ACTUALIZACIONES DEL BLOG

CAPÍTULO LIX

Tocaba el jueves pasado, lo se, pero la debilidad que tenemos las personas a las que nos gusta la fiesta más que un caramelo es que lleguen las de tu pueblo, o lo que es lo mismo, cinco días de comidas, charangas, alcohol, cenas, música, desfiles, retretas….pufff, vamos que…lo de escribir….como que no….Y si a todo esto le sumas un dedo roto, un catarrazo bestial más una mala reacción al medicamento…la cosa se sigue complicando.
Hoy cuelgo My Angel y mañana colgare ¿Quieres? debido al retraso con el primero, pero a la semana que viene invertiré los fics e intentare colgarlos como ya dije en principio.
Y puesto que a esto le queda poquito, pues voy a ir empezando a dar ya agradecimientos con aquellas que vais comentando, ya que consciente o inconscientemente, me animáis un montón.
May – No es malo que pienses que el amor es suficiente, al revés, y aleja esos presentimientos, o no jeje. Te aseguro que yo también lo voy a extrañar.
Karla – Pienso exactamente igual que tú, si no existe un equilibrio, un dar y recibir mutuo, todo se acaba evaporando y lo poco que pueda quedar, te quema.
Grisel – Madre mía lo que dio dieron de si las pasteleras y el dichoso pantalón…¿Qué haría para ir así de…?, me callo que luego no paro…Joder….
Anónimo – Me retrase, fue más de una semana, pero bueno…encantada de que sigas ahí aunque tarde.
Nuri – Pues fíjate que quizás hoy me digas que no te gusta, no se, no me acaba de convencer…Y para nada se te va, pienso exactamente como tu, ojala se pudiera decir que con amor basta pero….A pero si se trata de esta pareja si que vale ¿no?...Vaya, vaya…
Bels – Me gusta tu manera de ver las cosas…Es menos complicado, teniendo amor, y si este te hace feliz….Me hacéis dudar ya he chicas…ya no se que teoría seguir :-}
Adry – Primero, no te mueras, quien me va a amenazar en el msg si no estas tu ¿eh?...A mi también me entran ganas de golpearlos muchas veces…., sinceramente no se como aguantan…Yo si me muero de la risa con tus comentarios….
Mariel – Gracias por las felicitaciones ;-), no pensar en el final, aún queda…algo queda así que nostalgias fuera…
Mami – Ni yo misma se como va a acabar todo esto…de verdad cada día lo se menos…Te echo de menos…
Anónimo 2 – Gracias….Oye, yo nunca os hago sufrir…si fuera mala de verdad…jum….
Ayyys – Yo si que necesito amor y no estos :-S…¿Premio Planeta?...dirás premio plátano….porque vamos…:-D
Esme – Gracias por las felicitaciones, ha costado, pero ya esta hecho. Ves, otra teoría muy cierta…no si al final….Presentimientos fuera….el de todas fuera…
Anónimo 3 – Si, ya tenemos la dichosa foto que tantas pedían…pobres caras las de algunas…Soy un poco joditera lo reconozco…:-}
Klaudia – Si sientes llamarme así, llámame así. Y gracias por esas palabras tan bonitas, y por supuesto espero que tu hermana ya se encuentre mejor…seguro que si. Es que, la frase solo nos viene a la mente cuando las cosas van mal, así somos los seres humanos, todo bien, a vivir la vida, y cuando la cosa se complica…llegan las dudas…Muy buena tu teoría también. Me ha encantado tu comentario…
Al – Inglesa, como no te voy a perdonar, tu aprendiendo ingles y pendiente del blog, gracias. Te has expresado muy bien, así es como pienso yo también.
Miluska – Muchas gracias Milu, y no te preocupes por tardar, lo importante es que si queréis leerlo lo hagáis…
Jeraldinne – No se si eres nueva cielo, si es así bienvenida, sino es así perdona pero tengo tantas cosas en la cabeza que muchos nombres ya se me olvidan. Gracias…
Marianna – Bienvenida, espero que la historia te guste. Gracias por tus palabras…
En definitiva chicas, según yo, el amor lo puede todo siempre y cuando, merezca la pena, siempre y cuando por ambas partes haya compromiso por cuidar ese amor, vamos que el amor es como una planta que hay que regar todos los días sino…no se recogen frutos…

Bueno y después de toda esta parrafada…..



CAPÍTULO LIX - Soñar...Olvidar

Kristen

-¡Mierda de lentillas! – grite tras conseguir deshacerme de una de ellas.
-Y eso que decían que estas eran mejores que todas las anteriores – dijo Nikky colocándose a mi lado.
-Serán mejores las vuestras, porque lo que son las mías, aquí llevo quince minutos y solo he conseguido quitarme una – conteste resignada tras un nuevo intento frustrado de quitarme la que me quedaba.
-A ver, deja que te ayude. Ya no sales como antes, ¿todo va bien? – pregunto mientras esperábamos que el colirio para ojos que acaba de echarme blandeara un poco el molesto objeto.
-Intento evadirme lo máximo posible de mi triste realidad, por lo demás todo esta bien.
-A veces son un poco lastre los paparazzis - ¿un poco? - Esta noche hemos quedado para dar una vuelta, si os queréis venir Robert y tú.
-Lo dudo, un amigo de Robert esta en la ciudad y ni aún así creo que salga de la habitación – al menos ganas no tenía lo más mínimo.
-Tonta serás si no sales – afirmo mientras metía su dedo en mi ojo - Esto ya esta – dios….que alivio - No es bueno estar siempre encerrada, así jamás te acostumbraras a ellos.
-No me interesa acostumbrarme a ellos – y menos hablar de ese tema cuando había estado más de ocho horas trabajando.
-Si pero… ¿vas a dejar de hacer lo que te gusta por ellos? – pregunto seria. Ni siquiera respondí, para qué si ya era un hecho para todos que ellos eran el motivo de mi cambio de actitud.

Claro que me apetecía salir, mentiría si dijera lo contrario, pero que ganaba haciéndolo, ¿una foto de mi cara mosqueada publicada horas mas tarde en toda la red de internet?, ¿tener que dar alguna que otra mala contestación?, o peor aún, tener que callarme mis pensamientos de todos los sitios donde podían meterse sus cámaras. No, definitivamente para eso prefería quedarme en el hotel.

Dicen que la mejor opción a toda esta situación es pasar, pasar de todo y esperar que se cansen, esperar a que las cosas vuelvan a ser como antes pero… ¿si después de un año no lo hacen?, si tras un año de continuas persecuciones a la entrada y salida de cualquier aeropuerto, hotel o restaurante…Si tras doce largos meses esperar no te lleva a nada ¿cuál es la solución entonces?

Si alguien sabe la contestación, me gustaría saberla, y ya de paso que me digan la forma de actuar ante todo esto, porque yo, por mas que intentaba habituarme…no podía.

Iba tan absorta en mis pensamientos que apenas me di cuenta cuando el coche llego a una de las entradas traseras del hotel. Lo mismo paso cuando el timbre del ascensor me indico que ya había llegado a mi planta y más de lo mismo cuando en vez de entrar en mi habitación, como tenía pensado en un principio, entre en la de Robert, dejando en el olvido mis intenciones de darme una ducha relajante e irme a dormir.

Ahí estaba él, recostado boca a bajo sobre las sabanas de aquella gran cama y rodeado de algunas hojas sueltas que interprete, debían ser del guión dada la conversación que tuvimos hacia algunas horas en la que me decía que no conseguía centrarse con una de las escenas.

No pude evitar sonreír una vez me senté a su lado. Ese toque de serenidad reflejado en su rostro era tan contradictorio al que tenía cuando estaba despierto. Su rostro relajado y su respiración apausada, tan diferentes a las muecas que formaban sus facciones cuando la tranquilidad no predominaba en él.

Otra sonrisa surco mis labios cuando los suyos emanaron un suspiro. ¿Qué estaría soñando?, algunas veces me gustaría saberlo. Otras simplemente me gustaría saber que pasa por su mente, en que piensa cuando nos peleamos, cuando nos demostramos lo que sentimos, cuando sus caricias dibujan mi cuerpo….cuando nos entregamos el uno al otro sin reservas.

Vaya locura, es impresionante como puede cambiar todo. Hace un año eran otros los brazos que intentaban consolarme, otra mente la que intentaba comprender, o eso quería creer ya que en ese tiempo, mi mayor preocupación era poder evitar mis sentimientos hacia una persona distinta a la que estaba conmigo, mis sentimientos hacia él, esos que desde hacia mucho ya sentía…. Y ahora, ahora que todo estaba claro, ahora que ya no había ninguna duda, era otra sombra la que se instalaba sobre nosotros, una, que cada vez me costaba mas sobrellevar.

Pero lo tenía a él ¿no?, él, que se había convertido en mi mayor apoyo sin ni siquiera pretenderlo. Ya no solo era mi amigo, mi pareja o mi amante, era más….era mi pilar, en el que me sostenía, en el que me apoyaba cuando las cosas se complicaban…Y eso… no tenía porque cambiar ¿no?

No, no tendría porque hacerlo.

-Hey…dormilón – susurre cuando sus labios besaron la yema de mis dedos justo en el instante que los acaricie.
-Tengo sueño – sonrió sin abrir los ojos.
-Eres un vago – dije acariciando ahora el contorno de sus ojos, los cuales seguían completamente cerrados.
-¿Qué hora es?
-Van a dar las doce – respondí sin dejar de acariciar su rostro.
-¿Las doce?...apenas estaba amaneciendo cuando me dormí…. – expreso un tanto sobresaltado a la vez que se sentaba sobre la cama dándome ahora una mejor visión de su cuerpo desnudo salvo por una prenda - Tienes ojeras – susurro mientras su mano acariciaba esa zona de mi rostro y sus ojos se clavaban en los míos.
-Estoy un poco cansada – sonreí. Me encantaba ver la expresión de su rostro recién levantado. Sus ojos hinchados, sus gruesos labios producto del descanso, las marcas de las sabanas gravadas en un lateral de su cara….ese pelo tan despeinado, las leves arrugas que se formaban en su rostro cuando sonreía, esas que recién despierto se acentuaban más. - ¿Cómo llevas la escena? – pregunte desviando la mirada de él mientras recogía los papeles que le rodeaban. Como siguiera observándolo…
-Pufff….yo que se, últimamente no estoy muy centrado.
-Si quieres la repasamos juntos, así la practicamos – sugerí a la vez que mi mano libre intentaba ordenar el desastre que acaba de hacerse en su pelo.
-Más tarde quizás, ahora dúchate y acuéstate.
-No tengo sueño – afirme a la vez que otra sonrisa se escapaba de mis labios.
-Pero estas cansada – insistió haciéndome con ello negar.
-No lo estoy… - vale, un poco si pero….no tenía mas ganas de seguir pensando, tenía ganas de desconectar - A ver – mire el guión, aunque esta escena ya me le sabía a la perfección - …. El matrimonio es…tu condición para transformarme tu ¿no?
-Kris…
-Calla y contéstame – rogué.
-Vale…. – suspiró – Si
- Vale, quiero negociar mi propia condición.
-Dime lo que quieres, y lo tendrás.
-¡Ves como si te sale! – rió - ¿Me lo prometes?
-Si.
-Vale…. Ahora viene la parte en la que te beso y tú te resistes – dije pegándome más a él – Pero recuerda que no puedes tocarme – susurre a escasos centímetros de su boca.
-¿Y que pasa si me estas tentando? – contesto con esa sonrisa que tan loca me volvía.
-Que te aguantas igualmente – sentencie antes de acallar su respuesta con mis labios. Que esto no formaba parte del guión era evidente, pero me volvía loca tentarlo de esa manera y más recién levantado.

Imite su sonrisa cuando lo sentí suspirar varias veces mientras mis labios solo rozaban levemente el extremo de los suyos. Siguió quieto, sin apenas moverse, cuando volví a repetir mi caricia seguida nuevamente de una sonrisa al sentirlo protestar por separar nuestros labios. Repetí mi roce una vez más pero esta ya con la intención de saborearlo, de disfrutar de la sensación que me provocaba el roce de nuestros labios.

Error….

-Esto no esta en el guión – murmure separando nuestras bocas al sentir sus manos aferrarse en mi cintura.
-Pues lo improvisamos – respondió llevando su boca a mi cuello.
-Robert…., se supone que tienes que resistirte…decir que no – susurre mientras él seguía concentrado en lo suyo.
-No puedo si me estás tentando – musitó sobre mi piel, erizándola con ello.
-Rob…. Para – proteste alejándome de él – No quieres ensayar conmigo porque me ves cansada, pero si quieres otras cosas – reí – mucho cuento, eso es lo que tienes tu.
-Es que ya me sale bien, y…como no tienes sueño pues…. – sugirió tentativamente mientras su sonrisa, esa que tanto conseguía de mi, se alojaba en su cara a la vez que sus dedos comenzaron a subir lentamente por mi brazo, dando ligueros golpecitos con cada roce.
-Ya te sale bien ¿no?….Que casualidad – ironicé.
-Bueno, si dudas de mi palabra…sigamos… - dijo con tono ofendido, a mí me iba a engañar el cuentista este.
-Eres….eres…..No se lo que eres en este instante – calle bajo sus risas – ¡Arrogante! – grite exasperada golpeando su hombro - ….Vale, como todo esto me sale, sigamos por esta parte – dije ignorando sus carcajadas - Te quiero a ti….mientras sigo siendo yo…mientras te deseo como…ahora.
-Eres una picada…. – rió, ganándose con ello una mala mirada de las mías. En momentos como estos, es cuando deseo saber en lo que piensa - Esta bien…Es muy peligroso.
-Inténtalo…solo inténtalo. Iré a una universidad cara y hasta puedes comprarme un coche….Me casare contigo. Inténtalo…..Esa cara, ¡eso es! – grite animándolo cuando vi la expresión de si rostro. Ahora si que estaba totalmente introducido en Edward.
-Arg….es que….Dios… - grito tirando el guión al suelo.
-Vas bien….lo haces bien, muy bien… - susurre acariciando su brazo desnudo.
-Me mata este personaje, no puedo….¡ con esa nobleza!
-Si puedes…claro que puedes….Eres el mejor… - respondí sin dejar de acariciarlo.
-Entonces tendré que usar esa nobleza más veces contigo – sugirió.
-Me gusta más la tuya – respondí mirando sus ojos fijamente.
-Estoy agobiado…Se me pasara – contesto apartando su mirada de la mía.
Estaba agobiado, de ello no había duda, y en el fondo, sabía muy bien porque.
-¿Quedaste con Sam al final? – pregunte desviando la conversación.
-Si, dice que se pasaría por aquí a echarnos una visitilla. Por cierto Stephanie me llamo anoche para saber cuando puede quedar con tu publicista para no se que de la promoción de luna nueva.
-Eso lo lleva mi representante.
-Pues le digo que lo llame a él entonces – sonrió a la vez que su mano acariciaba mi mejilla.
-Y porque no hacemos una cosa. Quedamos con ellos esta noche y con Sam y su chica, vamos todos a cenar y así de paso te desestresas un poco.
-No te voy a negar que la idea me atrae pero….
-Si es por mi no te preocupes – le interrumpí – ya llevo mejor el tema paparazzis – mentí – Llama y queda con ellos.
-Kris…
-Robert…Llama…
Insistí, insistí a un a sabiendas de lo que podría ocurrir, insistí porque sabía que él lo necesitaba, que los dos los necesitábamos, que a ambos nos vendría bien pero…., las ganas de salir, simplemente no me acompañaban.
Pero tampoco podía ser una egoísta. Vale que yo jamás le había pedido que se quedara conmigo en el hotel las veces que tuvo oportunidad de salir a disfrutar de la ciudad, pero…él se quedaba por mí, aunque yo jamás se lo pidiera él lo hacia porque así le salía. Era lo más justo que por una vez fuese yo quien cediera.
Además, tampoco quería una pelea como la de la última vez. Estaba convencido de quedarnos en el hotel si pero, ¿y si luego cambiaba de opinión?, y si en ese instante, guiado por el estrés, acababa reprochándome algo, algo que verdaderamente no sentía….Pues que ambos acabaríamos diciéndonos tonterías y eso….eso no es lo que yo quería.
…..
-Vale, entonces Robert se va a Japón con Weitz y Kristen….
-A Brasil y México – le contesto John a Stephanie.
-¿Pero porque yo tengo que irme a Japón?
-Porque así lo requiere la productora – contesto Stephanie.
-Pobres niñas, si te escucharan….Que malo eres – dijo Sam irónicamente causando las risas de todos menos la de Robert, él cual parecía estar pensando que responderle.
-¿Entonces de la promoción nos encargamos nosotros cuatro? – pregunte.
-De la internacional al menos si, primero os separan por escasez de tiempo pero después, los cuatro os uniréis para hacer el tour europeo.
-¿Y no podrían incluir un billete más?…..Dos, perdón dos…quise decir dos cariño – rectifico Sam ante el ceño fruncido de su novia.
-¿Quieres hacerla por mi?
-Y aumentar aún más tu prestigio Pattinson…. – ironizo – Yo valgo mas que tu y lo sabes.
-Dios libre a las pobrecitas…Os imagináis, todas esas chicas esperando por ese momento y de repente….sales tu…Que decepción – respondió la novia de Sam señalándolo.
-Me quiere ¿eh? – dijo este bajo nuestras risas – aunque intente negarlo me quiere con locura.
-Claro…
-Perdonar… Los taxis ya han llegado – irrumpió de pronto uno de los camareros del restaurante.
-Han sido rápidos – dijo Stephanie.
-Si, espero que a los individuos no les haya dado tiempo de llegar – respondió John.
-Alguno más habrá, seguro – dije convencida.

Para variar, se repetía la misma historia de siempre. Era poner un pie en un restaurante, ser reconocidos por alguien y con ello, llegar la manada de buitres a la espera de que saliéramos del local. Ya no me sorprendía, me molestaba, claro que lo hacia pero…ya lo esperaba, así que no me pillo por sorpresa cuando uno de los camareros se acerco a nuestra mesa para comunicarnos que varios reporteros estaban por la zona.

Al menos hoy nos había dado tiempo de cenar y charlar tranquilos durante unas horas. Quizás hasta me replanteara agradecerles el gesto….quizás.

Robert aún no había abierto la puerta del recinto cuando a través de los cristales de esta, los flashes de las cámaras comenzaron a saltar. Eran tan patéticos, me daban tanto asco. En la vida había sentido ese sentimiento por nadie, al revés, siempre había respetado a todo el mundo, pero a personas como estas, a personas como estas no podía.

Y todo por el dichoso dinero…. ¿Cuanto ganarían por una foto nuestra?... ¿Tanto valíamos?...Deprimente, así era todo esto.

-Gracias por aparcar el taxi en la misma puerta – dijo Robert al conductor del vehículo nada más poner el coche en marcha – ¿Estas bien?
-Si, otras veces ha sido peor – dije fingiendo una sonrisa. No había sido peor porque el taxi estaba en la misma puerta, pero los gritos, las luces de los flashes, los empujones…las carreras, todo…todo había sido igual que siempre.
-Mierda – murmuro John.
-¿Qué pasa? – pregunte con temor.
-Nada Kris… ¿No podría ir un poco más rápido? – pregunto al conductor.
-Las leyes…no lo permiten señor.
-¡¿Que mierda esta pasando John?! – Grite.
-Nos están siguiendo ¿verdad? – pregunto Robert, haciendo que rápidamente me girara para mirarlo.
-….Eso parece – afirmo mi representante, afirmación que trajo con ello la angustia en mi cuerpo.
-¿Y no puede hacer nada para esquivarlos?

Nadie contesto….

Nadie lo hizo porque simplemente no se podía, porque ellos siempre ganaban, porque siempre conseguían lo que querían. Les daba igual la angustia de la gente, la opresión en el pecho, las lágrimas derramadas….Todo daba igual para ellos.

Intente tranquilizarme. Intente relajarme. Intente controlar mis impulsos, mis ganas de gritar…., mis ganas de llorar. Intente imaginarme en la habitación del hotel, aislada de todo, ajena a todo. Recordé aquellos días en los que nadie me conocía, aquellos en los que la vuelta a casa era tranquila, aquellos en los que podía andar por la calle sin que nadie me mirara…y por un segundo encontré la paz que tanto ansiaba.

Y entonces el taxi freno en la entrada del hotel…y mi sueño se esfumó.

Corrí, corrí a aquel lugar donde me creía segura, donde creía que era intocable, donde pensaba que nadie podía hacerme daño. Llame al ascensor, rogué porque sus puertas se abrieran pronto, por entrar lo antes posible en el, por refugiarme de todo y olvidarme de esta locura.

Nadie me escucho…

-Tranquila… - decía Robert, tranquila me decía, todo acabara también decía y mientras tanto el ascensor seguía sin llegar.

Me apoye en la pared, cerré mis ojos en un intento de sentir las palabras que Rob decía, en un intento de no notar el temblor de mis manos, el estremecimiento de mi pecho, la agitación de mis piernas, el escalofrío de mi cuerpo…

Todo siguió ahí, todo junto al chasquido de la cámara, junto a la luz que esta desprendía al pulsar su botón. Él impresentable también estaba allí, detrás de la armadura que Robert me proporcionaba. Él no me veía, su cámara no lo hacía, pero yo si lo sentía, yo si lo escuchaba. Escuchaba sus preguntas, sus gritos…su atrevimiento a creerse con derecho a estar allí, su protestas por no sonreír a la cámara….

-Lo siento, no puedo – dijo Robert a una fan que ni sabía que estaba allí.
-¿Puedes esperar hasta que estas personas no estén encima de nosotros? – pregunte mirándola, la chica solo asintió y clavo su mirada al suelo. ¿Qué pensaría de nosotros ahora mismo esa chica?, lástima, pena…envidia quizás…No, nadie podía sentir envidia de una vida como esta, me niego a creer que alguien lo haga.

Suspire ante el tintineo del ascensor y una vez dentro de el, respire profundamente cuando sus puertas se cerraron. Ni cuanta me di de la presencia de la chica, que ilusionada, esperaba una firma nuestra. No mire su cara, no podía mirar la cara de nadie, no quería ver la lástima reflejada en los ojos de nadie.

Firme la foto que llevaba entre sus manos y sin esperar a Robert, salí del ascensor cuando este volvió a abrir sus puertas. Aún no había llegado a la puerta de la habitación cuando las lágrimas hicieron acto de presencia en mi rostro.




(músiquita....)

-Kristen….Kris cariño – decía Robert en un intento de consolarme. Hoy no lo hacia, hoy su abrazo nuevamente no lo conseguía – Kris…ya esta…, tranquila…
-No… ¡déjame! – grite separándome de él – Déjame – suplique.
Nadie hablo durante unos minutos, ninguno de los dos lo hicimos…No había nada que decir en ese instante…
-Kristen…Joder – le escuche decir tras un rato en el que solo me dedique a llorar, a intentar mitigar la presión de mi pecho – Dime algo…lo que sea…Grítame si quieres pero por favor, deja de llorar, no puedo verte así – suplico arrodillándose en el suelo para colarse a mi altura. Sentí sus manos acariciar mi cara, sus dedos limpiando las lágrimas que la tela del sofá no habían absorbido – Por favor – volvió a pedir pegando su frente en la mía.
-No puedo más – solloce.
-¿Como que no?, claro que puedes, claro que podemos.
-No…no…
-Esto pasara…pronto pasara.
-¡¿Cuando?! – grite a la vez que me erguía sobre el sofá – Cuando Robert, ¿Cuándo?...¿Cuando nos hartemos?, ¿cuando nos destruyan? …. Yo era muy feliz antes…Quiero recuperar esa vida de antes.
-Cuando la película termine todo…
-¡No! – volví a gritar levantándome del sofá – Es la misma puta excusa siempre, estoy harta de ella.
-Pero es que es la verdad Kristen…Es que no nos queda otra que acostumbrarnos – dijo colocándose a mi lado.
-Ves porque nunca quiero salir, lo ves… - recriminé.
-Pero es que la solución no es quedarse aquí encerrados…
-No claro – le interrumpí - La solución es lucirse ante ellos.
-No, la solución es aprender a vivir con esto, esa es la solución.
-Pues aprende tú, porque yo no quiero – sentencié limpiando los restos de mis lágrimas.
-Y que hago con los putos paparazzis Kristen, ¡me los como! ¿Eh?, ¡me los como! – grito a la vez que se acercaba a mi.
-No me grites – pedí.
-No pretendo gritarte…, solo quiero que entiendas que esta situación también es muy exasperante para mí – contesto a la vez que intento abrazarme. Me aparte.
-Robert esto es insoportable.
-Lo se…
-No podemos seguir así – dije dándole la espalda.
-Ahí más sitios, sitios donde podríamos ir y estar más tranquilos…
-¿Dónde? – reí – Donde si ni siquiera en este puto hotel los controlan.
-No se, Inglaterra por ejemplo, allí hay leyes que no existen aquí…
-¿Estas pensando en volver allí? – pregunte temerosa.
-Es una posibilidad que…
-¿Y Pretendes que lo deje todo y me vaya contigo? – le interrumpí a la vez que lo encaraba.
-Pretendo intentar ser feliz – dijo serio – Y tu… ¿Qué propones tu?
-No se…estoy muy confundida ahora… - ahora mismo no podía pensar en nada.
-Déjame que lo adivine. ¿Mandarlo todo a la puta mierda?, terminar lo nuestro quizás… ¿Serías así más feliz?- pregunto bajo mi incredulidad - Pues que sepas que yo no, prefiero todo esto antes de perderte.
-Robert…
-¡Que! – gritó encarándome - Dilo de una vez, di lo que quieras pero dilo ya, cuanto antes mejor…

No respondí, no pude hacerlo porque simplemente ahora mismo no sabía lo que quería, porque ahora mismo solo sentía la sensación de vació, el miedo a ver como volvía a perder el control de mi vida, el control de todo….

Las lágrimas volvieron a hacer acto de presencia cuando cerré la puerta de su habitación sin ni siquiera despedirme. No podía mirarle, no podía decirle que intentara comprenderme cuando ni yo misma lo hacía.

Explote, explote como nunca lo había echo cuando me encerré en el baño de mi habitación. Necesitaba estar sola, en un sitio pequeño, donde nadie me viera, donde nadie me escuchara, donde nadie tuviera que hacer esfuerzos por entenderme.

Grite, grite mientras los sollozos se escapaban por mi boca. Me llame estúpida por no ser capaz de acostumbrarme a la situación, por no ser capaz de ver la parte buena de todo esto.

Y de nuevo la culpabilidad volvió a hacer acto de presencia. ¿Por qué lo trate así?, ¿Por qué pague con él lo que otros habían provocado en mi?....Dios…lo amo joder, lo amo más que a nada y así lo trataba. Otra vez volvía a pagar con él el hecho de que no me entendiera, y lo gracioso es que ni yo misma lo hacía.

Pero…¿que le esperaba a mi lado?... ¿Encerrarse en un hotel de por vida porque yo no era capaz acostumbrarme a esta vida? ¿Irme con él y el miedo de que algún día acabara echándoselo en cara? ¿Rogarle que nunca se fuera, que me aguantara cuando volviera a suceder lo mismo?....No, yo no podía pedirle eso, a él no…

Como quisiera poder ser plenamente feliz, como quisiera tener suficiente con él, sin miedos de por medio, sin sombras al acecho. Poder caminar por la calle a su lado con la tranquilidad de que nadie nos mira, acariciar su cabello mientras observábamos cualquier punto sentados en alguna parte. Poder coger su mano, besarnos mientras cenamos en cualquier parte, con música cutre de fondo…, eso era lo de menos.

Como quisiera poder decirle que todo va ir bien…Poder hacerle feliz…

Pero mi realidad era otra, otra que ahora mismo se escapaba de mis manos, y ni él, ni sus abrazos eran capaces de alejar ese sentimiento, ese vació interno por no poder soportar la situación, por sentir que me ahogaba, por no poder tener el control de mis movimientos, el control que antes tenía, ese que ahora mismo tanto echaba en falta.



Para la que no tenga memoria, o pueda creer que últimamente estoy siendo algo exagerada, aquí esta el video de lo que he comentado en este capítulo, http://gossipcop.magnify.net/video/Robert-Pattinson-Kristen-Stew-7

Y esto simplemente fue una de las muchas…que tienen que soportar ya sea juntos separados, como sea….

Me gustaría deciros que el próximo capítulo será este jueves, pero no puedo asegurarlo ya que por orden nueva del médico, tengo que estar acostada ya que tengo la pierna como una bota por el dichoso dedo roto :-S. Chicas, llevar cuidado cuando os pongáis a hacer las payasas con las amigas, puede traer consecuencias….

Una última cosita, Ayyys ha colgado una nueva idea de las suyas referente al fic... Arte - My Angel Ya sabéis la que quiera pasarse, clic al enlace o en extras/arte...nosotras encantadas de vuestra participación...

Disturbia - Capítulo XVI (Ayyys)

Buenassss, ale aquí vengo con nuevo capítulo de Disturbia, hoy con un ligero cambio, ya que este está escrito por Ayyys y no por Mary como estaba puesto en la lista, pero, ya sabéis que a veces surgen cosas inesperadas, pero nada, el lunes ella seguirá con la historia.

Y sin más os dejo con el capítulo que hoy…. viene cargadito….mucho…..no digo más….


Capítulo XVI – En busca de mi Polo Norte


Edward POV


Perdido. Desorientado. Hasta cierto punto asustado por no saber qué dirección estoy siguiendo ni porque. En estos momentos, mientras camino sin rumbo por esta ciudad, recuerdo aquel reportaje de historia del periodismo que leí el fin de semana pasado donde se habla sobre el Polo Norte y todas las historias que ha generado a lo largo de la historia.

Empezaba comentando que dicen que cuando llegas al polo Norte con tu brújula en mano y caminas y caminas y sigues el norte que ésta te marca… hay exactamente un punto donde la brújula se vuelve loca y no para de girar. No consigue encontrar el polo norte, seguramente porque estas encima de él, y cualquier dirección que marque es errónea. ¿Estaría yo tan encima del polo Norte que no era capaz de ver hacia donde tenía que ir? ¿Ahí estaba todo mi problema?

Hubo muchísimas historias a lo largo del tiempo sobre el fenómeno del Polo Norte. Pero en la actualidad, la predominante es que hay dos polos nortes, el geográfico y el magnético, pero si investigas más descubres que pueden llegar a ser cinco, si les sumas a los dos anteriores el “geomagnético”, el de “inaccesibilidad” y el “Celeste”.

De los dos más conocidos, el Polo Norte geográfico es un punto de la superficie terrestre del planeta que coincide con el eje de rotación de la Tierra que nos permite tener noches y días. Nuestro Polo Norte geográfico está situado en el Océano Ártico en alguna superficie helada. Creo que fue un aventurero americano el que llegó hasta él por primera vez en el 1909, quién sino nosotros, siempre tan extravagantes e intentando superar a todos. Quién pudiera ahora mismo estar allí y ver todo desde la lejanía… quién sabe, igual desde esa distancia mis problemas se verían diferentes, quizás.

En cambio, el Polo Norte magnético terrestre actualmente está situado a unos 1.600 km del polo Norte geográfico, cerca de la isla de Bathurst, en Canadá. Lo más curioso que explicaba aquel artículo es que realmente este Polo Norte magnético no lo es exactamente, sino que es un polo sur magnético, por ello señala el norte de la brújula. Ya sabes, todo eso de que los polos opuestos se atraen y los iguales se repelen. Así es la vida, las cosas nunca son lo que parecen ¿no? Y siempre nos gusta lo que no podemos alcanzar. Pero para colmo, este Polo Norte magnético se mueve, si, ¡se mueve! Más o menos unos 40 Km cada año. Y peor aún, a lo largo de la historia del planeta, ha habido cambios de polaridad entre polos. ¡Dios! Si ya el propio planeta no tiene las cosas claras, ¿cómo lo vamos a tener los miserables que vivimos en él? Está claro que era demasiado complicado, todo era demasiado complicado. Y la confusión era predominante en mi vida. Tal y como les pasa a los polos, no estoy donde quiero estar, no coincido con los que me rodean, me siento desplazado y… siento que estoy cambiando, no se por qué, pero es lo que siento.

Con esas ideas en la cabeza, divagando sobre mi propia vida y sobre la del mundo, llegué a la puerta de una cafetería…. “Ufff, Edward tío, que te está pasando?” “¿Por qué justo aquí?” “¿Por qué justo hoy?” Con sinceridad, llevo mal bastante tiempo, desde ESE día, ni más ni menos. He pasado por varias etapas ya, la sorpresa, el enfado, el odio, la huida, la despreocupación, la falsa superación… y ahora… ahora estaba en esa etapa que no sabía ni cómo explicar. Más bien no quería reconocerla….no ahora.

Así que si mis pies me habían llevado hasta aquí, no perdía nada por entrar. Como mucho me ganaría unas horas de dolor. Quizás sea masoquista, pero al menos el dolor me daba a entender que seguía vivo, que aún me quedaba algo de aquellos tiempos que muy en el fondo de mi sabía que añoraba.

Cogí una bocanada de aire, me mentalicé y entré por la puerta de Nuestra cafetería. Me dirigí hacia Nuestra mesa y me senté allí. Mientras esperaba a que Matt viniera a tomar nota de mi pedido, por un instante, sentí paz. Aunque vino seguida de una rabia y rencor que me derrumbaron impidiendo que pudiera cumplir mi deseo de salir corriendo de aquella cafetería donde habíamos compartido tantos ratos libres, tantos momentos de risa y de amor.

Cuando llegó Matt le pedí lo de siempre, un cappuccino con poca leche. Y mientras llegaba el cappuccino, mi mente seguía volando por todos esos recuerdos. Todos esos momentos vividos que, a pesar de doler de una manera insufrible, ahora mimso, no dejaban de ser los mejores de mi vida. Matt volvió con el pedido, se lo agradecí y me volví a sumergir en mis recuerdos ¿Cómo habíamos llegado a esta situación? A ver, me puso los cuernos con mi mejor amigo y por eso se acabó; así de sencillo. Pero, ¿por qué se fue con él? ¿Tuve yo alguna clase de culpa? Es decir, ¿Dejé de cuidar nuestra relación? ¿Se volvió todo rutinario? ¿La dejé de tratar como la reina de mi casa? Mi cabeza seguía centrada en todo aquello cuando oí un carraspeo. Antes de tener tiempo siquiera de levantar la cabeza oí esa voz.

- Vaya, mi mesa de costumbre está ocupada.

Levanto la cabeza y me sumerjo en esos ojos azules. Sentimientos encontrados atraviesan mi cuerpo. Odio y rechazo por la traición, pero al mismo tiempo también añoranza. Espera, ¿añoranza? Si, supongo que añoranza, por el lugar, por la compañía, por los recuerdos. ¡Malditos recuerdos!

Mantengo la vista en esos ojos que parecen temerosos. Ella me mantiene la mirada y junto con un gesto de súplica agrega:

- ¿Puedo compartir la mesa contigo?

Tanya, ¿por qué me lo pones tan difícil? No quiero saber de ti, no quiero nada de ti. Pero, ¿realmente es cierto que no quiero saber nada de ella? En ese momento lo que quiero es salir corriendo, escapar de ella, marcharme, quizás de vuelta a Londres o a cualquier otra ciudad. ¡Qué más da! Mientras sea lejos de aquí. No quiero estar cerca de ella, no quiero verla, no quiero escucharla.

Pero ahí sigue esa mirada, esa súplica silenciosa. Y la verdad es que, en cierta manera, sigo pensando en ella aún, no sé muy bien si guiado por los sentimientos que aún quedan o por la costumbre de pensar en ella. ¿Debería escucharla? Al fin y al cabo, sigo amándola, sino no tiene explicación este sentimiento. ¿No debería escucharla? ¿No debería al menos pedir una explicación a todo lo que pasó? No sé muy bien con qué objetivo, pero una explicación si me merecía ¿no? En realidad, tengo curiosidad por saber porque hizo aquello y luego me envió una carta diciendo que me amaba. Así que, con la vista aun clavada en sus ojos, le digo:

- Siéntate Tanya, creo que tienes algunas cosas que explicarme ¿no?

- Gracias – me responde seguido de un leve suspiro.

Por esos ojos azules que tanto conozco, pasan diferentes sentimientos: alivio, miedo, tristeza, esperanza y vergüenza. Todos ellos en un fugaz flash. Aparta la vista de mí y desplaza la silla para poder sentarse enfrente de mí, como tantas otras veces habíamos hecho.

Hay unos largos segundos de silencio mientras nuestras miradas se vuelven a mantener fijas la una en la otra: verde contra azul. Y en esos momentos, sé que estoy haciendo lo correcto. Necesito escucharla, necesito que me explique el porqué de todo.

Ella hace un breve carraspeo y empieza.

- Te he estado buscando todo este tiempo… yo… eh.. yo necesitaba decirte muchas cosas Edward – y en sus ojos me muestra la mayor sinceridad posible. Nos conocemos bien, sabemos cómo es el otro y el significado de cada uno de los gestos.

- Te escucho Tanya, pero no quiero oír mentiras.

- Bueno, Edward, realmente no sé por dónde empezar. Yo, me siento tan confusa aún. Yo… no… yo no me reconozco.

- Yo tampoco te reconozco Tanya. No sé dónde está mi Tanya – le respondo con la mayor de las sinceridades.

- Por favor, Edward, déjame explicarte. Y luego si quieres te daré un tiempo, prometo no agobiarte. Pero no prometo dejar pasar esto, dejar pasar lo nuestro… porque realmente es importante para mí.

- Ya lo vi Tanya, ya lo vi – responde el rencor a través de mis labios.

- Edward… sé que es complicado de entender, pero déjame explicarte, por favor.

Y allí, tal y como habíamos hecho muchas veces en los anteriores años, hablamos cogidos a un par de capuccinos. Intento mantener la mente abierta, intento escucharla y ponerme en su lugar. Pero aun así me duele escuchar que no sabe por qué ha pasado lo sucedido en mi habitación. Me explica que fue un impulso por parte de ella, que no entiende aún como se dejó llevar por la situación. Me promete que aquello que vi fue el único acercamiento que habían tenido y que ella no culpaba a Jake por aquello, que fue culpa de los dos. Con lágrimas en los ojos me explica todo lo que pasó en mi habitación hasta el momento de mi llegada.

Y muy en el fondo, entiendo lo que había sentido Jacob hasta el momento, siempre al lado de algo inalcanzable. Así que no lo culpo por intentarlo por una vez, aún traicionando a tu mejor amigo. Y por otro lado, entiendo en cierta manera la actitud de ella. Yo nunca le había sido infiel a ella, pero había vivido en mis carnes estas últimas semanas sensaciones e impulsos incontrolables que me habían hecho actuar de una manera tan diferente a la mía. Me habían hecho hacer cosas de las cuales me avergonzaba y sorprendía en la misma medida.

Así que una pequeña parte de mi corazón, los empieza a perdonar. Aquella había sido la peor de las traiciones que una persona puede sufrir y seguramente no sería perdonada jamás. Pero mi madre, Esme, desde pequeños nos había inculcado la necesidad de perdonar a la gente para mantener el odio y el rencor lejos de nuestro corazón y poder seguir adelante. Siempre nos había dicho que “perdonar es de sabios, olvidar es de tontos”.

Tanya se disculpa en varias ocasiones por todo lo sucedido, pero sobretodo por todo el dolor que se imaginaba que había pasado. Y he de decir que aunque lo había pasado y aun lo estaba pasando mal, puedo ver en su mirada el mismo dolor que el mío. Supongo que al dolor de la separación, hay que sumarle la culpabilidad y el desprecio que siente hacia ella misma. Así que en cierta manera, Tanya lo está pasando peor que yo. Y es ese instinto protector que siempre tuve hacia ella, guiado por el amor que siento por esa mujer que tengo sentada enfrente, el que dirige mi mano desde la taza donde las tenía sujetas hasta llegar a su mano a través de la mesa.

Y en cuanto nuestras manos entran en contacto, ella se queda callada y me mira fijamente y puedo ver de nuevo a mi Tanya, hundida y derrotada, pero mi Tanya. Intento tranquilizarla frotando mi dedo pulgar por encima de sus nudillos, mientras cambio ligeramente de tema y le pregunto por cómo le va todo. Me cuenta que sigue trabajando en el mismo laboratorio de investigación, que parece que han avanzado mucho en el último proyecto. Está trabajando muchas horas porque el tiempo límite se les echa encima y me parece entender que al mismo tiempo, estar ocupada todo el día la mantiene a flote, lejos de todos los problemas que le derrumbaban al llegar a casa. Yo le explico sobre el inicio de curso, los exasperantes alumnos de primero, las reuniones de claustro ininterminables…

Llegado a cierto punto me pregunta donde he estado metido todo ese tiempo que he estado desaparecido. Le digo que me fui del país porque necesitaba escapar de todo y no insiste más con el tema. Poco a poco la conversación va derivando en familia, amigos e incluso algún recuerdo divertido. Claro que si hablas de Emmet es imposible no sonreír con alguna de sus chiquilladas. Hablamos de muchas cosas pero mantenemos a alguien al margen de la conversación, supongo que Jacob no es un buen tema de conversación ahora mismo; aunque no sea el malo de la película, sino una víctima más de este lío en el que nos hemos metido todos.

Así que aquí estamos los dos, hablando de nuestras vidas, con cierto sentimiento de alerta y ligera desconfianza, pero por encima de todo esto aún fluye una sensación de comodidad, de que ahora todo está bien, todo es correcto. Lógicamente no se ha olvidado nada, pero es como si la sensación de estar juntos sentados y charlando, ya fuese suficiente para empezar a sanar heridas, fuese suficiente para apartar momentáneamente ese episodio y disfrutar de la compañía que tanto habíamos añorado.

Después de contarle la última batallita de Emmet y riéndonos aún de sus ocurrencias, cogidos de la mano por encima de la mesa, Tanya se pone seria repentinamente y me mira con una mirada tierna y dulce.

- Edward, te he echado tanto de menos. No te lo puedes imaginar. He echado de menos compartir estos momentos de tranquilidad. Me siento como en casa. Esta tarde aquí contigo está siendo como un oasis en mitad del desierto. - ¿Qué puedo responder yo a eso? ¿Quizás la verdad? Mejor no o mejor si. Edward, no lo pienses más, dile la verdad. También la has añorado.

- Yo también he echado de menos nuestras charlas Tanya – y muchas otras cosas pienso para mí.

- Sé que esto no cambia nada, pero me gustaría seguir manteniendo el contacto, me gustaría saber cómo estás. – y de nuevo allí veo a mi Tanya, destrozada pero en cierta manera esperanzada. ¿Y cómo voy a decirle que no si yo soy el primero en desearlo?

- A mí también me gustaría Tanya.

Y con esas confesiones seguimos hablando de mil historias más hasta que se hace tarde y Matt empieza a subir con discreción las sillas encima de las mesas.

- Bueno, creo que Matt ya tiene ganas de irse a casa – le digo con una sonrisa sincera en la cara.

- Si…. Uii, se me ha pasado la tarde volando. ¿Cuántas horas llevamos aquí charlando? ¿Cuatro, cinco? – ¡Casi seis!

- Si, ha pasado volando. Deberíamos ir saliendo. – Me acerco a la barra y le pago a Matt lo que habíamos consumido, mientras Tanya me reprocha por haberlo pagado todo. Y esa situación se me hace tan común y familiar, siempre discutiendo por quién paga las cosas. Y sin querer suelto lo primero que me viene a la cabeza, sin recordar todo lo que hemos vivido en estos últimos meses - ¡No te preocupes, eso se compensa haciéndome una de las fabulosas Quiches de Tanya! – Mientras ella me mira sorprendida por la naturalidad con lo he dicho. Supongo que sin querer, da un salto en el tiempo y se sitúa en aquellos momentos donde éramos felices.

- ¡De acuerdo! Te invito a cenar, ¿quieres? – pregunta con una sonrisa en su cara pero con un gesto de estar extralimitándose en la mirada. Aún así en sus ojos hay un brillo de ilusión. ¿Qué estará ella viendo en los míos? Di que si Edward, di que si… una cena no hará daño a nadie.

- Hombre… ¡No puedo rechazar un manjar como ese! Además ya sabes que soy un cocinero pésimo, si no fuese por las comidas en la facultad y la comida para llevar…

- ¡Ya decía yo que te veía un poco flacucho! – y así entre bromas y sonrisas nos dirigimos hacia su casa. Lo que no esperaba es que su casa siguiese siendo nuestra antigua casa, no se había mudado, se había quedado en ella a pesar de todos los recuerdos y dolor.

Así que entramos en el apartamento, y el olor, ese olor a nuestro hogar me invade las fosas nasales y destruye momentáneamente todo esos sentimientos de rencor y dolor que tengo aún guardados dentro de mi. Me siento en casa, de nuevo en casa. Es como cuando estás mucho tiempo fuera, ya sea por motivos laborales o personales, que cuando vuelves a casa, nada más entrar por la puerta sientes como todas esas tensiones se marchan y se te escapa ese suspiro y piensas “¡Por fin en casa!”. Pues así me siento una vez atravieso la puerta.

Tanya me devuelve a la realidad diciéndome que me ponga cómodo, que ya conozco el lugar y que ella va a ponerse cómoda. Mientras habla, desaparece por la puerta de la que fue nuestra habitación. Así que me saco la chaqueta, la dejo en el perchero y recorro con la mirada la estancia. Y hay algo que me impacta, dando un vuelco a mi corazón. Allí está, en un mueble al lado de la televisión donde siempre ha estado, ese marco de fotos tan original donde estan las fotos de nuestros mejores momentos. En ellas se ven un Edward y una Tanya sonrientes, abrazados, mirándose a los ojos, besándose, estirados, posando… pero en todas las imágenes se nota el amor que había en nosotros. ¿Por qué aun tenía aquí este recuerdo doloroso? ¿Qué necesidad tiene de seguir sufriendo? “Edward, ¿no lo ves? Ella aún te ama, no te ha mentido. Y tú en el fondo sabes que aún la amas”

No sé cuánto tiempo he estado parado mirando las fotos, pero salgo de mi aturdimiento cuando oigo la puerta volver a abrirse y salir a Tanya con un pantalón corto a juego con una camiseta de tirantes que suele usar para estar por casa. Además lleva su larga melena rubia con tonos rojizos atada en una cola de caballo que le cae por los hombros y se balancea al mismo tiempo que caminaba. Al pasar por mi lado y ver lo que estaba mirando me da una suave sonrisa y me dice:

- ¿Quieres ayudarme? ¿O prefieres sentarte en el sofá y tomarte una copa de vino?

- ¿Qué te parece si hago las dos cosas? Preparo un par de copas y te ayudo a hacer la Quiche. – Le digo con una sonrisa

- ¡Perfecto! Ya sabes donde están las copas y el vino. Escoge el que más te guste.

Y así voy haciendo mientras a ella la veo sacar cosas de la nevera. Siempre me había gustado verla cocinar y ayudarla en las cosas básicas. Se concentraba en los pasos porque según ella las cosas tenían su orden y había que seguirlas; se ponía seria y se le formaban una especie de arruguitas a los lados de los ojos que me resultaban tan dulces.

Así que me manda trocear la cebolla mientras ella va preparando el resto de ingredientes y los va pasando por la sartén. Una vez acabo con la tarea me pone a batir huevos, y me hace gracia porque esa era una faena que Esme siempre nos ponía a hacer a Emmet y a mí de pequeños.

Todo esto parece tan natural, tan familiar que casi no me deja pensar en nada más que en la comodidad que siento, en lo a gusto que me encuentro. Así que decido dejar de darle vueltas a los problemas y simplemente disfrutar.

Seguimos unos momentos más hasta que está todo listo, entonces rellenamos el molde y cuando ella lo va a meter en el horno otra nueva acción sale de mí con normalidad. Le cojo de la muñeca y la miro a los ojos.

- Creo recordar lo que pasó la última vez que metiste una quiche en el horno. Si me permites… – Le digo al mismo tiempo que tomo la bandeja del horno. Recuerdo como aquella vez debido al peso perdió fuerza y cayó la bandeja del horno al suelo, saliendo disparado el molde de vidrio y estallando contra el suelo. El resultado fue una Tanya con algunas quemaduras en una mano debido al horno y algunos cortes bastante profundos en la otra mano debido a los cristales rotos.

- ¿No lo vas a olvidar nunca eh? – me suelta con una sonrisa, pero rápidamente se da cuenta de las dobles intenciones que podría tomar sus palabras y se pone seria.

- No me cuesta nada hacerlo. Además, tengo hambre y preferiría cenar que pasarme la noche en urgencias mientras te suturan – le digo con algo de socarronería para romper la tensión. Ella me devuelve una amplia sonrisa, supongo que agradecida por que intente dejar de lado el incidente y simplemente disfrute de la noche, y me hace un gesto de cesión con la cabeza.

Mientras yo voy metiendo la bandeja en el horno y lo ajusto para que se apague y nos avise en 30 minutos, ella se encarga de meter todos los cacharros en el lavavajillas. Cuando acabamos nos vamos con nuestras copas a la sala.

Cuando llegamos, Tanya se sienta en el sofá y yo… con cierta incomodidad me quedo mirándola de pie. Hay muchas cosas que inconscientemente mi cerebro iba registrando, el olor de hogar, la naturalidad con la que me muevo en aquella casa, las fotos, Tanya vistiéndose cómoda, las cosas colocadas donde siempre en la cocina, Tanya haciendo sus faenas típicas y yo las mías y justo ahora Tanya sentada en “su” lado del sofá donde siempre nos poníamos a charlar con su cabeza en mi pecho y mi brazo rodeándola. Y en ese momento quiero seguir dejándome llevar, quiero sentarme en el sofá y rodearla con el brazo y seguir nuestra tan preciada rutina, pero en lugar de eso me voy hacia la mini-cadena que hay en la sala y la enciendo.

Y esa suave melodía me devuelve a unos meses atrás.

---------- Flashback -----------------------------------------------------------------------------------------

Estaba en el comedor de la universidad, oyendo hablar a mis compañeros de sus cosas, cuando Martin comentó algo sobre un cantante llamado Milow. Tanya me había hablado de él, así que puse algo más de atención a lo que decían. Resulta que Milow iba a venir a Toronto a hacer un concierto en un mes, el 13 de marzo. Bien, creo que sería una buena sorpresa! Últimamente está trabajando muy duro y se merece una recompensa.

Así que en cuanto llegué a mi despacho me conecté y vi que era cierto, que haría una actuación en el Canadian Music Week showcase. No me lo pensé mucho, cogí un par de entradas y un bonito hotel para pasar un buen fin de semana.

Cuando llegué a casa se lo enseñé y lo primero que hizo fue saltar a mis brazos y abrazarme. La verdad es que sabía que le gustaría, pero no me esperaba tanto entusiasmo.

---------- Fin del flashback ---------------------------------------------------------------------------------

Lo cierto es que pasamos un fin de semana increíble, fuimos en coche desde Chicago toda una aventurilla de 8 horas de coche donde charlamos y nos reímos de muchas cosas y el concierto fue muy bueno. Siendo sincero, no había escuchado mucho de él, pero era un estilo suave y refrescante. Al final del concierto hizo una firma de discos así que no dudé en comprarle uno a Tanya y acompañarla a la firma. Y justo ahora, de fondo… aquella melodía suave que nos transportaba a los dos a épocas mejores, épocas de risas y amor.

http://www.youtube.com/watch?v=i6ww4ifEAZ0

Intento no pensar mucho, intento sólo me he dejado llevar. “Haces bien Edward, solo siente, déjate llevar… no hay nada malo en ello. Habéis sufrido mucho los dos, daros una tregua.” “Sigue la canción, la canción lo dice: la has deseado, te enloquece, enfréntalo”. Así que me voy acercando al sofá donde está Tanya sentada y me siento a su lado sin dejar de mirarla. Palmeo el espacio que quedaba libre entre nosotros dos y cuando ella se acerca, paso el brazo por su espalda. Ella se deja llevar por la situación también y se inclina ligeramente sobre mi pecho soltando un suspiro. Estoy seguro de esto, ambos necesitamos la tregua. Así que la abrazo con más fuerza y le digo:

- He echado mucho de menos esto. ¿Qué recuerdos Milow eh? Pasamos un buen fin de semana.

- Yo también te he echado de menos. No te imaginas. – y tras una pausa en la que noto como se formaba una sonrisilla en su cara añade – Lo de Milow fue una gran sorpresa, me recuerda tantos buenos momentos que no puedo parar de escucharlo.

Nos quedamos en silencio, escuchando la canción. Tanya empieza a dibujar círculos en mi pecho con su dedo índice provocando un cosquilleo, una sensación burbujeante, que va directa a mi zona más sensible. Tanya sabe lo que conseguirá haciendo esto ¿verdad? Quiero decir, nos conocemos. Sabe lo que habrá si sigue por este camino. Es decir, ¿lo desea tanto como yo? Edward, relájate, solo es algo cariñoso, solo eso.

Justo en ese momento Tanya levanta ligeramente la cabeza de mi pecho para mirarme a la cara, sus profundos ojos azules me atrapan por unos segundos y no soy capaz de pensar en nada. En ese momento estoy bien, me encuentro a gusto después de tanto tiempo sin sentirme bien. Mis ojos se desplazan a la lengua que pasa por sus labios humedeciéndolos. Así que sin dudarlo demasiado, me acerco a sus labios y los rozo suavemente con los míos. De los labios de Tanya escapa un suave jadeo y sus manos se mueven de mi pecho a la parte de atrás de mi cuello, mientras me da un leve y casto beso.

Y esos suaves besos envían relámpagos de placer por todo mi cuerpo, dejándome en un estado de agitación. Ella quiere esto, seguro que lo quiere, lo desea tanto como yo. Y no duda en demostrármelo de nuevo. Con su mirada clavada en mi, vuelve a acercarse a mis labios y los roza suavemente mientras me acaricia la nuca.

Y en ese instante no dudo en que es hora de dejarse llevar, ya habrá un después en el que pensar, ahora mismo es sólo sentir. Así que la acerco más a mí poniendo una mano en su mejilla y otra en su cintura, y suavemente lamo su labio inferior provocando un nuevo jadeo por parte de los dos.

Tanya abre la boca y se prepara para su visitante mientras yo voy acariciando con mis manos su espalda y su cuello. Suavemente me acerco y introduzco mi lengua en su boca y allí me encuentro a una compañera de baile envidiable que me sigue al compás de la música de fondo, creando una coreografía tremendamente dulce y sensual. Sus manos suben y bajan sobre mi nuca y hombros, repartiendo suaves caricias que no hacen más que encender más mi pasión y crear la necesidad de devolverle todo el amor que me está demostrando.

Tomo a Tanya por la cintura y la subo a mi regazo, provocando un ligero roce en una parte que en estos momentos empieza a estar extremadamente sensible. Mientras, ella se aprieta más a mí y puedo notar cada una de las curvas de su cuerpo sobre mi piel. Y no dudo ni un segundo en repasarlas con mis manos. Voy bajando por su cuello, a través de su espalda por encima de su columna vertebral, repasando cada centímetro de esa piel que he añorado tanto estos últimos meses. Mis manos saben de sobras el camino sobre este perfecto cuerpo tan familiar, así que siguen bajando hasta llegar a sus caderas, donde las tomo suavemente y aprieto ligeramente contras las mías, provocando un sonoro jadeo por mi parte. En ese momento desplazo mis labios por su mejilla y sigo a través de su mandíbula, bajando por su cuello, repartiendo besos en toda la superficie de piel que encuentro a mi alcance.

La respiración de ella es cada vez más acelerada y la mía no quiere quedarse atrás. Las juguetonas manos de ella abandonan mi nuca y se desplazan hacia abajo a través de mis hombros hasta llegar a mis pectorales donde repasa cada uno de los músculos como si quisiera comprobar que nada ha cambiado en este tiempo. Una mano traviesa sigue bajando hasta llegar a la altura de mi vientre y busca una entrada para poder pasar por debajo de la camiseta. Cuando lo consigue, desliza la camiseta hacia arriba con la ayuda de su manos y empieza a repartir besos por mis pectorales mientras va repasando cada uno de mis abdominales con su otra mano. Sigue tironeando de la camiseta y entiendo esa acción como una clara sugerencia a que sobra ese pedazo de ropa. Esa acción enciende mi cuerpo y sin siquiera notarlo, manda mis manos hacia arriba, atrapando mi camiseta y sacándola en un rápido movimiento.

Sin dudarlo ni un segundo, mis manos celosas de las suyas y deseosas de tocar su piel, se introducen por debajo de su camiseta y van subiendo lentamente por su vientre buscando su objetivo final. Mis labios siguen repartiendo besos por las zonas que quedan a mi alcance. Diosss no recordaba con exactitud como de suave era su piel, como de tibia y agradable era al tacto. Voy esparciendo besos por sus hombros, acompañados de algún mordisco suave mientras ella sigue enfrascada en mi pecho, repasando y lamiendo todos y cada uno de mis músculos, consiguiendo acelerar mi respiración.

Mis manos siguen subiendo, acariciando todo lo que encuentran a su paso hasta por fin llegar a sus pechos. Sin dudarlo ni un segundo poso las dos manos sobre ellos, masajeándolos y dando suaves apretones mientras noto como sus pezones se vuelven cada vez más duros.

Y en ese preciso instante, algo estalla dentro de Tanya. Lo veo en su mirada, todo es fuego y pasión. Deja su labor por unos segundos, se endereza y con un rápido movimiento se saca la camiseta. Fija su mirada en la mía, mostrándome toda la lujuria que siente y con extrema delicadeza se acaricia los pechos mientras me sigue mirando y continua acariciándose su vientre plano mientras dirige sus manos hacia su espalda y se deshace de su sujetador, mostrándome sus dos perfectos pechos con sus pezones duros y esperando mi atención.

Uffff, calor calor calorrr, mucho calor. Realmente Tanya sabe cómo hacerme subir la temperatura. Entre la mirada y esas caricias y esa visión… ufffff… excitación pura y dura. Miles de descargas empiezan a centrarse en una única zona de mi cuerpo, consiguiendo que mi erecto pene se endurezca hasta unos límites realmente dolorosos. Parece ser que esos impulsos que están llegando no son detectados solo por mí, ya que Tanya me mira con una sonrisa socarrona al mismo tiempo que se muerde el labio y se aleja de mí.

La pérdida de esa cercanía crea una repentina sensación de malestar, que desaparece en cuanto intuyo sus intenciones. Coloca sus manos en mi cinturón y rápidamente lo abre, con solo una mano y mirándome a los ojos abre el botón del pantalón y baja la cremallera, mientras con la otra mano acaricia mi entrepierna. No necesita decirme nada cuando veo que agarra los extremos del pantalón. Levanto las caderas y la ayudo a sacármelos. Junto con los pantalones, Tanya ha bajado los bóxers. Se agacha muy lentamente y me deja un ligero beso en mi miembro mientras va deslizando su pantaloncito y su tanga hacia abajo suavemente por sus largas piernas.

Y en un movimiento realmente felino, salta sobre mi regazo con una pierna a cada lado. Después de ese momento de ensimismamiento, pataleo para sacarme totalmente el pantalón y los zapatos y dirijo mis manos rápidamente a sus caderas para atraerla hacia mí y conseguir una mayor fricción. Tanya desliza sus manos por mi cuerpo hasta llegar a mi cuello, mientras yo me lanzo a por su bendita boca. Empezamos una lucha con nuestras lenguas para controlar el beso, sin importar realmente el ganador, ya que los dos nos estamos llevando el premio gordo. Y de repente, sin ser consciente del movimiento, Tanya empuja con fuerza hacia abajo y mi pene penetra con dureza en su interior. Unos jadeos fuertes salen de nuestras gargantas debidos a la tremenda sensación.

Diosss, Tanya iba a matarme. Esta … tan…. Lista… tan… uff… tan estrecha… de mi garganta solo salen gemidos guturales. Ella gime y susurros ininteligibles escapan de su boca, al mismo tiempo que empieza a acelerar el ritmo de sus movimientos.

Sujeto mis manos a ambos lados de sus caderas y la acompaño en el movimiento mientras mi boca busca su garganta para ir repartiendo besos, lametazos y mordiscos. Jadeos y gemidos escapan sin cesar de nuestras bocas e incluso alguna palabra sin sentido. Tanya marca un ritmo salvaje mientras inclina el cuello hacia atrás para darme más acceso a él. Y con esa posición veo a mis dos olvidados objetivos saltando arriba y abajo producto de los movimientos enérgicos de su propietaria. Atrapo un pezón entre mis labios y jugueteo con él mientras el otro la voy pellizcando con la mano que libera una de sus caderas. Succiono con fuerza y unos gemidos altos escapan de la garganta de ella, consiguiendo satisfacerme más aun. La presión en mi bajo vientre es cada vez más insoportable, dudo que aguante mucho más si seguimos con este ritmo, pero no parece que ella tenga intención de bajarlo

- Tanya…. Si sigues… asi.. no me va… a quedar mucho - Cambio de pezón y succiono con fuerza al otro como si me fuera la vida en ello. Aprovecho la mano libre para deslizarla hacia abajo a través de su largo cuerpo y cuando llego a mi destino pellizco suavemente ese pequeño botón abultado que se encuentra entre sus piernas.

- Déjate llevar…. Déjate llevar… ¡Edward! - Y ese grito saliendo de su garganta, junto a los espasmos de su interior que aprisionan mi miembro más aun, provocan que una descarga eléctrica de alto voltaje atraviese todo mi cuerpo, desde la punta de mis pies hasta la cabeza provocando una descarga brutal de mi miembro.

Un grito con su nombre escapa de mi garganta mientras miles de réplicas de esa descarga se suceden viajando por todo mi cuerpo.

Tanya sigue moviéndose encima de mí sin cansancio, hasta que cinco o seis embestidas después, su interior se tensa completamente y un grito con mi nombre escapa de su boca. A continuación cae rendida sobre mi pecho y solo se oye el ruido de nuestras respiraciones intentando acompasarse. Mi mano sube y baja por su espalda en un vago intento de reconfortarla.

Unos minutos después, Tanya levanta la cabeza de mi hombro y me muestra una tímida sonrisa. ¿Tímida? Después de haberse mostrado como una leona, ¿ahora vuelve a ser una gatita? Je je, esta es mi Tanya. Lleva algunos mechones pegados a su cara, su cola de caballo ha perdido muchos de ellos que andan sueltos o pegados a su cuello. Tiene las mejillas coloradas y una fina capa de sudor por encima de su piel. Y en ese instante, lo único que me apetece es besarla, abrazarla y dejarme llevar por mis impulsos.

No hay muchas palabras, tampoco es que sean necesarias, ya nos conocemos demasiado bien para saber nuestros sentimientos con solo unos simples gestos. Caricias y tiernos besos se suceden en este momento tan íntimo donde solo existimos nosotros dos.

Y así, entre caricias y besos....y después apretones, lametones y roces...así hemos acabado, abrazados en la cama. Después de repetir otra sesión de sexo, este veza la más salvaje que la anterior, en mitad de la pared del pasillo que va a nuestra habitación, y otra ultima sesión, algo ya mas duce y suave, en la que fue nuestra cama durante mucho tiempo.

Tanya descansa ahora recostada sobre su lado derecho y se está quedando adormilada. Su espalda está completamente pegada a mi pecho y mi brazo, rodeando su cuerpo en un dulce abrazo. Ahora, en este estado de duermevela, mi cabeza intenta analizar lo sucedido. Y la verdad es que creo que no es demasiado complicado. Amo a esta mujer, mi mujer. Y ella me ama a mí, se eso no hay duda. Ha habido una situación crítica y ha sido necesaria una separación para poder asimilarlo todo. Pero ahora, rodeando su cálido cuerpo, en nuestra cama y entre nuestras sábanas estoy seguro de lo que quiero. Nadie sabe cuánto he echado de menos este sentimiento- Me siento en paz, me siento en casa.

Y aunque puede que sea complicado volver a recuperar la confianza, estoy seguro que los dos vamos a luchar juntos para volver a estar como siempre. Por encontrar el Polo Norte, nuestro Polo Norte.


Hace un poco de calor por aquí ¿Verdad?....Cuantos giros esta dando esto…y los que quedan :-}

El lunes mas……


16/08/2010 Almu

18/08/2010 Nuri

20/08/2010 Ayyys

23/08/2010 Mary

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13/09/2010 Milu (lunes)

Cineforum - Robert Pattinson - Little Ashes (Sin límites)



Hola chicas,

hoy en nuestro Cineforum proponemos una pelicula de Robert Pattinson. Su título es Little Ashes (Sín límites) y se estrenó en el 2009.




La relación entre el pintor Salvador Dalí (Robert Pattinson) y el poeta Federico García Lorca (Javier Beltrán) ha sido objeto de numerosos estudios e investigaciones a lo largo de la historia. La ambigüedad sexual de ambos y la coincidencia en la Residencia de Estudiantes de Madrid en los años 20 ha alimentado todo tipo de rumores, en los que ahonda esta película. Junto a la pareja protagonista, otro invitado de excepción: Luis Buñuel, interpretado por Matthew McNulty.


Aquí te dejamos algunos links desde donde poder verla. Ambas opciones son Versiones Originales Subtituladas al Español. (no os quejéis, así podréis oír la voz de Robert tal cual). Si alguien encuentra una version en español, que nos deje el link en los comentarios.






Pues nada más, que paséis un buen fin de semana. ¡Esperamos vuestra crítica!


¡Nos leemos!