra que me estaba diciendo en pocas palabras que la había cagado.
-Vale, la he cagado ¿y?, eso es para que ahora no me hable, ni siquiera me mire…
-Quizás le dolió que no confiaras en él…
-Es probable…aunque no creo que solo por eso me huya de esa forma.
-Bueno a lo mejor el problema real sea que se siente desubicado a tu lado y eso más la desconfianza…
-Desubicado?, que quieres decir que yo no lo dejo ser como es, no, no entiendo…
-No, quiero decir que quizás él no encuentre el lugar que tiene a tu lado…¿Qué lugar tiene él en tu vida Kris? – pregunto dejándome atónita.
-Él…él es él, él esta ahí, siempre lo esta.
-Hay esta la historia, él a lo mejor quiere más y tú no se lo das o no te das cuenta….

El lugar que tenía Robert en mi vida…¿que era él para mi?...era mi amigo, mi amante, ambas cosas…o era más…

Y entonces lo vi claro…era a él a quién quería, él era lo que quería, me habían hecho falta tiempo, una estupida pelea que me hiciera sentir miedo a perderlo y que alguien me aclarara la cabeza para ver la realidad, para abrir los ojos, para darme cuenta de que él había entrado en mi vida de forma inexplicable y con intención de quedarse…por mucho que mi cabeza siguiera sin entenderlo, por mucho que se cerrara a creerlo…

-Gracias As – dije levantándome de golpe y volviendo a entrar al hotel, necesitaba hablar con él, necesitaba zanjar ya el tema, decirle como me sentía y oír como se sentía él…necesitaba que me echara en cara todo lo mal que lo había hecho desde el principio…todo, pero que después me abrazara fuerte y me dijera que me amaba…

Lo peor es que, en el fondo, la pelea también se debía a que había pagado mi frustración con él, sin quererlo mi subconsciente le echaba la culpa por haberlo pasado tan mal durante su ausencia, por haberlo echado de menos, por haber sentido su marcha más que de la cualquier otra persona, la había echado la culpa de algo que él no tenía, y ahora me tocaba enfrentar mis inseguridades.

Decidida, toque la puerta de su habitación esperando a que abriera, a que estuviera allí, esperando a no volver a ver la tristeza en su rostro, esperando que fuera capaz de escucharme y deseando…deseando que me perdonara por haber vuelto a ser tan infantil.

-Hola – susurre cuando la puerta se abrió. No hubo saludo por su parte, ni tampoco un gesto de complicidad, al igual que había pasado durante la reunión, simplemente una mirada vacía que me daba a entender lo difícil que iba a ser hablar con él - ¿podemos hablar? – pregunte temerosa, pues su aptitud no daba pie a la esperanza.
-Pasa – murmuro serio.
-Vengo…vengo a hablar de lo sucedido – dije con la boca totalmente seca producto de los nervios.
-Habla – dijo sin moverse del rincón, al menos había cerrado la puerta.
-Podrías mirarme? – quería que me mirara, aunque fuera con esa mirada perdida y vacía, pero que lo hiciera, que me mirara a mi y no al suelo.
-Que – contesto secamente levantando la cabeza aún sin mirarme, anunciándome lo difícil que me iba a resultar hablar con él.
-Soy una estupida – comencé a decir mientras caminaba por la habitación acercandome a la cama - lo se y lo reconozco, me puse celosa y me, me deje llevar, pero…
-Crees que tengo la puta necesidad de irme con otras? – me interrumpió.
-Es que…
-Mira – siguió hablando sin percatarse de que yo iba a hacerlo también - me alegro, me alegro de todo esto, por lo menos así ya sabes como me he sentido yo durante todo este tiempo.
-Joder – murmure sentándome sobre la cama, sus palabras dolían, dolían como cuchillos clavados en mi estomago…pero no por ser molestas…sino por ser sinceras.
-Sabes que es lo que mas me jode?...que creo que yo te he demostrado con creces durante las últimas semanas lo que siento por ti, aún a sabiendas…de todo lo que eso implicaba, y eso no lo has pensado en ningún momento, te has ido a lo fácil, como siempre has hecho.
-Yo no estaba allí vale! – grite levantándome de golpe – yo no se lo que paso – necesitaba que me escuchara un minuto.
-A veces es más fácil preguntar que acusar – dijo silencioso con la cabeza agachada, sin llegar a mirarme en ningún momento.
-Esa noche no contestaste a mis llamadas y yo…
-Te digo yo las veces que no me has contestado tu? – chilló – las veces que como un idiota me quede esperando tu llamada, un mensaje, algo lo que fuera…no verdad, no quieres saberlo claro, porque aquí quién siempre se implica soy yo por lo tanto…que me jodan a mi..
-Robert…
-No, no quiero más esto vale…total para acabarlo dentro de unos días se acaba ya – dijo abriendo la puerta de su habitación… ¿me, me estaba echando?, ¿no iba siquiera a escucharme?
-Vale – dije en un susurro y no por la impresión de que me estuviera…echando de su cuarto, sino porque mi garganta escocia…, más incluso que mis ojos, los cuales estaban llenos de lágrimas…que amenazaban con salir de un momento a otro.
-Sabes lo peor de todo? – dijo en forma de pregunta cuando estaba por salir de la habitación - que estos eran los últimos días que iba a pasar contigo…y no esperaba que acabaran así – no pude contestar, me sentía rota por dentro, y lo peor es que sabía que de un momento a otro iba a explotar.

Y ese momento no tardo en llegar. No había dado ni tres pasos por el largo pasillo cuando sentí el retumbar de la puerta contra la pared. Ese fue el sonido que me mostró la cruda realidad, la había cagado, otra vez más la había cagado, pero ahora era peor….ahora habían sentimientos muy fuertes de por medio.

Como me temí las lágrimas agolpadas en mis ojos empezaron a caer por mis mejillas como si de agua de tormenta se tratarán. Lo había estropeado todo, por mi estupido miedo lo había vuelto a echar todo a perder…y dolía…joder si dolía, dolía profundamente.

Como pude estar tan ciega, como nunca me di cuenta…, dios había desconfiado de la única persona que me lo había dado todo, sin esperar nada a cambio, él jamás me había pedido nada. Él estuvo ahí durante toda mi relación con Michael, espero paciente, intento abrirme los ojos más de una vez y yo…yo no lo vi, no lo vi, nunca lo hice…él si tuvo que soportar diariamente verme con otro, tuvo que soportar mis desplantes, mis bordarías y tonterías y cuando me di cuenta…cuando me di cuenta que no amaba a esa persona él me abrió los brazos, me hizo un hueco en su vida ¿y como le respondí yo?...de la peor manera posible, volviendo a desconfiar de él.

Tenía razón en todo, siempre fue él quién se implico, yo simplemente me deje querer, había sido una egoísta, una egoísta que se negaba a aceptar la realidad. Al final lo había conseguido, me había enseñado a amar…pero ahora era tarde para demostrárselo….

-Peque – su voz, era su voz la que me hablaba, eran sus brazos los que me abrazaban, había estado tan absorta en el dolor que no me había dado cuenta de su presencia.
-Robert – grite abrazándome fuertemente a él, no quería separarme de él, me daba miedo soltarlo y que se fuera.
-No llores más por favor – decía mientras sus besos limpiaban las lagrimas esparcidas por mi rostro.
-No vuelvas a echarme – susurraba sin abrir los ojos, me daba miedo hacerlo y ver que no era real.
-No, no quise echarte, es que no, no…
-No, no vuelvas a apartarme de tu vida, por muy cínica o estupida que sea…no me vuelvas a echar de ella.
-Eres tu quién no me deja entrar en la tuya – dijo cogiendo mi cara con ambas manos.
-Pero tu ya formas parte de ella…desde hace mucho lo haces…- conteste abriendo los ojos para ver el mismo dolor en los suyos.
-Pero no hay quién pase por aquí Kris – respondió aprisionando mi pecho mientras mis ojos se clavaban en la profundidad de los suyos.
-Ya has pasado – respondí sin dejar de mirarlo – ya lo has hecho….
-No como me gustaría – negó con la cabeza….era ahora o nunca…
-Robert….te amo.


Chachan…a le, ya lo soltó… ¿ya no soy tan mala verdad?, jejej….

Gracias por todos los comentarios y por todas aquellas que os habéis preocupado por mi salud, ya ando mejor, no recuperada del todo pero si mucho mejor…besos a todas y gracias de verdad…

Por cierto, Tati, espero que pronto estés más animada un beso cariño, y por cierto no tengo que perdonarte nada cielo jeje….

Otra cosa, seguramente hasta finales de semana no vuelva a actualizar este fic, espero poder antes del fin de semana, porque aun me queda un examen a mitad de esta semana ok…ya aviso por el otro fic si eso, de ese si mañana habrá actualización….nos leemos os quiero…

(UyT) - CAPÍTULO III


Hola chicas, ya es viernes y eso significa que toca nuevo capítulo, así que aquí lo dejo…no sin antes daros las gracias, parece que el fic gusta y eso anima a seguir con el…


Por cierto, ya veo que algunas ya vais atando cabos y pensáis que Edward es el Anthony de Bella….¿será?, ¿no será?....bueno ahora lo sabréis….




Edward – pov



-Dios mió hijo, cuantos años – gritaba mi efusiva madre en mi odio derecho.

-Madre, madre…todos los aquí presentes se han enterado de tu alegría…no hace falta que me chilles – contesté devolviéndole el abrazo.

-Dios hijo estas….estas…estas hecho un asco por dios ¿donde esta mi niño y que has hecho con él? – preguntaba mi madre mirándome de arriba abajo.

-Mama, tu niño hace años que dejo de serlo, ven aquí hermanito….dios cuanto te he echado de menos.

-Y yo Alice, y yo – decía mientras la llenaba de besos – dios que mayor estas hecha, te has convertido en toda una mujer.

-No lo sabes tu bien – dijo sarcástica volviéndome a abrazar.

-Alice! – grito mi madre.

-Mama, Edward no es tonto, seguro que él tampoco ha estado perdiendo el tiempo – calló de repente, pues aunque estábamos sin vernos casi nueve años, estaba muy bien informada de todo lo sucedido en mi vida - ….bueno jeje, ya estas aquí por fin – dijo rompiendo el hielo.

-Si, y veo que papa no ha venido.

-Hijo ya sabes que tu padre esta muy ocupado no…

-No hace falta mama, no tienes por que excusarle – mi padre y su adoración por el trabajo, toda la vida igual, aunque aquí la realidad era otra, y esta se basaba sencillamente en la gran decepción que sentía hacía mi.


Desde que nací me vio como su seguro sucesor en la empresa que tantos años y sacrificios le había costado levantar, y claro el hecho de decidir con dieciocho años mi propio futuro, uno el cual dejaba totalmente fuera sus planes, pues como que no le sentó muy bien, de hecho creo recordar que en nueve años habíamos hablado en tres ocasiones, y todas en los últimos dos años. Encima a toda esa gran decepción había que sumarle el hecho de que sus palabras, aquellas que me dedico el día que me fui…, se habían cumplido.


Estaba feliz de estar en casa, he de reconocer que había echado mucho de menos a mi familia, pero por miedo a no ser el que siempre dije que sería nunca me atrevía ni siquiera a visitarlos unos días y cuando ellos, bueno mi madre y mi hermana querían hacerlo, yo siempre inventaba cualquier excusa para que no lo hicieran, digamos que no estaba preparado para que vieran en la poca cosa que me estaba convirtiendo. Aún así, aún estando alejados, seguimos manteniendo el contacto, bueno en principio éramos mi madre y yo quién lo manteníamos, con mí hermana tuvieron que pasar tres años y conseguirse a una muy buena amiga para poder perdonar que me fuera.


No podía culparla, desde niña estaba acostumbrada a resguardarse bajo mi protección y eso que no nos llevamos mucho, apenas un año, pero desde que nació me dedique a protegerla de todo aquello que la hiciera vulnerable, sin darme cuenta de que era yo mismo quien la estaba haciendo así, dependiente a mi en todos los sentidos, de ahí que le costara tanto aceptar mi marcha.


Pero mira, ahora era yo quién dependería de ella, ¿que cosas eh?

-Solo van a ser unos días Alice, hasta que consiga reorganizar mi vida y encuentre algo donde centrar mi tiempo y ganar dinero – decía mientras acomodaba mis pocas maletas en la habitación disponible de su apartamento. En principio mi madre insistió en que volviera a casa, pero sabía de sobra que la situación con mi padre no era…muy buena por así decirlo, y de seguro acabaríamos echándonos mucha mierda encima, bueno él acabaría haciéndolo, yo no podía decir nada, todo lo que él dijera no era ninguna mentira.

-No te preocupes Edward, sabes que puedes quedarte el tiempo que quieras, no me molestas – contestó sonriente mi pequeña duende.

-Gracias de verdad, no sabes lo agradecido que estoy de que me abras las puertas de tu casa y encima me des tu apoyo.

-Siempre Edward, ya lo sabes, por cierto…., respecto a lo de centrar tu tiempo, ¿sabes que soy dueña de una de las mas importantes agencias de modelos no?

-Si, lo se, y sabes que estoy muy orgulloso de ti ¿verdad? – dije acariciando su mejilla.

-Bueno el merito no es solo mió, sino fuera por Bella, nada de eso seria posible.

-Te infravaloras Alice, no conozco a esa chica y no dudo de su capacidad, pero te conozco a ti y se lo persistente y creativa que eres, seguro tu has ayudado mucho en ese éxito – estaba convencido de las cualidades de mi hermana.

-Me gustaría que lo vieras Edward.

-Cuando quieras.

-No, no me entiendes, me gustaría que estuvieras allí.

-Alice….no – conteste separándome de ella en cuanto entendí su insinuación.

-Por favor Edward, porfi, además es perfecto porque no tenemos fotógrafo, mi querida socia lo despidió, pero bueno eso es otro tema, Edward es muy buen trabajo, además yo estoy allí – decía haciendo sus famosos torturadores pucheros.

-No Alice, no, conseguiste convencerme de que volviera pero no vas a conseguir convencerme de que trabaje en tu agencia.

-Edward por favor, tu eres brillante, solo que nunca has topado con nadie que sepa valorarlo.

-¿Y una agencia de modelos lo va a hacer?, no Alice, se que tipo de mundo es ese, y no, no voy a volver a lo mismo. – eso si lo tenia muy claro, no volvería a cometer los mismos errores del pasado, de hecho no volvería a tocar una cámara.

-¿Entonces que vas a hacer?, vas a dejar la fotografía, vas a demostrarle a todo el mundo que lo que te decían es verdad – gritaba exasperada.

-Alice, es que es verdad.

-No Edward Anthony Cullen, ¡no! – continuaba diciendo mientras me asía del brazo para que la mirara - he visto tus trabajos y se lo bueno que eres, se que mueres por trabajar de eso.

-Ya no Alice.

-¿Ya no?, entonces que vas a hacer, ¡dime!, ¿vas a seguir lamentándote toda la vida Edward?, ¿o vas a ir con el rabo entre las piernas a decirle a papa que te contrate? – la jodia sabia darme donde más dolía.

-Ni una cosa ni la otra, buscare un trabajo que me de de comer y punto – conteste soltándome de su agarre.

-No vas a volver a tocar una cámara ¿verdad? – asentí – Pues entonces dime que narices vas a hacer porque que yo sepa, otra cosa no sabes hacer y además no tienes ni estudios.

-Vale Alice, lo que menos necesito ahora es que me digan lo fracasado que soy.

-No Edward, no eres fracasado por eso – dijo colocándose nuevamente delante mió - lo eres por querer negarte ahora después de todos estos años a lo que eres, eres un fotógrafo Edward, vale has tenido mala suerte, pero eso no quita que…

-Ya Alice – la interrumpí - no quiero golpecitos de animo en la espalda vale, si quieres que trabaje contigo lo haré, lo haré durante un tiempo o por lo menos hasta que consiga otra cosa, pero no quiero ánimos ni quiero nada de nada ¿vale? – ya estaba cansado de falsas ilusiones, ilusiones que luego harían el golpe mucho más duro.

-Edward, no es ninguna mentira lo que te estoy diciendo, pero si quieres que me calle yo…

-De acuerdo Alice.

-Eso significa que lo vas a intentar? – pregunto con pena.

-Si Alice, cuando quieres que vaya.

-Ahhhhh – gritaba dando saltitos, era impresionante la capacidad que tenia mi hermana de pasar de ogro a hada infantil – Pues tengo que hablar con Bella, pero no creo que ponga ningún impedimento que te parecería ir mañana después de comer, así por la mañana yo hablo con ella y la voy tanteando.

-Si te va a causar algún problema….

-No! – grito – para nada solo que entre nosotras nos lo consultamos todo, solo eso.


Vaya con mi hermana, deducía que durante todos estos años hubiera cambiado, de hecho podía notarlo por lo que me contaba por teléfono, pero no hasta tal punto. Cuando me fui deje a una niña que lloraba desconsolada porque me marchaba y ahora…ahora era una mujer, con todas las letras y además ella sola había conseguido cumplir cada uno de sus sueños, al contrario que yo…, desde luego el merito no era mió, esa tal Bella de la que tanto hablaba estaba claro que tenia mucho que ver, así que habrá que conocerla haber que tal es ¿no?, quizás conseguía llenar mi autoestima, o al menos traerla de vuelta desde LA, ya que allí estaba la última vez que la vi.


El resto de la tarde la pasemos poniéndonos al corriente con nuestras vidas, bueno con la suya, la mía era exactamente igual de “estupenda” que desde la última vez que hablamos, pero la suya, dios la suya. Emocionada me contaba como había conocido a grandes diseñadores como Valentino, Roberto Cavalli u Oscar de la Renta, además de cómo estos comparaban su trabajo con el de Dior, eso si que era un gran salto para ella ya que este último era uno de los más aclamados por todas las firmas y ninguna agencia que se tercie menos preciaba algo de dicha casa de moda, eso era algo que había aprendido muy bien en mi anterior empleo y de mi querida ex.


También me contó, bueno más bien lo intentó pero yo apenas la deje, su larga e intensa vida sexual, ¿con que me comparo a los hombres?, ahhh sí…con un Kleenex, si, decía que los tíos éramos como los pañuelos de papel, usar y tirar, ese era su lema, ya que si repetía con ellos era como cuando guardas un pañuelo usado, que al final estos acaban segregando moho y podían ser contagiosos y lo que menos quería ella era contagiarse por algún virus ¿toxico, infeccioso? no se cual dijo de las dos, vamos en pocas palabras que para ella los hombres éramos como la peste a principios de siglo. La verdad que en un principio me hizo mucha gracia esa comparación, pero más tarde me fue inevitable no pensar a que se debía esa coraza implantada, no sabia si se debía a que no hubiera conocido el amor, o porque lo conoció y este le hizo mucho daño, y pensar en mi hermana sufriendo era algo que me hacia estremecer…


“Edward te espero en la agencia a las cuatro y media, la secretaria de la entrada te dirá la planta a la que tienes que subir. Me gustaría comer contigo pero ya sabes que los miércoles es día de chicas…y bueno tu mucho de chica no tienes…

Te quiero hermanito, lo sabes ¿verdad?, no me falles….

Tu duende”


¿Por qué Alice siempre conseguía todo lo que se proponía?....así porque era Alice, y a ella no le valía un no por respuesta, le daba igual la forma de conseguir las cosas, el hecho era conseguirlas…sin más.


Me jure y perjure a mi mismo no volver a tocar una cámara en mi vida después de todo lo sucedido, si era mi sueño ¿y?, lo acontecido en mi vida me había demostrado que a veces no solo basta con soñar mucho ser algo, sino que a veces hace falta más…por ejemplo valer para ello, y estaba claro que yo mucho no valía, pero mi hermana tenía razón en algo, ¿de que iba a vivir sino sabía hacer otra cosa?, además mi experiencia los últimos seis años y medio en una agencia de modelos me servían para conocer de sobra como era ese mundo y tampoco era tan malo y bueno por lo menos me daría la oportunidad de conseguir dinero y volver a independizarme, vale que con mi hermana no iba a vivir mal, al contrario, pero ¿que pasaría cuando se trajera a sus “pañuelos”?, no, estaba claro que necesitaba dinero y aceptar su oferta era el medio más rápido de conseguirlo.


-¿La agencia Next por favor?– pregunte a la recepcionista de la entrada como me había dicho Alice que hiciera.


El edificio, de unas veinticinco plantas, estaba ubicado en pleno centro de la ciudad y toda su arquitectura externa era de cristal dándole un aire juvenil y moderno, muy típico de la ciudad. La agencia estaba dividida en cinco plantas, de las cuales deduje que dos serian las ocupadas por mi hermana, bueno por ella y por sus diseños, el resto de plantas eran oficinas independientes a la agencia, pero así era Nueva York, grandes edificios con mil y unas oficinas distintas en ellos. Grandes espejos y colores vivos y alegres eran la composición de las paredes del lugar que harían que mis manos volvieran a tocar una cámara, algo muy diferente al aire serio que podía apreciarse en mi anterior trabajo, en lo que si coincidían ambas agencias era en la manía de colgar fotos de sus modelos, la verdad que yo no era muy entendido en ese tema pero de siempre me pareció una idea un tanto estupida.


-¿Te gusta alguna? – me sorprendió la voz alegre de mi hermana.

-¿Eh?, no, no que va, estaba comparando simplemente, no sois muy distintas a Elite.

-Jejeje, créeme lo somos, ya lo iras viendo – contesto dando uno de sus pequeños saltitos para posicionarse a mi lado – Me alegra que estés aquí, por un momento pensé que no vendrías.

-Te dije que si ¿no?, pues aquí estoy.

-También me dijiste que jamás te separarías de mí.

-Alice…- mi hermana no era una persona rencorosa, pero si algo le hacía daño le costaba olvidar.

-Ya, ya, tenías que hacerlo, ahora lo comprendo, perdona es que hoy llevamos un día…de locos.

-¿Va todo bien?

-Si, problemillas de última hora, por cierto, Bella esta encantada de que estés aquí y todo eso, pero hoy no tiene un día muy bueno, no la tomes a mal si te suelta alguna barbaridad – decía mientras que entrábamos al que supuse era el despacho de su socia.

-Vale pequeñaja – conteste agarrando su mano, como cuando éramos pequeños.


Nada más entrar en la sala, un olor muy peculiar, un olor el cual llevaba años sin sentir golpeo todos mis sentidos, haciéndome recordar tiempos pasados, bastante pasados diría yo. Ese olor tan familiar, a fresias y fresas solo se lo había olido a ella…a Marie, una de las muchas en mi larga lista. Aunque he de reconocer que desde un principio ella no fue como las demás, ella era distinta, diferente en todos los aspectos, de ahí que nunca le dijera el nombre por el que todos me conocían, ya que yo para ella era Anthony. En cierta forma me daba miedo que supiera mi otro nombre y con ello toda mi historia de líos y aventuras.


No se…ella, ella era especial, esa era la realidad, con ella era distinto, mejor persona incluso, lo malo fue que mi cabezonería por ese sueño imposible de cumplir, siempre fue más fuerte.


- Una panda de incompetentes, eso es lo que sois! – esa voz, esa voz que supuse era de la persona que estábamos esperando, no hizo más que recordarme la imagen de la joven de diecisiete años, dueña del mismo olor que estaba nublando todos mis sentidos, pero no, no podía ser ella, además esta se llamaba Bella ¿no?, definitivamente Edward la frustración de tu vida te esta volviendo melancólico.


- Hola Alice, perdona los gritos pero es que estos emple… - y tan melancólico, porque ante mi tenía a la supuesta socia de mi hermana, una chica con el nombre de Bella, pero no, no se si sería su nombre real o una broma del destino, solo sabía que esa persona era exactamente igual a la jovencita que conocí hacía nueve años.



A le, hasta el domingo que volverá Pau con el siguiente capítulo…muchos besos…..


Por cierto mañana actualizare My Angel, por si queréis saberlo….chao….


(UyT) - CAPÍTULO II

Bueno chicas, por fin es Miércoles y…¿qué significa eso? Que tenéis una nueva actualización de “Usar y Tirar”, pero eso no es lo mejor de todo, nooooo, lo mejor es que es mi PRIMER capítulo como escritora…bueno rectifico, mi primera bazofia, jajajaja…

Y otra cosa…chicas…bonitas…DEJAD UN COMENTARIO, porque bueno…esto no queríamos deciroslo para no alarmaros pero…no llegamos a los comentarios mínimos del día y…NOS QUIEREN CERRAR EL CHIRINGUITO! Si, habéis leído bien, nos quedamos sin el blog de Almu (Almu’s blog para las extranjeras), y os quedareis sin historias…a mi en verdad me la repanplinfa porque una historia la escribo yo y la otra me la seguirá mandando…así que…en vuestras manos queda!
No me sirven solo los comentarios de Ayyys, Kristian, MaryPattz y Paz, porque los comentarios de la familia no valen, jajajaja…

Por cierto AYYYS, ¿qué es el “4-aminodifenilio”? Es una pregunta de suma importancia, jajajaja…no sé lo que es, pero mi amigo el aminodifenilio y yo te mandamos un saludo!

Jajajajaja, podéis echarme del blog si queréis por votación popular pero creo que…os va a tocar aguantarme porque por alguna extraña razón…Almu me quiere! (H)

Así que ya sabéis, a comentar que nos lo quitan de las manos! Y bueno, por último darle las gracias a Almu por haberme machacado emocional y psicológicamente para escribir esto, sin ella no estaría tan loca como estoy, gracias cari! Os leeeeeo…o eso espero!

Un beso a todas, Pau.



Bella POV

¿Quién me iba a decir que tras soportar los continuados desplantes de los típicos padres ricos y engreídos iba a tener una gran carrera profesional por explotar junto a mi mejor amiga?

Bueno, aquí estoy, a estas alturas de mi vida, intentando describirme a mí misma. Me llamo Isabella Swan, aunque todos mis amigos me llaman Bella, por culpa de la poca afición que tengo a mi nombre completo (aunque debo incluir un Marie entre el Isabella y el Swan), tengo 26 años y estoy a la cabeza de una de las más importantes agencias de modelos de todos los Estados Unidos de América (USA, para los amigos), más en concreto en Nueva York (New Yooooork, New Yoooork(8)).

Pero no penséis que esto lo llevo hacia adelante yo sola, no, tengo como mi mano derecha a mi mejor amiga, Alice. Nos conocimos hace 5 años en la universidad y desde casi ese preciso momento somos inseparables.

Alice, al igual que yo, es una chica fuerte. Según ella tuvo que madurar cuando su querido hermano, que se desvivía por ella, haciendo de ella una niñita malcriada y mimada, se mudó a Los Ángeles en busca de trabajo porque pensaba que aquí no podría terminar de realizar su sueño, que era ser un fotógrafo de prestigio, dejando a mi amiga desprotegida en un mundo de adultos que empezó a comprender cuando entró en la facultad de diseño y se sentó a mi lado.

Y esto nos lleva de nuevo a mí. Me crié en el seno de una familia bastante acaudalada, sin hermanos y con unos padres que me daban todo lo que pedía solo para tenerme contenta y sin rechistar. Yo intentaba mostrar mi cariño hacia ellos pero lo único que recibía por su parte era, muchas veces, el desprecio.

Cuando tenía 17 años, conocí a un chico que pronto se convirtió en todo para mi. Junto a él me olvidaba de todos esos pequeños problemas que tenía en casa y esto hizo que me enamorara como una loca, recién encerrada en el psiquiátrico por haber terminado con todas las reservas de chocolate del país, de él. Pero no todo era tan bonito como parecía, cuando por fin me decidí y le regalé a Anthony mi virginidad, si, así se llamaba el mamarracho, me dejó, alegando que aquí no encontraría un buen trabajo, un trabajo que fuera acorde con él…que aquí en Nueva York no podría llegar a conseguir su sueño y ya no solo porque no tendría una buena oportunidad, sino porque ni su familia lo apoyaba en ello. Al principio no podía comprender como su familia no lo apoyaba en cuestión de cumplir su sueño pero cuando de verdad caí en la cuenta de que iba a desaparecer de mi lado, mi buena fe hacia él cambió. Entonces yo me pregunté: ¿Dónde quedó todo lo que me decía? ¿Su sueño ya no era estar conmigo? Y…¿cómo no iba a encontrar un trabajo acorde con su sueño en Nueva York? ¿Pero que se ha pensado? ¿Qué vivimos en la prehistoria? Pues, ¿sabes qué? Que nunca le había deseado a nadie la ruina, pero en estos momentos él se la merecía más que nadie, JÁ!

Un año después conseguí entrar en la facultad de diseño por mis buenas cualificaciones, ese era mi sueño, así algún día poder llevar mi propia empresa de modelaje y diseño de ropa y hoy por hoy lo he conseguido, gracias al esfuerzo de Alice y al mío, aunque los años de facultad fueron casi los mejores de mi vida. Fue una época de desmadre… Soy una chica guapa, con buen cuerpo y con el pelo más bonito de todos los Estados Unidos, con lo cual…me ligué a más de media universidad con tan solo pestañear dos veces! Ahora mismo podría estar perfectamente de modelo en mi propia agencia, porque estoy muchísimo mejor dotada que cualquiera de nuestras modelos pero, ¿sabéis qué? Que muchas de las modelos son unas calientbraguetas sin cerebro que van detrás de musculocas que solo se aprovechan de ellas por si algún día son famosas, y yo seré una calientabraguetas pero oye, con clase! Ahora selecciono a mis presas, las vigilo, las inspecciono y no me conformo con cualquier cosa como hacía en la facultad… Ahora, hay que ver que te puede ofrecer esa persona a la que vas a meter en tu cama, seré soberbia pero chicas…hay que ser realista y aquí los pantalones los llevo yo! Si hay algo que tengo que agradecerle al odioso deAnthony, porque ni si quiera sé su apellido, es que no caigo a la mínima con una palabra cariñosa, como hizo conmigo, así que…gracias Anthony por generar en mi ese odio tan especial que te tengo!

Y bueno, así llegamos a la actualidad, sentada en la mesa de mi despacho, revisando bocetos de vestidos de fiesta que ha dejado Alice en mi mesa y recordando la conversación que he tenido con ella hace unos minutos…

- Bella! Buenos días! ¿Puedo pasar? Llevo conmigo tu café favorito, recién traído del Starbucks…
- Claro Alice, te he dicho miles de veces que no eres igual que los ineptos de nuestros empleados, puedes entrar sin pedir permiso!
- Si, bueno, esto…quería comentarte una cosa…
- Dispara, pequeño saltamontes! – Le dije tras notar que estaba un poco tensa, cosa rara en Alice, ya que nuestra relación se basaba por ser siempre claras la una con la otra.
- Verás, mi hermano acaba de regresar de Los Ángeles, él es fotógrafo y ha estado allí muchos años trabajando para una pequeña agencia de modelos, pero las cosas últimamente no le iban demasiado bien y perdió su trabajo…y como nosotros necesitamos un fotógrafo para que haga las fotos a las nuevas candidatas, además de los reportajes de cada temporada, porque la semana pasada despediste a Dimitri por ir con la cámara colgando del cuello hasta para ir al baño pues…había pensado que podríamos contratarlo, al menos aunque sea un tiempo de prueba…te aseguro que es muy bueno! He visto algunos de sus trabajos y creo que deberíamos darle una oportunidad aquí, ¿qué me dices?
- ¿Que qué te digo Alice? Cari, tu eres tan dueña de esto como yo, no tienes que decirme cuán bueno es tu hermano como fotógrafo, si de verdad lo crees…adelante, contrátalo. Así me quito el dolor de cabeza de buscar a otro nuevo – de verdad que me había ahorrado un gran trabajo, tener que toparme con otros aspirantes a turistas chinos en mi empresa no me hacia ninguna gracia, y menos si eran chicos insulsos que para más INRI pensaban que podrían acostarse conmigo en un futuro, la llevan clara pues…
- Gracias Bella, seguro que no nos falla! Ahora mismo voy a llamarle!
- De acuerdo Alice, dile que venga cuanto antes y que traiga algunos de sus trabajos – así de verdad podría confirmar si su hermano, el gran desaparecido del pasado, eran tan bueno en la fotografía como decía mi pequeña amiga.
- Ah! Por cierto, no te olvides que hoy es Miércoles, nuestro día de comida basura…me paso por aquí a la hora de comer! – Si, una vez a la semana nos permitimos comer mal, llegamos a esa conclusión cuando vimos que durante la semana solíamos quemar más grasas de las que ingeríamos…y no precisamente en el gimnasio…ejem.

Y hablando de perder calorías, no habían pasado ni 3 minutos desde que Alice había salido de mi despacho cuando sonó mi móvil indicando que acababa de recibir un mensaje de texto, entonces es cuando me quedé ojiplática perdida…era un mensaje de mi último ligue, más en concreto, de Patrick, con el que pasé la noche pasada…en el cual me insinuaba de una manera un poco infantil si volveríamos a repetir lo de anoche. Llegados a este punto, llego a la conclusión de que nada de sutilezas, de ahora en adelante voy a ser más directa si cabe y dejar claro desde el principio que conmigo los chicos no repiten, no soy como las natillas, para mi son como los Kleenex: usar y tirar.
Que se busquen a otra que les caliente los bajos porque una servidora, como cada hombre es un mundo, tiene mucho turismo que hacer…así que cámara en mano y a la calle.

Esto me recuerda que mi gran amiga Alice, como muchas veces desde que trabajamos juntas, me ha quitado una de mis preocupaciones diarias: buscar un nuevo fotógrafo para la agencia. Solo esperaba que ese hermano tan talentoso de Alice no nos fallara y como tantos otros, no intentara colarse en mi cama por un mísero aumento de sueldo…porque entonces con lo único que se iba a encontrar, ya que por respeto a Alice, sería un poco más paciente con él y no lo despediría a la primera, sería que su mano derecha es más eficaz de lo que podría llegar a imaginar…


P.D.: Para todas aquellas no que os habéis dado cuenta, por cualquier cosa, Almu ayer actualizó MY ANGEL como regalo de cumpleaños para Paz, así que si no lo habéis leído en la parte derecha del blog, debajo de donde pone “Contribuyentes” hay un apartado que pone “ETIQUETAS”, le dais a My Angel y os salen todos los capítulo, ¿okey Mackey? Y que la siguiente actualización de “Usar y Tirar” será el Viernes, a cargo de Almu! Bueno, ya dejo de marearos!

CAPÍTULO XXXVII (parte 1ª)

Si, he venido a actualizar, pero antes quiero felicitar a alguién muy especial para mí....



PAZZZZZZZZZZ






Se que es un poquito tarde para felicitarte, el día esta apunto de acabar para nosotras las españolas, pero no he podido hacerlo antes porque hija, estoy con gripe, lo predije y se cumplio pacecita jejje, además quiera actualizar y hasta que no terminara el capítulo no podía hacerlo.....



Lo dicho guapetona muchas felicidades por tu cumple y por tu aniversario...que hoy estas de doble celebración....espero que te hayan llenado de amor y regalos, y si no, te los haces tu misma jejeje.....

Por cierto, aqui te dejo un regalito hecho por las niñas del chat....para que veas lo que se te quiere... que no es poco cielo.....







Por cierto, este capítulo esta dedicado a ti...es un poco, bueno ya lo verás pero no pude actualizar antes el capítulo anterior asi que hoy tocaba este... pero bueno algo es.... Asi que dedicado a ti, no solo por ser una de las tias mas robsten que conozco, sino por lo grande que eres cariño.....te quiero mucho


CAPÍTULO XXXVII – Antes de la Calma Siempre hay Tormenta (parte 1ª)

Kristen

-Tranquila Kristen, se que finalmente sabrás como hacerlo – decía consolándome Chris.

Aquel día me sentía muy frustrada debido a que no conseguía sacar todo el sufrimiento que pudiera llegar a sentir Bella con la marcha de Edward y eso era un verdadero problema, ya que jugaba con el tiempo en mi contra.

Llevaba varios días extraña, no sabía que me pasaba pero no conseguía centrar mi atención en nada, en nada que no fuera pensar que estaría haciendo Robert y eso era algo que no me podía permitir. En toda mi corta vida jamás había dejado que los problemas me influenciaran hasta el punto de perjudicar mi trabajo, ni siquiera la ruptura con Michael había afectado en lo más mínimo el papel de Bella…, no…estaba claro que me estaba implicando mucho en una relación que no era ni eso, por lo tanto tendría que hacer algo, no podía perjudicar mi profesión.

Pero una cosa es lo que queremos y otra bien distinta lo que conseguimos, pues aunque yo intentaba mostrarme fría con él por teléfono o luchaba conmigo misma para evitar llamarlo, la realidad…, es que lo echaba muchísimo de menos…, más incluso de lo que creí poder llegar a sentir. Pero eso no era lo peor, lo peor era que para una vez que sentía la fuerte necesidad de hablar con alguien, de desahogarme, de liberar toda la frustración que me estaba comiendo…no tenía a nadie, estaba totalmente sola ya que todos habían acabado de rodar, por lo que solo quedaba yo en Vancouver…, yo y mis pensamientos, pensamientos que no hacían mas que traerme recuerdos de cuando estaba a su lado.

Su sonrisa, el brillo de sus ojos, su voz, esa que siempre me susurraba algo antes de dormir, el tacto de sus manos en mi piel, las mil y una sensaciones que sus caricias conseguían provocarme, su olor, ese tan característico, una mezcla entre perfume, tabaco y su esencia natural, aunque alguna vez también había que añadir el olor a cerveza a su fragancia, pero…aún así, aún siendo una mezcla distinta a todo lo conocido, a todo lo que no podías oler en otros chicos…, era increíble, era diferente, como él, como todo él, diferente al resto…en todos los sentidos.

Me estaba volviendo loca intentando no pensar en él, si hacía apenas tres días que se había marchado ¿porque estaba así?, ¿por que lo echaba tanto en falta?, ¿por que cuando llegaba a nuestra habitación mi cuerpo inconscientemente lo buscaba? aún a sabiendas que no estaba..., pero esto no era lo peor, no…, lo peor era verme abrazada a sus camisas, esas que le pedí muy sutilmente que me regalara, esas que aún contenían su aroma. Era de locos verme dormir con alguna de ellas, o ir al set de rodaje vistiéndolas… ¿tan acostumbrada estaba a su presencia?, ¿tanto que necesitaba de algún aliciente que me la recordara? que me hiciera pensar que por muy lejos que él estuviera, seguía estando ahí….conmigo.

De repente el sonido de mi móvil me trajo de vuelta a la realidad….Buenos días peque…no se si estarás despierta, aún no controlo muy bien la diferencia horaria…solo quería saludarte y preguntarte que tal todo, a mi me espera una tarde-noche de locos…ahí tenia al dueño de todas mis preocupaciones preguntándome como me encontraba…Pues ahora mismo me estoy fumando un cigarro con el guión en las manos, esta última escena va a matarme ¿y tu?, ya te has metido a todo el mundo en el bolsillo….seguro que lo había hecho, él tenía un don para eso, un don para acabar ganándose a las personas.

Exasperada por mis preocupaciones tire el guión al suelo, tenía que concentrarme, estábamos a miércoles y tanto hoy como el jueves eran los últimos días de rodaje aquí, y aún me quedaba la dichosa escena, esa en la que tenía que plasmar todo el sufrimiento de Bella…ese vació que sentía… ¿pero como lo hacía si ni él mismo me dejaba pensar en otra cosa que no fuera él?

Nuevamente mi móvil volvió a sonar, pero esta vez no fue un mensaje lo que hizo captar mi atención…

-Hey, ¿que tal? – contesté sin pensar…necesitaba oír su voz, ver que todo seguía igual, ¿pero porque?

-Pues aquí estoy, engalanado y apunto de subirme a una barca.

-A una barca? – ¿que hacía subiéndose a una barca?

-Si jeje, del hotel al teatro hay un rió y digamos que para que todo sea más teatral pues nos piden acceder a el por el rió, en vez de en coche que la verdad también se tarda más, pero bueno así los fotógrafos tienen su foto al salir del embarcadero – ammm, ya todo tenía más lógica.

-Dios, me alegro de no estar allí te lo juro jeje.

-Bueno yo me alegro de no estar en tu piel, ¿como lo llevas?

-Pufff, ya no estoy tan frustrada como hace dos días, ahora solo lloró – eso era mentira, si que lloraba si, pero de frustración mas que nada, pero claro, eso no podía decírselo a él, no podía decirle porque me sentía así.

-Eso es bueno.

-Si….- conteste únicamente, no podía mostrarme débil ante él, decirle que lo necesitaba a mi lado, primero porque eso era algo imposible, él tenía que estar donde estaba y segundo porque yo jamás le había dicho eso a nadie, jamás había necesitado tanto la presencia de una persona, a excepción de mi familia, claro esta, y mucho menos sin saber bien las razones, sin saber a ciencia cierta porque me sentía así.

-Estas bien de verdad?

-Si, es el papel Robert, no es otra cosa, estoy bien de verdad – no, no podía mostrar debilidad, y menos sin saber a donde iba lo nuestro.

-Robert tenemos que irnos! – escuche de pronto la voz de su publicista de fondo.

-Corre, tienes que irte hablamos luego – no quería seguir molestándolo más, además yo también tenia que trabajar.

-De verdad estas bien? – volvió a preguntar preocupado.

-Que si tonto, pásalo bien vale, y comete la cámara – le anime.

-Lo intentare….te hecho de menos – joder…eso sonó muy sincero, demasiado…

-Y yo, hablamos luego – y colgué, colgué rápidamente por miedo, por miedo a decirle como me sentía, la muchísima falta que me hacía, lo mucho que echaba de menos su presencia.

En el fondo era normal que me sintiera así, habían sido unos meses muy intensos, meses en los que mi vida dio un giro radical, meses en los que él estuvo ahí en todo momento, apoyándome, comprendiéndome, aguantándome…., incluso se quedo en la ciudad aún sin tener que rodar, aún sin que yo le pidiera nada, solo por estar conmigo, por no alejarse de mi, incluso me acompañaba al set en muchas ocasiones cuando él no tenía nada que hacer allí…por tanto era normal que lo echara tanto de menos ¿no?

Finalmente y después de varias horas fui capaz de expresar todo ese sentimiento que requería el papel…en cierta forma recordar todos los cambios que había vivido me ayudo bastante con ese vació que debía sentir el personaje, lo malo fue que esto me llevo todo el día de miércoles, incluyendo la noche, lo que hizo que llegara al hotel sumamente reventada, sin ganas siquiera de mirarme en el espejo.

Oscuridad…., de nuevo me veía caminar sin sentido por una especie de túnel en línea recta, sin saber muy bien donde me dirigía….seguía caminando en silencio….al fondo un reflejo de luz atravesaba las rendijas de lo que parecía ser una puerta….con miedo pero a la vez decidida volvía a girar la manivela como muchas otras veces durante el mismo sueño…nuevamente la luz volvía a cegarme, pero…ese calor, ese contacto me hizo retroceder…

-Dios – grite en mitad de la habitación, otra vez el mismo sueño, otra vez la maldita pesadilla… -¿que coño te esta pasando Kristen? – pregunte mirando mi reflejo alterado en el espejo.

Sin pensarlo dos veces, saque mi móvil del cajón, el cuál llevaba desde ayer sin batería, lo enchufe y marque su número, sin importarme siquiera las nueves horas de diferencia…”el teléfono al que llama esta apagado o…”, mierda… ¿donde coño estas Robert?, me preguntaba a mi misma volviendo a marcar su número, el cual por cuarta vez consecutiva volvía a no darme señal…si hacía tres horas que me había llamado, ¿donde estaba ahora si allí no serían más de la una de la noche?...no quería saberlo, sinceramente no quería ni pensarlo, nunca había sido una persona insegura ni mucho menos celosa, ¡que hablas Kristen!, los celos son algo que se sienten cuando hay sentimientos muy fuertes y si, a mi Robert me gustaba, lo quería y me atraía muchísimo, pero nada más ¿o si había algo más?...

No quería seguir pensando nada más, estaba claro que estos últimos días algo muy extraño me estaba pasando y estaba harta de matarme a pensar que es lo que era, así que decidí hacer algo que distrajera mi atención, algo que me evitara pensar más de la cuenta, algo que tenía que haber hecho antes pero por falta de tiempo, básicamente por que la noche anterior la había pasado en el set, no había hecho…, mis maletas.

Cuatro horas tardé en recoger todas las cosas que habían en mi anterior habitación, aquella en la que dormía antes de mudarme a la de él, aquella a la cual había vuelto una vez él se marcho, ya que me era insoportable estar allí, llegar a ella y no poder tocarlo, no poder sentirlo, dormir en esa cama que tantos recuerdos me traía, abrazada a esas sabanas que seguían oliendo a él. Cuatro horas en las que ni me llamo, ni me mando un mensaje.

Ya estoy sentada en el avión, en varias horas nos vemos…descansa, creo que te hará falta…, le informe tal cual él me había pedido que hiciera cuando montara en el avión. El día siguiente lo pasamos mandándonos mensajes constantemente, en ellos me explicaba que la noche anterior había estado en una fiesta hasta tarde, de ahí que tuviera el móvil apagado y cuando llego, no lo hizo en condiciones de llamarme, además estaba muy cansado. Yo también le conté que estuve trabajando toda la noche de miércoles de ahí que mi móvil estuviera también apagado cuando él me llamo. Pero nada de la conversación me hizo presagiar la verdadera realidad, ni que saber sobre esta, haría que mis ganas de verlo aumentarán, pero no precisamente para comérmelo a besos.

-Ya nos vamos Kristen, que ganas de llegar – dijo una Aslhey emocionada sentándose a mi lado.

-Si.

-Todo va bien?

-Si, solo que tengo ganas de llegar ya.

-Quieres verlo verdad?

-Eh?, no, bueno si, jeje – reí apartando mi mirada de la suya.

-Es normal que sientas esa afinidad por él, durante todo el rodaje no has estado con nadie que no fuera él, en cierta forma es muy normal que lo eches de menos y quieras verlo – dijo Aslhey como si me hubiera leído la mente y hubiera visto mi ansiedad los últimos días.

-Supongo que tienes razón.

-Por cierto, ¿le gusto el regalo? – pregunto picara.

-Si jeje, la verdad es que…tuviste una buena idea – conteste recordando la cara de él al verme con la prenda.

-Vaya con Robert, y nosotros preocupados por él por si estaría cansado después de tantos días de aquí para allá como monito de feria y mira, parece que se lo ha pasado en grande el chaval – dijo Charlie de repente, interrumpiéndonos.

-De que hablas?

-No has visto las fotos?

-Que fotos?

-Las de una fiesta que tuvo anoche.

-No, ¿las tienes a mano? – sabía que había estado de fiesta, él mismo me lo había dicho, pero también me dijo que dicha fiesta había sido una mierda, que se había sentido incomodo y agobiado.

-Claro, las estaba viendo ahora mismo – contesto pasándome el portátil – por lo visto son de una gala benéfica donde se subastaban cosas personales – sí eso también lo sabía - según pone ahí él no tuvo ningún reparo en subastar sus besos, los cuales por cierto pagaron bastante bien – decía Charlie mientras yo iba pasando rápidamente las fotos que demostraban sus palabras.

-Bueno pero seguro que fue por una buena causa, además dudo mucho que fueran besos en la boca – dijo Alice mientras mi crispación aumentaba por momentos, pues desconocía lo de los besos, ¿por qué no me lo había dicho?

-Eso no lo se, aún no he leído los comentarios, pero no me refiero a eso, me refiero a las fotos posteriores al evento, fotos con una rubia que….- hijo de puta, pensé en cuanto llegue a las dichosas fotos a las que se refería, ante mis ojos tenia la imagen de un Robert completamente borracho, porque así es como iba, era ya mucho el tiempo que nos conocíamos y esa cara no era la primera vez que se la veía. Esas fotos no solo me mostraban su estupenda borrachera, sino también la afinidad de Robert con las mujeres, si afinidad porque otro nombre no tenía el hecho de ver como el brazo de este agarrara a la desconocida.

Utilizada, engañada, traicionada….son algunos de los pocos adjetivos que expresaban como me sentía… ¿por qué el cabrón no me había dicho nada?, ¿por qué no me había comentado que él también había participado en la subasta?, y lo que es peor, ¿por qué me había dicho que se lo había pasado mal en la fiesta?, cuando según pude comprobar, había sido al contrario… ¿qué cojones quería esconderme?

No pude reprimir mi cara de enfado cuando lo vi en la recepción del hotel esperándonos, durante el viaje me fue posible contenerme, básicamente porque mi rabia se iba encendiendo por momentos, pero cuando lo vi, ay cuando lo vi…y encima con esa sonrisa súper puesta…, eso aún hizo que toda esa rabia que se había ido acumulando, esa rabia que esperaba ansiosa al borde de mi garganta, quisiera salir con mayor ansias.

-Te lo has pasado bien verdad – le acuse una vez entremos en el ascensor, justo en el momento que sus manos estaban dispuestas a abrazarme.

-De que estas hablando? – pregunto haciéndose el idiota.

-A no se, de sus fiestecitas por tierras francesas.

-Sigo sin comprenderte.

-No te hagas el imbecil, he visto las putas fotos, te he visto con esa.

-Así… ¿y que has visto?, dime – dijo separándose de mi.

-No me quieras hacer parecer estupida – que se creía el imbecil, encima de hacerse el tonto hacia como si con él no fuera la cosa.

-Tu solita te lo dices todo.

-A entonces me vas a negar que lo que vi no es real ¿no?

-Es que no se que coño vistes – tonta, eso es lo él tío este cree que eres.

-Pues te vi muy cómodo la verdad, que estabas deseando conocer nuevos horizontes ¿no?

-No se que narices has visto pero te…

-No, no…no me hagas promesas porque esta claro que ninguna de ellas las cumples – le interrumpí, tanto Kristen jamás te olvidare, tanto amor que decía sentía por mi, y ya empezaba a ocultarme cosas, sin ser pareja ya lo hacía, ¿que pasaría si algún día lo éramos?, ¿qué me mentiría en todo?

-Kristen….mira déjalo – dijo saliendo del ascensor.

-Que ahora no quieres dar la cara.

-No se puede hablar contigo cuando te pones así, tranquilízate y entonces hablamos.

-Si claro, para poder pensarte mejor una excusa ¿verdad?

-Esta bien, si quieres lo hacemos ahora.

-Bien te escucho – dije parándome en mitad del pasillo y cruzándome de brazos.

-Aquí? – asentí – Bueno, no se bien a que te refieres pero si lo dices por…

-A las fotos tuyas, todo borracho por cierto, en compañía de una rubia – directa al grano, no quería tonterías de ningún tipo.

-Kristen estaba en medio de una fiesta, si bebí un poco no te lo niego, estaba sentado cuando

-Ya lo típico – dije caminando por el pasillo, dejándolo atrás.

-Ves como no me dejas hablar

-Para que?, ¿para que me sigas mintiendo?

-Joder Kristen, ella se sentó a mi lado, acerco la silla para la foto, después yo me levante, Stephanie estaba allí, pregúntale a ella, no se alejo de mí ni un solo momento – decía siguiéndome.

-¿Porque? por lo que pudieras hacer, ¿verdad? – insinué volviéndolo a encarar.

-Te estas pasando.

-Yo me estoy pasando ¿yo?, y tu que me mientes a la primera de cambio que, tu no te estas pasando verdad – dije volviendo a encaminar mi marcha.

-En que cojones te he mentido yo Kristen? – pregunto parado en mitad del pasillo, menos mal que ya nos habían informado que en esa planta no se alojaba nadie más, ya que nuestros gritos cada vez eran más elevados.

-Pero tu crees que yo soy imbecil, me dijiste que te estabas aburriendo, que te sentías incomodo, y mira por donde ibas regalando tus besos y no solo por una buena causa.

-Kristen la fiesta fue una mierda – decía entre dientes acercándose a mi.

-No si ya lo vi.

-Mira, lo sabrías si te hubieras dignado a cogerme el teléfono cuando te llame.

-Si claro, resulta que yo también te llame, y te recuerdo que tu móvil estaba apagado, claro así estabas más tranquilo – me estaba exasperando más y mas por momentos.

-Eso es lo que me conoces?

-No, resulta que no te conozco, resulta que me dices unas cosas y luego resulta que haces otras bien distintas – gritaba cada vez más fuerte.

-No confías en mi ¿verdad? – pregunto a la altura de mi rostro.

-¿Confiar?, se puede confiar en alguien que miente.

-A yo te miento, vale – contestó dándose la vuelta para marcharse.

-Dime sino que has hecho, sabes que me he tirado cinco días medio zombi pensando en ti, echando de menos cada uno de los minutos que pase contigo, pero tu, tu mientras te revolcabas con medio Francia.

-¿Que yo me revolcaba? – expreso dándose la vuelta nuevamente - me he tirado cinco días pensando en ti como un puto perro, como siempre desde que te conocí, y porque no te nombre por teléfono una mierda de fotos con una tía con la que estuve hablando diez minutos dudas de mi – gritaba mientras me aferraba a la pared.

-Me mentiste – dije notando la presión de su cuerpo.

-No, no te dije toda la verdad – contesto rozando con su aliento mi oído, haciendo estremecer cada uno de los poros de mi piel.

-Te he echado de menos – dije pegándolo más a mi.

-Y yo…y yo…- no podía pensar, me era imposible hacerlo cuando sus labios recorrían mi cuello de esa forma, cuando sus manos acarraban mis acariciaban mis senos por encima de la ropa, mi cintura…mis piernas.

No se si fue el notar su aliento, su aroma o su presencia, esa que era capaz de derrumbarme, esa que me hacía olvidar mi rabia y las supuestas mentiras….lo que hizo que me olvidara de todo, incluso de donde estaba…, solo quería sentirlo, tenerlo dentro de mi llenando mi mundo, calmando mi sed y mis celos. Desesperada, mis dedos comenzaron a abrir los botones de su camisa, mientras sus manos se introducían rápidamente dentro de la mía tocando toda la piel que había bajo ella. - Que echabas de menos esto – decía acariciando mis senos – o esto otro – dijo tomando mi boca de forma pasional.

Mi lengua jugaba con la suya de manera exasperada a la vez que nuestras manos seguían con las caricias. Sin ser muy consciente de la realidad note como sus manos se iban introduciendo en el interior de mis pantalones, pero no de forma suave, como me tenía acostumbrada, sino de forma ruda, como si tuviera prisa por tomarme. No dude ni tres segundos en imitar su acción, mis dedos rápidamente comenzaron a bajar por la extensión de su torso hasta llegar la cierre de sus pantalones, el cual quite bajo las caricias que sus dedos provocaban en mi interior.

Con la mano libre que le quedaba comenzó a bajar mis pantalones junto con mis bragas, las cuales estaban totalmente empapadas debido a sus caricias, y auxiliada por mis pies finalmente aleje ambas prendas de mi cuerpo. Ahora su mano ya no estaba dentro de mí haciendo jadear susurrando su nombre, ahora esta se encontraba agarrando mi trasero, el cual alzo junto con mi cuerpo, colocándome justo en la posición correcta para comenzar a penetrarme.

No fue delicado, tampoco fue sutil, apenas hubieron preliminares, no hacían falta, para nada hacían falta, su pene entro de forma brusca en mí, haciéndome gemir de placer pero también de dolor, un dolor placentero e de decir, pero extraño a la vez, pues él nunca se había comportado así. Sus embestidas cada vez eran más rápidas, haciendo que mi espalda golpeara levemente contra la pared, pero no dolía al contrario yo quería más y más.

Su boca, como tantas y tantas veces, hoy no buscaba la mía, como siempre hacía cuando mis gemidos eran más altos de lo normal, hoy en cambio sentía como su ser estaba dentro de mí, pero a la vez lo sentía distante, alejado, para nada preocupado por mi, sino más bien por su propio placer.

Finalmente el orgasmo llego, ese nudo de mi estómago acabo desatándose, haciéndome morder mis labios para no ser oída más de lo necesario, él no tardo mucho más en venirse dentro de mi, llenándome así por completo, pero solo físicamente, solo esa parte que gritaba a voces sus caricias, la parte psíquica, la emocional, se sentía vacía…

¿Qué me había pasado? ¿Por qué nos habíamos comportado así? ¿Cómo habíamos pasado de estar gritándonos en un momento y al segundo siguiente a hacerlo de esa forma tan brutal en mitad del pasillo? Y lo peor, ¿ahora que sentía?, ¿seguía sintiéndome enfadada, utilizada?, o estaba dudosa por sus palabras, ¿realmente estas fueron reales?, ¿realmente nunca me mintió, me decía la verdad?

En silencio nos vestimos lentamente, o al menos más despacio de lo que las ropas salieron de nuestro cuerpo. Mi mirada buscaba la suya, buscaba sus ojos, sus sonrisas, algún gesto de complicidad, pero no lo hubo, no me miro hasta que no estuvimos totalmente vestidos.

-Tu echabas de menos esto….mientras que yo echaba de menos esto – dijo aprisionando con su mano el hueco entre mis senos

Y me dejo ahí, haciéndome sentir la peor de las mierdas….