No morí jeje, pero casi, no haber he estado de exámenes hasta la semana pasada y llevo unos días enferma con el estomago y eso a hecho que mi inspiración,,,pufff volara, porque por más que la buscaba no la encontraba por ninguna parte…así que de verdad que siento mucho la espera, se que han sido muchos días pero ya dentro de poco me dan las vacaciones y os recompensare os lo prometo….otra cosa, aunque tarde días en actualizar, eso no quiere decir que vaya a dejar el fic vale, es que estoy muy ocupada, no es otra cosa pero de verdad que si fuera a dejarlo, que os aseguro no es el caso, os lo diría….
Bueno os dejo con el capítulo que por cierto es un poco reflexivo no es como todo lo anterior, pero para seguir la historia necesitaba hacer un capítulo así ok….
CAPÍTULO XXXVI – Cannes
Robert
-Recuérdame por que estamos aquí – pregunte a Stephanie mientras me acomodaba la chaqueta.
Las vueltas que da la vida son espeluznantes, y no porque sean buenas o malas, sino porque en una abrir y cerrar de ojos todo cambia, sin que apenas te des cuenta. Quién me iba a decir a mi hace tan solo un año que el rodaje de una simple película marcaría un antes y un después en mi carrera…y en mi mismo. Hace un año era un tío que se limitaba a vivir los placeres que la vida puede contener, viajes, amigos, diversión, fiestas, alcohol, chicas, mi música…y ahora, ahora mismo me estaba codeando con el alto “estandín de Hollywood”, o lo que es lo mismo, todo tipo de productores y actores que hacían que dicha industria no se fuera a pique, lo que resultaba bastante gracioso viniendo de una persona que hacía justo un año se había quedado en paro tras rodar la película que siempre recordaría como mi gran golpe de suerte…en todos los sentidos.
Aún recuerdo el día que llegue totalmente muerto de pánico y encima tarde a casa de Catherine para la audición. Apenas me sabía dos líneas del personaje, personaje al cual no tenía ni la menor idea de cómo interpretar, ya que poco conocía de él, solo sabía que a ojos de la protagonista y de todos era como un dios, justamente lo contrario a mí, y mi camiseta medio rota…lo demostraba. Pero resulto ser que finalmente si di el tipo para el papel, o directamente fui la única opción que les quedaba no se, el caso es que finalmente me convertí en ese vampiro tan deseado por todos, lo cuál me salvo del permanente parón profesional al que me veía sumergido en los últimos meses.
Y ahora aquí estaba, calzando mis mejores galas para asistir a la premier de la película Inglorious Bastards, una de las tantas películas competidoras a ganar la tan preciada palma de oro del festival de Cannes.
-Pues estas aquí para promocionar tus dos nuevas películas y para darte a conocer – respondió Stephanie sacándome de mis pensamientos.
-Pensaba que ya era conocido.
-Entre los productores Robert, además ya sabes que si quieres sacarte el rol del vampiro, esto es lo que hay – contestó tajante.
Stephanie era más que una simple publicista. Cuando todo el boom crepúsculo exploto todo el mundo me decía y repetía que tenía que conseguir a alguien que se encargara únicamente de mis asuntos publicitarios, ya que yo era un fuerte reclamo de estos, pero me negué, me negué en rotundo a tener a alguien controlando todos y cada uno de mis pasos, hasta que mi manager mi exigió que era eso o nada, pues él solo ya no podía con todo. Y así fue como la conocí a ella, y mi concepto cambio. Desde el principio ella fue más que una…empleada, por así decirlo, no solo se interesaba por mis asuntos promociónales sino que se preocupaba por mi, por mi persona. En ningún momento me obligaba a nada o firmaba contratos por mí, sino que al revés, todo me lo consultaba e intentaba guiarme por el camino más conveniente, aunque este, a veces fuera exponerme delante de miles de flashes.
-Ahora cuando llegues a la alfombra posas cinco minutos por cada lado, cinco por el izquierdo y cinco por el derecho – hablaba Stephanie mientras salíamos del hotel dirección al teatro donde se celebraba el festival.
-Me parece excesivo, pero tu mandas – conteste a la vez que miraba mi móvil….Pues ahora mismo me estoy fumando un cigarro con el guión en las manos, esta última escena va a matarme ¿y tu?, ya te has metido a todo el mundo en el bolsillo….contestó esa niña que tan loco me volvía al mensaje que acaba de mandarle, sin pensarlo dos veces marque el botón de llamar.
-Robert!, ¿donde narices vas?, déjate el teléfono tenemos que irnos – grito Stephanie, viendo que me alejaba de ellos para hablar.
-Cinco minutos – roge mientras esperaba a que Kristen contestara el teléfono.
-Hey, ¿que tal? – sonó de repente su voz a través del móvil, esa voz que tanto echaba de menos.
-Pues aquí estoy, engalanado y apunto de subirme a una barca.
-A una barca?
-Si jeje, del hotel al teatro hay un rió y digamos que para que todo sea más teatral pues nos piden acceder a el por el rió, en vez de en coche que la verdad también se tarda más, pero bueno así los fotógrafos tienen su foto al salir del embarcadero.
-Dios, me alegro de no estar allí te lo juro jeje.
-Bueno yo me alegro de no estar en tu piel, ¿como lo llevas?
-Pufff, ya no estoy tan frustrada como hace dos días, ahora solo lloró.
-Eso es bueno – para el papel de Bella.
-Si….- contesto únicamente, trayendo con ello un gran silencio. Sabía que le pasaba algo, había algo que no quería contarme, lo podía notar no solo por el modo en el que decía sus palabras sino porque desde que nos separemos, hacía ya tres días, estaba rara, como distante o más bien como si algo le preocupara en demasía.
-Estas bien de verdad?
-Si, es el papel Robert, no es otra cosa, estoy bien de verdad – contesto intentando sonar sincera, pero la conocía, la conocía demasiado y sabía que había algo que la preocupaba.
-Robert tenemos que irnos! – grito Stephanie interrumpiéndonos.
-Corre, tienes que irte hablamos luego.
-De verdad estas bien? – volví a preguntar preocupado.
-Que si tonto, pásalo bien vale, y comete la cámara.
-Lo intentare….te hecho de menos.
-Y yo, hablamos luego – y colgó, haciendo con ello que mi preocupación aumentara más todavía.
-Vamos – volvió a repetir Stephanie comenzando a andar para que la siguiera por las calles francesas, pero aunque mi cuerpo estuviera allí, mi cabeza seguía estando en Vancouver, concretamente pesando en ella.
Nuestra despedida el domingo no fue fría, ni mucho menos, tampoco fue de esas cariñosas en las que te llenas de besos y falsas promesas, simplemente ambos conocíamos que nuestro tiempo juntos se estaba agotando y esta separación era el primer paso, porque después de estos días vendrían los de Italia, donde si estaríamos juntos pero después…después cada uno seguiría con su camino y volveríamos a ser lo que éramos hasta entonces, buenos amigos…, la diferencia estaba en que ahora lo éramos con derechos o como lo quieran llamar y eso en el fondo ya era algo más de lo que yo aspire a conseguir con ella algún día…, aunque realmente yo quisiera más.
Desde el mismo momento en el que sus ojos verdes se cruzaron con los míos, mi cuerpo se estremeció, era tan diferente a nadie que hubiera conocido, y día a día me lo demostraba. Cada vez quería pasar más tiempo con ella, al principio me negaba a creer que fuera algo más que una simple atracción física, pero con el paso de los días fui dándome cuenta que por suerte o desgracia me estaba enamorando, como un idiota, como quizás nunca me había pasado.
Sentía la necesidad de cuidarla, de protegerla y mimarla, la necesidad de ser mejor persona, pero todo eso me llevo a cometer mil y un errores, hasta el punto incluso de degradarme a mi mismo, de hacerla infeliz a ella y a todo el mundo que me rodeaba, pero sobre todo, ese tiempo me llevo a madurar como hombre, a centrarme en mi trabajo, a saber diferenciar bien las cosas y saber bien lo que quería, que no era otra cosa que ella.
Ahora podría decirse que era feliz, tenía trabajo, vivía de un mundo al que muchos desean acceder pero pocos lo consiguen, aunque esto llevaba de la mano una fama que no quería…, odiaba llamar la atención, ser el centro de todos cuando llegaba a un sitio, tener que llevar conmigo a un sequito de guardaespaldas y sobre todo haber perdido mi derecho a la intimidad. Me mataba tener que llevar cuidado con cada uno de los pasos que daba, ya que estos eran visualizados y tragiversados al antojo de los paparazzis, encima apenas podía salir de mi hotel sin ser visto o coger un avión sin tener que soportar las mil y una idioteces que me preguntaban. Pero todo esto no era más que las secuelas de una fama que en ningún momento busque, porque si me llegan a avisar de esto antes de hacer la película…., no, la verdad es que no hubiera reculado en mi decisión de participar en ella, porque gracias a ella había conocido a una de las mejores personas que jamás creí conocer…, a ella, ella que con solo una mirada se robo mi alma.
Ahora comprendía que todos esos meses de desesperación, de rabia y celos contenidos, todas esas lagrimas derramadas habían valido la pena por permanecer a su lado, por abrazarla, besarla, hacerla mía como tantas y tantas veces lo era y eso era algo que nadie podría quitarme, por muy alejado de ella que estuviera.
Llevaba su aroma impregnado en cada uno de los poros de mi piel, me bastaba solo con cerrar los ojos para volver a sentir todas y cada una de sus caricias, para volver a escuchar su risa, esa que tan clavada tenía en mi cabeza, esa mirada felina que desde aquel primer día me había marcado como el depredador con su presa, sus muecas, sus gestos, incluso sus impulsos, esos que a veces me hacían desear estar lejos de ella pero que a la vez admiraba tanto, pues formaban parte de su esencia.
Iba a echarla de menos, aún sin estar separado definitivamente de ella lo sabia, despertar a su lado, abrir los ojos y ver su rostro angelical respirando tranquilidad, sus pequeñas manías, esas que se limitaban a gritarme cada vez que no veía las cosas ordenadas o cada vez que la desconcentraba cuando estaba haciendo algo. Ella era así, un tía sensata, mucha más madura de lo que debería ser para su edad, perfecta en todos los sentidos, dedicada en cuerpo y alma en todo lo que hacia, como si se tratara de la hija ejemplar que todo padre desea, pero nada más allá de la realidad, al contrario día a día no dejaba de sorprenderme, sus pequeñas locuras, esas que hacía de modo inesperado, aquellas que me confirmaban que de muñeca de porcelana poco tenía, al revés de frágil tenia muy poco, pues ella era bien capaz de cuidarse a si misma y de proteger a los demás, esas locuras que hacían que cada día perdiera más y mas la cordura…locuras como las realizadas por mi cumpleaños.
Hacía apenas pocos días de el, pero tenia claro que jamás olvidaría mis veintitrés años…de eso ya se había encargado muy bien ella. No solo le basto con compinchar con medio equipo de rodaje para que me felicitaran por sorpresa o con coger el teléfono y terminar de convencer a mis padres para que estuvieran conmigo allí, ni tampoco con llevarme medio arrastras y no tan arrastras al baño del local donde terminábamos de celebrar, sino que además consiguió dejarme sin habla a mi, a mi que me caracterizo por hablar cuando más nervioso estoy.
En ningún momento llegue a imaginar lo que tramaba cuando se encerró en el baño mientras yo abría, el que creía que iba a ser mi único regalo material, pero me equivoque, y vaya si lo hice, pues cuando salio de su encierro lo hizo vistiendo una de mis prendas y escondiendo lo que sería otro de mis regalos. ¿Cómo se dice?, me dejo, si, me dejo totalmente anonadado, esa es la palabra para describir como me quede cuando se desprendió de mi camiseta, dejando entrever las minúsculas ropas que tapaban justo lo necesario para no aparecer desnuda ante mi.
Estaba, dios mió como estaba, solo de recordarlo mi entre pierna se resentía y no era para menos, ante mis ojos tenía a una mujer, a una diosa con cara de ángel y cuerpo endemoniado. Sexy es poco para describir como se veía, se veía atractiva, seductora, sensual…, para nada era la tía tímida que muchos creían, ese pudor que pudiera tener, ese que le hacía ponerse nerviosa cuando no controlaba las cosas había desaparecido, ni rastro de el. Nunca se me olvidara como me miraba, esos ojos clavados en los míos, esos ojos que poco tenían de ingenuidad y si mucho de deseo…, esas gemas penetrantes que no dejaban de mirarme mientras sus manos acariciaban cada una de sus preciosas y marcadas curvas.
De su boca salían palabras que ni siquiera comprendía, pues me era imposible pensar con claridad ante la imagen que me estaba ofreciendo. Ver como sus dedos paseaban libremente acariciando su vientre, sus senos, su cuello, sus labios…., sencillamente era algo que me estaba superando y sobretodo saber que lo estaba haciendo por mí, que era a mi a quién estaba seduciendo de la forma más perversa que existe, que era por mí…por quién se había vestido así.
Sus caricias sensuales siguieron avanzando estrepitosamente hasta cierta zona erógena de su cuerpo, zona que deseaba ser yo quién estimulara, pero no podía negar que estaba disfrutando demasiado viendo como ella misma lo hacía. Mis manos aferraban fuertemente uno de sus pies, colocados estratégicamente sobre mi miembro, mientras sus gemidos llenaban la habitación. Estaba claro que quería matarme…y lo estaba consiguiendo lentamente.
No se si pasaron segundos, minutos u horas hasta que me abalance sobre ella para sentarla en mi regazo, bastante insoportable se me estaba haciendo ya la escena, necesitaba tenerla, sentirla gemir por mis caricias y no por las suyas propias, necesitaba estar dentro de ella con un urgencia, llenarla por completo con cada una de mis embestidas, pero me precipite al pensar que me iba a resultar fácil hacerlo. En un gesto hábil me recostó en la cama, no sin antes deshacerse de mi camiseta, y con sus labios comenzó a recorrer toda la extensión de mi cuerpo. Sentía su lengua húmeda acariciando mi cuello, mi clavícula, mi pecho, mi vientre, así hasta llegar a mis pantalones, los cuales estorbaban para su propósito.
Lo siguiente que note, pues estaba totalmente ido con cada una de sus caricias, fueron sus dedos paseándose por mis piernas, así hasta llegar a mis inglés para acabar finalmente tomando mi más que excitado miembro. De repente deje de sentir sus besos por mi vientre, lo que me llevo a buscar sus ojos, los cuales me miraban de manera dubitativa, como si quisiera hacer algo pero no supiera como, pero de pronto la expresión de sus ojos cambio dejándome totalmente boquiabierto. Ahora su lengua no estaba concentrada en ninguna de las anteriores zonas, ahora su lengua se paseaba lentamente por mi pene, haciéndome estremecer con apenas ese contacto.
Si no fuera por la oleada de placer que estaba sintiendo, hubiera pensado que todo era producto de mi imaginación. No era la primera vez que alguien me hacia algo así, pero si la primera que ese alguien era ella, ella la mujer que un día llego para cambiarme la vida por completo, aquella a la que nunca le pediría nada, me bastaba con dárselo yo, me sobraba con ser yo quién recorriese su cuerpo, quién besara sus curvas, quién la hiciera estremecer con el roce de mis dedos en su piel, pero esa noche fue ella quien me lo dio todo a mí, fue ella quién seco mi garganta, quién me hizo jadear como nunca antes había echo, quién me llevo hasta la más torturadora de las locuras….y todo ello por que sí, porque quería hacerme feliz. Pero de la que ella no se daba cuenta era que tan solo su presencia me bastaba para serlo.
Sea como fuere ahora eso formaría parte de mis recuerdos, recuerdos que nunca olvidaría, recuerdos que estaría dispuesto a retomar en Italia o donde fuera, pero ahora debía centrarme en mi carrera, sonreír, ser lo más agradable posible y cruzar los dedos esperando llamar la atención de algún productor.
La audición de la película fue como esperaba, o más bien como lo había sido mi presencia desde que estaba en el festival, flashes por aquí, flashes por allá, he de decir que hasta me estaba acostumbrando a todo ese revuelo de fotógrafos por un lado y preguntas por otro, pues ya eran muchos los días aguantándolo, pero eso no quería decir que me gustara, más bien me incomodaba bastante pero….como bien decía Stephanie, ¿cuantos tienen la oportunidad de estar donde yo estaba ahora y rodeado de la gente con la que estaba?..., era mi oportunidad…y no me quedaba otra que aprovecharla.
Jueves, por fin estábamos a Jueves, apenas unas horas me separaban de marcharme de este lugar y me acercaban a ella, solo me quedaba una última cosa, una última fiesta y ya, ya sería libre de toda esta locura.
AmFar, una de las mayores fundaciones encargadas en la investigación sobre el sida y sus posibles futuras curas, celebra todos los años una de sus mayores fiestas, justo a punto de la clausuración del festival, con el fin de recaudar fondos para continuar con su lucha. A esa fiesta no solo están invitados todos los famosos que quisieran asistir, estén o no en Cannes, sino además toda la sociedad adinerada del mundo, de echo estos últimos son los que más interés se tiene que asistan, por ser los que más dinero aportan, ya que además de pagar el alto coste de la cena son los que acababan pujando, si, si, he dicho pujando, el motivo de la gala no era únicamente cenar sino pujar en la subasta que se hacia con los objetos que ceden algunos famosos y como no, este año sin comerlo ni beberlo me vi envuelto en dicha subasta.
-Que tal Robert?, estamos encantados de que estés aquí – me saludaba uno de los coordinadores como si me conociera de toda la vida – oye, vas a participar en la subasta ¿verdad?
-Eh, pues no se, no sabía nada así que no he traído nada con lo que….
-Tu tranquilo, pensamos en algo rápidamente – dijo como si fuera cualquier cosa…. Y vaya si pensó en algo…justo en lo último que llegue a imaginarme, pues mientras algunos subastaban objetos personales o incluso la oportunidad de pasar unos días de vacaciones junto a ellos, a mi me toco pasar parte de mi velada, por llamarlo de alguna manera, con dos de las mujeres allí presentes y no contentas con eso además darles un par de besos a cada una de ellas, vamos en pocas palabras se subasto mi compañía y mis besos, pero todo era por una buena causa ¿no?. Y aunque al principio me pareció una de las mayores estupideces, he de decir que pagar por diez minutos de mi tiempo la cantidad de 22.000 euros resultaba halagador, ¿tanto merecía?, estaba claro que no me conocían, sino de seguro hubiera sido mucho menos la cantidad pujada.
Gracias ha esta cena me habían quedado clara varias cosas, la primera, la gran falsedad que existe en este mundo, muchos, por no decir la mayoría de los invitados habían asistido al acto por el mero echo de la foto y así quedar bien ante el resto, otros directamente iban para llamar la atención, famosos que alguna vez habían hecho algo o simplemente eran hijos de y como no, no querían perder su status. Otra de las cosas que me habían quedado claras es que se puede pertenecer a este mundo y no tener porque caer en esa falsedad, pues algunos de los invitados estaban allí solo por el echo de ayudar, no buscaban la foto, no buscaban quedar bien, simplemente eran famosos que utilizaban este “privilegio” para ayudar.
Después de la cena llego la fiesta, en principio no tenía ningún pensamiento de quedarme más de lo necesario, ya que llevaba todo el día queriendo hablar con Kristen pero me fue imposible ya que esta no atendía el teléfono, lo que nuevamente volvió a recordarme la última conversación que tuve con ella y como no a preocuparme, pues era más que evidente que le sucedía algo. Además de mi preocupación se sumaba el hecho de que no estaba cómodo en el lugar, mirara a donde mirara veía esa falsedad, a toda esa gente poderosa que son capaces de utilizarte como mariotas a su antojo y aplastarte con el dedo cuando ya no les sirves. Pero como no me quedaba otra que quedarme allí, ya que en teoría me beneficiaba, pues tuve que echar mano de aquello que hacia todo más….más llevadero, el bendito alcohol.
Pero lo que tenía muy claro, aún con mis muchas copas de más, es que yo no valía para ser el espejo donde alguien se mirara, no valía para ser ejemplo a seguir, y no lo quería, yo no quería eso y bajo ninguna condición dejaría que hicieran de mi lo que no era, y si ello implicaba perder todo lo conseguido pues…, pues me daba igual, total la fama me llego de golpe y a estas alturas era bastante consciente que de la misma forma en la que vino se podía ir, así que estaba preparado.
-Como va la noche? – me pregunto Emili Hirsch, quién por cierto fue compañero de reparto de Kristen en Into the Wild, como bien se había encargado él de recordarme desde que lo había conocido, hacia apenas dos horas.
-Bueno pues va – conteste antes de darle un trago a mi Heineken.
-Las fiestas así son estupendas, conoces a gente importante, tienes la oportunidad de conseguir algún que otro trabajo, de dan de comer y de beber y bueno también esta la parte divertida, conoces a muchas chicas – dijo dándome un codazo en el brazo a modo complicidad.
-Si jeje – fui lo único capaz de responderle. El tío no era mal chaval, al contrario parecía muy buena gente, de hecho al principio había llegado a echarme unas buenas risas con él, pero fue preguntarme por Kristen y comenzar a hablarme de ella, de la gran admiración que sentía hacía su persona, de lo buenos amigos que se hicieron durante el rodaje de la película y de la lástima de que ella fuera menor y además tuviera novio, para que la pequeña amistad que parecía que habíamos entablado, se esfumara.
-Por cierto quiero presentarte a una amiga, mira ella es Erika Dutra, una buena amiga.
-Hola – salude a la chica que tenía ante mis ojos.
-Encantada – sonrió.
-Igualmente – respondí cortésmente.
-Dicen que estas hecho todo un Casanova – ¿perdón?
-Si? Jejej – conteste tras varios segundos - ¿quién dice esa vil mentira? jeje.
-Bueno por lo visto atraes a muchas mujeres.
-Que las atraiga no significa que me las ligue, soy incapaz de decir más de dos palabras sensatas cuando tengo delante a una chica.
-Eso es porque te pones nervioso.
-Si es por eso que alivio, pensaba que tenia alguna deformidad congénita te lo juro - ¿Por qué estaba hablando de ese tema con una desconocida que hacía apenas diez segundos había conocido?
-Jejeje, ¿te pongo nervioso?
-Por? – pregunte tragando en seco el sorbo que le di a la cerveza.
-Por nada, solo que como me acabas de hacer una demostración de lo que te sucede cuando tienes a una mujer delante, pues quiero confirmar mi teoría – contesto dejándome totalmente a cuadros.
Vale la chica no estaba mal, sinceramente no estaba nada mal, alta, delgada, rubia, simpática, agradable, con unas piernas largas, pero….pero que se insinuará de la forma en la que lo estaba haciendo…no, no iba conmigo además mi cabeza me gustará o no estaba pensando en otra mujer, así que me toco ser lo más agradable que pude con ella hasta que vino Stephanie en mi busca…ya que me reclamaban.
Y vuelta a empezar con lo mismo, preguntas y más preguntas sobre mi personaje, - ¿qué se siente el la piel de un vampiro? – o - ¿cómo te preparaste para el rol? – o la mejor de todas - ¿tienes novia?. Mis respuestas a esta última pregunta eran constantemente las mismas, “no, no tengo novia, y tampoco tiempo de tenerla”. Ambas afirmaciones eran ciertas, novia no tenía, mi relación con Kristen no podía definirse de esa forma y en cierta forma, aunque quisiera más de ella…no me quedaba otra que conformarme, ya no por ella, sino porque la realidad, algo de lo que me había dado cuenta en los últimos días, era la siguiente…¿que tenia yo para ofrecerle?....nada, no tenía nada, solo largas esperas para poder volver a vernos o llamadas interminables de teléfono, pero nada tangible, nada palpable, no podría ir a abrazarla cuando estuviera mal, no podría consolarla como me gustaría cuando ella más lo necesitara, no podría estar a su lado cuando más lo quisiera, como justo ahora, como justo en este momento que ella lo estaba pasando mal y a mi me tocaba estar a miles de kilómetros separado de ella…, no, además ella tenía su carrera, una por la cual llevaba años luchando y yo, yo acaba de entrar en este mundo y tenía que aprovechar la situación.
Esa era la realidad, yo jamás podría llenar sus expectativas, no podría estar con ella como me gustaría estar, así que por más dura que fuera la realidad ella necesitaba a otra persona para estar a su lado, no a un tío como yo….
-Y esto que es?
-Mi último regalo.
-Pero…
-Ábrelo vale.
-Es…, es un anillo.
-Lee lo que pone.
-“Quédate”.
-¿Te acuerdas…de lo que siempre me has dicho?
-Te he dicho muchas cosas.
-Si, pero una vez dijiste y luego me volviste a repetir que si te pedía que te quedaras, te quedarías…te lo estoy pidiendo, te pido que te quedes conmigo, que nunca te olvides de mi, estés o no con otra persona, estés cerca o lejos, nos veamos o no…
-Eso nunca, nunca podría olvidarme de ti.
-Robert, despierta ya estamos en Italia.
-Eh?, ya, ¿ya hemos llegado? – pregunte intentando despertarme – pocas veces me quedo durmiendo en un avión.
-Si jeje, ¿que te pasa, te duele la cabeza?
-El alcohol, la fiesta, esa gente – conteste asqueado mientras me frotaba los ojos.
-Eso es Hollywood querido – dijo Stephanie en respuesta a mi cara de desaprobación.
-Pues si es eso no lo quiero.
-Créeme…, conocía la respuesta de ante mano.
-Pues ya sabes, borra de tu lista todo tipo de actos parecidos a ese o todo lo que tenga que ver con convertirme en un maniquí.
Y en el próximo…..pelea jejeje
Bueno lo de siempre, nunca me cansare de daros las gracias por todos los ánimos, de verdad que sois el impulso que me hace escribir todos los días….
Elyss jejej, cuando escribas el comentario, antes de publicarlo le das a la pestaña de comentar como, donde pone seleccionar perfil y seleccionas en nombre y escribes el tuyo vale jeje y no te preocupes que por no saber ponerlo no eres la mas tonta jejeje, ni siquiera tonta, Ellen, sugerencia aceptada, la verás pronto jejej, chicas si alguna más se ofrece yo estoy abierta a cualquier sugerencia solo decírmelo ok …, Nana, me gusto mucho el comentario, he de reconocerte que me emocionaste un poquito jeje, no esto lo tengo como hobbie y además es la primera vez en mi vida que escribo, mi carrera no tiene nada que ver con esto jejej….besitos chicas os quiero…
Otra cosa, que no tiene que ver nada con este fic, pero si con un fic jejeje, haber mi querida asesora/publicista/abogada y mil y una cosas mas que tiene por nombre Pau y yo nos hemos juntado y estamos haciendo un fic, en este caso sobre Bella y Edward, así que anuncio a bombo y platillo jejejeje, que fantasiosa soy yo jejej, que mañana colgaremos la portada con su correspondiente título, aunque alguna ya lo sabe he paz jejeje, y el prólogo, no os voy a decir mucho sobre el ahora, solo que las que nos conozcáis imaginar algo escrito conjuntamente jejeje, vamos que la risa esta asegurada, así que espero que mañana lo leáis ok …. Ahora si me voy, mañana nos leemos besos….
Publicado por
Almu
en
18:54