ACTUALIZACIONES DEL BLOG

PRESENTACIÓN_Usar y Tirar

Bueno, pues aquí tenéis un pequeño adelanto de lo que os podéis encontrar en esa nueva aventura que vamos a emprender Almu y yo. Como creo que os habéis dado cuenta, servidora es Pau y bueno, yo soy primeriza en esto pero Almu se ha empeñado en haceros sufrir con mi penosa escritura, jajaja, pero sobretodo reír con mis tonterías!


Decir que el esta va a ser una historia cómica, o eso vamos a intentar, que sus personajes principales van a ser Bella y Edward y que vamos a intentar que sea una historia diferente a todo lo que circula por Internet…mi idea era que se conocieran en un geriátrico a sus 80 años pero llegamos a la conclusión de que, por mucho que digan, la arruga no es bella…así que sin más dilación…

…USAR Y TIRAR!











PROLOGO



Edward


¿Una persona puede cambiar de la noche a la mañana, sin motivo aparente, o son las circunstancias y los hechos las que nos hacen cambiar?, ¿Puede una persona que siempre se ha caracterizado por ser muy segura de si misma perder todo eso y comenzar a tener debilidades, hasta el punto de sentirse un don nadie, un fracasado, alguien que no sabe hacer nada?



Bella


¿Quién me iba a decir que tras soportar los continuos desplantes de los típicos padres ricos y engreídos iba a tener una gran carrera profesional por explotar junto a mi mejor amiga?





Mañana será la primera actualización, escrita por mi queridísima Almu y actualizaremos cada dos días, si todo va bien, así que el Miércoles será mi primera actualización! De todas formas os pedimos disculpas de antemano por si algún día no podemos actualizar como hemos dicho, pero se acerca la época de exámenes y todo no puede ser! No desesperéis chicas!


Solo espero que os guste, que os riáis con nosotras o de nosotras, que comentéis y que paséis un buen rato!


Un saludo!


Recordad: PASEN Y VEAN! LOS CIEGOS NO PAGAN!


Ale, con Dios y por la sombra!


CAPÍTULO XXXVI

No morí jeje, pero casi, no haber he estado de exámenes hasta la semana pasada y llevo unos días enferma con el estomago y eso a hecho que mi inspiración,,,pufff volara, porque por más que la buscaba no la encontraba por ninguna parte…así que de verdad que siento mucho la espera, se que han sido muchos días pero ya dentro de poco me dan las vacaciones y os recompensare os lo prometo….otra cosa, aunque tarde días en actualizar, eso no quiere decir que vaya a dejar el fic vale, es que estoy muy ocupada, no es otra cosa pero de verdad que si fuera a dejarlo, que os aseguro no es el caso, os lo diría….


Bueno os dejo con el capítulo que por cierto es un poco reflexivo no es como todo lo anterior, pero para seguir la historia necesitaba hacer un capítulo así ok….



CAPÍTULO XXXVI – Cannes



Robert



-Recuérdame por que estamos aquí – pregunte a Stephanie mientras me acomodaba la chaqueta.


Las vueltas que da la vida son espeluznantes, y no porque sean buenas o malas, sino porque en una abrir y cerrar de ojos todo cambia, sin que apenas te des cuenta. Quién me iba a decir a mi hace tan solo un año que el rodaje de una simple película marcaría un antes y un después en mi carrera…y en mi mismo. Hace un año era un tío que se limitaba a vivir los placeres que la vida puede contener, viajes, amigos, diversión, fiestas, alcohol, chicas, mi música…y ahora, ahora mismo me estaba codeando con el alto “estandín de Hollywood”, o lo que es lo mismo, todo tipo de productores y actores que hacían que dicha industria no se fuera a pique, lo que resultaba bastante gracioso viniendo de una persona que hacía justo un año se había quedado en paro tras rodar la película que siempre recordaría como mi gran golpe de suerte…en todos los sentidos.


Aún recuerdo el día que llegue totalmente muerto de pánico y encima tarde a casa de Catherine para la audición. Apenas me sabía dos líneas del personaje, personaje al cual no tenía ni la menor idea de cómo interpretar, ya que poco conocía de él, solo sabía que a ojos de la protagonista y de todos era como un dios, justamente lo contrario a mí, y mi camiseta medio rota…lo demostraba. Pero resulto ser que finalmente si di el tipo para el papel, o directamente fui la única opción que les quedaba no se, el caso es que finalmente me convertí en ese vampiro tan deseado por todos, lo cuál me salvo del permanente parón profesional al que me veía sumergido en los últimos meses.


Y ahora aquí estaba, calzando mis mejores galas para asistir a la premier de la película Inglorious Bastards, una de las tantas películas competidoras a ganar la tan preciada palma de oro del festival de Cannes.


-Pues estas aquí para promocionar tus dos nuevas películas y para darte a conocer – respondió Stephanie sacándome de mis pensamientos.

-Pensaba que ya era conocido.

-Entre los productores Robert, además ya sabes que si quieres sacarte el rol del vampiro, esto es lo que hay – contestó tajante.


Stephanie era más que una simple publicista. Cuando todo el boom crepúsculo exploto todo el mundo me decía y repetía que tenía que conseguir a alguien que se encargara únicamente de mis asuntos publicitarios, ya que yo era un fuerte reclamo de estos, pero me negué, me negué en rotundo a tener a alguien controlando todos y cada uno de mis pasos, hasta que mi manager mi exigió que era eso o nada, pues él solo ya no podía con todo. Y así fue como la conocí a ella, y mi concepto cambio. Desde el principio ella fue más que una…empleada, por así decirlo, no solo se interesaba por mis asuntos promociónales sino que se preocupaba por mi, por mi persona. En ningún momento me obligaba a nada o firmaba contratos por mí, sino que al revés, todo me lo consultaba e intentaba guiarme por el camino más conveniente, aunque este, a veces fuera exponerme delante de miles de flashes.


-Ahora cuando llegues a la alfombra posas cinco minutos por cada lado, cinco por el izquierdo y cinco por el derecho – hablaba Stephanie mientras salíamos del hotel dirección al teatro donde se celebraba el festival.

-Me parece excesivo, pero tu mandas – conteste a la vez que miraba mi móvil….Pues ahora mismo me estoy fumando un cigarro con el guión en las manos, esta última escena va a matarme ¿y tu?, ya te has metido a todo el mundo en el bolsillo….contestó esa niña que tan loco me volvía al mensaje que acaba de mandarle, sin pensarlo dos veces marque el botón de llamar.

-Robert!, ¿donde narices vas?, déjate el teléfono tenemos que irnos – grito Stephanie, viendo que me alejaba de ellos para hablar.

-Cinco minutos – roge mientras esperaba a que Kristen contestara el teléfono.

-Hey, ¿que tal? – sonó de repente su voz a través del móvil, esa voz que tanto echaba de menos.

-Pues aquí estoy, engalanado y apunto de subirme a una barca.

-A una barca?

-Si jeje, del hotel al teatro hay un rió y digamos que para que todo sea más teatral pues nos piden acceder a el por el rió, en vez de en coche que la verdad también se tarda más, pero bueno así los fotógrafos tienen su foto al salir del embarcadero.

-Dios, me alegro de no estar allí te lo juro jeje.

-Bueno yo me alegro de no estar en tu piel, ¿como lo llevas?

-Pufff, ya no estoy tan frustrada como hace dos días, ahora solo lloró.

-Eso es bueno – para el papel de Bella.

-Si….- contesto únicamente, trayendo con ello un gran silencio. Sabía que le pasaba algo, había algo que no quería contarme, lo podía notar no solo por el modo en el que decía sus palabras sino porque desde que nos separemos, hacía ya tres días, estaba rara, como distante o más bien como si algo le preocupara en demasía.

-Estas bien de verdad?

-Si, es el papel Robert, no es otra cosa, estoy bien de verdad – contesto intentando sonar sincera, pero la conocía, la conocía demasiado y sabía que había algo que la preocupaba.

-Robert tenemos que irnos! – grito Stephanie interrumpiéndonos.

-Corre, tienes que irte hablamos luego.

-De verdad estas bien? – volví a preguntar preocupado.

-Que si tonto, pásalo bien vale, y comete la cámara.

-Lo intentare….te hecho de menos.

-Y yo, hablamos luego – y colgó, haciendo con ello que mi preocupación aumentara más todavía.

-Vamos – volvió a repetir Stephanie comenzando a andar para que la siguiera por las calles francesas, pero aunque mi cuerpo estuviera allí, mi cabeza seguía estando en Vancouver, concretamente pesando en ella.


Nuestra despedida el domingo no fue fría, ni mucho menos, tampoco fue de esas cariñosas en las que te llenas de besos y falsas promesas, simplemente ambos conocíamos que nuestro tiempo juntos se estaba agotando y esta separación era el primer paso, porque después de estos días vendrían los de Italia, donde si estaríamos juntos pero después…después cada uno seguiría con su camino y volveríamos a ser lo que éramos hasta entonces, buenos amigos…, la diferencia estaba en que ahora lo éramos con derechos o como lo quieran llamar y eso en el fondo ya era algo más de lo que yo aspire a conseguir con ella algún día…, aunque realmente yo quisiera más.


Desde el mismo momento en el que sus ojos verdes se cruzaron con los míos, mi cuerpo se estremeció, era tan diferente a nadie que hubiera conocido, y día a día me lo demostraba. Cada vez quería pasar más tiempo con ella, al principio me negaba a creer que fuera algo más que una simple atracción física, pero con el paso de los días fui dándome cuenta que por suerte o desgracia me estaba enamorando, como un idiota, como quizás nunca me había pasado.


Sentía la necesidad de cuidarla, de protegerla y mimarla, la necesidad de ser mejor persona, pero todo eso me llevo a cometer mil y un errores, hasta el punto incluso de degradarme a mi mismo, de hacerla infeliz a ella y a todo el mundo que me rodeaba, pero sobre todo, ese tiempo me llevo a madurar como hombre, a centrarme en mi trabajo, a saber diferenciar bien las cosas y saber bien lo que quería, que no era otra cosa que ella.


Ahora podría decirse que era feliz, tenía trabajo, vivía de un mundo al que muchos desean acceder pero pocos lo consiguen, aunque esto llevaba de la mano una fama que no quería…, odiaba llamar la atención, ser el centro de todos cuando llegaba a un sitio, tener que llevar conmigo a un sequito de guardaespaldas y sobre todo haber perdido mi derecho a la intimidad. Me mataba tener que llevar cuidado con cada uno de los pasos que daba, ya que estos eran visualizados y tragiversados al antojo de los paparazzis, encima apenas podía salir de mi hotel sin ser visto o coger un avión sin tener que soportar las mil y una idioteces que me preguntaban. Pero todo esto no era más que las secuelas de una fama que en ningún momento busque, porque si me llegan a avisar de esto antes de hacer la película…., no, la verdad es que no hubiera reculado en mi decisión de participar en ella, porque gracias a ella había conocido a una de las mejores personas que jamás creí conocer…, a ella, ella que con solo una mirada se robo mi alma.


Ahora comprendía que todos esos meses de desesperación, de rabia y celos contenidos, todas esas lagrimas derramadas habían valido la pena por permanecer a su lado, por abrazarla, besarla, hacerla mía como tantas y tantas veces lo era y eso era algo que nadie podría quitarme, por muy alejado de ella que estuviera.

Llevaba su aroma impregnado en cada uno de los poros de mi piel, me bastaba solo con cerrar los ojos para volver a sentir todas y cada una de sus caricias, para volver a escuchar su risa, esa que tan clavada tenía en mi cabeza, esa mirada felina que desde aquel primer día me había marcado como el depredador con su presa, sus muecas, sus gestos, incluso sus impulsos, esos que a veces me hacían desear estar lejos de ella pero que a la vez admiraba tanto, pues formaban parte de su esencia.


Iba a echarla de menos, aún sin estar separado definitivamente de ella lo sabia, despertar a su lado, abrir los ojos y ver su rostro angelical respirando tranquilidad, sus pequeñas manías, esas que se limitaban a gritarme cada vez que no veía las cosas ordenadas o cada vez que la desconcentraba cuando estaba haciendo algo. Ella era así, un tía sensata, mucha más madura de lo que debería ser para su edad, perfecta en todos los sentidos, dedicada en cuerpo y alma en todo lo que hacia, como si se tratara de la hija ejemplar que todo padre desea, pero nada más allá de la realidad, al contrario día a día no dejaba de sorprenderme, sus pequeñas locuras, esas que hacía de modo inesperado, aquellas que me confirmaban que de muñeca de porcelana poco tenía, al revés de frágil tenia muy poco, pues ella era bien capaz de cuidarse a si misma y de proteger a los demás, esas locuras que hacían que cada día perdiera más y mas la cordura…locuras como las realizadas por mi cumpleaños.


Hacía apenas pocos días de el, pero tenia claro que jamás olvidaría mis veintitrés años…de eso ya se había encargado muy bien ella. No solo le basto con compinchar con medio equipo de rodaje para que me felicitaran por sorpresa o con coger el teléfono y terminar de convencer a mis padres para que estuvieran conmigo allí, ni tampoco con llevarme medio arrastras y no tan arrastras al baño del local donde terminábamos de celebrar, sino que además consiguió dejarme sin habla a mi, a mi que me caracterizo por hablar cuando más nervioso estoy.


En ningún momento llegue a imaginar lo que tramaba cuando se encerró en el baño mientras yo abría, el que creía que iba a ser mi único regalo material, pero me equivoque, y vaya si lo hice, pues cuando salio de su encierro lo hizo vistiendo una de mis prendas y escondiendo lo que sería otro de mis regalos. ¿Cómo se dice?, me dejo, si, me dejo totalmente anonadado, esa es la palabra para describir como me quede cuando se desprendió de mi camiseta, dejando entrever las minúsculas ropas que tapaban justo lo necesario para no aparecer desnuda ante mi.


Estaba, dios mió como estaba, solo de recordarlo mi entre pierna se resentía y no era para menos, ante mis ojos tenía a una mujer, a una diosa con cara de ángel y cuerpo endemoniado. Sexy es poco para describir como se veía, se veía atractiva, seductora, sensual…, para nada era la tía tímida que muchos creían, ese pudor que pudiera tener, ese que le hacía ponerse nerviosa cuando no controlaba las cosas había desaparecido, ni rastro de el. Nunca se me olvidara como me miraba, esos ojos clavados en los míos, esos ojos que poco tenían de ingenuidad y si mucho de deseo…, esas gemas penetrantes que no dejaban de mirarme mientras sus manos acariciaban cada una de sus preciosas y marcadas curvas.


De su boca salían palabras que ni siquiera comprendía, pues me era imposible pensar con claridad ante la imagen que me estaba ofreciendo. Ver como sus dedos paseaban libremente acariciando su vientre, sus senos, su cuello, sus labios…., sencillamente era algo que me estaba superando y sobretodo saber que lo estaba haciendo por mí, que era a mi a quién estaba seduciendo de la forma más perversa que existe, que era por mí…por quién se había vestido así.


Sus caricias sensuales siguieron avanzando estrepitosamente hasta cierta zona erógena de su cuerpo, zona que deseaba ser yo quién estimulara, pero no podía negar que estaba disfrutando demasiado viendo como ella misma lo hacía. Mis manos aferraban fuertemente uno de sus pies, colocados estratégicamente sobre mi miembro, mientras sus gemidos llenaban la habitación. Estaba claro que quería matarme…y lo estaba consiguiendo lentamente.


No se si pasaron segundos, minutos u horas hasta que me abalance sobre ella para sentarla en mi regazo, bastante insoportable se me estaba haciendo ya la escena, necesitaba tenerla, sentirla gemir por mis caricias y no por las suyas propias, necesitaba estar dentro de ella con un urgencia, llenarla por completo con cada una de mis embestidas, pero me precipite al pensar que me iba a resultar fácil hacerlo. En un gesto hábil me recostó en la cama, no sin antes deshacerse de mi camiseta, y con sus labios comenzó a recorrer toda la extensión de mi cuerpo. Sentía su lengua húmeda acariciando mi cuello, mi clavícula, mi pecho, mi vientre, así hasta llegar a mis pantalones, los cuales estorbaban para su propósito.


Lo siguiente que note, pues estaba totalmente ido con cada una de sus caricias, fueron sus dedos paseándose por mis piernas, así hasta llegar a mis inglés para acabar finalmente tomando mi más que excitado miembro. De repente deje de sentir sus besos por mi vientre, lo que me llevo a buscar sus ojos, los cuales me miraban de manera dubitativa, como si quisiera hacer algo pero no supiera como, pero de pronto la expresión de sus ojos cambio dejándome totalmente boquiabierto. Ahora su lengua no estaba concentrada en ninguna de las anteriores zonas, ahora su lengua se paseaba lentamente por mi pene, haciéndome estremecer con apenas ese contacto.


Si no fuera por la oleada de placer que estaba sintiendo, hubiera pensado que todo era producto de mi imaginación. No era la primera vez que alguien me hacia algo así, pero si la primera que ese alguien era ella, ella la mujer que un día llego para cambiarme la vida por completo, aquella a la que nunca le pediría nada, me bastaba con dárselo yo, me sobraba con ser yo quién recorriese su cuerpo, quién besara sus curvas, quién la hiciera estremecer con el roce de mis dedos en su piel, pero esa noche fue ella quien me lo dio todo a mí, fue ella quién seco mi garganta, quién me hizo jadear como nunca antes había echo, quién me llevo hasta la más torturadora de las locuras….y todo ello por que sí, porque quería hacerme feliz. Pero de la que ella no se daba cuenta era que tan solo su presencia me bastaba para serlo.


Sea como fuere ahora eso formaría parte de mis recuerdos, recuerdos que nunca olvidaría, recuerdos que estaría dispuesto a retomar en Italia o donde fuera, pero ahora debía centrarme en mi carrera, sonreír, ser lo más agradable posible y cruzar los dedos esperando llamar la atención de algún productor.


La audición de la película fue como esperaba, o más bien como lo había sido mi presencia desde que estaba en el festival, flashes por aquí, flashes por allá, he de decir que hasta me estaba acostumbrando a todo ese revuelo de fotógrafos por un lado y preguntas por otro, pues ya eran muchos los días aguantándolo, pero eso no quería decir que me gustara, más bien me incomodaba bastante pero….como bien decía Stephanie, ¿cuantos tienen la oportunidad de estar donde yo estaba ahora y rodeado de la gente con la que estaba?..., era mi oportunidad…y no me quedaba otra que aprovecharla.


Jueves, por fin estábamos a Jueves, apenas unas horas me separaban de marcharme de este lugar y me acercaban a ella, solo me quedaba una última cosa, una última fiesta y ya, ya sería libre de toda esta locura.


AmFar, una de las mayores fundaciones encargadas en la investigación sobre el sida y sus posibles futuras curas, celebra todos los años una de sus mayores fiestas, justo a punto de la clausuración del festival, con el fin de recaudar fondos para continuar con su lucha. A esa fiesta no solo están invitados todos los famosos que quisieran asistir, estén o no en Cannes, sino además toda la sociedad adinerada del mundo, de echo estos últimos son los que más interés se tiene que asistan, por ser los que más dinero aportan, ya que además de pagar el alto coste de la cena son los que acababan pujando, si, si, he dicho pujando, el motivo de la gala no era únicamente cenar sino pujar en la subasta que se hacia con los objetos que ceden algunos famosos y como no, este año sin comerlo ni beberlo me vi envuelto en dicha subasta.


-Que tal Robert?, estamos encantados de que estés aquí – me saludaba uno de los coordinadores como si me conociera de toda la vida – oye, vas a participar en la subasta ¿verdad?

-Eh, pues no se, no sabía nada así que no he traído nada con lo que….

-Tu tranquilo, pensamos en algo rápidamente – dijo como si fuera cualquier cosa…. Y vaya si pensó en algo…justo en lo último que llegue a imaginarme, pues mientras algunos subastaban objetos personales o incluso la oportunidad de pasar unos días de vacaciones junto a ellos, a mi me toco pasar parte de mi velada, por llamarlo de alguna manera, con dos de las mujeres allí presentes y no contentas con eso además darles un par de besos a cada una de ellas, vamos en pocas palabras se subasto mi compañía y mis besos, pero todo era por una buena causa ¿no?. Y aunque al principio me pareció una de las mayores estupideces, he de decir que pagar por diez minutos de mi tiempo la cantidad de 22.000 euros resultaba halagador, ¿tanto merecía?, estaba claro que no me conocían, sino de seguro hubiera sido mucho menos la cantidad pujada.


Gracias ha esta cena me habían quedado clara varias cosas, la primera, la gran falsedad que existe en este mundo, muchos, por no decir la mayoría de los invitados habían asistido al acto por el mero echo de la foto y así quedar bien ante el resto, otros directamente iban para llamar la atención, famosos que alguna vez habían hecho algo o simplemente eran hijos de y como no, no querían perder su status. Otra de las cosas que me habían quedado claras es que se puede pertenecer a este mundo y no tener porque caer en esa falsedad, pues algunos de los invitados estaban allí solo por el echo de ayudar, no buscaban la foto, no buscaban quedar bien, simplemente eran famosos que utilizaban este “privilegio” para ayudar.


Después de la cena llego la fiesta, en principio no tenía ningún pensamiento de quedarme más de lo necesario, ya que llevaba todo el día queriendo hablar con Kristen pero me fue imposible ya que esta no atendía el teléfono, lo que nuevamente volvió a recordarme la última conversación que tuve con ella y como no a preocuparme, pues era más que evidente que le sucedía algo. Además de mi preocupación se sumaba el hecho de que no estaba cómodo en el lugar, mirara a donde mirara veía esa falsedad, a toda esa gente poderosa que son capaces de utilizarte como mariotas a su antojo y aplastarte con el dedo cuando ya no les sirves. Pero como no me quedaba otra que quedarme allí, ya que en teoría me beneficiaba, pues tuve que echar mano de aquello que hacia todo más….más llevadero, el bendito alcohol.


Pero lo que tenía muy claro, aún con mis muchas copas de más, es que yo no valía para ser el espejo donde alguien se mirara, no valía para ser ejemplo a seguir, y no lo quería, yo no quería eso y bajo ninguna condición dejaría que hicieran de mi lo que no era, y si ello implicaba perder todo lo conseguido pues…, pues me daba igual, total la fama me llego de golpe y a estas alturas era bastante consciente que de la misma forma en la que vino se podía ir, así que estaba preparado.


-Como va la noche? – me pregunto Emili Hirsch, quién por cierto fue compañero de reparto de Kristen en Into the Wild, como bien se había encargado él de recordarme desde que lo había conocido, hacia apenas dos horas.

-Bueno pues va – conteste antes de darle un trago a mi Heineken.

-Las fiestas así son estupendas, conoces a gente importante, tienes la oportunidad de conseguir algún que otro trabajo, de dan de comer y de beber y bueno también esta la parte divertida, conoces a muchas chicas – dijo dándome un codazo en el brazo a modo complicidad.

-Si jeje – fui lo único capaz de responderle. El tío no era mal chaval, al contrario parecía muy buena gente, de hecho al principio había llegado a echarme unas buenas risas con él, pero fue preguntarme por Kristen y comenzar a hablarme de ella, de la gran admiración que sentía hacía su persona, de lo buenos amigos que se hicieron durante el rodaje de la película y de la lástima de que ella fuera menor y además tuviera novio, para que la pequeña amistad que parecía que habíamos entablado, se esfumara.

-Por cierto quiero presentarte a una amiga, mira ella es Erika Dutra, una buena amiga.

-Hola – salude a la chica que tenía ante mis ojos.

-Encantada – sonrió.

-Igualmente – respondí cortésmente.

-Dicen que estas hecho todo un Casanova – ¿perdón?

-Si? Jejej – conteste tras varios segundos - ¿quién dice esa vil mentira? jeje.

-Bueno por lo visto atraes a muchas mujeres.

-Que las atraiga no significa que me las ligue, soy incapaz de decir más de dos palabras sensatas cuando tengo delante a una chica.

-Eso es porque te pones nervioso.

-Si es por eso que alivio, pensaba que tenia alguna deformidad congénita te lo juro - ¿Por qué estaba hablando de ese tema con una desconocida que hacía apenas diez segundos había conocido?

-Jejeje, ¿te pongo nervioso?

-Por? – pregunte tragando en seco el sorbo que le di a la cerveza.

-Por nada, solo que como me acabas de hacer una demostración de lo que te sucede cuando tienes a una mujer delante, pues quiero confirmar mi teoría – contesto dejándome totalmente a cuadros.


Vale la chica no estaba mal, sinceramente no estaba nada mal, alta, delgada, rubia, simpática, agradable, con unas piernas largas, pero….pero que se insinuará de la forma en la que lo estaba haciendo…no, no iba conmigo además mi cabeza me gustará o no estaba pensando en otra mujer, así que me toco ser lo más agradable que pude con ella hasta que vino Stephanie en mi busca…ya que me reclamaban.


Y vuelta a empezar con lo mismo, preguntas y más preguntas sobre mi personaje, - ¿qué se siente el la piel de un vampiro? – o - ¿cómo te preparaste para el rol? – o la mejor de todas - ¿tienes novia?. Mis respuestas a esta última pregunta eran constantemente las mismas, “no, no tengo novia, y tampoco tiempo de tenerla”. Ambas afirmaciones eran ciertas, novia no tenía, mi relación con Kristen no podía definirse de esa forma y en cierta forma, aunque quisiera más de ella…no me quedaba otra que conformarme, ya no por ella, sino porque la realidad, algo de lo que me había dado cuenta en los últimos días, era la siguiente…¿que tenia yo para ofrecerle?....nada, no tenía nada, solo largas esperas para poder volver a vernos o llamadas interminables de teléfono, pero nada tangible, nada palpable, no podría ir a abrazarla cuando estuviera mal, no podría consolarla como me gustaría cuando ella más lo necesitara, no podría estar a su lado cuando más lo quisiera, como justo ahora, como justo en este momento que ella lo estaba pasando mal y a mi me tocaba estar a miles de kilómetros separado de ella…, no, además ella tenía su carrera, una por la cual llevaba años luchando y yo, yo acaba de entrar en este mundo y tenía que aprovechar la situación.


Esa era la realidad, yo jamás podría llenar sus expectativas, no podría estar con ella como me gustaría estar, así que por más dura que fuera la realidad ella necesitaba a otra persona para estar a su lado, no a un tío como yo….



-Y esto que es?

-Mi último regalo.

-Pero…

-Ábrelo vale.

-Es…, es un anillo.

-Lee lo que pone.

-“Quédate”.

-¿Te acuerdas…de lo que siempre me has dicho?

-Te he dicho muchas cosas.

-Si, pero una vez dijiste y luego me volviste a repetir que si te pedía que te quedaras, te quedarías…te lo estoy pidiendo, te pido que te quedes conmigo, que nunca te olvides de mi, estés o no con otra persona, estés cerca o lejos, nos veamos o no…

-Eso nunca, nunca podría olvidarme de ti.



-Robert, despierta ya estamos en Italia.

-Eh?, ya, ¿ya hemos llegado? – pregunte intentando despertarme – pocas veces me quedo durmiendo en un avión.

-Si jeje, ¿que te pasa, te duele la cabeza?

-El alcohol, la fiesta, esa gente – conteste asqueado mientras me frotaba los ojos.

-Eso es Hollywood querido – dijo Stephanie en respuesta a mi cara de desaprobación.

-Pues si es eso no lo quiero.

-Créeme…, conocía la respuesta de ante mano.

-Pues ya sabes, borra de tu lista todo tipo de actos parecidos a ese o todo lo que tenga que ver con convertirme en un maniquí.



Y en el próximo…..pelea jejeje


Bueno lo de siempre, nunca me cansare de daros las gracias por todos los ánimos, de verdad que sois el impulso que me hace escribir todos los días….


Elyss jejej, cuando escribas el comentario, antes de publicarlo le das a la pestaña de comentar como, donde pone seleccionar perfil y seleccionas en nombre y escribes el tuyo vale jeje y no te preocupes que por no saber ponerlo no eres la mas tonta jejeje, ni siquiera tonta, Ellen, sugerencia aceptada, la verás pronto jejej, chicas si alguna más se ofrece yo estoy abierta a cualquier sugerencia solo decírmelo ok …, Nana, me gusto mucho el comentario, he de reconocerte que me emocionaste un poquito jeje, no esto lo tengo como hobbie y además es la primera vez en mi vida que escribo, mi carrera no tiene nada que ver con esto jejej….besitos chicas os quiero…


Otra cosa, que no tiene que ver nada con este fic, pero si con un fic jejeje, haber mi querida asesora/publicista/abogada y mil y una cosas mas que tiene por nombre Pau y yo nos hemos juntado y estamos haciendo un fic, en este caso sobre Bella y Edward, así que anuncio a bombo y platillo jejejeje, que fantasiosa soy yo jejej, que mañana colgaremos la portada con su correspondiente título, aunque alguna ya lo sabe he paz jejeje, y el prólogo, no os voy a decir mucho sobre el ahora, solo que las que nos conozcáis imaginar algo escrito conjuntamente jejeje, vamos que la risa esta asegurada, así que espero que mañana lo leáis ok …. Ahora si me voy, mañana nos leemos besos….


CAPÍTULO XXXV

Mi intención cuando empezó la semana, era haber actualizado antes, ya que os lo merecéis por la espera que os he estado haciendo pasar últimamente pero lo que yo no sabía era que me iba a encontrar con todas las fotos que me he encontrado a lo largo de los días…Ahhhhh de verdad me erizo solo con recordarlas jejej, aunque algunas se sigan negando a creerlo y digan, no si solo son amigos, ya y un….., me calló jejejeje, bueno el caso es que entre ellas, la universidad que no hace otra cosa que intentar matarme a base de trabajos y el echo de que estoy de exámenes, han disminuido mis ratos libres a prácticamente nulos, así que os recompenso dejándoos un capítulo extra largo, espero no aburriros mucho, ahora ya aquí os dejo el capítulo, espero que os guste….

Por cierto, las primeras líneas de este se tratan de una escena de la película Luna Nueva que yo más o menos he traducido del guión en inglés, no se si estará bien, pero más o menos así nos lo pondrán, ya cuando la vea, corregiré los fallos…


CAPÍTULO XXXV – Felicidades a Ti


Kristen


-Bella, la única razón por la que te abandone fue para protegerte, quería que tuvieras la posibilidad de tener una vida normal…feliz – dijo Robert, en su papel de Edward mientras me tomaba por los hombros.
-Pero fue tan fácil para ti…marcharte – decía temerosa, aún sin creer en sus palabras.
-Tuve que ser convincente, ¿pero fácil?...En mis cien años de vida nunca había tenido que hacer nada tan difícil como lo de aquel momento – ahora venia la parte en la que Bella comenzaba a creer en sus palabras…
-Te seguí viendo….tenía visiones contigo, siempre me protegías….Pensé que me estaba volviendo loca.
-…Eran tus propios instintos los que hablaban. Ojala hubiera sido yo…pero tu eres la heroína. Tu me salvaste… – dicho eso, sus labios comienzan a dirigirse hacía los míos, pero bruscamente se para en su cometido y….

-CORTEN!! – gritó Chris – perfecto chicos, ahora ya es cuando entra Charlie y tu desapareces – decía sin parar de gesticular con sus manos mientras yo me acomodaba en la cama – bueno no creo que haya que repetir la escena más veces, de todas formas luego la revisare otra vez… Mmmm!! – expreso a la vez que miraba su reloj – ya son las doce y cuarto, por hoy ya esta bien, mañana por la mañana más, vale chicos – dijo antes de marcharse.
-Bueno ¿nos vamos? – preguntó Robert alzándome su mano para que la cogiera.
-Si – conteste cogiendo su mano con la cual me ayude a llegar a su altura – Felicidades – susurre en sus labios, los cuales me limite a rozar con los míos, pues aún quedaba personal de rodaje en la habitación.
-Que tonta – contesto sin dejar de mirarme, sus ojos reflejaban un brillo especial, brillo que era perceptible aún llevando sus lentillas oscuras.
-Vamos – dije poniéndome de pie sobre el suelo de la sala - hoy te espera un día muy largo, además de mis regalos – susurre volviendo a acercarme a él.
-Mi mayor regalo es que estés conmigo – contestó cogiendo mi cara con ambas manos para perfilar mis labios con su lengua.
-Tenemos que irnos, mañana hay que madrugar – murmure apartando mi boca de la suya.
-Tienes razón – dijo levantándose de la cama.
-Bueno, que se siente al cumplir los veintitrés.
-Pues lo mismo que cuando cumplí los veintidós…y los veintiuno, no se la diferencia creo que esta en los veinte y a los tíos eso nos da igual, creo que la edad es más paranoia de chicas – contestó siguiéndome hacía la salida del set donde le tenían preparada una….
-¡SORPRESA!.... ¡Felicidades! – gritaron al unísono todos los miembros del equipo de rodaje.
-Pero….esto – balbuceaba sin apenas palabras y sin dejar de mirarme.
-A mi no me mires, es tu cumpleaños.
-Pero tu esto lo sabías ¿verdad? – pregunto mientras lo iban felicitando uno a uno.

La verdad es que saberlo, lo que se dice saberlo, lo sabía, para que iba a mentir, de hecho todo estuvo medio planeado para poder acabar de rodar tan tarde y así felicitarlo en su día, pero la idea no fue mía, yo tenía otras en mente, seguramente no tan espectaculares como la que él tuvo conmigo, pero algo es algo.

Estuvimos en el set alrededor de una hora más, comiendo entre risas de la tarta que todos, incluso los que ya no estaban, habían pagado y brindando con Champan. Una vez vi que ya se estaba haciendo demasiado tarde y que ninguno parecía tener prisa, decidí interceptar para irnos, y no es porque estuviera incomoda o tuviera miedo a que el despertador no me levantara al día siguiente, más bien era porque otra sorpresa, estaba esperándolo en la habitación y de seguro, esa si le iba a gustar de verdad.

-No me lo esperaba y la verdad es que me ha encantado – dijo rompiendo el silencio mientras subíamos en el ascensor.
-Te aseguro que no fue idea mía.
-Bueno, pero tu lo sabías…y eso ya me vale – contesto acercándose peligrosamente hacía mi boca la cual beso con extremada dulzura mientras que con una mano acariciaba mi mejilla y con la otra agarraba mi cintura aferrándome a él.

El beso poco a poco fue tomando más forma, su lengua fue enroscándose lentamente con la mía entretanto mis manos comenzaron a vagar por su cuello subiendo hasta su cabello, entrelazando mis dedos en el y acercándolo, si cabía, más a mi. El ascensor seguía subiendo sin que ambos nos separáramos un milímetro, nuestras bocas seguían danzando al unísono cada vez con mayor intensidad, intensidad que era perceptible en nuestros cuerpos sobre todo en el de él, - para o no llegamos – susurré una vez su boca comenzó a desplazarse por mi mandíbula hasta llegar a mi oreja - ¿seguro que quieres que pare? - susurró en ella a la vez que se apretaba contra mí, marcando en mi bajo vientre su masculinidad, y sus manos comenzaban a vagar dentro de la camiseta por mi cuerpo.

He de reconocer que por unos instantes dude, sus caricias provocaban mil estímulos al contacto con mi piel, me erizaba tan solo con el simple roce de sus dedos, pero tenía que ser fuerte, por más que mi cuerpo gritara reclamando sus caricias tenía que aguantar, por hoy me tocaba reprimirme.

Tras un intento más de convencerme, y gracias a que el elevador llego a nuestra planta, de otro modo no se como hubiera sido capaz de volver a negarme, nos encaminamos hacía su habitación o nuestra, no se ya….
-No me vas a decir porque tantas prisas por llegar? – preguntó irónico.
-Prisas? – exprese haciéndome la desentendida – prisas ninguna, simplemente es tarde y mañana hay que estar muy temprano en el set – seguí hablando mientras él abría la puerta.
-Ya, a saber que maquina tu….¡mama!, ¡papa! – exclamó sorprendido al ver quienes lo esperaban en el salón de la habitación.

Sinceramente…me emocione…ver ese abrazo tan afectivo entre padre e hijo o como Robert tomo en peso a su madre mientras no paraba de besarla pudo conmigo. Dicen que los actores estamos hechos de otra pasta, que somos capaces de aguantar mil y una distancias, pero al cambio de vida tan radical que nosotros tuvimos, no es fácil adaptarse tan pronto. Yo en el fondo tenía a mi familia en el mismo país, de echo mi hermano había estado conmigo hasta hacía escasas dos semanas y si quería perfectamente podía cogerme un avión ir a mi casa y abrazar a mis padres, aunque fuera una locura podía hacerlo, tampoco los tenía muy lejos pero él….él los tenía a mínimo nueve horas de avión, por no decir que cuando sus padres estaban despiertos Robert estaba durmiendo así que la comunicación entre ellos era bastante escasa, de ahí que llegara a la conclusión que pedirle a sus padres que vinieran no sería una mala idea, al revés, de sobra sabía yo que Robert sería incapaz de llamarlos para decirles que lo hicieran, de echo si por él fuera su cumpleaños se celebraría en un bareto cualquiera rodeado de cuatro amigos…odiaba sentirse especial.

-¿Cuándo habéis llegado?, ¿desde cuando estáis aquí? – preguntaba un, todavía muy emocionado Robert.
-Esta tarde, pero no te llamemos porque queríamos darte una sorpresa – contestó Richard, su padre.
-Pero si lo llegó a saber, no os hubiera tenido aquí todo el día esperándome, no se hubiera hablado con Chris y….
-Hijo tranquilo, ya lo sabíamos ¿como crees que entremos a la habitación sino? – contestó su madre mirándome a mi.
-Tú…- intentó decir, pero debido a la emoción pocas palabras podían salir de su boca.
-Si bueno yo creo que me voy a ir vale – dije mirándolo a él.
-No te vayas…, por favor.
-Claro cielo quédate – me pidió también Clare, pero no podía quedarme, ese era un momento para ellos tres y de sobra sabía yo que sobraba.
-Gracias pero entiendo de sobra que querréis estar a solas con vuestro hijo, han sido muchos meses, además mañana madrugo así que es mejor que me valla – dije dándoles dos besos a cada uno de ellos.
-Gracias a ti cielo – susurró en mi oído Clare cuando me beso, haciendo que una extraña sensación inundará todo mi cuerpo.
-Voy a acompañarla a la puerta vale, ya entro – dijo Robert una vez me encamine hacía la salida. - No quiero que te vayas – me dijo una vez estuvimos fuera de la habitación.
-Tengo que irme, este momento es solo para vosotros, es importante – conteste acariciando su mejilla.
-Pero es que tú eres importante para mí – susurró sin dejar de mirarme a los ojos.
-Es tu familia – solo pude contestar eso…no sabía que decirle precisamente porque intentaba no pensar en ello. – Por cierto, mañana por la mañana no trabajas vale, así que nos vemos por la tarde.
-Eres… – contestó con su sonrisa retorcida, esa que me hacía sentir tan bien, esa que me hacia creer que todo era posible.

Y de esta forma me marche a la soledad de mi habitación, no tenía ninguna gana de estar en ella, pero ellos necesitaban intimidad pues llevaban muchos meses sin verse y yo allí no pintaba mucho, además tenía que acostumbrarme, el fin de rodaje de Luna Nueva era un echo, apenas quedaban unos días en los que estaría yo sola y luego ya la semana de Italia, por tanto tenía que empezar a acostumbrarme a estar sin él, algo que me iba a costar bastante….ya que esa noche apenas dormí.

A media tarde Robert apareció con la expresión de sonrisa en su cara, era innegable que estaba feliz. Con el vinieron sus padres a los cuales les enseñamos las instalaciones mientras les íbamos comentando alguna de las escenas, así estuvimos hasta el momento en el que reclamaron a Robert para que se cambiara, momento en el cual me quede a solas con su madre, ya que su padre le acompaño a presenciar el cambio de “humano a vampiro”, como bien lo expreso él.
-Kristen ahora que mi hijo no esta presente y estamos a solas me gustaría volver a darte las gracias – volvió a repetirme Clare.
-No tienes que dármelas, sabía de sobra que a tu hijo le encantaría compartir este momento con vosotros así que, solo tuve que llamaros.
-No es solo por eso, de todas formas nosotros teníamos pensado venir, tú nos diste el empujón que nos hacía falta, ya sabes que él es muy reacio a estas cosas.
-Si jeje, lo voy conociendo.
-Precisamente a eso me refiero, mi hijo es una persona totalmente diferente a como lo vi la última vez y eso se que en parte es gracias a ti, así que…gracias…por ser un apoyo para él. – dijo sincera dejándome totalmente sin palabras y emocionada, sin palabras porque no sabía que contestar a la madre del hombre que me estaba cambiando la vida y emocionada…emocionada por ser yo, una de las razones de su felicidad.

Esa tarde poco pudimos trabajar, en el aire se notaban las pocas ganas que teníamos todos así que antes de que Chris se desesperase más todavía, nos hecho del set, no sin antes recordarnos que nos quería allí bien temprano al día siguiente, por lo que esa noche…tocaba no dormir.

Sobre las nueve de la noche llegamos al restaurante Glowball Grill & Satay, en un primer momento Robert no tenía ningún pensamiento de hacer nada por este estilo, pero viendo que eran muchas las personas que querían estar con él en este día y además la visita de sus padres, al final se animó a hacerlo. Allí nos juntemos Jamie, Cayo en la película, Ashley, Sam junto a su novia y varios amigos más de él, además de sus padres y yo, claro esta. Me pase casi toda la cena saltando de silla en silla, en principio tenía pensado sentarme junto a él, pero ese era un lugar que esta noche no me correspondía y menos a sabiendas de que cada vez que estamos juntos, parecía como si el mundo se parara, como si solo existiéramos lo dos…esa era otra de las cosas que iba a echar mucho de menos…

Finalizada la cena, la celebración continuó en el bar adyacente al restaurante. Una vez dentro nos sentamos en una de las amplias mesas del local, y esta vez yo si estaba a su lado.
-¿Qué quieres tomar?.
-Lo mismo que tú.
-Sam, pide dos cervezas – gritó.
-Vas a empezar la noche de dos en dos ¿eh? jeje – contestó este.
-No son para mí las dos, idiota.
-Que manera de pervertir a la pobre, no te das cuenta que es una menor – dijo en tono gracioso.
-Esta que tienes aquí esta más espabilada que nosotros a su edad.
-No se yo ¿eh? jeje – contesté.
-Créeme que si, por cierto, sabias que esta a punto de terminar mi cumpleaños y aún no me has felicitado como dios manda – susurró en mi oído haciendo que mi cuerpo entero se estremeciera con el significado de sus palabras.
-Cierto, habrá que hacer algo que lo remedie ¿no?.
-¿Se te ocurre algo? – pregunto junto con su preciosa sonrisa.
-Mmmm, creo que si – dije dulcemente tras ocurrírseme algo – Voy al baño, nos vemos allí en dos minutos.
-Estas…loca.
-Si quieres tu regalo ya sabes donde esta – murmure no sin antes mordisquear el lóbulo de su oreja y me marche a los servicios.

Seguramente estaba totalmente loca, en toda mi vida había echo nada parecido a lo que estaba apunto de hacer, pero así era desde que estaba con él, idea que se me ocurría idea que quería poner en práctica, me estaba volviendo tan….desinhibida, eran tales las locuras que se me ocurrían, pero era tan feliz haciéndolas…que nada me importaba. Cuando llegue a la altura de los servicios me encontré con un problema ¿a cual de ellos entraba?, ni idea, así que decidí esperarlo fuera y de paso ver a cuál de ellos entraba menos gente.

-Nunca te he dicho que estas completamente loca – decía mientras se acercaba a mí.
-Creo que hoy es la primera vez – dije mientras lo agarraba de la camiseta y lo hacía entrar conmigo al servicios de caballeros, que por cierto era el menos visitado.
-Kristen aquí puede entrar cualquiera, hasta un periodista, o cualquiera de nuestros amigos – decía medio desesperado.
-Pero aquí no – conteste entrando en una de las cabinas, las cuales eran un poco pequeñas pero perfectas para lo que íbamos a hacer. Una vez cerré la puerta y me asegure de pasarle el pestillo me gire hacia él, él cual seguía con la misma expresión de pánico dibujada en el rostro – no te voy a comer – dije sarcástica mientras le obligaba a sentarse sobre el water para poder colocarme a horcajadas sobre él, - al menos…literalmente – dije ya regando su cuello de besos a la vez que mis manos iban esparciendo todo tipo de caricias por su torso.
-Kristen…no te voy a negar que esto no sea excitante, pero es que si nos pillan – decía aún totalmente estático.
-Pues por eso intento ser rápida Robert, pero sino me ayudas…yo sola no puedo – conteste mordiendo su labio inferior mientras mis manos comenzaron a bajar al cierre de sus pantalones.

No estaba excitada, estaba más que excitada, las ganas de sentirlo dentro de mi interior cada día eran mayores y eso sumado a la posibilidad de que nos pillaran hacía aumentar más mi deseo. Hábilmente, me deshice de todos los obstáculos que imposibilitaban mi misión y mientras sus manos, ya no tan quietas como segundos atrás, intentaban hacer lo propio con el cierre de mis pantalones, las mías comenzaron a acariciar su más que abultado miembro. Sus manos, ahora posicionadas dentro de mi ropa interior, hacían vibrar cada membrana de mi cuerpo, sus hábiles dedos, masajeaban en círculos mi centro otorgándome mil y una sensaciones con sus movimientos.
-Levántate…– jadeo casi sin aliento haciendo que yo cumpliera con sus palabras, pues ya bastante excitados estábamos como para seguir con el juego de las caricias mutuas.

Una vez de pie ante él, me despoje de todas las prendas que impedían nuestra unión y ya desnuda de cintura para abajo volví a sentarme encima de él, pero esta vez, ciñéndome sobre su masculinidad, la cuál entro en mí de forma ruda haciendo que me estremeciera por completo, siéndome imposible ahogar los fuertes gemidos, - intenta…no gemir…tan…alto – dijo tomando posesión de mi boca, pero no para besarla, sino para sofocar sus jadeos en ella, - no he…podido…evitar-lo – conteste como pude sin dejar de moverme de arriba abajo ni un solo instante, - bueno…pues no…queremos que…que nos pillen…¿no? – decía entrecortado llenando mi boca con su aliento, - no…- grite mordiendo sus labios, me costaba horrores poder acallar mis gemidos cuando sus manos posicionadas en mis caderas hacían mas fáciles las entradas en mi ser, cuando su pene llenaba por completo todo mi interior, cuando este rozaba tan exquisitamente mis paredes.

Los movimientos no cesaban, al contrario cada vez eran más rudos y profundos, con más fuerza, con mayor velocidad, escondidos en un minúsculo lugar íbamos dando rienda suelta a nuestros impulsos, a nuestros juego, a ese que tan bien sabíamos jugar los dos, mientras el resto…no nos importaba, daba igual quienes nos esperaran, daba lo mismo lo que fuéramos, solo importábamos él y yo y las sensaciones que sentíamos al contacto de nuestros cuerpos.

Ya sentía el fuerte calor, ese delicioso sofoco que me avisaba de la proximidad del clímax, ya estaba presente el nudo en mi estomago, ese nudo que tardo segundos en explotar….segundos tras los cuales mi cuerpo comenzó a convulsionar bajo el suyo. Aún sintiendo el éxtasis note como su pene comenzó a palpitar a la vez que sus manos apretaban fuertemente mis caderas para segundos después derramarse en mi interior, llenando todo mi ser con sus jugos.

-Dios…- fue lo único que escuche pues mi cara aún reposaba en su hombro mientras calmaba mi agitada respiración.
-No lo menciones, no creo que este muy de acuerdo en lo que estamos haciendo jejeje… – dije nerviosa sintiendo aún mis fuertes palpitaciones.
-Me vuelves loco mi pequeña insolente – dijo apretándome fuertemente contra su pecho sin salir aún de mi.
-Felicidades – conteste buscando sus labios para besarlos.
-Vamonos, no son tontos y se estarán preguntando donde estamos – dijo saliendo de mi ser haciéndome sentir vacía.
-Pues a quién pregunte yo le contesto, seguro que cuando diga dos líneas no querrán mas detalles.
-Jejeje seguro, oye ¿como lo hacemos para salir de aquí? – pregunto acomodando sus ropas.
-Pues no se, lo que se es que como fallé la pastillita….veremos a ver que hacemos – exprese mientras me limpiaba.
-Pues mira, no tendrán que buscar a Nessi, una nena más parecida imposible – contestó sarcástico.
-¿Y si es nene? - pregunte siguiendo con la broma.
-Pues le pondremos peluca, total de por si la niña es rara.
-¿Así que pondrías a tu hijo o hija delante de una cámara y en los brazos de Taylor?
-Calla….dios no, por favor, anda vamos fuera antes de que se te cruce algún cable y me des alguna sorpresa.
-No, no, tranquilo – no sabía en que punto se encontraba nuestra relación como para plantearme tener hijos, que cometiera locuras no significaba que estuviera loca.

Una vez Robert se fue, espere dos minutos y volví junto a él y los demás. Entre algunos habían ciertas miradas de complicidad, como si supieran lo que habíamos estado haciendo, pero sus padres, los más importantes en ese momento, parecían no sospechar nada, los demás….nos daban igual. Allí continuemos entre risas escuchando música y bebiendo hasta pasadas las doce de la noche hora en la que decidimos irnos, pues al día siguiente había que madrugar, pero mis ganas de llegar al hotel no se debían a eso precisamente, más bien a algo referente a ciertos regalos.

Nada más salir por la puerta del bar la oleada de paparazzis se acercaron corriendo hasta nosotros, haciendo imposible que yo bajara junto a Robert hasta el taxi que nos estaba esperando, en vista de la situación, él y sus padres comenzaron a bajar dejándome a mi atrás para así conseguir despistar a la prensa, algo que no salio del todo bien, pero gracias a Ashley, a Jamie y a una amiga que trajo este, consiguieron distraerlos momentáneamente, por lo menos hasta el instante en el que monte en el vehículo.
-Esto sucede siempre que salís – comentó la madre de Robert, momentos antes de que el coche se pusieran en marcha.
-Si madre, en este circo se ha convertido la vida de tu hijo ¿que te parece? – respondió él.
-Una locura - una locura, yo quizás hubiera utilizado el termino pesadilla para definir toda la situación a la que nos veíamos continuamente envueltos, pesadilla que sinceramente esperaba que terminase una vez se hartaran de nosotros, ¿cuando sucedería eso?, pues ojala que no muy tarde, a más tardar tras el estreno de amanecer, eso sinceramente era lo que más quería.

Una vez llegamos al hotel y nos despedimos de sus padres, con lo cuales comeríamos al día siguiente, y digo comeríamos porque me fue imposible evadirlo en parte por la insistencia, en parte porque me sentía muy a gusto con ellos, sobre todo con Clare, nos fuimos a su o nuestra habitación. Una vez allí le di uno de los primeros regalos que le había comprado por su cumpleaños.
-Ábrelo que ya vuelvo.
-¿No puedo abrirlo delante de ti? – preguntó.
-No, ábrelo mientras voy a por tu otro regalo – dije dejándolo en la habitación con el paquete en las manos, paquete que contenía el regalo sugerido por Sam, una camiseta de los Kings of Leon. Una vez en el baño, respire hondo mirando el siguiente regalo. – ¿En que momento te volviste loca y le preguntaste a Ashley? – dije sacando la lencería que esta me había hecho comprar para según ella, dejarlo con la boca abierta.

La minúscula prenda, y digo minúscula porque realmente lo era, formaba parte de la colección Money Money de la firma La perla, (he aquí el link para la que quiera verlo http://www.laperla.com/en-row/brands/laperlablacklabel/collections/38b6db6b-dbd6-48ca-9846-3d7253ccbc79 ) y estaba compuesta por un sujetador con forma de triangulo y sin relleno, para que engañar con lo que no tenia, de color gris con líneas negras y a su vez este llevaba otros dos triángulos superpuestos encima de los que cubrían, o intentaban cubrir, mis senos, de encaje negro transparente. El tanga, bueno el minúsculo tanga, no era más que un pequeño triangulo que tapaba mi centro, del mismo color que el sujetador y al igual que este contenía dos tiras que se ceñían a mis caderas, en pocas palabras si con esta lencería una mujer no conseguía volver loco a un hombre, de seguro era porque el susodicho era gay, vamos eso con seguridad.

-Donde estas Kristen – me dije a mi misma viendo mi imagen en el espejo, en mis diecinueve años de vida, jamás había hecho lo que estaba apunto de hacer con ningún hombre y mucho menos, me había vestido así para nadie. Vestida con una de sus camisetas, la cual encontré en el baño, ya que no iba a aparecer solo con la lencería, y con mi pequeña ropa interior debajo abrí la puerta que separaba ambas habitaciones, no sin antes respirar profundamente.
-Te ha gustado? – pregunte acercandome temblorosa hacia él, el cual estaba sentado a los pies de la cama contemplando la camiseta.
-No tenías que haberte molestado – contestó soltando la camiseta una vez estuve a su altura para poder abrazarme mientras yo acariciaba sus desordenados cabellos.
-No fue idea mía.
-Nada es idea tuya – dijo levantado su cabeza buscando así mis labios, los cuales le entregué sin ningún impedimento. Su lengua habilidosa se enredo sutilmente con la mía en tanto mis manos continuaban rondando por sus cabellos y las suyas acariciaban mis piernas lentamente, encendiendo con ello todos los botones que hacían saltar mi excitación.

Rompí el beso para alejarme escasos centímetros de su cuerpo y poder así, desprenderme de la camiseta que tapaba su siguiente regalo. Una vez lo hube hecho puedo jurar como escuche el sonido de su saliva al tragar, sus ojos, abiertos como platos, contemplaban las diminutas prendas, haciendo con ello que mis mejillas ardieran, pero no podía ruborizarme, esta noche no era el momento de ningún tipo de timidez, al contrario tenia que mostrarme lo más predispuesta posible ya que mi misión era volverlo completamente loco, suplicante incluso ante cualquier gesto que yo pudiera darle.

-Veo que te gusta lo que ves – susurre mientras que con mis manos, aún un poco temblorosas comencé a acariciar mi vientre lentamente, jugando con mi piel expuesta. Bajo su estupefacta mirada mis dedos comenzaron a subir muy despacio por toda la extensión de mi cuerpo, pasando por mis senos, los cuales roce sutilmente pudiendo notar así una prueba evidente de lo estimulante que me parecía la situación. Su boca entreabierta me dejaba totalmente claro lo sorprendido que estaba ante la imagen que le estaba ofreciendo, - no me has contestado – dije con la voz más sensual que me fue posible, mientras que con mis manos, las cuales ya no temblaban, seguía acariciando mi cuello y la línea que separaba mi intimidad de la ropa interior.

-Si – contestó débilmente a la vez que pasaba sus manos por la tela que cubría sus piernas, como queriendo limpiar el sudor que pudiera haber en ellas.
-¿Si que? – pregunte insinuosa sin dejar de acariciarme, quería oír de sus labios lo que sentía, quería que me pidiera lo que por mi misma estaba dispuesta a darle.
-Si, me…me gusta mucho – contestó no sin antes volver a tragar saliva.
-¿Y qué es lo que más te gusta?
-Perdón – expreso totalmente atónito.
-Si, ¿que quieres que haga para ti? – pregunte introduciendo la punta de dos de mis dedos por el principio de la piel oculta tras el tanga.
-Pu-pu-pues…no, no se – tartamudeó, demostrándome que se estaba poniendo muy nervioso.
-¿Quieres que siga bajando la mano? – seguí preguntado llevándome los dedos de mi otra mano a mi boca.
-Ahh…pues…
-Lo tomaré como un sí – conteste acercandome a él nuevamente, - ahora quiero que mires pero que no toques ¿de acuerdo?
-Kristen….
-Shusss – silencie sus labios con los míos – mirar pero no tocar – susurre alejando mi boca de la suya y apoyando una de mis piernas sobre la cama, justo en el centro de las suyas, rozando levemente con los dedos de mi pie su entrepierna.

Nuevamente volví a llevar mis manos a mi cuerpo y mientras una acariciaba gentilmente mis pechos sobre la fina tela, la otra comenzó a descender desde mi vientre hasta mi entrada, primero por encima de la ropa, para después introducirse dentro de ella, rozando así con mis finos dedos todo mí centro. Bajo su atenta mirada aparte a un lado la delgada prenda, dejando ante sus ojos una perfecta visión de lo que tenía pensado hacer, y lentamente acaricie los labios de mi sexo provocando que mi cuerpo se arqueara levemente ante tal contacto. Jamás en mi vida había hecho nada parecido, nunca, ni siquiera cuando llevaba meses sin practicar sexo, jamás lo necesite, sinceramente esta era la primera vez en mi vida que mi cuerpo pedía a gritos ser llenado de esa forma y todo se debía a él.

Sin dejar de contemplar ni un solo instante su rostro comencé a introducir uno de mis dedos en mi interior, era tan extraña la sensación que me inundo cuando me sentí a mi misma tocarme de esa manera, era una sensación rara pero a la vez placentera, ver como su atónita mirada se centraba en cada uno de mis movimientos, como su boca entre abierta jadeaba levemente solo por el mero echo de ver como yo misma me acariciaba para él, como sus manos se aferraban fuertemente a mi pie, con el cual a la vez masajeaba su duro miembro, saber simplemente que yo era la culpable de toda su excitación me excitaba más a mi.

Ahora eran dos los dedos con los que me ayudaba en mi propia estimulación, ahora eran mis ojos a los que les costaban permanecer abiertos, notaba como mi respiración salía entre cortada por mi garganta junto con los gemidos, gemidos que intentaba ahogar mordiendo mi labio inferior. Por un instante me olvide de su presencia y me centre únicamente en mi, disfrutando de lo que yo misma me estaba provocando, pensando incluso que era el mismo quién me estaba llevando hasta la más fuerte de las locuras. Una fuerte corriente eléctrica recorría todos y cada uno de mis músculos haciendo que me costara horrores permanecer en pie, - para por dios – oí como gritaba justo cuando estaba a punto de perder todo el control sobre mi misma. Lo siguiente que note fue su cuerpo bajo el mío mientras que saboreaba el jugo bañado en mis dedos proveniente de mi excitación, excitación que yo misma quise probar volviendo a llevarlo nuevamente a la locura.

Desesperado beso mi boca con sus dulces labios los cuales tenían prisa por sentir los míos, sus manos aferradas fuertemente a ambos lados de mi trasero me apretaban fuertemente contra su excitado miembro, el cual notaba palpitante bajo la gruesa tela de sus pantalones. Apartándome ligeramente de su boca me deshice de su camiseta la cual no hacia otra cosa que molestar y con ambas manos lo empuje en un intento de que se recostara sobre la cama.
-Hoy el que mandas eres tú – dije bajo su cara de desaprobación ante mi gesto.
-Pero…
-No hay peros que valgan – le interrumpí, haciendo fuerza con mis manos para que se recostara.

Inclinada sobre él comencé a pasar mi lengua por sus labios, los cuales abandone rápidamente para pasar a su mandíbula, llegando así hasta su oreja y bajando por su cuello hasta su clavícula, la cual me entretuve en mordisquear. Sus manos inquietas se paseaban desde mi espalda hasta mi trasero para continuar bajando por mis piernas las cuales recogía lentamente para después volver a continuar el camino trazado anteriormente. Mi cuerpo entero ardía, mi sexo, húmedo como nunca antes había estado, pedía a gritos ser saciado pero hoy tenía que esperar, hoy le tocaba a él disfrutar, hoy era yo la que le tenía que devolver con creces todas y cada una de las noches que había echo pasar, - déjame solo a mi por favor – proteste apartando con mis manos las suyas, las cuales se resistieron en un primer momento, pero finalmente se rindieron acabando a ambos lados de su cuerpo.

Una vez hecho eso continué con el recorrido de mi lengua por su cuerpo. Dejando atrás sus hombros comencé a descender hasta llegar a su pecho el cual tenia pruebas evidentes del resultado de sus ejercicios, seguía sin ser el pecho cuadrado de un adonis pero era duro y tonificado y con eso me bastaba, yo no era ninguna diosa y si lo fuera jamás quise tener a mi lado una escultura, por lo tanto con él me bastaba, ya que era más de lo que nunca había tenido. Sentía el ritmo agitado de su respiración mientras mi lengua saboreaba en círculos lentamente sus pezones. Su boca entre abierta, jadeaba palabras incomprensibles en tanto en cuanto mi lengua descendía por su torso pasando por su ombligo y llegando hasta el principio de sus vaqueros.

Sin dejar de besar la extensión de su marcado vientre lleve mis dedos al cierre de sus pantalones, los cuales, por segunda vez esa noche, abrieron el botón que los mantenía cerrados y muy despacio fueron bajando la cremallera a la vez que con mis ojos no dejaba de mirarlo. Sin apartar mi mirada de la suya me levante y camine hacia los pies de la cama para poder desprenderlo de las ropas que le quedaban, primero de los vaqueros, los cuales le arranque bajo su arrebatadora sonrisa, para después hacer lo propio con los ajustados boxers que tan bien marcaban lo que intentaban ocultar. Desnudo ya ante mí volví a ceñirme sobre él a la vez que mis manos lentamente subían por sus piernas hasta llegar a sus ingles las cuales perfile con las yemas de mis dedos volviendo así su respiración todavía más errática.

Decidida a llevarlo hasta la más tórrida de las locuras, cambie mi posición de semi acostada a sentada sobre él, dejando mis rodillas clavadas sobre la suave cama a ambos lados de sus piernas. Sin mayor demora, mis dedos comenzaron a subir por su miembro el cual fui acariciando levemente hasta llegar a coger toda la extensión de su erección con mi mano. Sin dejar de acariciarlo mi boca comenzó a formar un camino de besos desde su vientre hasta el inicio de esa parte de su cuerpo que tanto placer era capaz de provocarme. Por un momento me pare, no tenía ni la más mínima idea de cómo tenía que seguir, pues en mi vida jamás había hecho lo que estaba a punto de hacer, pero fueron sus ojos, esas preciosas gemas color grisáceo, que me miraban expectantes y con anhelo contenido, los que me dieron la fuerza suficiente para continuar. Boquiabierto e incapaz de poder mediar palabra comencé a descender mi lengua por toda la extensión de su miembro sin apartar mis ojos de los suyos, me excitaba sobremanera ver como su cara se iba desencajando ante ese simple gesto, como si previniera lo que estaba por venir.

Al recorrido con mi lengua le acompañaron mis besos, los cuales iban regando la anchura de su ahora más grueso miembro. Lentamente fui introduciendo su glande en mi boca bajo el sonido de sus gemidos, sonidos que me daban la fuerza para seguir bajando con mis labios por todo su vigoroso pene. Una vez su miembro estaba dentro de mi boca empecé a lamer y succionar la parte superior mientras que con mi mano alternaba las caricias provocadas con mis labios. He de reconocer que no estaba tan mal, en un primer momento me creí incapaz de hacerlo pero notar su masculinidad jugando con mi lengua era una sensación verdaderamente placentera pero sobretodo lo eran los gemidos de placer provenientes de su garganta, gemidos que jamás había escuchado con tal intensidad, gemidos…causados por mi.

Mis movimientos se intensificaban bajo el movimiento de sus caderas mientras sus manos se aferraban con fuerza sobre las sabanas, sus jadeos, cada vez con mayor fuerza, me anunciaban de su pronta llegada. Convencida a llevarlo hasta el final aumente todavía mas mis movimientos, pero antes de que todo explotara note como sus brazos me asían por los míos llevándome hasta sus labios, los cuales me besaron con desesperación a la vez que notaba la culminación de su orgasmo entre nuestros vientres.

-¿Por qué? – pregunto agitado sin apenas separarnos.
-Porque quería hacerlo, quería que sintieras lo mismo que yo – conteste acariciando sus cabellos.
-Me tienes totalmente loco ¿lo sabías? – protesto girándose sobre mí antes de volver a besarme pero esta vez con mayor pasión que las anteriores.

Sin dejar de besarnos, ahora fueron sus manos las encargadas de terminar de desnudarme, las cuales se deshicieron primero del sujetador para después…, para después arrancar literalmente el minúsculo tanga, - ¿lo has roto? – pregunte sobresaltada al sentir el crujido de la prenda, - lo siento cielo pero esto me lo quedo para mí ya que es mi regalo – contesto mientras su boca descendía desde mis pechos a mi vientre, – me lo podía haber puesto más veces – respondí fingiendo lástima, - no cariño, esto no vuelvo a dejar que te lo pongas, no quiero morir tan joven.

Desnuda ya ante él, sentía sus caricias quemar todo mi ser, sus besos seguían recorriendo todo mi cuerpo a la misma vez que nuestros sexos se restregaban mutuamente, obligándome así a susurrarle que parase, ya no podía aguantar ni un minuto más, necesitaba sentirlo con urgencia. Presuroso, coloco su miembro en mi entrada mientras que mis piernas se aferraban a sus caderas facilitando su entrada en mi interior.

Mis gemidos se ahogaban con sus besos al ritmo del choque de nuestras caderas, su pene, totalmente encajado en mi interior, rozaba con sus entradas y salidas mis paredes provocando el mayor de los estímulos posibles. Nada de lo anteriormente sentido podía compararse a esa sensación, nada que no me hiciera él había sabido nunca mejor, no era virgen cuando lo conocí, pero con él estaba conociendo el significado de la palabra placer.

Y así, sin cesar nuestro vaivén llegamos juntos al éxtasis total, enseñándome también, el significado del orgasmo.



Por cierto, falta un regalito, regalito que conoceréis en el próximo capítulo….

Otra cosa tengo que darle las gracias a mi niña Pau, a la que espero conocer muy pronto en persona, navidad esta aquí ahora mismo, porque ella me ha ayudado con cierta cosilla del capítulo, la he estado mareando una hora y rayándola, lo siento cielo, las experiencias hay que compartirlas jejeje, no ser mal pensadas ¬¬, te amo mi niña lo sabes….

Anónima masoquista jejeje, pronto tendrás esa pelea, muy pronto…estos capítulos eran para darles un poquito de paz entre tantos impedimentos, pero tranquis, que la sangre no llegara al rió…o eso espero jeje, Vale no se con quién tuvo Ashley el rollito la verdad, yo lo he puesto para darle un toque a la historia, pero Jackson no será el único que quizás mencione así que si finalmente lo hago no me matéis, solo lo hago para darle un pequeño toque jeje…Leo, muchísimas gracias por felicitarme el día de mi santo, fuiste la única que callo a las demás tuve que decírselo ¬¬…Jbl me alegra mucho que hayas vuelto a ser tu misma y espero al menos que mi forma de escribir te guste, porque esta claro que lo que escribo no…

Bueno chicas muchas gracias por vuestros ánimos, por vuestra comprensión y por vuestro apoyo, de verdad que muchas gracias, y bueno las que veáis mañana la película o el jueves o el viernes (como yo) o los demás días, pues que la disfrutéis….yo lo haré jejej y vosotras seguro que también….