
Por goleada gana la ducha fría, esta claro que lo de llorar a su hermana no os convencio...¿que habra pasado?....
Edward
-¿S-si? – dios…, que dolor de cabeza.
-Edward!....ay dios mió, ¡hijo!
-¿Mama?
-Si cariño soy mama… ¿estas bien?
-Mama…no, no grites por favor – joder…que dolor de cabeza por dios.
-Ay hijo, nos tenias muy preocupadas, ¿donde estas?
-Donde estoy? – pues supongo que en casa. Joder, no podía abrir ni los ojos.
-Si, ¿donde estas?
-Pues estoy en casa de Alice… ¿donde voy a estar? – nota mental, a la próxima tirar el teléfono por la ventana.
-No, en casa de Alice no estas.
-Como que no estoy en casa…de… - mierda… ¿donde coño estoy?
-Como que no, tu hermana esta desesperada, lleva horas llamándote porque no has ido ni a dormir ni a trabajar – decía mi madre sin que le hiciera el menor caso, pues la poca razón que me quedaba esta intentando averiguar donde me encontraba, ya que la cama donde estaba tirado no me resultaba nada familiar, ni las cortinas, ni el color verde manzana de las paredes…
-Mama…, estoy bien vale, después te llamo.
-Pero hijo tienes… - corte sin dejarla terminar la frase, no podía seguir escuchándola, básicamente porque no podía contestar ninguna de sus preguntas, ya que eran las mismas que yo me estaba haciendo…
Dios Edward…piensa…piensa…
Flash back
- Edward… - gimió Bella mientras intentaba devorar su boca con anhelo – tengo que dejar una cosa clara…
- ¿Tiene que ser ahora? – joder, vaya momento para hablar – de acuerdo, empieza – cuanto antes hablara antes entraríamos en su piso y antes liberaría mi erección, la cual estaba apunto de declararme la guerra bajo los vaqueros.
- Mira, desde siempre me han gustado los hombres atractivos e inteligentes y claramente tu cumples los dos requisitos, ya que eres muy muy atractivo y además tienes mucho talento como fotógrafo, pero…
- Pero… - dios…que dolor.
- No me quito los mocos dos veces con el mismo pañuelo, así que, si me disculpas, mañana tenemos que madrugar – protesto antes de cerrar la puerta ante mis narices dejándome ahí, solo, y además jodido…, muy jodido.
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-Que va a tomar caballero?
-Un Wisky doble.
Fin Flash back
Pufff…, vale…, punto numero uno, en casa de Bella no estaba, hasta un niño pequeño se daría cuenta de ello, ya que nos abandono a mi y a mi calentón a la suerte, la cual parece dio a parar a un bar, donde seguí bebiendo, esto de paso aclara el punto numero dos, ya se el porque del fuerte dolor de cabeza…, pero ahora falta el punto numero tres…
Si con Bella no estoy, y esta más que claro que este no es mi cuarto… ¿dónde narices estoy?
-¡Dios!… - grite exasperado llevándome las manos a la cabeza a la vez que me reclinaba sobre la cama…, pensar me estaba dando aun más dolor.
-Hola hombretón, ¿Qué tal has dormido? – me sorprendió de pronto una voz, algo conocida.
-Irina? –… ¿Irina William?, joder…, esta era otra de las modelos de la agencia, solo que con ella, aún no había tenido el placer de trabajar…y como con el resto, no por falta de ganas.
Apenas habría mediado dos palabras con ella, cuando la veía pasearse por los pasillos de la agencia contoneando sus insinuosas curvas. Hola ¿qué tal?, era lo máximo que nos habíamos llegado a decir, quizás alguna sonrisa por mi parte, sumado a algún tonteo juguetón con su corta melena rubia plateada por la suya, pero nada más, y de ahí a estar aquí…, no, no entendía que hacia aquí.
-La misma cielo, aunque prefiero que me llames como anoche – contesto sentándose a mi lado y paseando sus uñas por mi torso, el cual estaba desnudo por cierto… espera espera… ¿como anoche?..., no me jodas…
-Madre mía… - no, no podía haberme liado con ella, me acordaría ¿verdad?, se supone que te acuerdas cuando te tiras a una tía, bueno…yo al menos siempre lo recuerdo…, además, ¿porque si estaba con Bella me levanto con esta?, vale…, no estaba mal, pero…pero no joder, no…
-¿Qué te pasa?
-Irina yo… - ¿como decirlo? - lo de anoche yo…lo siento pero…no lo recuerdo – bufe frustrado, por más que intentaba pensar, nada, nada venia a mi cabeza.
-No recuerdas nada? – negué – te encontré en un local cerca de aquí, sentado en la barra y bebiendo chupitos de Wisky. Cuando te vi, me acerque a ti y…bueno, era como si me estuvieras esperando – ¿a ti?, Ja!
-Y vinimos aquí? – vaya pregunta…
-Teniendo en cuenta que vivo a una manzana de ese bar, y que hacerlo sobre la barra o en la calle no era el mejor lugar, si, supongo que por eso acabamos aquí.
-Estupendo – sople…., joder.
-No puedo creer que no recuerdes nada – sonrió frustrándome más - estabas como poseído por la lujuria.
O como un puto animal en celo, porque en vista a lo que me contó. Según Irina, ya que nada de lo que dijo, consiguió refrescar mi memoria, ni siquiera llegamos a entrar al dormitorio, ya que acabe deshaciéndonos de nuestras ropas y por ende, tirándomela en mitad del pasillo.
Y por lo visto, la fiesta no termino ahí, sino que siguió en el dormitorio, o mejor dicho, en la pared de este, y por si tenía alguna duda, los envoltorios de los preservativos, seguían furulando por la estancia. Pero eso no fue lo que me mosqueo, no. Lo que verdaderamente me hizo enfadarme conmigo mismo fue la sombra levemente morada que comenzaba a asomarse por la parte baja de la espalda de Irina. Sombra que ella describió como producto del momento, por el cual me hizo saber reiteradamente que no estaba molesta.
Dios…, me había comportado como un puto cerdo, como alguien que no era. Es cierto que mi vida sentimental no ha sido lo que se dice muy calmada, es verdad que no podía decir una cifra exacta de todas mis amantes, de hecho, algunos de los nombres ni los recordaba, pero era joven joder, la vida se vive una vez, y hasta que no te llega pues…, no se. Pero de todas formas, por muchas desconocidas o polvos de una noche que hubiera tenido, jamás, jamás, me olvidaba de ellos, ni tampoco me colaba entre sus piernas sin ni siquiera entablar una conversación. Además, siempre intentaba ser dulce, nada grotesco ni desagradable, no se, no había amor en esos encuentros pero tampoco me comportaba como un ser insensible…
Y al parecer…con Irina fue distinto. Ella parecía estar complacida pero yo…, yo me sentía mal, sin poder evitarlo me sentía así. Ni siquiera la larga ducha de agua fría que me di al llegar a casa consiguió quitar de mi cabeza sus palabras.
-No te preocupes…, de verdad que no es nada, además a mi me gusta el sexo agresivo
-Ya pero yo…yo no…
-No te sientas mal, de verdad, somos dos personas adultas y solteras, que hacen con su vida lo que les plazca…, no hay porque arrepentirse.
Si al menos recordara algo…, pero no, por más que pensaba, nada de nada. Tenía una gran laguna mental desde el camarero hasta la llamada de mi madre, laguna que por más que intentara, no conseguía llenar.
Joder…¿por qué todo se había complicado de esa forma?, a sí, por Bella, la mujer que estaba empeñada en tocarme los huevos a mas no poder – dios Edward, si pensaras más con la cabeza y menos con el pito…, todo te habría ido mejor – todo. En los Ángeles, la cague gracias a una rubia y en Nueva York, en Nueva York una castaña con reflejos cobrizos se me cruza en mi camino.
¿Es que nada podía salirme bien?, ¿tenia que haber siempre una mujer de por medio, para llegar y jodermelo todo? Estupido, estupido, estupido, eso es lo que era, un puto estupido, como pude dejarme embaucar por las artimañas de…., ¡dios!..., no tenia bastante con no dejarme respirar en el trabajo que ahora me convertía en su jueguecito personal, en uno en el que poder reírse a su antojo…
-Edward!!! – escuche de pronto la voz de mi hermana, seguido de un fuerte portazo…, pufff, otra que tal…
-En la cocina – no tenía bastante con la explicación a mi madre que ahora me tocaba enfrentarme al duende de mi hermana, la cual podía notar por el marcado paso de sus tacones, que estaba bastante enfadada.
-Edward!!…. ¿donde estuviste toda la noche? – pregunto alterada mientras se acercaba a mi - ...no sabes el susto que me has dado, he pasado la noche en vela, he llamado a mama, llame a Bella, nadie….
-Alice respira, estoy bien – la interrumpí a la vez que llevaba mis manos a sus hombros para tranquilizarla.
-Edward, no vuelvas a hacerme esto nunca más – sollozo a la vez que marcaba un puchero con su labio inferior.
-Estoy bien - era incorregible – oye, ¿y porque llamaste a Bella? – encima lo que me faltaba.
-Pues…pensé, no se como los dos desaparecisteis…pensé que estabas con ella.
-Pues ya viste que no, y ahora entiendo porque me llamo mama toda preocupada.
-No contestabas el teléfono que querías que hiciera – volvió a sollozar.
-No importa.
-Soy una alarmista, lo se….y lo siento no volverá a pasar.
-Que tonta eres, anda ven – le dije abrazándola – siento haberte preocupado.
-No estoy acostumbrada a despertarme y no verte por casa…me he acostumbrado mucho a ti…pero es normal, eres hombre y entiendo que tendrás tus necesidades, te prometo no volver a ponerme histérica cuando no te encuentre.
-No seas tonta…tu y mama sois las únicas que podéis pedirme explicaciones – conteste volviéndola a abrazar.
-¿Dónde estuviste?
-Con una mujer – Alice era la única en la que podía confiar, las demás, vaya con las demás.
-Si?....vaya – respondió agachando la cabeza.
-Que? – pregunte, sabía que algo estaba rondando por su cabeza.
-No, pensé que acabarías con Bella…no se, soy una tonta – se avergonzó.
-Alice, se lo que significa ella para ti…pero, yo no puedo mirarla igual – y menos después de lo de anoche.
-¿Por qué?
-Alice…Bella y yo…ella y yo chocamos mucho…no es nada personal es solo que…bueno ya sabes como soy, voy mucho a mi aire y no me gusta que me manden – además tu gran amiga tiene la obsesión de tocarme los cojones, pero claro, eso no te lo voy a contar.
-Solo es eso?
-Si…- bueno… - pero te prometo que el tiempo que este aquí intentare seguir las pautas como dicte – eso si lo tenía claro, no dejaría que me tocara más las narices y si para eso me tocaba, callar, ver y asentir el tiempo que estuviera por allí, pues lo haría.
-Se que Bella a veces tiene unos puntos un tanto…desesperantes, pero es la mejor tía que he conocido, en el fondo con todas esas presiones busca sacar lo mejor de ti – si, me lo demostró anoche.
-No se Alice, no me quiero ni imaginar lo que sucederá cuando se entere que me lié con Irina – esa otra.
-Como?...Irina – mierda -…¿la modelo?...joder Edward.
-No se como sucedió, no recuerdo nada – nunca mejor dicho - solo despertarme en su cama.
-Bueno pues quizás no te acostaste con ella – jejeje.
-Estábamos desnudos.
-Bueno…puede que.
-Alice, si, si me acosté con ella no recuerdo nada, pe…pero si – los condones desplegados por la habitación y la hinchazón de mi pene…, lo confirmaban, aunque no tuviera ni la menor idea de lo que sucedió en esa habitación, ni de cómo fui a parar a ella.
Y si no tenia bastante con esa preocupación, a esta se sumaba el hecho de tener que encarar a la señorita hoy me apetece reírme de ti, mañana en el trabajo…




